La comunidad judía tiene una larga historia en Hungría. A comienzos del los judíos constituían el 5 % de la población total húngara, mientras que constituían el 25 % de la población de la capital del país, Budapest. La comunidad sufrió grandes calamidades durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, con el exterminio de más de 600 000 judíos húngaros durante el Holocausto y la ocupación alemana del país, que contó con la asistencia de los nazis húngaros.

A los judíos húngaros se los confunde con alemanes por sus apellidos porque en 1787 el emperador José II promulgó un decreto por medio del cual ordenó que todos los judíos del Imperio austríaco, del que Hungría formaba parte, debían elegir un apellido alemán.

En la actualidad la población judía del país oscila entre las 10 000 y 15 000 personas.Jewish Budapest – Budapest Jewish Population, History, Sights Los datos del censo de Hungría de 2011 tenían 10.965 personas (0,11%) que se autoidentificaban como judíos religiosos, de los cuales 10.553 (96,2%) se declararon de etnia húngara.

Antes de la Primera Guerra Mundial La historia de los judíos en Hungría se remonta al menos al Reino de Hungría, con algunos registros incluso anteriores a la Conquista húngara de la cuenca de los Cárpatos en 895 CE por más de 600 años. Las fuentes escritas prueban que las comunidades judías vivían en el Reino medieval de Hungría e incluso se supone que varios sectores de las heterogéneas Tribus magiares practicaban el judaísmo. Los funcionarios judíos sirvieron al rey durante el reinado de Andrés II de Hungría a principios del . Desde la segunda parte del , la tolerancia religiosa general disminuyó y las políticas de Hungría se volvieron similares al tratamiento de la población judía en Europa Occidental.

thumb|right|400px|Mapa de las expulsiones de judíos en Europa entre 1100 y 1600. Hungría expulsó a los judíos en el . Hasta el , la población judía en Hungría era escasa: en 1787, apenas había ochenta y tres mil hebreos —el 1 % de la población—. Su número creció rápidamente durante el siglo por la inmigración desde Europa oriental, especialmente desde Galicia. En 1848, había 336 000 y en 1910, 909 500 —alrededor del 5 % de la población—. El Gobierno liberal-conservador que dominó la región durante el el periodo del Compromiso austrohúngaro fomentó la inmigración para favorecer el desarrollo económico y por motivos políticos —la asimilación fue intensa y la población judía a menudo adoptó el nacionalismo magiar—.

Después del compromiso, una de las primeras reformas liberales del ministro de religión József Eötvös, fue la Ley de 1867 sobre la plena igualdad de los judíos . El XVII. Con la promulgación de la Ley de equiparación de los derechos civiles y políticos de Israel, los residentes de nacionalidad judía pasaron a ser iguales a los cristianos en el ejercicio de todos los derechos civiles y políticos. La misma ley deroga cualquier ley, reglamento o costumbre en contrario. Eötvös también estableció el Congreso israelita para que los judíos pudieran tomar el control de sus asuntos eclesiásticos y escolares.

La población judía en Hungría era fundamentalmente urbana. Ya en 1900 el 25 % de los judíos vivía en ciudades de más de 50 000 habitantes. En 1910, Budapest contaba con más de 200 000 habitantes judíos,Kelin, Bernard: " Hungarian politics and the Jewish question in the inter-war period". Jewish social studies 28:2 (1966) que constituían más del 20 % de la población de la ciudad. Gran parte de la población con educación superior era judía. thumb|250px|Seminario Rabínico Nacional de Hungría (1902). La burguesía judía estaba estrechamente aliada con el régimen liberal-aristocrático que dirigía el país, tanto mediante el desarrollo de la industria, el comercio y las finanzas como en la agricultura, donde formaban el 73,2 % de los arrendatarios de grandes fincas (más de mil cuatrocientos acres) y el 62 de las intermedias (entre doscientos ochenta y mil cuatrocientos acres) en 1913. Muy numerosos entre los comerciantes, los empleados de la industria, las profesiones liberales o los bancos, controlaban la minería y la industria pesada. En 1910, uno de cada dos abogados o médicos era judío; los principales periódicos de Budapest tenían dueños judíos y el 70 % de los periodistas eran hebreos. Abundaban también entre los principales científicos, artistas o escritores. La relación de cooperación entre la aristocracia magiar y la clase alta judía —la mayoría de la comunidad era pobre— se reforzó a menudo con el ennoblecimiento de algunos de sus magnates y su progresiva asimilación de los modos de la nobleza.Cohen (1996), p. 362 Los casamientos entre la antigua nobleza y la nueva nobleza judía fueron frecuentes.

En general, la población judía se agrupaba en dos comunidades rivales: los tradicionalistas ortodoxos y los más modernos neólogos.Cohen (1996), p. 365

La nobleza húngara, conservadora y paternalista hacia el campesinado —la gran mayoría de la población— y opuesta a la autonomía cultural y lingüística de las minorías, que constituían en realidad la mayoría de la población del reino, se mostró liberal hacia los judíos. Las capas altas de la comunidad judía en especial adoptaron el nacionalismo de las elites magiares. En muchas zonas, tuvieron un destacado papel en el proceso de magiarización de las minorías. El antisemitismo, rechazado por el Gobierno y los intelectuales antes de la Primera Guerra Mundial, tuvo escasa importancia.

Entreguerras Tras la guerra el asentamiento en las ciudades se acentuó. Más del 50 % de los 450 000 judíos húngaros vivían en Budapest y sus alrededores, el 16 % de la población de la urbe. El resto vivía sobre todo en ciudades de provincias y solo un pequeño porcentaje habitaba en pueblos o granjas.

Los judíos mantuvieron, como habían tenido antes de la guerra, un papel destacadísimo en las profesiones liberales, el comercio y las finanzas. Debido a la asociación mental entre comunismo y judíos entre muchos miembros de la clase política húngara tras la breve República Soviética Húngara, comenzó tras la restauración de la monarquía un intento de reducir la influencia de los judíos en la economía y la sociedad,Cohen (1996), p. 363 aprobándose una ley de numerus clausus en 1920 (Ley XXV de 1920).Braham (1973), p. 134 En ella se prohibía que más de un 6 % de los alumnos de los centros de educación superior fuesen hebreos.Erez (1988), p. 40 Desde el aplastamiento de la república soviética por las tropas rumanas en agosto de 1919 hasta 1921 se desarrolló además una campaña de terror contrarrevolucionario que afectó muy notablemente a los judíos, identificados por los extremistas de derecha con los revolucionarios del efímero régimen de Béla Kun. En la década de 1920, debido tanto a las conversiones, la reducción del índice de natalidad y la emigración, la comunidad se redujo en unas treinta mil personas.

A mediados de los años treinta, ya bajo el gobierno del antisemita Gömbös, los judíos eran el 54,5 % de todos los médicos, el 49,2 de los abogados, el 30,4 % de los ingenieros, el 31,7 % de los columnistas de los periódicos y el 28,9 % de los músicos. El 40 % de la población dedicada al comercio o a las finanzas era judío, mientras que únicamente el 8,3 % de los empleados en la industria lo eran. La mayoría de los bancos estaban en manos de judíos, que también formaban una parte importante de los empleados de banca y gran parte de la industria estaba controlada por los bancos.

Gracias a su relevancia económica, los financieros e industriales judíos suponían un pilar fundamental para el régimen aristocrático impuesto en Hungría en el periodo de entreguerras. Muchos aristócratas disfrutaban de sinecuras en empresas controladas por magnates judíos, como fuente de prestigio para las corporaciones y de dinero para los nobles que controlaban el gobierno.

Tras la guerra, los judíos seguían constituyendo el 42 % de los arrendatarios de grandes fincas (alquiladas a sus dueños nobles), el 38,4 % de las medianas y el 13 % de las pequeñas (de 140 a 280 acres), otro vínculo más entre la clase gobernante y la comunidad judía.

Esta situación conllevó el odio de la derecha radical, que veía a los judíos como parte ajena al país que impedía prosperar a los magiares (que solo incluía a la población cristiana que no tenía un origen reciente) El elevado porcentaje de conversos al cristianismo, de judíos no practicantes y de matrimonios mixtos entre cristianos y judíos no aplacaba la ira de los partidarios de la ultraderecha. Estos defendieron durante todo el periodo la necesidad de disminuir la importancia judía en la economía.

Muchos de los simpatizantes de los grupos de ultraderecha antisemita pertenecían a la burguesía que había tenido su sustento en el funcionariado y había quedado sin trabajo al reducirse el país por el Tratado de Trianon. Viendo su futuro en la industria, el comercio o las finanzas, consideraban a sus competidores judíos como un obstáculo para su medra. La reducción del país y la escasez de minorías tras Trianon hizo que los judíos perdiesen para la oligarquía magiar su utilidad como refuerzo de la población húngara, convirtiéndose de aliados en rivales.Cohen (1996), p. 377

A pesar de la creciente hostilidad de la clase media magiar, la mayoría de la comunidad judía mantuvo su adhesión a la cultura húngara, siendo sus dos ramas principales muy hostiles al sionismo.

Los ultraderechistas en el poder: el gobierno Gömbös Tras la incapacidad de los gobiernos conservadores de atajar la crisis, el Regente se vio en la necesidad de entregar el gobierno en 1932 a un antiguo partidario de los extremistas, Gyula Gömbös, destacado antisemita.

Durante su gobierno, la actitud del poder hacia la comunidad judía se endureció, aunque no tanto como las declaraciones anteriores del jefe del gobierno hacían esperar.

La ley que limitaba el acceso a los judíos a la universidad, aprobada a comienzos de los años 20 por el conservador Teleki, había sido suavizada en 1928 por la presión internacional y nunca se había aplicado con rigor, gracias a las relaciones entre los aristócratas y al burguesía judía. En la época de cambio de gobierno el 14,3 % de los universitarios eran judíos. Gömbös hubo de apoyarse en las asociaciones de alumnos para presionar a los judíos ya no podía actuar contra ellos abiertamente por razones políticas y económicas. La presión tuvo su efecto y, el último año del gobierno Gömbös (1936) el porcentaje se había reducido a un 7,3 %.

En las áreas de finanzas, comercio e industria Gömbös aplicó una mezcla de presión y persuasión para reducir la influencia judía. El gobierno indicaba, por ejemplo, qué cantidad de empleados cristianos debían contratar ciertas empresas. En las acciones del gobierno para facilitar el trabajo a los universitarios, los graduados judíos eran ignorados.

La inmigración judía también fue dificultada.

Fuera del gobierno, los partidos radicales de derecha también eran antisemitas y fomentaban el odio a los ciudadanos judíos que, en gran parte, estaban muy asimilados en el país y eran muy nacionalistas.

La ciudadanía, sobre todo el campesinado, que formaba el grueso del país, no era antisemita. Solo las grandes campañas de propaganda antijudía de los años cuarenta modificó en parte esta actitud. El proletariado, por el contrario, era más susceptible a la propaganda, identificando a menudo a sus patronos judíos con toda la comunidad.

La crisis +Conversiones de judíos al cristianismo en Hungría, entreguerras "Año"Conversiones19197.14619201.92519306551932688193390919341.12819351.26119361.64719371.59819388.584