Lathyrus clymenum es una planta de la familia de las fabáceas. thumb|Ilustración thumb|Detalle de la flor

Descripción Planta anual, de 30-100 cm de altura, glabra, con tallos alados reptantes. Hojas inferiores sencillas involucionadas hasta el pecíolo alado; las medias y las superiores con pares de folíolos lineares hasta elípticos lanceolados, de 2-6 cm de largo y 3-11 mm de ancho, así como axilas aladas con zarcillos ramificados; estípulas lineares hasta ovaladas, con base en forma de flecha. Flores de 15-20 mm, en número de 1-5 en pedúnculos largos; estandarte rojo violeta hasta carmín, más largo que las alas violetas hasta un lila pálido, superficie del estandarte escotada; dientes del cáliz iguales, más cortos que el tubo. Vaina de 3-7 cm de largo y 5-12 mm de ancho, glabra, marrón, con surco en la línea dorsal y 4-7 semillas. Distribución y hábitat En el Mediterráneo y Canarias. En márgenes de los caminos y baldíos. Taxonomía Lathyrus clymenum fue descrito por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum 2: 732. 1753. Citología Número de cromosomas de Lathyrus clymenum (Fam. Leguminosae) y táxones infraespecíficos: 2n=14Chromosome atlas of flowering plants. Darlintong, C. D. & A. P. Wylie (1955) Etimología Lathyrus: nombre genérico derivado del griego que se refiere a un antiguo nombre del "gisante".En nombres Botánicos

clymenum: epíteto latíno que significa "como el género Clymenia" Sinonimia Lathyrus articulatus L. Lathyrus clymensum L. Nombres comunes Castellano: abejaquilla, alvehón, arvejana, arvejones, arvejón, chícharos menores de España, conejitos, cuchillejo, garbaneta, guijas, guisantera, guisantes silvestres, pelailla, presulillo, présule zorrero.(el número entre paréntesis indica las especies que tienen el mismo nombre en España)

Referencias

Bibliografía AFPD. 2008. African Flowering Plants Database - Base de Donnees des Plantes a Fleurs D'Afrique. Enlaces externos

clymenum Categoría:Flora de la cuenca mediterránea Categoría:Plantas descritas en 1753 Categoría:Taxones botánicos descritos por Carlos Linneo