250px|miniatura|derecha|Emmeline Pankhurst, una prominente activista política inglesa líder del movimiento sufragista británico. 250px|miniatura|La lucha de la mujer por su libertad y su vestimenta. Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres no podían usar ropa que no fuera modesta. En la década de los años treinta, las mujeres comenzaron a usar ropa moderna y se les otorgó más libertad.

La emancipación de la mujer, emancipación femenina, liberación femenina o liberación de la mujer es un concepto propio de la historiografía, la sociología, la antropología y otras ciencias sociales que hace referencia al proceso histórico por el cual las mujeres han reivindicado y conseguido, en numerosos casos, la igualdad legal, política, profesional, social, familiar y personal que tradicionalmente se les había negado. Es decir, la emancipación femenina es la historia de cómo las mujeres se liberaron de una gran parte de la opresión que el patriarcado ejercía sobre ellas solo por ser mujeres.Hannah Arendt, Acerca de la emancipación de la mujer en Ensayos de comprensión 1930-1954, Trad. Agustín Serrano de Haro, 2005, Caparrós ediciones, ISBN 84-96282-03-1

Los estudios específicamente centrados en la mujer y sus derechos han recibido el nombre de: «estudios de género» (del inglés, gender studies) con la adición de un nuevo uso, no reconocido por la Academia, a la palabra castellana "género".

Historia de la emancipación femenina

Con estas denominaciones conocemos un proceso histórico o movimiento social de la Edad Contemporánea. Desde finales del , durante la revolución francesa, se empezaron a reivindicar los derechos de la mujer o la igualdad de derechos entre los sexos. También denominada emancipación o más tarde, liberación de la mujer. A lo largo de la historia, en todas las civilizaciones. El mito del matriarcado no reflejaría una realidad histórica de predominio de las mujeres, sino una realidad antropológica muy diferente.

La lucha por los derechos políticos de la mujer se inició infructuosamente durante la revolución francesa de 1789; los protagonistas de esta revolución, denunciaron que la libertad, igualdad y fraternidad solo se referían a los hombres y no a las mujeres. Una de las voces de protesta más enérgicas fue la de Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en 1791, dos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El documento escrito por Gouges reclamaba para las mujeres los mismos derechos políticos que disfrutaban los hombres, el sufragio entre ellos. Si ellas podían subir al cadalso, también debían poder ocupar cargos públicos. Tristemente, este documento no tuvo éxito. De Gouges, en medio de esta sangrienta revolución, fue decapitada en una guillotina. Pocos años después, Napoleón, en su código legislativo, sometería a la mujer a una aún más estricta autoridad masculina.Del abanico a la guillotina: mujeres, hombres, feminismo en la Revolución francesa,pág. 19Barbara Caine y Glenda Sluga, Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920 pág. 22

Procesos de emancipación femenina

Según Mary Nash sobre la base de sus estudios "Identidades de género, mecanismos de subalternidad y procesos de emancipación femenina" . A través de la historia las mujeres han desarrollado las dinámicas sociales que han cuestionado las limitaciones de las normas de género establecidas. Algunos procesos de emancipación femenina han sido propuestos en términos de cuestionar el discurso de género y las representaciones culturales hegemónicas, todo esto para elaborar otro sistema de representaciones que les concedía mayores espacios de libertad. Los procesos de resistencia de las mujeres europeas y su conquista de espacios de libertad han implicado la renegociación del acuerdo de género implícito en los discursos y las representaciones culturales de género. También han implicado una resignificación de la identidad asignada a la mujer, construida a partir de una definición de la feminidad en términos exclusivos de reproducción, maternidad obligada y dedicación a los cuidados de los demás. Los procesos de emancipación femenina tienen una larga trayectoria de defensa desde el principio de la igualdad entre hombres y mujeres. El supuesto político de la igualdad entre hombres y mujeres ha sido la base más importante en la demanda de los derechos de las mujeres a lo largo de los siglos y .

En el mundo contemporáneo A partir de los estudios de Mary Nash en su artículo "Las mujeres en el mundo contemporáneo" en el y en las primeras décadas del , la situación de la mujer quedó limitada por una serie de restricciones e impedimentos que reducían sus horizontes culturales, políticos, laborales, sociales y personales. Su condición social se caracterizó por la desigualdad política y educacional, la subordinación basada en la discriminación legal, la segregación ocupacional y la abierta discriminación en el ámbito laboral (que aún continúa).La trayectoria de las mujeres quedó condicionada por un sistema de género que tenía como objetivo el fortalecimiento del predominio masculino, la división sexual del trabajo y la restricción de las actividades femeninas en el ámbito doméstico. Los mecanismos de control social formal mediante las leyes y los de signo informal mediante códigos culturales formulaban pautas sociales que marcaban una situación subalterna femenina y de poder masculino.

Sufragio femenino

El sufragismo de finales del consiguió el sufragio femenino) y dio paso al feminismo del . El objetivo de este último incluyó la igualdad de género en todos los ámbitos. El año 1975 fue declarado Año Internacional de la Mujer por la ONU. Para esa fecha la mayor parte de los países promovieron la equiparación legal. En España esto fue en la Constitución de 1978).

Desde finales del el objetivo del feminismo es la realización material de la igualdad de género a través de políticas activas, como la discriminación positiva.miniatura|250px|Celebración del 8 de marzo, organizado por el Sindicato de unidad nacional de mujeres trabajadoras ("Jatiyo Nari Shramik Trade Union Kendra") en Daca, Bangladés.

Incorporación de la mujer al trabajo, esperanza de vida y natalidad

Correlación entre baja natalidad y aumento de la esperanza de vida La incorporación de la mujer al trabajo asalariado, tradicionalmente masculino, ocurre por primera vez durante la Primera Guerra Mundial y se acentúa durante la Segunda Guerra Mundial ante la ausencia de los trabajadores masculinos que estaban en el frente, como soldados. Este hecho fue un paso decisivo para la consecución de una autonomía real de la mujer que disponía de rentas propias. Esta realidad, junto con fenómenos paralelos de mayor educación, demanda de igualdad, control de la procreación, difusión de los métodos anticonceptivos, en el marco demográfico de las teorías conocidas como transición demográfica, segunda transición demográfica y revolución reproductiva, correlacionan de manera inversa el gran aumento de la esperanza de vida durante el con una caída de la natalidad. A mayor eficiencia reproductiva menor tasa de natalidad.La tercera revolución de la modernidad. La revolución reproductiva . Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) N.º 122, 2008, pp. 89-118, pág. 109-114

Se produce por tanto una fuerte correlación entre la incorporación al trabajo asalariado de la mujer y una caída de la natalidad.El Estudio de la población. Madrid: Ministerio de Administraciones Públicas, 1988, p. 97 Del mismo modo que se produce una correlación entre la incorporación al trabajo asalariado de la mujer y el aumento en las ventas de electrodomésticos que permiten a la mujer una menor dedicación a las tareas domésticas tradicionales.Joaqueim Sempere, Mejor con menos, Noema, 2009, ISBN 978-84-7426-866-2

Cambios en el mercado laboral miniatura|300 px Los cambios técnico-científicos tan acelerados que ha generado la economía y la producción de bienes y servicios en el último cuarto de siglo, así como la internacionalización financiera, productiva y de mercados a nivel mundial, han alterado totalmente las ofertas laborales locales, las relaciones de producción y el concepto mismo de trabajo. El concepto de estructura empresarial ha evolucionado considerablemente, en el sentido de que se precisan organizaciones reducibles muy cualificadas y polivalentes para atender la producción de bienes y servicios que genera la empresa, y los nuevos modelos deben tender a reducir al máximo las propias estructuras para reducir el capital de gastos fijos. El objetivo radica en no comprometer el futuro de la empresa a costa de soportar unos gastos de personal improductivos en épocas de recesión de las demandas. Por tanto, se imponen las estructuras externas, flexibles, de colaboración circunstancial, tanto de una obra directa como indirecta. Del crecimiento del sector de servicios, del incremento del trabajo autónomo, de las profesiones liberales y de los free-lance, y de la flexibilidad de las estructuras empresariales se deduce que está adquiriendo mucha preeminencia el sector del autoempleo en las profesiones liberales o independientes, que se dan de alta como autónomos y prestan sus servicios en una o diversas empresas de forma externa. La diversificación progresiva del mercado de trabajo y el papel cada vez más esencial de la especialización para poder cubrir determinadas necesidades son factores decisivos en el acceso de las mujeres al mundo laboral. De las transformaciones que se están produciendo se derivan las siguientes consecuencias:

La mujer ha demostrado su capacidad, aun cuando no se haya aprovechado en un porcentaje muy elevado. Se ha incrementado la competencia profesional femenina. La mujer escoge carreras con mayor potencial de desarrollo profesional. Existe una aceptación de la mujer como profesional no solamente en puestos de trabajo no cualificados. Se da una integración de la mujer en las empresas en puestos de dirección y como ejecutivas..http://cdd.emakumeak.org/ficheros/0000/0270/Study_0019.pdf

Si bien la participación de las mujeres en el mercado laboral ha mejorado, la evidencia sugiere que estas aún enfrentan oportunidades limitadas. A menudo realizan trabajos con requisitos mínimos de habilidades, y tienen pocas oportunidades de aprender y progresar. Estas barreras generan una brecha de género en el desarrollo de habilidades, limitando el potencial de desarrollo de los países de ingresos bajos y medios. Por ello, los gobiernos y agencias de desarrollo han tratado de mejorar las habilidades de las mujeres a través de programas de formación profesional y empresarial. Una revisión de 35 estudios que midió el impacto de los programas de formación profesional dirigidos a mujeres mayores de 18 años, concluyó que estos tienen pequeños efectos positivos en el empleo, el empleo formal y los ingresos. Por su parte, la capacitación empresarial combinada con otros componentes del programa tuvo efectos positivos en el trabajo por cuenta propia, así como también en las ventas y beneficios. Sin embargo, estos efectos relativamente pequeños pueden ser insuficientes para justificar la ampliación de estos programas. Por ello, estos deberían incluir un enfoque de género, capacitación en habilidades para la vida o pasantías.

Cambios en la cualificación de la mujer

Paralelamente a los cambios del entorno social que han favorecido la incorporación de las mujeres al mundo laboral, también se ha producido una importante evolución en su cualificación, motivada por los siguientes aspectos:

El acceso masivo de las mujeres a la enseñanza superior. El aumento de sus conocimientos profesionales, mediante la especialización. La formación permanente (ocupacional, de adultos, reciclajes profesionales, etc.). El incremento de la experiencia, derivada del mayor porcentaje de mujeres en el mundo laboral.