thumb|Situación política del interior de Suiza en 1315. Las guerras entre Suiza y la Casa de Habsburgo (1291–1474/1511) comprenden unos conflictos armados entre la emergente Confederación Suiza y la Casa de Habsburgo, que terminaron con la independencia de facto de la Confederación.

Conflicto con Alberto I Al morir el rey alemán Rodolfo I de Habsburgo en 1291, una serie de príncipes, entre ellos Rodolfo de Habsburgo-Laufenburg, el obispo de Constanza, el abad de St. Gall y los condes de Nellenburg y Saboya, así como las ciudades de Berna y Zúrich, se rebelaron contra su hijo, el duque Alberto de Austria y Estiria. En vista de los conflictos que se avecinaban, las comunidades de Uri, Schwyz y Nidwalden (más tarde también Obwalden) renovaron en agosto de ese año una alianza de paz (Landfrieden) similar a anteriores (Pacto Federal de 1291). El artículo referente a los jueces muestra ya la voluntad común de los lugareños de conservar un cierto grado de autonomía. En aquella situación, se trataba de una alianza defensiva contra las eventuales reclamaciones del rey, pues los Habsburgo pretendían desde hacía tiempo consolidar su dominio sobre el territorio de la actual Suiza y ante todo controlar el Paso de San Gotardo.

El 16 de octubre, las comunidades de Uri y Schwyz pactaron una alianza de tres años con la ciudad imperial de Zúrich y con Lucerna. Un año después la coalición antihabsburgo se deshizo a consecuencia de la derrota de los zuriqueses en St. Georgen en abril de 1292. El Duque Alberto hizo las paces con sus enemigos y Lucerna tuvo que someterse de nuevo a los Habsburgo.

Pero el conflicto seguía sin solucionarse. Los Habsburgo bloqueaban las comunicaciones con la Suiza central pero no la atacaron militarmente, ya que el duque Alberto estaba ocupado con las querellas por el trono con los ducados de Austria y Estiria. En 1297 el Rey de Romanos Adolfo de Nassau renovó las cartas magnas de libertad de Uri y Schwyz poco antes de que fuera depuesto por los príncipes alemanes. El Duque Alberto entonces fue elegido rey pero tuvo que conseguir la corona de Adolfo en el campo de batalla. miniaturadeimagen|250px|El castillo de Habsburgo, en la actual Argovia, casa solariega de la futura dinastía.

A la muerte de éste, empezó a ocuparse de los territorios de sus antepasados en la actual Suiza. Para respaldar sus pretensiones, mandó que se registraran (en latín urbarium) sistemáticamente todos los derechos de soberanía y de rentas de los Habsburgo en los territorios reclamados por los confederados y no renovó como rey las cédulas de libertad de Uri y Schwyz. De facto no cambió nada con ello, pues el rey se dedicaba a otros asuntos en el imperio. No volvió a aprobar las libertades de Uri y Schwyz pero renunció a hacer valer sus derechos. Por cierto que en el mencionado urbarium faltan los registros correspondientes a las posesiones de los Habsburgo en la Suiza central, aunque no está seguro si no se hicieron tales registros o si fueron destruidos expresamente cuando los confederados conquistaron Baden en 1415. Alberto I levantó el bloqueo comercial, puesto que los territorios bajo su control, como Lucerna, estaban interesados en que se abriera el paso alpino de San Gotardo.

Tras el asesinato de Alberto I en Königsfelden (cerca de Brugg) en 1308, el nuevo Rey de Romanos Enrique VII de Luxemburgo no sólo renovó las viejas cartas de libertades, sino que integró a Uri, Schwyz y Nidwalden en una bailía, reconociendo así indirectamente su alianza. Unterwalden también recibió el estatus de Inmediación imperial. Enrique VII concedió a las tres Waldstätten el privilegio de no tener que comparecer ante jueces extranjeros, con excepción del tribunal real.

La batalla de Morgarten

La segunda fase del conflicto comenzó tras la reconciliación de Enrique VII con los Habsburgo en 1311, quien les prometió que estudiaría sus derechos legales sobre la Suiza central, por lo que Schwyz y Unterwalden tomaron medidas para proteger las fronteras. Schwyz ocupó el estratégico poblado de Arth y entró en disputas por cuestiones de límites con la abadía de Einsiedeln (sometida a un corregidor de Habsburgo), en el curso de las cuales se promulgó un entredicho contra Schwyz. Esto provocó que los suizos la atacaran por sorpresa en enero de 1314. A esto se agregó el enfrentamiento por el trono alemán entre los pretendientes Luis de Baviera (de la casa de Wittelsbach) y Federico el Hermoso. Puesto que las tres Waldstätten se pusieron del lado de Luis de Baviera,, Federico de Habsburgo declaró la proscripción imperial (Reichsacht) sobre la Suiza central y reanudó el bloqueo comercial.

miniaturadeimagen|150px|right|Lápida conmemorativa en Morgarten.

El hermano de Enrique VII, el duque Leopoldo de Austria, a quien se le había encomendado el gobierno de Austria Anterior, reunió un ejército en Zug para castigar a los de Schwyz. Leopoldo planeó un ataque concéntrico, junto con Otto von Strassberg y la nobleza de Lucerna, a las tres Waldstätten a través del Paso del Brünig, el Lago de los Cuatro Cantones y desde el norte. El 15 de noviembre de 1315 se libró la batalla de Morgarten, el primer enfrentamiento entre los confederados y la casa de Habsburgo. Los confederados consiguieron vencer a un ejército numérica y técnicamente superior. A consecuencia de esta derrota, los Habsburgo dejaron de seguir atacándoles. Ya en diciembre de 1315, Uri, Schwyz y Unterwalden renovaron y ampliaron la alianza de 1291 y estrecharon aún más los lazos políticos para hacer frente a la amenaza extranjera. Se suspendieron los pagos de todos los tributos feudales del territorio de las Waldstätten mientras durase la contienda, y las tres comunidades se comprometieron a llevar una política exterior común. La enemistad entre los Habsburgo y Luis de Baviera indujo a que éste mandara anular - mediante sentencia - todos los derechos de los Habsburgo en las Waldstätten. Además renovó las antiguas cartas de libertades y cedió a Uri el pleno control del paso de San Gotardo al determinar que el jefe (Landammann) de Uri fuera también el corregidor del valle de Urseren. Otras vicisitudes de la política imperial obligaron a los Habsburgo en 1318 a firmar una tregua con las Waldstätten, al principio por diez meses, que luego fue prorrogada varias veces. En contrapartida, las Waldstätten permitieron que el comercio se restableciera y autorizaron el pago de tributos a los Habsburgo. Pero estos no aceptaron formalmente la pérdida de la Suiza central, sino que se esforzaron por restablecer el predominio que gozaban antes de 1291.

Disputas por Lucerna y Zúrich Las continuas disputas entre los confederados y los Habsburgo colocaron a Lucerna, sometida a éstos desde 1291, en una situación difícil, pues para comerciar tenía que estar en buenas relaciones con ambos bandos. El dominio de Habsburgo suponía también una amenaza para la autonomía de esta ciudad, por lo que los contrarios a Habsburgo eran cada vez más numerosos entre los burgueses. En 1332 Lucerna, Gersau y Weggis firmaron una "alianza eterna" con las Waldstätte que incluía un pacto defensivo y la creación de un tribunal arbitral.

Luis IV era reconocido ampliamente como rey alemán desde que venciera a Federico el Hermoso en la batalla de Mühldorf de 1322. Al entrar en conflicto con el Papa, se reconcilió con los Habsburgo y reconoció formalmente sus posesiones. Luis IV fue coronado emperador en Roma y, a la muerte de Federico, desapareció el antagonismo, por lo que confirmó en 1321 los privilegios de Uri, Schwyz y Unterwalden, pero en 1334 atribuyó Schwyz y Unterwalden a los Habsburgo. Los consiguientes enfrentamientos armados se resolvieron en 1336 por el tribunal arbitral. Lucerna permaneció en la alianza con las Waldstätte pero tuvo que aceptar los derechos de soberanía de los Habsburgo. miniaturadeimagen|125px|Los ciudadanos de Zúrich prestan juramento en 1351 ante los representantes de las cuatro comunidades. Representación en la Crónica de Diebold Schilling, 1513.

Luis IV había dado en fianza a Alberto I algunas ciudades, pero Zúrich y Sr. Gall se desempeñaron enseguida. Su sucesor, Rodolfo IV, no logró imponer su soberanía en Zúrich, Berna, St. Gall y Soleura, pero consiguió que se adhirieran a su pacto de paz. En 1356 Zúrich se alió con Rodolfo IV, en 1357 con el obispo de Constanza, en 1358 con el obispo de Coira. En 1363 los Habsburgo se hicieron con el condado de Tirol, mandaban en Friburgo, Sundgau, Brisgovia, la Selva Negra, el Oberland bernés, el valle del Aar, el valle superior del Rin, etc. A los confederados les resultó favorable que los Habsburgo fueran expandiéndose hacia el este (ducados de Austria, Estiria y Carintia) y que los duques vivieran mayormente en aquellas tierras, ya que en aquella época no se emprendían campañas militares importantes sin que ellos estuvieran presentes.

Entre 1351 y 1353 la Confederación se convirtió en los "Ocho antiguos cantones" (Acht Orte) tras la admisión de Lucerna, Zúrich, Zug, Berna y Glaris. Debido a la "noche sangrienta" de 1350, la ciudad de Zúrich estaba en guerra con el conde de Habsburgo-Laufenburg y, después de que fracasaran los intentos de mediación por la destrucción de Rapperswil, también con el duque Alberto II. Por esta razón acordó un pacto defensivo con la Confederación. Cuando el duque Alberto marchó sobre Zúrich, los suizos ocuparon el valle de Glaris, que quería recuperar su antigua autonomía. En 1352 los glarneses rechazaron un ataque del duque en Näfels y se adhirieron al pacto. Después de un breve asedio por los confederados, Zug se sumó a la confederación, formándose así una unión territorial entre Zúrich y la Suiza central. Tras un segundo asedio de Zúrich por Alberto II, se firmó la llamada paz de Brandeburgo, por la cual tanto los Habsburgo como la Confederación tenían que devolver las recientes conquistas, de modo que Zug y Glaris hubieran vuelto al control de los Habsburgo. Alberto II estaba insatisfecho con esta situación, por lo que sometió la querella al arbitraje del Rey de Romanos Carlos IV de Luxemburgo. Comoquiera que la sentencia real resultara favorable a los intereses de Habsburgo, los suizos no vieron la necesidad de cumplir lo estipulado en la paz. Alberto II reanudó la guerra contra Zúrich en 1354 y puso sitio por tercera vez a la ciudad con el apoyo de refuerzos mandados por el rey.

Mientras Alberto II intentaba en vano conquistar Zúrich, el rey Carlos IV volvió a hacer de intermediario, y en la paz de Ratisbona se ratificó la anterior paz de Brandeburgo y Zúrich se comprometía a implementar lo acordado, si fuera necesario contra la voluntad de los confederados. Aunque en la tercera fase de estas guerras el duque Alberto II no pudo imponerse completamente, la paz venía a confirmar la hegemonía de los Habsburgo en la Austria anterior en detrimento de las pretensiones de Zúrich, y su posición en Zug y Lucerna era indiscutida legalmente de momento. A principios de 1360 Lucerna hizo que el Archiduque Rodolfo IV confirmase sus privilegios y en la guerra de los mercenarios (Gügler, nombre en alemán suizo de la capucha o Gugel que llevaban) de 1375 luchó al lado de los Habsburgo.

La batalla de Sempach