La enfermedad de Chagas, conocida también como enfermedad de Chagas-Mazza, tripanosomiasis americana o mal de Chagas, es una enfermedad infecciosa producida por un parásito llamado Trypanosoma cruzi (T.cruzi) que puede afectar el corazón, el sistema digestivo o —en casos muy puntuales— el sistema nervioso de quienes cursan la infección. Sin embargo, las personas que tienen Chagas, son portadoras del parásito, pero no siempre se enferman. Solo 3 de cada 10 personas infectadas con T.cruzi desarrollarán años después la enfermedad de Chagas. El Chagas es una infección que afecta a más de 6 millones de personas en el mundo.

Trypanosoma cruzi, el agente causante del Chagas, es transmitido por vía vectorial a través de las heces de insectos triatominos —principalmente son vectores Triatoma infestans, Rhodnius prolixus y Panstrongylus megistus— (conocidos como vinchuca, chinche besucona, chipo, barbeiro, etc.).Lent, H. & P. Wygodzinsky (1979). Revision of the Triatominae (Hemiptera, Reduviidae), and their significance as vectors of Chagas disease. Bulletin of the American Museum of Natural History; 163:123-520 163:123-520. http://hdl.handle.net/2246/1282Tartarotti E, Azeredo-Oliveira MT, Ceron CR: Phylogenetic approach to the study of Triatomines (Triatominae, Heteroptera). Braz J Biol 2006; 66(2B):703-708. Existen otras vías de transmisión como la vía vertical —que puede ocurrir durante la gestación—, transfusión de sangre de donantes infectados, ingestión de bebidas o alimentos contaminados o infectados. Y, para un pequeño grupo asociado al cuidado de la salud y la investigación biomédica, a través de accidentes de trabajo.

La enfermedad de Chagas-Mazza es endémica en 21 países de América, distribuyéndose desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia argentina. Asimismo se han registrado personas infectadas con Trypanosoma cruzi en Europa y en países como Canadá, Australia y Japón.

Esta enfermedad es uno de los problemas de salud más importantes de América Latina, generando más pérdida de años de vida ajustados por discapacidad que la malaria y el dengue juntos, ocupando el cuarto lugar en mortalidad y el octavo en morbilidad entre las enfermedades tropicales desatendidas. Se estima que entre 20 y un 40 % de las personas portadoras del T.cruzi desarrollará manifestaciones de la enfermedad de Chagas crónica; y ascenderían a 10000-12000 las muertes por año de personas afectadas por la enfermedad.

La enfermedad de Chagas presenta una «etapa aguda» y una «etapa crónica». La etapa aguda comienza entre seis y diez días después de la infección, y dura entre cuatro y ocho semanas. En la mayoría de los casos es asintomática y suele pasar inadvertida, ya que el cuadro clínico, con fiebre, linfadenopatías, aumento del tamaño de hígado y bazo, suele ser leve y semejante a muchas enfermedades infecciosas de mayor prevalencia. En algunos casos, a nivel del sitio de inoculación, se produce un aumento de volumen edematoso que se denomina chagoma. Si ocurre alrededor del ojo, este aumento de volumen se denomina Signo de Romaña. Rara vez, en la etapa aguda en niños de entre uno y cinco años puede desarrollarse una miocarditis o meningoencefalitis con pronóstico grave o fatal. Entre las manifestaciones que pueden aparecer en la etapa crónica (en el 20-40 % de los casos), se incluyen la miocardiopatía difusa grave así como una dilatación patológica del esófago (megaesófago) o el colon (megacolon).

La importancia de esta parasitosis radica en su elevada prevalencia en zonas endémicas, con el impacto que eso conlleva a nivel económico y social, muchas veces relacionado con la discriminación más que con las afecciones clínicas.

La enfermedad de Chagas es reconocida por la OMS como una de las 13 enfermedades tropicales más desatendidas del mundo, y por la Organización Panamericana de la Salud como una enfermedad desatendida de las zonas rurales y agrícolas de varios países. Sin embargo, en la actualidad, el Chagas ya no es solo una realidad rural y latinoamericana, sino que es también urbana (con aproximadamente el 65 % de la población afectada viviendo en ciudades) y mundial.

Definición

El término, incluido en el MeSH en 1992, describe la enfermedad de Chagas como:

También se la conoce como tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas-Mazza, en honor a los médicos Carlos Chagas y Salvador Mazza (1886-1946).

Historia

Entre los antecedentes para conocer el origen y la dispersión de la enfermedad de Chagas existen conjeturas con base en relatos de cronistas españoles, revisiones de publicaciones arqueológicas, así como la actual distribución de los triatominos en América han sugerido que Triatoma infestans ―importante transmisor de Trypanosoma cruzi en Sudamérica― se adaptó al humano hace aproximadamente 2000 o 2500 años.

Enfermedad en las civilizaciones precolombinas

Hay evidencia de que los humanos que poblaron Sudamérica fueron prontamente infectados por el Trypanosoma cruzi hace 9000 años. Los hallazgos arqueológicos más antiguos se han encontrado en la cordillera de los Andes, en momias del pueblo chinchorro que habitaba a lo largo de la costa del desierto de Atacama entre el sur del Perú y el norte de Chile. Se ha demostrado infección por Trypanosoma cruzi en momias de las culturas que siguieron a los chinchorros.

Inicialmente, la transmisión del parásito ocurría entre mamíferos silvestres, muchos de los cuales toleraban bien la presencia del parásito en su organismo, e insectos vectores hematófagos que habitaban en sus nidos o cuevas. Los primeros humanos que habitaron el continente se incorporaron a dicho ciclo al ocupar cuevas de la costa como lugar de habitación y al construir casas de juncos y techos de paja, ambientes favorables para los triatominos y su contacto con humanos. Asimismo, la domesticación de algunos mamíferos pudo favorecer que los animales infectados se establecieran en el peridomicilio. La prevalencia de la enfermedad en las poblaciones precolombinas era de un 40 %.

Existe evidencia del contacto de las civilizaciones precolombinas en el hallazgo de restos momificados en diferentes lugares de América con signos de la enfermedad o evidencias de infección por T. cruzi: Presencia de Trypanosoma cruzi en siete de 27 muestras de corazón y en cuatro muestras de esófago de momias Chinchorro por técnicas de Biología Molecular mediante reacción en cadena de la polimerasa (4000a. C.). Presencia de megacolon y cardiomegalia, patologías asociadas a esta enfermedad en nueve de 22 momias prehispánicas (2420-1350a. C.) de la Quebrada de Tarapacá. Presencia de T. cruzi en una momia de la civilización incaica, hallada en Cuzco, Perú. Presencia de T. cruzi cuatro de seis momias procedentes de San Pedro de Atacama (2000-550a. C.). Presencia de T. cruzi en el 41 % de 283 cuerpos momificados procedentes de la costa y valles bajos del norte de Chile y sur del Perú (9000-450a. C.). Presencia de T. cruzi en restos de dos momias del Valle de Peruaçu en Minas Gerais, Brasil. Una de 560 y la otra entre 4500 y 7000 años de antigüedad. Presencia de T. cruzi en una momia de 1150 años de antigüedad en el desierto de Chihuahua cerca del Río Grande City en Texas.

Enfermedad durante la conquista y los virreinatos

Existe un número considerable de escritores, conquistadores y misioneros que dejaron un legado histórico importante, la mayoría en forma de crónicas, en lo relacionado con los transmisores de Trypanosoma cruzi.Guerra F. American trypanosomiasis. An historical and a human lesson. J Trop Med Hyg 1970; 73(5): 105-118. En 1590, durante su estancia en Argentina, Fray Reginaldo de Lizárraga (1545-1615), un sacerdote misionero de la época, hace la primera descripción sobre insectos redúvidos.En esta época en particular también se les conocía como Chinches asesinas. y sus hábitos hematófagos nocturnos. En 1523, durante su estancia en Pánuco (Veracruz), Francisco de Garay describió que el ejército expedicionario padeció enfermedad por «pitos que al picar pueden causar fiebre».En varias regiones de América, a los triatominos se les conoce como pitos. Durante la primera Intervención francesa en México, el ejército francés entró por el puerto de Veracruz reportando casos en sus expediciones.

Estudio científico de la enfermedad

miniatura|El infectólogo brasileño Carlos Chagas (1879-1934).

La enfermedad fue nombrada en reconocimiento al médico e infectólogo brasileño, Carlos Chagas (1879-1934), quien en 1909 la había descrito por primera vezWHO. Chagas. Consultado el 24 de septiembre de 2006. en el pueblo de Lassance, en el estado de Minas Gerais (Brasil). Chagas trabajaba en un vagón de ferrocarril habilitado como laboratorio donde encontró al parásito protozoario hemoflagelado al cual denominó Schizotrypanum cruzi, en homenaje a su maestro Oswaldo Cruz, médico brasileño que combatió las epidemias de fiebre amarilla, viruela y la peste bubónica en Río de Janeiro y otras ciudades, como Málaga, Madrid y Åkersberga, al comienzo del siglo XX.

Carlos Chagas, al describir su multiplicación por esquizogonia durante alguna fase de su ciclo vital en el hombre, decide formar el género, pero como este nombre se basaba en un concepto falso fue retirado ―por el mismo Chagas―, quien volvió a incluir la especie en el género Trypanosoma. El trabajo de Chagas fue especial en la historia de la medicina, por ser el único caso en la historia del conocimiento universal en donde una única persona describió por completo una enfermedad infecciosa, incluyendo al agente patógeno, su vector y hospedador, las manifestaciones clínicas y la epidemiología. Cabe mencionar, también, que la enfermedad de Chagas ha sido la única en la que primero se ha descrito el agente etiológico y el vector transmisor y posteriormente se describió la entidad nosológica.

miniatura|150px|Oswaldo Cruz.

Lo primero que llamó la atención de Carlos Chagas al llegar a la zona, fue la presencia de triatominos que se encontraban en gran número —de cientos a miles— en las grietas de paredes y techos de las casas de los trabajadores. Al examinar el contenido del intestino de los insectos barbeiros encontró grandes cantidades de tripanosomas.

Chagas quiso probar si la picadura del insecto provocaba alguna infección en monos locales, pero como no encontró monos sanos envió triatominos infectados con tripanosomas al Dr. Oswaldo Cruz para que hiciera una inoculación experimental. Un mes después, Chagas encontró en la sangre de un macaco grandes cantidades de tripanosomas no conocidos antes. Posteriormente probó la infección en cobayos, perros, conejos y macacos provocando la muerte de estos.

Luego, estudió el ciclo de desarrollo del tripanosoma en el laboratorio y en el insecto transmisor, pero no encontraba al hospedador definitivo para el parásito y decidió hacer más investigaciones. Buscó al parásito en humanos que vivían en habitaciones infestadas por triatominos; y el 23 de abril de 1908 encontró el primer caso de la enfermedad.

Carlos Chagas fue también el primero en descubrir e ilustrar el género de hongos parásitos Pneumocystis.

Primer caso diagnosticado publicado de la enfermedad

El primer trabajo de Chagas sobre tripanosomiasis americana comenzó en 1908 cuando expuso las investigaciones relacionadas con el descubrimiento del nuevo organismo flagelado y presentó los registros de observaciones suficientes para describir la enfermedad. En este trabajo, Chagas diagnosticó por primera vez la tripanosomiasis en una niña de dos años, Berenice Soares de Moura, que se encontraba en ese momento en aparente buen estado de salud. A los 15 días la encontró febril, con el bazo e hígado aumentados de tamaño, grupos de ganglios linfáticos periféricos infartados e infiltración generalizada. Un año después, en abril de 1909, la vio por última vez; su temperatura era normal y los parásitos sanguíneos habían desaparecido.