El Despotado de Morea (), también conocido como el Despotado de Mistrá (), fue una entidad política griega autónoma dentro del Imperio bizantino. El despotado fue creado como un principado particular por el emperador Juan VI Cantacuceno para su hijo Manuel a finales de 1348 o comienzos de 1349. Sin embargo, la posterior guerra civil en Bizancio convirtió a Morea, bajo la dinastía Cantacuceno, en un estado de hecho independiente de Constantinopla. Posteriormente, en 1383, la dinastía Paleólogo, que gobernaba el Imperio bizantino, logró establecer su autoridad en la región, lo que hizo que el Despotado de Morea se vinculara más estrechamente con la política de Constantinopla.
Por lo general, el estado era gobernado por uno o varios hijos del emperador bizantino en funciones, quienes ostentaban el título de déspota. La capital de este estado autónomo era la bien fortificada ciudad de Mistrá, situada cerca de la antigua Esparta y considerada un importante centro de la cultura y el poder bizantinos durante los siglos y .
Tras la caída de Constantinopla en 1453, el Despotado de Morea, junto con el Imperio de Trebisonda, permaneció como uno de los últimos estados griegos aún no incorporados al dominio otomano, hasta que fue conquistado por los turcos otomanos en 1460, un año antes que Trebisonda.
Historia Antecedentes Después de que los cruzados conquistaron Constantinopla en 1204, el Imperio bizantino se desintegró y su territorio se dividió entre nuevos estados controlados por griegos y latinos. En el sur de Grecia, los latinos establecieron el Principado de Acaya en el Peloponeso, bajo la Casa de Villehardouin, por lo que esta región permaneció en sus manos por más de medio siglo.
En 1259, tras ser derrotado y capturado por el emperador de Nicea, Miguel VIII Paleólogo, el príncipe Guillermo II de Villehardouin tuvo que ceder tres castillos importantes en el sur griego: Monemvasia, Maina y Mistrá. Este último, conquistado en 1262, se convirtió en un punto clave para los bizantinos, aunque inicialmente estuvo rodeado por territorios controlados por los latinos. Al poco tiempo, muchos griegos de la cercana ciudad de Lacedemonia huyeron a Mistrá en busca de un gobierno más justo. Aunque los latinos intentaron retomar la ciudad mediante asedios, nunca lograron expulsar a los bizantinos. Lacedemonia, al perder a su población, fue finalmente abandonada, y no se volvió a levantar una ciudad en su lugar hasta la fundación de la actual Esparta en el .
Durante los años siguientes, los bizantinos recuperaron el valle de Esparta y consolidaron su control sobre la región. A pesar de amenazas externas de Nápoles y de los aqueos, el debilitamiento del Principado de Acaya permitió que los dominios bizantinos en el Peloponeso permanecieran seguros. Mistrá se transformó en la capital política y administrativa de la zona en reemplazo de Monemvasia como sede del gobernador provincial en 1289.
Gobierno bajo la Casa de Cantacuceno Durante el conflicto civil entre los emperadores bizantinos Juan V Paleólogo y Juan VI Cantacuceno, las posesiones bizantinas en el Peloponeso comenzaron a actuar con independencia y se separaron del control central. Al terminar la guerra, en 1349, Juan VI designó a su hijo menor, Manuel Cantacuceno, como déspota de Mistrá. Aunque nominalmente parte del Imperio, la distancia con Constantinopla permitió a Manuel gobernar como si se tratara de un principado autónomo, por lo que esta región sería conocida como el Despotado de la Morea o Mistrá.
Manuel consolidó su poder mediante alianzas con la República de Venecia y el Principado de Acaya, tanto para mantener a raya a los otomanos como para controlar a sus propios señores feudales. Participó incluso en una disputa sucesoria en Acaya y consiguió algunas ganancias territoriales, aunque más tarde fue atacado. En general, mantuvo buenas relaciones con sus vecinos latinos y con el papa, lo cual favoreció la estabilidad interna del Despotado.
Cuando su padre fue depuesto en 1354, su hermano Mateo Cantacuceno intentó resistir al nuevo emperador, Juan V. Juan VI ofreció el Despotado de Morea a Mateo como parte de un posible acuerdo de paz, pero eso no evitó un nuevo conflicto civil. Juan V también trató de reemplazar a Manuel con otros nobles, Miguel y Andrés Asen, pero el pueblo de Morea apoyó firmemente a Manuel y sus rivales se retiraron sin éxito.
En 1361, Mateo se unió a Manuel en Mistrá y colaboró con su gobierno, aunque nunca lo reemplazó. Incluso su padre, el ex emperador Juan VI, visitó la ciudad varias veces. Manuel gobernó exitosamente hasta su muerte en 1380. Mateo asumió brevemente el cargo, pero no deseaba continuar y aceptó retirarse cuando se reorganizó el imperio tras otra guerra civil. A Teodoro Paleólogo, hijo de Juan V, se le asignó el Despotado. Sin embargo, encontró una rebelión al llegar, liderada por Demetrio Paleólogo, hijo de Mateo, que aspiraba al trono local. La revuelta se desmoronó cuando Demetrio murió poco después. Así terminó la era de los Cantacuceno en la Morea, y los Paleólogo se convirtieron en sus últimos gobernantes.
Gobierno bajo la Casa de Paleólogo El gobierno de Teodoro I Paleólogo en Morea siguió el patrón de sus antecesores: aunque era parte del Imperio bizantino, el Despotado operaba de manera autónoma respecto al emperador en Constantinopla. Esto fue aún más evidente en los últimos años del emperador Juan V, aunque Teodoro fue leal a su hermano, Manuel II Paleólogo, cuando este asumió el trono. Cuando llegó a la región, Teodoro tuvo que enfrentar la rebelión de Demetrio Cantacuceno. Aunque Demetrio murió, el conflicto llevó a Teodoro a ofrecer la ciudad de Monemvasia a Venecia a cambio de ayuda. Sin embargo, los griegos de la ciudad —leales a Demetrio— se negaron a entregarla, y Monemvasia permaneció bajo control bizantino.
A diferencia de Manuel, que buscaba la paz, Teodoro fue más activo tanto en diplomacia como en guerra. En ese momento, el debilitado Principado de Acaya estaba prácticamente en manos de una compañía de mercenarios navarros. Teodoro logró arrebatarles algunas ciudades fronterizas y forjó una alianza con Nerio I Acciaioli, señor de Corinto, quien más tarde conquistó el Ducado de Atenas. En 1388, ambos tomaron Argos y Nauplia antes de que los venecianos llegaran, aunque estos últimos lograron expulsar a Nerio de Nauplia, y en 1394 Teodoro tuvo que entregar Argos a Venecia. Pero esa cesión no fue tanto por presión veneciana como por el temor a un enemigo mayor: los turcos otomanos. Tras vencer a los serbios en Kosovo en 1389, los otomanos avanzaron hacia Tesalia. En 1394, Teodoro tuvo que presentarse ante el sultán Bayezid I en Serres y rendirle vasallaje. Cuando se retiró sin permiso, un ejército otomano cruzó el istmo de Corinto y saqueó Morea en 1395, así como la devastación de Arcadia.
Luego de la incursión otomana, Teodoro atacó Corinto, entonces controlada por Carlo I Tocco, conde de Cefalonia. Al final de ese año, Carlo cedió la ciudad, y Teodoro decidió reconstruir el antiguo muro del Hexamilión para defender el istmo. Su idea era transformar el Peloponeso en una fortaleza. Sin embargo, en 1396, un ejército otomano de cincuenta mil hombres atravesó la muralla y saqueó la región.
En un acto desesperado, Teodoro vendió Corinto a los caballeros hospitalarios en 1400 para que defendieran la península. Pero estos pronto exigieron más territorios, como Kalávrita y Mistra. Teodoro aceptó ceder Kalávrita, pero cuando los hospitalarios intentaron tomar Mistra, sus representantes fueron atacados por los ciudadanos. En 1404, un nuevo tratado —negociado principalmente por el emperador Manuel II— les otorgó la ciudad de Salona a cambio de que devolvieran Corinto, Kalávrita y sus reclamaciones sobre Mistra. Teodoro, ya enfermo, moriría tres años después.
Manuel II había preparado la sucesión: envió a su hijo segundo, Teodoro II Paleólogo, a vivir en Mistra, para que tomara el poder tras la muerte de su tío. En 1408, el propio emperador viajó a la región para asegurarse de que todo funcionaba bien y que los nobles locales apoyaban el dominio bizantino. Aunque Teodoro era aún un niño, el Imperio otomano atravesaba una guerra civil tras su derrota frente a Tamerlán en la batalla de Ankara en 1402. El nuevo sultán otomano, Mehmed I, respetaba mucho a Manuel II, lo que permitió una tregua de casi veinte años.
En 1415, Manuel viajó nuevamente a Morea para nombrar oficialmente a Teodoro II como déspota, ya en edad de gobernar. También ordenó la reconstrucción de una muralla más fuerte en el istmo. Para financiarla, impuso impuestos a los aristócratas, quienes se rebelaron, aunque fueron rápidamente reprimidos. Ese mismo año, Centurione II Zaccaria, príncipe de Acaya, acudió a Mistrá para rendir vasallaje al Imperio. Durante su gobierno, la corte de Teodoro fue un centro de cultura y aprendizaje. Se le consideraba un gran matemático, y Mistrá atrajo a numerosos intelectuales del mundo griego. Aunque el fin del Imperio se acercaba, la ciudad brilló como un foco de filosofía y estudios religiosos, apoyados por Teodoro y su esposa Cleofé Malatesta.
En 1423, la paz con los otomanos terminó cuando Juan VIII Paleólogo apoyó a un pretendiente al trono otomano. La defensa del muro del Hexamilión fue insuficiente y los turcos volvieron a invadir el Peloponeso. Mientras tanto, los pequeños estados griegos seguían enfrentándose entre sí. Hubo enfrentamientos entre Teodoro y Centurione II, y el Ducado de Atenas trató de tomar Corinto entre 1423 y 1424. El mayor peligro vino de Carlo I Tocco, quien dominaba Epiro. En 1421, compró la ciudad de Glarentza y subordinó a Acaya, atacando la Morea. Juan VIII tuvo que intervenir personalmente, y en 1426 la armada bizantina venció decisivamente a Carlo.
Para 1427, solo quedaban Constantinopla y el Peloponeso como territorios bizantinos. Por ello, el emperador dividió Morea entre sus tres hermanos: Teodoro quedó en Mistra; Constantino recibió Glarentza, el norte y la península de Mani; y Tomás obtuvo Kalávrita. En 1429, Constantino tomó Patras, y Tomás marchó sobre lo que quedaba del Principado de Acaya. Centurione, sin fuerzas, le ofreció la mano de su hija, entregándole casi todo el territorio. A la muerte de Centurione en 1432, Tomás tomó lo poco que quedaba.
Se reorganizó el control territorial: Constantino gobernó desde Corinto, Tomás desde Glarentza, y Teodoro siguió en Mistrá. Aunque oficialmente Teodoro tenía mayor rango, Mistrá continuó siendo el centro político y cultural. Hubo cierta tensión entre los hermanos, y en 1435 estallaron escaramuzas entre Teodoro y Constantino por la sucesión imperial. Finalmente, en 1443, Constantino fue nombrado déspota de Morea y Teodoro fue enviado a Selimbria, cerca de Constantinopla. Aunque su gobierno fue complicado, Teodoro dejó la Morea próspera al final de su mandato.
Decadencia y caída Apenas asumió el poder, Constantino reorganizó la administración de Morea, colocando a sus aliados como gobernadores y restaurando privilegios a la nobleza local, con el objetivo de motivarlos a colaborar en la reconstrucción del muro del Hexamilión. Aprovechando que los otomanos estaban distraídos por la cruzada de Varna, en 1444 capturó Tebas y Atenas, obligando al duque de esta última a rendirle homenaje. En 1445, avanzó aún más al norte, tomando territorio en Fócida y las montañas del Pindo, y recibiendo la sumisión de los valacos locales.