El Tratado de Guayaquil fue firmado el 22 de septiembre de 1829 entre la Gran Colombia y el Perú.

Tratado de paz y amistad Este tratado, también llamado Larrea-Gual, por haber sido suscrito por los ministros plenipotenciarios José de Larrea y Loredo (Perú) y Pedro Gual (Gran Colombia), no fue (como se cree comúnmente) un tratado de límites, sino un tratado de paz y amistad, cuyo objetivo era poner oficialmente fin a las hostilidades entre la Gran Colombia y el Perú, que se habían enfrentado en una guerra entre 1828 y 1829. En cuanto a las fronteras, solo reconoció de manera general que el límite entre las dos naciones debía ser el mismo que existió entre los virreinatos de Nueva Granada y del Perú, con las variaciones que ambas partes, de común acuerdo, juzgaran convenientes. Es decir, dejó establecido que la antigua frontera virreinal sería solo una base referencial para un futuro trazado de límites. En definitiva, no hubo cambios territoriales, al mantenerse la situación previa al conflicto (statu quo ante bellum), quedando pendiente la realización del tratado de límites. Esto último no se concretó, pues poco después la Gran Colombia se fragmentó en tres estados (Venezuela, Nueva Granada y Ecuador), lo que implicaba la caducidad del tratado de Guayaquil.

Antecedentes Guerra gran colombo-peruana

thumb|250px|Mapa de la Gran Colombia, incluyendo pretensiones máximas sobre Maynas.

El 3 de julio de 1828, la Gran Colombia le declaró la guerra a la República Peruana, luego de una serie de incidentes diplomáticos que derivaron en la expulsión de los representantes diplomáticos de ambos países.

Causas Tradicionalmente, se ha venido sosteniendo que la causa de la guerra grancolombo-peruana fue de tipo territorial, ya que cada uno de los países beligerantes exigía a la otra parte la devolución de territorios que consideraba suyos: La Gran Colombia, gobernada por Bolívar, reclamaba los territorios de Tumbes, Jaén (actualmente en Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas). El Perú reclamaba el territorio grancolombiano de Guayaquil, que consideraba injustamente arrebatado por Bolívar en 1822. El 26 de julio de 1822, Bolívar y San Martín se reunieron en Guayaquil, uno de cuyos resultados fue la permanencia de dicha ciudad en los límites de la Real Audiencia de Quito. También se ha dicho que el presidente peruano José de La Mar quería recuperar Cuenca, situada al sur de la Gran Colombia (hoy en Ecuador), que era la ciudad donde había nacido, pues deseaba acallar el reproche de “extranjero” que sus enemigos políticos le hacían.

El Libertador Bolívar reclamaba para la Gran Colombia la devolución de Tumbes, Jaén y Maynas que se encontraban de facto en posesión peruana. Sin embargo, cabe destacar que, cuando fue dictador en el Perú (1823-1826), nunca planteó dicha devolución aun cuando tuvo la potestad de hacerlo. Más bien, administró dichas provincias, como jefe del poder ejecutivo de la nación peruana, nombrando a sus gobernadores.Basadre 2005, tomo 2, p. 13. Incluso, de una carta del mismo Bolívar a Francisco de Paula Santander, fechada el 3 de agosto de 1822, se desprende que el Libertador reconocía que tanto Jaén como Maynas pertenecían legítimamente al Perú.Gran Historia del Perú 2000, pp. 252-253.

Situación de Tumbes, Jaén, Maynas y Guayaquil 250px|thumb|right|Territorio en disputa entre la Gran Colombia y el Perú. El Perú sostiene que Tumbes, Jaén y Maynas le pertenecen de acuerdo al principio de la libre determinación de los pueblos, sumado al principio del Uti possidetis iure, fórmula jurídica que implica tomar como punto de partida el territorio tradicionalmente ocupado por cada país al año 1810 (que aplicaría en el caso específico de Maynas). De otro lado, una corriente peruana considera que Guayaquil (que en 1810 formaba parte del Virreinato del Perú), fue anexada a la fuerza a la Gran Colombia, por imposición de Bolívar, sin mediar una consulta a la voluntad popular, que al parecer era mayoritaria a favor de anexarse al Perú.

Tumbes Cuando se produjo el arribo al Perú de la Expedición Libertadora al mando de José de San Martín y la proclamación de la independencia de Trujillo, Tumbes respaldó este movimiento y proclamó su propia independencia, el 17 de enero de 1821. Proclamada la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, Tumbes pasó a ser parte del estado peruano, bajo el principio de libre determinación de pueblos.

Jaén Jaén de Bracamoros perteneció a la Real Audiencia de Quito y el Virreinato de Nueva Granada. No obstante, por influencia de su gobernador Juan Antonio Checa, proclamó su independencia el 4 de junio de 1821 y decidió incorporarse al Perú. En tal sentido se comunicó al intendente de Trujillo, marqués de Torre Tagle, pidiéndole su ayuda. En octubre de 1821 se dispuso el respectivo juramento en toda la provincia, que eligió sus representantes al primer Congreso Constituyente del Perú. En definitiva, Jaén decidió unirse al Perú estrictamente bajo el principio jurídico de la libre determinación de pueblos.Tauro del Pino 2001, tomo 9, p. 1315.

Maynas Maynas perteneció al Virreinato de Nueva Granada de 1717 a 1723 y de 1739 a 1802. Luego volvió a pertenecer al Virreinato del Perú, por Real Cédula del 15 de julio de 1802. Esto fue reconocido por el Secretario de Relaciones Exteriores de Colombia, Estanislao Vergara, en una carta que enviara a Rufino Cuervo, Encargado de Negocios de Nueva Granada en Ecuador:

Luego de la llegada al Perú de la Expedición Libertadora en 1820, los patriotas peruanos marcharon hacia Moyobamba, la capital de Maynas, y derrotaron a los realistas en la batalla de Higos Urco, el 6 de junio de 1821. La jura de la independencia de Maynas se llevó a cabo en Moyobamba, el 19 de agosto de 1821.Tauro del Pino 2001, tomo 11, p. 1742. De modo que al Uti possidetis se sumó la libre determinación de pueblos, como respaldo a la pertenencia de Maynas al Perú.

Guayaquil Guayaquil perteneció a la Real Audiencia de Quito y luego (según la Real Cédula de 1803) al Virreinato del Perú; sin embargo al declarar su independencia se constituyó en un nuevo estado: la Provincia Libre de Guayaquil. Bolívar consideraba necesaria la anexión de Guayaquil a la Gran Colombia, aunque la provincia veía la posibilidad de permanecer independiente o integrarse al Perú. En una carta dirigida al Libertador San Martín, el 22 de junio de 1822, Bolívar expresó su renuencia a permitir que esta provincia se independice, pues temía que este hecho podría «inundar en desorden todo el sur de Colombia». En la misiva manifestó «no permitir más tiempo la existencia anticonstitucional de una Junta, que es el azote del pueblo de Guayaquil». De todas maneras, Guayaquil fue anexada a la Gran Colombia el 31 de julio de 1822.

Desarrollo de la guerra Campaña marítima En respuesta a la declaratoria de guerra de Bolívar, el presidente del Perú La Mar (nacido en Cuenca actual Ecuador), movilizó su ejército y marina contra el sur de la Gran Colombia (actual territorio de Ecuador).

La marina peruana, al mando del almirante Martín Guise, procedió a bloquear la costa pacífica grancolombiana, en agosto de 1828. La flota peruana resultó victoriosa en los combates de Malpelo y Las Cruces. Luego procedió a asediar el puerto artillado de Guayaquil. Durante la lucha, falleció el mismo Guise, al explotar una granada en la cubierta de la fragata Presidente que comandaba (22 de noviembre de 1828). Le sucedió en el mando el segundo jefe de la escuadra, José Boterín, quien logró finalmente acallar las defensas de Guayaquil, obteniendo su rendición el 19 de enero de 1829. Las tropas peruanas ocuparon Guayaquil el 1 de febrero de 1829, al mando del capitán Casimiro Negrón. La campaña marítima fue, en definitiva, un triunfo para el Perú.

Campaña terrestre

El ejército peruano, al mando del mismo La Mar, ocupó la provincia de Loja, en el sur grancolombiano (actual Ecuador).

Otra división del ejército peruano, a órdenes del mariscal Agustín Gamarra, marchó desde el sur del Perú hasta el teatro de las operaciones, con el propósito de auxiliar a La Mar. Ambos planearon tomar la ciudad de Cuenca. Las fuerzas peruanas sumaban en total 4.500 soldados.

Mientras tanto, Bolívar (que no pudo ir en persona al teatro de operaciones debido a que se vio detenido por enfrentar una rebelión en Colombia), ordenó al mariscal Antonio José de Sucre (expresidente de Bolivia) y al general Juan José Flores (gobernador del Distrito del Sur), que organizaran la defensa del Sur de Colombia.

Los dos jefes peruanos, La Mar y Gamarra, no coordinaron bien sus movimientos y Sucre, actuando con su característica habilidad, en la madrugada del 13 de febrero de 1829 sorprendió el parque de artillería peruano en el pueblo de Saraguro y lo destrozó.

Batalla del Portete de Tarqui right|thumb|180px|Granaderos de Tarqui: Actual Guardia presidencial del Ecuador. left|thumb|180px|Oficial del Regimiento de Caballería peruano "Húsares de Junín". La mañana del 27 de febrero, después de una larga marcha que duró toda la noche anterior, el mariscal Antonio José de Sucre consiguió situar a la 1.ª División colombiana de 1600 hombres compuesta por tres batallones y un escuadrón al norte de la llanura de Tarqui en posición ventajosa, mientras esperaba la llegada de la 2.ª División.Córdoba Mariño, p.82 Mientras tanto en cumplimiento de las órdenes de José de La Mar la vanguardia peruana formada por la División del general Plaza compuesta por 900 infantes avanzaba sobre el Portete.

La batalla dio inicio cuando una avanzada peruana de reconocimiento al mando del capitán Urías tropezó con una grancolombiana al mando del capitán Piedrahíta trabándose un sangriento combate que comprometió al batallón Cedeño, comandado por el general José María Camacaro y al resto de la División peruana de Plaza. El batallón Rifles avanzó en apoyo del Cedeño y se encontraron con el batallón Quito. El desorden inicial de la batalla y la falta de visibilidad hizo que estos batallones se enfrentaran entre ellos.

En la primera fase del combate en el Portete de Tarqui, ocurrido el 27 de febrero de 1829, el ejército grancolombiano salió victorioso. Hay que recalcar que en ese combate solo fue derrotada la división de vanguardia del ejército peruano, mientras que el grueso de las fuerzas peruanas se mantuvo intacto e incluso, en la segunda fase del combate que fue favorable a las armas peruanas, un escuadrón peruano del Regimiento de Caballería Húsares de Junín logró contener la carga de la infantería y caballería colombianas, entre los que se encontraba el escuadrón Cedeño, cuyo jefe, Camacaro, murió en un duelo singular a manos del coronel peruano Domingo Nieto.Basadre 2005, tomo 1, pp. 289-290. El historiador peruano, para sustentar la afirmación de que solo la vanguardia peruana actuó en Tarqui, cita el Diario político y militar (21 de marzo de 1829) de José Manuel Restrepo. Ambas fuerzas esperaron el día siguiente para librar la batalla final, lo que nunca sucedió, pues La Mar aceptó negociar (no capitular) con el adversario. Se celebró entonces el Convenio de Girón.

El convenio de Girón