La iglesia de San Hipólito el Real, Llamada así porque desde sus comienzos fue de patronato real con el privilegio de recaudar donaciones y limosnas para su mantenimiento sumándose además buena cantidad de testamentos, donaciones y fundaciones es un templo católico situado en el municipio palentino de Támara de Campos.

Se trata de un edificio de grandes proporciones, gótico del , con añadidos renacentistas y barrocos; presenta elementos decorativos propios de estos estilos. Está situado en la plaza de San Hipólito. Actualmente, está considerado bien de interés cultural (BIC); fue declarado monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

Historia La creación de esta iglesia tuvo una fuerte repercusión en la villa de Támara, ya que, al ser de patronato real, acarreaba numerosos beneficios de tipo económico. Algunos de los reyes que otorgaron privilegios a la iglesia fueron: Juan II de Castilla, Sancho IV el Bravo, Fernando IV el Emplazado, y sobre todo Alfonso XI, que había nacido el día de la festividad de san Hipólito y tenía una gran devoción por este santo. El privilegio más significativo fue el que autorizaba la demanda de limosna en todos los reinos y señoríos, ya que así se pudo financiar gran parte de la construcción del templo. Gozaba de protección eclesiástica, a través de bulas y otros documentos papales, concedidos por Benedicto III, Paulo II, Paulo IV, Clemente X, Urbano VII, Benedicto XIII, Clemente VIII y Pío VII entre otros. Además, había quien hacía donaciones particulares o testamentos que legaban al templo casas, tierras y otras posesiones.

Arte y arquitectura mini|Nave central con el retablo mayor al fondo y bóvedas de crucería simple

La iglesia, de proporciones catedralicias, consta de tres naves con falso crucero, siendo la central la mayor, rematando en una monumental cabecera poligonal de tres ábsides de distinto tamaño (el central es el mayor). Se cubre con bóvedas de crucería simples que van cambiando a lo largo de las naves en bóvedas estrelladas con sus nervios decorados. Este cambio es más evidente en la nave central donde dichas bóvedas pasan de simples a sexpartitas y estrelladas con terceletes y nervios decorados, incluso con lacerías.

Las naves están separadas por los arcos formeros que se apoyan en diez grandes pilares columnas cilíndricas compuestas por un núcleo central y ocho columnas con sus capiteles decorados con temas zoomorfos, vegetales e historiados. En los muros se abren diversos vanos siguiendo la técnica y avance de la construcción gótica que permite ventanales de arco apuntado y rosetones de dimensiones variadas. Los vanos se cierran por vidrieras entre las que descuellan dos que son de época contemporánea: una con el tema del martirio de san Hipólito, de Guillermo Pérez Villalta y la segunda con temas simbólicos cuyo autor es Carlos Muñoz de Pablos, especialista en este arte. Los muros son de piedra de sillería, muy gruesos y se estabilizan con la ayuda de contrafuertes y arbotantes. Entre los contrafuertes del ábside se abren esbeltas ventanas góticas que proporcionaron al templo mucha luminosidad y que están cegadas porque en el interior se instalaron diversos retablos barrocos que taparon el vano.

La construcción presenta dos detalles singulares; el primero es una especie de defensa de piedra que ciñe el ábside por su lado sur a modo de foso y que recuerda la estructura medieval. El otro detalle es la armadura de la cubierta que es independiente del tejado, a dos aguas, presentando un espacio franco que permite de forma original la ventilación y que puede verse desde el exterior; parece una galería sustentada por pies derechos y zapatas de madera.

Puertas de acceso A los pies del templo en su fachada occidental se abren tres puertas góticas. La central está situada bajo la torre vieja, (se suele abrir para los novios), adornada con tallas modernas del escultor Evaristo Bellotti. Las otras dos se componen de arquivoltas apuntadas rodeadas por arco conopial. En sus tímpanos hay restos de esculturas y sobre ellas se abren sendos rosetones. En la nave norte hay otra puerta de arquivoltas apuntadas sin decoración.

Torres

La torre nueva, externa y adosada, es del , de estilo herreriano.Hubo otra anterior, gótica, justo detrás de la actual, integrada en el edificio y en línea con la fachada, de la que solamente quedan: el hueco que ocupó, la escalera de caracol para acceso a tejados y torre nueva, más el arco apuntado de la portada, los goznes de las puertas de acceso y los arranques de los nervios de la bóveda de crucería del antiguo pórtico.

Esta primitiva torre se derrumbó en parte la noche del 31 de diciembre de 1568 quedando muy maltrecha, además de que arrasó y deterioró seis crujías. El acontecimiento conmocionó al pueblo e inmediatamente hubo proyectos de reconstrucción; el desescombro se hizo bajo la dirección de Rodrigo de Rivas.Todo lo que se sabe sobre el derrumbe y posterior alzamiento de la torre es gracias al libro de cuentas de la iglesia cuyas primeras anotaciones se refieren a este suceso. Los libros de cuentas son documentos muy valiosos que surgen por mandato del Concilio de Trento a cada iglesia. En 1579 se llevó a cabo el derribo total; constan los pagos hechos para este trabajo a Hernando del Campo y en 1588 se da cuenta de otros pagos a Baltasar Martínez, natural de Palacios del Alcor, por acarrear piedra desde la cantera de Palacios. Constan así mismo los pagos efectuados a Domingo de Cerecedo, —maestro cantero natural de San Miguel de Aras— a quien se le da el tratamiento de «maestro de la torre»; fue quien hizo las trazas. En fechas posteriores, en 1605, un nuevo maestro llamado en el libro de cuentas Santiago de Sigüenza hizo nuevas trazas pero hasta 1607 no se realizaron los cimientos y todavía en 1608 aparece otro profesional con el nombre de Juan de la Lastra, «maestro de cantería» que en 1637 recibe el último pago junto a su aparexador Pedro de la Oya. Hubo alguna interrupción en la obra por falta de medios económicos; la fecha de 1620 en que consta el pago de la cruz del remate y su dorado puede dar una idea de la finalización de las obras.

La nueva torre consta de cuatro cuerpos cuyas esquinas se cubren con pares de pilastras. El primer cuerpo sirve de pórtico, dando paso al (2.º pórtico) de la torre antigua. El segundo cuerpo tiene un hueco rectangular que sirvió como hornacina a una estatua de san Hipólito a caballo, en madera de nogal policromada realizada por Juan de la Lastra. Sobre este hueco hay un escudo de los Reyes Católicos, de gran tamaño con los heraldos a los lados más dos leones agarrando los símbolos del yugo y las flechas. Se labró en recuerdo de la visita de estos monarcas y se supone que perteneció a la antigua torre. En el tercer cuerpo hay un hueco rectangular en cada una de las caras y en la cara de la fachada está el reloj de esfera circular. El último cuerpo es el destinado a campanario y está rematado por una balaustrada y pináculos terminados en bolas. Por encima de esta plataforma asoma la cúpula con linterna y un pináculo sobre el que se asienta una veleta y una cruz de hierro.

Esta torre, vista desde abajo, está completamente hueca con excepción de las pasarelas y rejillas metálicas, situándonos en el pórtico se puede visualizar hasta la linterna.

Casa del músico mini|Casa del músico junto a la torre

Es una casa situada en el exterior del muro sur de la iglesia junto a la torre que data de principios del . Se edificó como vivienda del músico u organista. Se accede a la vivienda por dentro de la iglesia a través de una puerta disimulada entre la sillería del coro alto; se sigue por una pasarela sobre el primer tramo de la nave de la epístola que llega hasta la casa propiamente dicha. Se conserva de la época la chimenea y la falsa cúpula.

En el acceso se halla una placa con una interesante inscripción que da fe del hundimiento de la torre:

Interior del templo miniaturadeimagen|«España monumental.—Nave principal y coro de la antigua iglesia de Támara (Palencia), de gran mérito arqueológico». Fotografía de Luis R. Alonso en la revista La Esfera (1917) El templo está amueblado con un conjunto de obras de arte importantes. Además del gran retablo mayor tiene otros dos renacentistas y diez más barrocos; una sacristía de estilo renacentista; un original órgano exento, del ; una pila de bautismo y otras dos de agua bendita; un púlpito gótico-mudéjar de yesería con tornavoz igualmente ilustrado; más la reja del que cierra el presbiterio.

Retablos

Retablo mayor mini|Retablo mayor Es una obra barroca de 1691 del carpintero-ensamblador trasmerano Fernando de la Peña. Consta de cinco calles y dos cuerpos sobre banco. Fue dorado por los pintores Lorenzo Medina y Lucas de la Concha en 1705. Estructurado con columnas salomónicas que separan las cinco calles, adornadas con hojas de parra y pámpanos según costumbre de la simbología cristiana. Los capiteles son de orden corintio. Toda la decoración es barroca de gran riqueza ornamental.

En el primer cuerpo hay cinco esculturas en hornacinas; de izquierda a derecha están: san Juan Bautista, san Pedro, san Hipólito —en el centro porque es el patrono—, san Pablo y san Lorenzo. Más arriba y también en el centro, la Asunción y relieves de la vida de san Hipólito: bautismo, comunión, lapidación y martirio. Por encima hay una cornisa en la que se apoyan las figuras exentas de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel acompañados de otros ángeles. Arriba en el semicírculo está representado el rey, Fernando III el Santo, símbolo de la cristiandad que se encuentra representado en casi todos los templos de patronato real. A sus pies se ve el tema recurrente de los moros sometidos. En la cúspide y como es habitual se ve la figura de Dios Padre bendiciendo.

El presbiterio se cierra con una reja del , obra de Francisco Osorno un herrero palentino. Se constata su nombre en el libro de cuentas de la iglesia donde se detallan los distintos pagos que se le fueron dando. La reja se colocó en su lugar el año 1565; su tracería es gótica y su decoración, plateresca. Consta de dos cuerpos separados por frisos adornados con tritones, hipogrifos, medallones con bustos y escudetes. Se conserva el dorado y la pintura. Los pilares verticales, contorneados, dividen la reja en tres calles; la central es más ancha y en ella se abre la puerta de acceso. El trabajo está realizado con la ayuda de abrazaderas y grapas, sin soldaduras.

El coronamiento horizontal, llamado crestería, está muy decorado. En el centro se ve el escudo real de Felipe II dentro de un círculo laureado, todo ello rodeado por figuras de putti, quimera, grifos e hipogrifos. El remate central es un crucifijo. En cada centro de las calles laterales hay un medallón entre espirales, uno de los cuales representa a san Hipólito.

Retablo de san Juan Bautista mini|Retablo de san Juan Bautista