La historia económica de los Estados Unidos tiene sus raíces en los asentamientos europeos de los siglos , y . Las colonias norteamericanas progresaron desde economías coloniales marginalmente exitosas a 13 pequeñas economías agrícolas independientes que se unieron en 1776 para formar los Estados Unidos de América. En 230 años, los Estados Unidos crecieron hasta convertirse en una economía inmensa, integrada e industrializada que suma más de un cuarto de la economía mundial. Las causas principales de su expansión fueron la existencia de un gran mercado unificado, un sistema político-legal de soporte, vastas áreas de tierras agrícolas altamente productivas, amplios recursos naturales (especialmente madera, carbón y petróleo) y un espíritu emprendedor y compromiso para invertir en capital material y humano. La economía ha mantenido altos picos, atrayendo inmigrantes por millones desde todo el mundo. También desempeñaron un rol importante los factores tecnológicos e industriales. 250px|thumb|Escena de desembarco en un puerto en Salem (Massachusetts) en la década de 1770. 250px|thumb|Dibujo de la era revolucionaria que muestra a Estados Unidos aserrando el cuerno de una vaca (que simboliza una ruptura con el comercio británico), con un inglés afligido viendo como otras potencias europeas esperan para recoger la leche. La caricatura representa la situación comercial de los EE. UU. durante la Revolución.

Período precolonial El tiempo anterior al colonial es obviado por la historiografía "tradicional", historiografía cuyos valores y origen están muy ligados al período colonial. Si bien negociaban entre ellos, los nativos amerindios tuvieron poco contacto fuera de América antes de que los colonos europeos empezaran a llegar. Sus sistemas económicos, por ejemplo, la economía de los iroqueses incluía diversas combinaciones de caza-recolección, agricultura y comercio; o el comercio del sudoeste con el centro de México, etc. Las economías nativas amerindias fueron profundamente alteradas por la llegada de europeos, la destrucción de su sistema cultural y la entrada de enfermedades, productos europeos, relaciones comerciales y de sometimiento con los europeos; la adquisición de armas de fuego, participación en guerras, pérdida de tierras, confinamiento en las reservas, y otras dificultades que se combinaron y potenciaron entre sí. Véase Bruce E. Johansen (ed.), The Encyclopedia of Native-American Economic History (1999).

En 1492, Cristóbal Colón, navegando bajo bandera española, partió en busca de una vía a Asia y encontró el Nuevo Mundo. Durante el siguiente siglo, exploradores ingleses, españoles, portugueses, holandeses y franceses se trasladaron de Europa a América, buscando oro, riqueza, honor y gloria. El resultado inmediato fue una disminución poblacional marcada, diferente según la región y la penetración (la población del Caribe, por ejemplo, prácticamente desapareció, en tanto las de México y Perú mantuvieron cierto nivel y se recuperaron antes que el resto del continente). Pero la naturaleza norteamericana concedió a los primeros exploradores poca gloria y menos oro, por lo que la mayoría no se quedó. España daría prioridad a México y Perú, abandonando gradualmente el norte; Inglaterra concentraría por un tiempo sus esfuerzos en el saqueo de galeones españoles; y Francia no alcanzaría el predominio de sus dos vecinos más agresivos y marítimos. En 1565, los españoles fundaron San Agustín (Florida) y, en 1607, un pequeño grupo de colonos de Inglaterra construyó el primer asentamiento permanente en lo que se convertiría en los Estados Unidos en Jamestown (Virginia), en tierra de algonquinos (los Powhatan).

Hubo regiones y lugares de gran desarrollo y que comerciaban con sitios lejanos, como, por ejemplo, los Anasazi y Cahokia, ambos en zonas que con el tiempo dominaron las colonias norteamericanas.

Era colonial: 1700-1783

Políticas económicas Las políticas económicas dirigidas por el imperio de la Gran Bretaña en este periodo se distinguen por tener como eje los principios económicos de la teoría mercantilista de la época, que sostenía que la riqueza de un país está en relación directa con la cantidad de metales preciosos que poseía y que debía regularse además a las empresas para aumentar esta riqueza. De esta manera, el imperio inglés procuraba que las colonias debían contribuir a aumentar tal riqueza. Todo esto, en consecuencia, debía contribuir a afirmar el desarrollo y poderío de Inglaterra. Así se establecieron leyes que monopolizaban para Inglaterra el comercio de ciertos productos.

Leyes de comercio y navegación La directriz principal de las leyes de comercio y navegación en Inglaterra definía fundamentalmente que las utilidades de un país deben ser aprovechadas en la mayor medida por la misma. Estas leyes se basaban en tres principios: el comercio entre Inglaterra y sus colonias debía realizarse por medio de barcos que fueran propiedad de los ingleses. Todas las exportaciones que habrían de recibir las colonias inglesas por parte de Europa, a excepción de la fruta seca y el vino (pues estos procedían de las Indias Occidentales), debían pasar primero por Inglaterra, es decir, había que descargar la mercancía proveniente de otras partes de Europa en las costas de Inglaterra, posteriormente había que almacenar y volver a cargar la misma mercancía para su exportación a las colonias. Al tener necesidad de desembarcar un producto proveniente de Europa para su exportación a las colonias, el producto debía necesariamente que aumentar su precio para equilibrar las ganancias obtenidas, este factor hacía que el producto llegara a un precio mayor para su consumidor final, en las colonias. Por último, había una serie de productos “enumerados” que las colonias inglesas únicamente podían exportar a Inglaterra y estaba prohibido exportar hacia otros países. La existencia de estos productos enumerados, por otra parte, reducían en gran medida el mercado potencial para los productores de las colonias inglesas.

Para 1722 las mercancías listadas eran el tabaco, algodón, azúcar, arroz, melazas, pieles y artículos navales. La prohibición para la exportación directa del tabaco a Europa hizo bajar el precio del tabaco en Virginia, que era uno de los principales productores del producto, y conforme pasaba el tiempo las restricciones a los artículos “enumerados” aumentaba en tal grado que a finales del , y antes del proceso de independencia, el único producto importante que no estaba restringido era el pescado salado.

Este sistema proporcionaba un beneficio anual para Inglaterra, que según algunos cálculos, era de algo más de un millón de libras en el año de 1760. Empero, cabe destacar que a pesar de este tributo obtenido para la Corona inglesa, esta daba (con cargo a los impuestos de los contribuyentes ingleses) protección a las colonias por medio de sus fuerzas armadas es difícil determinar si estas políticas favorecieron o perjudicaron las colonias, pues el crecimiento continuó de forma importante a lo largo del siglo. Además el cultivo del tabaco en Inglaterra fue prohibido, gravándose con tarifas prohibitivas la entrada del tabaco proveniente de las colonias hispanoamericanas, en favor de las colonias inglesas. Es importante destacar aquí que esta, a pesar de ser una medida proteccionista, al mismo tiempo incentivó la importación de tabaco en Inglaterra, pero solo de productos provenientes de las colonias inglesas, factor que incentivaría el crecimiento de las colonias debido a la monopolización de la venta de este producto.

La triunfal guerra de los Siete Años colocó a las colonias norteamericanas en una posición totalmente nueva con respecto a Gran Bretaña motivó a que la administración del imperio tuviera que ser reajustada y sistematizada. La organización económica determinada en las Leyes de Navegación o “leyes de comercio”, tenía que ser revisada y fortalecida.

El dominio administrativo sobre las colonias antes de esta guerra había sido bastante difuso. El principal organismo imperial de la Corona fue la Junta de Comisarios de Comercio y Plantaciones, que se encargaba de proteger los intereses comerciales de Inglaterra y sus colonias, inspeccionaba la hacienda y la administración de justicia coloniales, proporcionaba recomendaciones a la iniciativa colonial y sobre política imperial. Aunque, en realidad, el Parlamento inglés era el organismo encargado de tratar a escala macroeconómica las relaciones comerciales del imperio. El Parlamento además podía vetar leyes aprobadas por legislaturas coloniales, después de oír a la Junta de Comisarios de Comercio y Plantaciones. Las principales disposiciones parlamentarias con respecto al comercio fueron estas Leyes de Navegación.

Estas leyes mercantiles perjudicaban a las colonias del Norte más que a las del Sur. Las colonias del Norte tenían que llevar a las Antillas carne, madera y trigo, con lo que compraban del mismo lugar algodón, añil, azúcar y melaza, de la cual hacían ron que cambiaban en África por esclavos, los cuales a su vez eran vendidos a las colonias del sur o a las Antillas. Tenían que pagar en efectivo, sin embargo, los productos manufacturados provenientes de Inglaterra. Ejemplos de estas leyes son la Ley de las Melazas, aprobada por el Parlamento en 1733, donde los impuestos prohibitivos restringieron el comercio entre las colonias (en este caso Nueva Inglaterra) y las Antillas (Nevins, Alan; Commager, Henry S. (1951)).

Cabe destacar, sin embargo, que estas leyes muchas veces no se cumplían: “Rhode Island importaba anualmente unos 14.000 toneles de melazas, de los cuales 11.500 procedían de las Antillas francesas y españolas. El contrabando no era delito”. Se apunta también que las autoridades de Inglaterra hacían la vista gorda pues se decía que el resultado de este comercio iría a parar a las manos inglesas.

Para 1764, sin embargo, el Parlamento también aprobó de ley del Azúcar, con el mismo fin que la Ley de Melazas, solo que con medidas prohibitivas menos agravadas con el fin de reducir el contrabando y se tomaron medidas para capturar a los barcos que intentaran burlar la ley. A partir de ese mismo año los impuestos para productos enviados a las colonias desde Inglaterra pasaron de un 2,5 a un 5%, lo que aumentaba el precio de las mercancías llegadas al nuevo continente y generaba en este cada vez mayor descontento.

Fenómeno migratorio

Migración masiva El desarrollo de Estados Unidos se caracterizó por dos factores principales: Un nuevo pueblo y una nueva tierra.

Fue en 1775 que nació la sociedad estadounidense, de manera típica y particular, por la creciente migración se asemejaba a Europa en muchos factores, uno de ellos la sociedad económica aun así con el paso de los años cada vez se iba distanciando del modelo europeo, asumiendo una identidad propia.

La emigración que hubo en Estados Unidos se produjo de forma casi estratégica haciendo que predominará el Inglés como idioma así como las instituciones de estilo inglés, es importante señalar que no separaron las colonias como se pudo haber hecho, más bien se adoptaron a la distribución de la tierra y al idioma inglés lo cual no afectó en la coexistencia de la diversidad cultural que experimentaron las colonias, ayudado a su libertad de creencia que se unía de manera sutil en los ideales que estas manifestaban haciendo que dicha unión fue un factor que impulsó el crecimiento

Libertad de creencia Muchos afirman que Estados Unidos de América es la tierra de la libertad pues desde que fue llamada colonia, en ese entonces bajo la protección de la Corona inglesa, hasta su independencia aceptó la libertad religiosa. Esta famosa libertad fue un factor primordial en la extensión estadounidense, pues las grandes mentes y mano de obra perseguían la libertad de creencia tras encontrarse en un régimen de creencia cerrada, puritano (como el caso de Irlanda).