Eduardo Escobar (Envigado, 20 de diciembre de 1943-Envigado, 18 de marzo de 2024) fue un escritor profesional, poeta, ensayista, cuentista y periodista colombiano, cofundador del movimiento literario nadaísta en 1958, junto a Gonzalo Arango, Amílcar Osorio, Alberto Escobar Ángel, Guillermo Trujillo, Humberto Navarro Lince, Elkin Gómez y Darío Lemos, según declara el escritor en su libro Mis primeros setenta años y otros días. (Medellín: Universo Centro, 2025, p. 263-266).

Inicialmente los nadaístas reciben la influencia principal de Fernando González y Gonzalo Arango y los impulsan las ideas y actitudes contraculturales de los escritores norteamericanos, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs, y los escritores de vanguardia europeos, surrealistas, existencialistas, futuristas, dadaístas, y, en especial,los más destacados autores modernos franceses: Rimbaud, Verlaine, Mallarmé, y Baudelaire .

Biografía Tras pasar por diversos planteles religiosos, siendo todavía un adolescente, se retiró de los estudios formales para dedicarse muy temprano a la lectura y al proyecto nadaísta. A los 16 años ya era parte de "la breve gente de tropa", -como diría el abogado y escritor Alberto Aguirre-, que acompañaba en Medellín las propuestas de Gonzalo Arango.

Publicó libros de poesía y prosa: ensayos, cuentos, biografía histórica, manifiestos, diatribas, crítica literaria y artística, textos autobiográficos, memorias, estampas, reflexiones, divagaciones, relatos, cartas, y divertimentos, y muy numerosos trabajos periodísticos. Entre sus libros se destacan Invención de la uva (1966), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Confesión mínima (1975), Correspondencia violada (1980), Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991), Ensayos e intentos (2001), Fuga canónica (2002), Prosa incompleta (2003), Poemas ilustrados (2007), Cuando nada concuerda (2013), Cabos sueltos (2017), Insistencia en el error (2020), y Escritos en contravía (2023),Mis primeros setenta años y otros días (2025), entre otros.

Director de la primera revista del nadaísmo, La viga en el ojo, ilustrada por Álvaro Barrios y Pedro Alcántara Herrán, que contó con colaboradores internacionales, especialmente mexicanos y venezolanos. Colaborador de Nadaísmo 70, publicación dirigida por Gonzalo Arango y Jaime Jaramillo Escobar. Poemas suyos se incluyen en la mayoría de las antologías de poesía y prosa periodística en Colombia, desde cuando figuró en 1963 en 13 poetas nadaístas, primera antología del movimiento. Sus textos aparecieron en Panorama de la nueva poesía colombiana que dirigió Fernando Arbeláez, en Doors and Mirrors de Viking Press de Nueva York, y en For Chile For Neruda, antología a cargo del poeta estadounidense Walter Lowenfels, afín a la Generación Beat. Ha sido traducido al inglés por Paul Blackburn, que, al morir, dejó una traducción de Invención de la uva, su primer libro de poemas editado con el patrocinio de Manuel Mejía Vallejo y Óscar Hernández Monsalve; y, también al alemán, por Stefan Baciu de la Universidad de Honolulu.

Columnista de los periódicos colombianos El Tiempo, El Colombiano, Universo Centro y El País. Colaborador habitual en las revistas SoHo, Credencial, Cromos, Universidad de Antioquia y Aleph. Versos suyos se publicaron en la revista Eco. Recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2000 por su columna de opinión “Contravía”. En los años setenta fundó “El café de los poetas”, el primero de los establecimientos de Bogotá donde se realizaron tertulias, recitales de poesía, teatro de cámara, conciertos de música moderna y sesiones de jazz, lo que lo convirtió en un atractivo lugar de encuentro de destacados artistas e intelectuales.

Hizo crítica de pintura en las páginas editoriales de El Tiempo, sobre todo de las exposiciones de la reputada galería Esede, que presentó en Colombia muestras de los informalistas españoles, como Antoni Tàpies i Puig, del expresionismo abstracto estadounidense, y de grandes pintores colombianos como Norman Mejía.

Fue asesor cultural del noticiero de la Cadena Súper y columnista de la cadena básica de Caracol. Compartió un programa en Radio Quince de Medellín, donde se reseñaron libros de actualidad y se apeló al humor para hacer la crítica de los acontecimientos políticos de interés nacional. Además dirigió Nadaísmo ventiao, para Colombiana de Televisión, una serie en la cual se repasó la biografía de grandes íconos culturales del como Carlos Gardel y Charles Chaplin, entre otros.

Participó en la recepción y labor de difusión de la actualidad internacional por parte de los nadaístas antioqueños, siempre influidos por las vanguardias de la modernidad, y preocupados por la renovación de las tradiciones literarias, culturales y críticas. La actividad crítica desarrollada por Eduardo Escobar en revistas y periódicos es una importante contribución al análisis y divulgación de las vanguardias artísticas internacionales, y a la transformación y modernización de la literatura colombiana.

Fue coordinador de los talleres de poesía de la Casa de Poesía Silva (1990-1999) y colaborador en las lecturas de poesía, presentaciones de libros, conferencias, y mesas redondas.

Fue el fundador, dueño y animador del Café de los poetas en el Bosque Izquierdo, donde se reunían intelectuales, poetas y artistas a escuchar música, bailar, leer poesía y conversar sin interrupción.

De sí mismo ha dicho: "No sólo de poesía vive el hombre y menos en Colombia traficando con libros narcóticos. Para sacudir la inopia, como tantos otros antiguos y modernos poetas o simples mortales, recurrí a mil oficios ramplones y actividades prosaicas: fui auxiliar de contabilidad en una pesadilla, patinador de banco todo un junio, mensajero sin bicicleta en una oficina de bienes raíces mientras leí Teoría del desarraigo, fabriqué bolsas de polietileno, joyeros de cartón y terciopelo, fui almacenista, leí a Joyce en una bodega, me desempeñé también como anticuario ambulante, como vendedor de muñecas de navidad fuera de temporada, de diarios y semanarios y mensuarios a la entrada de una clínica de lujo. Artesano de baratijas de cobre. Armador de faroles para barco. Promotor de rifas clandestinas sin premio, por el apremio. Ayudante de cocina por el arroz con chipichipi. Pastor de aves de corral. Maestro sablista del sutil abordaje. Cantinero. Escritor de nimiedades para revistas intrascendentes. Crítico de arte mercenario. Hasta campanero fui de una pandilla de marihuanos. Así aprendí a odiar el trabajo sudando petróleo". Echavarría, Rogelio. Quién es quién en la poesía colombiana. Bogotá: Ministerio de Cultura / El Áncora Editores, 1998, págs. 167 - 168.

Refugiado en su finca, La Trapa, leía y escribía de sol a sol. En el 2000 recibió el Premio Nacional de periodismo Simón Bolívar, y en diciembre de 2023 el premio CPB (Círculo de Periodistas de Bogotá) al mejor libro del mes, por su publicación de Escritos en contravía, Bogotá: Intermedio Editores, 2023.

Su antiacademicismo provenía principalmente de la influencia de Gonzalo Arango y de sus propias lecturas de Baruch Spinoza. Gonzalo Arango en el libro de prosa poética titulado Providencia, ( Barcelona: Plaza y Janés, S.A., Editores, 1972) todavía dice "Cerrad universidades (...) La universidad es opresión (...)". (Edición Plaza y Janés barcelonesa sin .paginación).

El 18 de marzo de 2024 fallece tras sufrir las complicaciones de un cáncer de pulmón.

Producción literaria

Su pensamiento y su escritura se han formado y modelado con la lectura de los mejores clásicos: Montaigne, Voltaire, Fernando González, Shakespeare, Cervantes, Durrell, Baudelaire, Russell, Valéry, Rimbaud, André Breton, Beckett, Celine, Bernhard, Sartre, Camus, Nabokov, León de Greiff, Dostoievsky, Tolstoi, y Verlaine, entre otros.

Fuga canónica (2002) es una novela biográfica de muy importante valor musical, literario e histórico. Un relato poético de la metamorfosis y evolución de un artista. Tiene un muy amplio trabajo de estudio y documentación en archivos y periódicos del para la reconstrucción de Bogotá y su música, el mundo interior del personaje, la relación con otros músicos de su tiempo, y la música eclesiástica, popular o patriótica predominante.

Examina muchos temas de la existencia humana y de la evolución de la música entre los siglos y . Es una versión y fuente literaria minuciosa que aporta un capítulo olvidado de la historia nacional de la música. Y ofrece reflexiones interesantes sobre las tragedias humanas. Representa un esfuerzo muy importante de arqueología, rescate y reconstrucción de la memoria musical e histórica de la Bogotá decimonónica.

Prosa incompleta (2003) es un divertimento literario. Sugestivo, lúdico, punzante, y de gran poder alusivo. Reúne con vigor el humor múltiple y la burla de sí mismo. Lo conforman textos pequeños, prosa que también es poesía, ágiles microrrelatos de muy variados temas, con importantes cuestionamientos de creencias y costumbres. Los recorre una ironía luminosa. Todos los temas clásicos y cerrados se vuelven a repensar y abrir de mano de la risa. Las reflexiones filosóficas acompañan varios de sus textos, como "Las tribus hechizadas", un artículo magistral sobre el hombre, sus imperfecciones, sus pocas certezas y utopías, pp. 195 - 198.

El libro revisa y argumenta el valor e interés, o desinterés, de muchos autores consagrados: E. A. Poe, Rimbaud, Kafka, Borges, Fernando González, Benedetti, Neruda, Gómez Jattin, Mario Rivero, León de Greiff, entre otros. Tiene amplios valores dobles: el humor y la capacidad crítica. La profundidad y la diversidad. Cuestiona el valor e interés literario de Benedetti, Neruda, Vargas Vila, Wiliam Ospina, Borges y Jotamario. El texto antiborges, pp. 201-204, ofrece unos argumentos exclusivos. El poeta Jaime Jaramillo Escobar destaca en su presentación el esplendor de la prosa. Es un libro culto y delicioso.

Señala que la escritura es inicialmente vocación, pero luego se transforma en un bello oficio, y en profesión. En metamorfosis perpetua. En Prosa incompleta dice que la amplitud y la calidad del léxico califican. Que el habla distingue. Que la cantidad y calidad de las palabras determinan la agudeza intelectual y la capacidad de discernir. Escritor profesional es quien conoce y domina cuidadosamente los tejemanejes del oficio.Y eso fue Eduardo Escobar: un pulcro conocedor del idioma y del oficio, que siempre dijo lo que pensaba...y no se dejó marcar por las majaderías de lo "políticamente correcto", ni las modas del llamado pensamiento "positivo" preservando su independencia y defendiendo su capacidad crítica. La escritura fue para él un texto interminable, siempre incompleto, que se escribe y se reescribe. Se remueve.Se reelabora y se reacomoda.

Poemas ilustrados (2007) es un libro artesanal de los impecables talleres artísticos de la editorial Tragaluz. Poesía pura y concentrada. Una fiesta verbal, amplia de motivos imaginativos, juegos fónicos, imágenes danzarinas y novedosas asociaciones. Condensa la poesía más conocida del poeta : “Cucarachas en la cabeza”, “Homenaje a un anticuario muerto”, “La flecha inmóvil”, y “Envío”. El libro manifiesta su elección estética: lo caracterizan construcciones retóricas juguetonas, malabarismos verbales, sintaxis barroca, arbitrariedad asociativa, frecuente experimentación, escritura de filigrana, y diversos efectos y recursos culteranos. Sobresale por su delicadeza y humor. Una obra ‘inquietante’ la denomina el poeta X-504.