Las primeras fuentes escritas sobre la historia de Nueva Caledonia se remontan a su descubrimiento en 1774 por el capitán James Cook, pero el archipiélago ya se encontraba habitado por el pueblo canaco (kanak) desde hacía más de 3000 años.
Colonización Dentro del proceso colonizador de las islas de Oceanía Lejana, iniciado en algún momento hacia el 5000 a. C., los habitantes del litoral del sur de la actual China, cultivadores de cereales y arroz, y conocidos genéricamente como austronesios por los arqueólogos, comenzaron a viajar por mar y se instalaron en la isla de Taiwán, desde donde alcanzaron las islas Filipinas. Desde el archipiélago filipino la ola migratoria austronesia prosiguió su ruta para poblar las islas Célebes y Timor, así como las demás islas del archipiélago indonesio, llegando hacia el 2000 a. C. a Nueva Guinea y el archipiélago Bismarck. Desde allí comenzaron entre el 1500-1000 a. C. la colonización de islas del Pacífico como el archipiélago Salomón, Nueva Caledonia, Vanuatu, Tonga y Samoa.
Los restos más antiguos de población en Nueva Caledonia encontrados hasta la actualidad se remontan al final del segundo milenio a. C. en torno al 1800-1700 a. C. Se trataba de pobladores de lenguas austronesias que destacaron por su dominio de la navegación de altura y su habilidad en el arte cerámico. En 1917 el geólogo Maurice Piroutet encontró fragmentos de cerámica neolítica en una localidad en la costa oeste del norte de la Gran Tierra, en la playa de Foué cerca del pueblo de Koné. Durante el se descubrieron otros yacimientos con restos cerámicos similares y herramientas de piedra tallada no solo en Nueva Caledonia sino en otras islas del Pacífico occidental.
La primera gran campaña arqueológica organizada de Nueva Caledonia tuvo lugar en 1952, y fue dirigida por E. W. Gifford y D. Shutler. Basándose en una expresión de los indígenas que tomaron por el nombre de la localidad, llamaron esta nueva cultura neolítica lapita. Desde entonces y hasta la actualidad, los arqueólogos han realizado varios descubrimientos que han permitido incrementar el conocimiento del pasado pre-europeo del archipiélago neocaledonio. Destacan los hallazgos de Golson (1962), Smart (1968), Frimigacci en la década de 1970 y 1980 y recientemente Jean –Christophe Galipaud y Christophe Sand (de la Universidad de Nueva Caledonia).
Actualmente existe cierto consenso entre los especialistas arqueológicos sobre la tipología de la cerámica neocaledonia. En general se distinguen dos grandes períodos con cinco grandes tipos morfológicos de cerámica.
Tradiciones de Koné y Podtanéan thumb|450px|Principales zonas de cerámica lapita.
Recibe el nombre de Tradición de Koné el período cultural comprendido entre el 1300 – 200 a.C., llamado igualmente lapita en referencia a la cerámica representativa de este período y que ha sido encontrada en gran parte del Pacífico insular y en lugares esencialmente litorales, denotando quizás una utilización comercial e incluso ritual.J.C. Galipaud, "Un ou plusieurs peuples potiers en Nouvelle-Calédonie ? : analyse physico-chimique des poteries préhistoriques de Nouvelle-Calédonie" in "Journal de la Société des Océanistes", 1992 Este tipo de cerámica ha sido encontrado en ocho yacimientos distintos del litoral, cuatro en la costa oeste de la Grande Terre (Koumac, Koné, Bourail-Nessadiou, Numea), uno en la isla de Pinos (Vatcha) y dos en las islas Loyauté (Luecila en Lifou, y Patho en Maré).
Esta última hipótesis parece confirmada por el hecho de los objetos cerámicos son de factura elaborada con formas complejas, fabricadas con delicadeza y ricamente decoradas con motivos estilizados cuyas características artísticas evolucionan en el espacio y el tiempo.Galipaud Jean-Christophe, "Les conditions naturelles du peuplement de la Nouvelle-Calédonie" in "Milieux, sociétés et archéologues ", Paris, Karthala, 1995, p. 65-77. (Hommes et Sociétés). Este tipo de cerámica desapareció de forma bastante brusca en el transcurso del
Paralelamente a Koné se desarrolla otro tipo cerámico, llamado de Podtanéan (derivado del nombre del lugar donde este estilo fue identificado por primera vez) o de pala, que parece haber tenido un uso mucho más práctico como testifica el hecho de que son de formas sencillas y decorados con impresiones más adaptadas a la fabricación que con intencionalidad artística., pero este estilo alcanzó una difusión más extensa en Nueva Caledonia, sin limitarse a los asentamientos litorales. Además, al contrario que el estilo lapita, la cerámica Podtanéan no llegó a desaparecer del todo, sino que evolucionó hacia decoraciones incisas.Para saber más sobre la cerámica Podtanéan, véase este artículo en francés
Según las dataciones de carbono 14, los restos de estos dos estilos son los más antiguos del archipiélago, remontándose al 1200 a. C.
Para el arqueólogo neozelandés Roger Green, la coexistencia durante un mismo período de dos tipos de cerámica sería el resultado de dos corrientes migratorias diferenciadas,Green & Mitchell 1983, "New Caledonian Culture History : A Review of the Archaeological Sequence", New Zealand, Journal of Archaeology 1983. una teoría que contradice a Frimigacci o Galipaud, según los cuales los dos estilos pertenecerían a una misma población pero serían utilizados con propósitos diferentes.
Como se ha mencionado, la cerámica de tipo lapita desaparece repentinamente en el mientras que la cerámica de tipo Podtanéan sigue evolucionando al mismo tiempo que aparecen nuevos tipos de cerámica hasta comienzos del .
Tradiciones de Naia I, Naia II y de Oundjo El siguiente período cultural se establece entre el 200 a. C. hasta la llegada de los primeros europeos a finales del y comienzos del XIX y que es conocido conjuntamente como período Naia-Oundjo. Dentro de este extenso período, los arqueólogos distinguen varias tradiciones culturales: en el sur de la Grande Terre de Nueva Caledonia se encuentra las tradiciones de Naia I (yacimientos encontrados esencialmente en el litoral entre Bourail y la isla Ouen) y Naia II (cerámica de pequeño tamaño y mayor difusión que en ocasiones se encuentra en el interior de la isla), mientras que al norte del mismo territorio se encuentra la tradición de Oundjo (de aparición más tardía, posiblemente poco antes de la llegada de los primeros europeos, y dividida en dos subestilos: uno de pequeño tamaño y de forma esférica y otro más voluminoso y ovoide).
Durante este período los canacos (término procedente del hawaiano “kanaka” que significa “hombre”, y que fue adoptado por los europeos para designar a los pueblos autóctonos del Océano Pacífico, y especialmente de la Melanesia, y que bajo la forma “canaque” tomó una connotación peyorativa en Nueva Caledonia antes de ser reivindicado bajo la grafía Kanak por las poblaciones melanesias del archipiélago) comenzaron a utilizar la técnica de pulimentado de la piedra y desarrollaron su civilización sobre la base de la agricultura (principalmente el cultivo de ñame y taro). Las tribus canacas se enfrentaban utilizando rituales guerreros y practicaban el canibalismo.
“Descubrimiento” thumb|230px|Mapa histórico de la enciclopedia alemana Meyers Konversations-Lexikon donde aparecen las islas de Nueva Caledonia y Loyauté.
El 4 de septiembre de 1774 Colnett, miembro de la tripulación de la HMS Resolution, comandada por el navegante británico James Cook, durante la segunda expedición de este último, fue el primer europeo en descubrir la “Grande Terre” de Nueva Caledonia. Cook la bautizó New Caledonia en honor a Escocia (Caledonia es su antiguo nombre latino). Se dice que el aspecto de las costas de la isla le recordó esta región británica, de la que Cook era originario por parte paterna. El 5 de septiembre tuvo el primer contacto entre los europeos y los canacos en Balade, al sur de la coste nordeste de la Grande Terre. James Cook ordenó seguir el rumbo por la costa oriental de la isla y el 23 de septiembre descubrió Île des Pins (Isla de los Pinos).
Tras el descubrimiento de James Cook, la mayoría de los exploradores que se interesaron por el archipiélago neocaledonio fueron franceses. Es posible que en 1788 la expedición conducida por Jean-François de La Pérouse explorara la costa occidental de Nueva Caledonia a bordo del “Astrolabe” y de “La Boussole”, poco antes de sufrir un naufragio en el arrecife de Vanikoro en las Islas Salomón. En 1793, el contraalmirante francés Antoine Bruny d´Entrecasteaux, enviado por el rey Luis XVI para encontrar a La Pérouse, pasó a lo largo de Nueva Caledonia, exploró la costa oeste de la Grande Terre y se habría detenido por un tiempo en las islas Loyauté. En cualquier caso se atribuye el descubrimiento de estos últimos territorios al explorador francés Jules Dumont D'Urville, que en 1827 cartografió con precisión el archipiélago.
Poco después de 1793 los balleneros europeos comenzaron a interesarse en Nueva Caledonia, donde las ballenas jorobadas pasan el invierno austral. Posteriormente, a comienzos del , los pescadores de holoturia, especialmente apreciada en Asia, comenzaron a aparecer. Sin embargo, es sobre todo a través del comercio de madera de sándalo, desde 1841, y sobre todo a partir de 1846 y 1853, que se incrementan los contactos comerciales y económicos entre europeos y canacos. Los europeos obtenían sándalo a cambio de diversos útiles, armas de acero, objetos de vidrio y herramientas para la pesca. A comienzos de la década de 1850 el comerciante y aventurero británico James Paddon se instaló en la isla Nou en la ensenada de la actual población de Numea, e hizo venir a varios miembros de su familia y artesanos para instalarse permanentemente en la isla (por esta razón los colonos británicos de Nueva Caledonia recibirán el nombre de “colonos Paddon”).
Colonización europea thumb|250px|Indígenas de Nueva Caledonia, hacia 1880.
A partir de 1841, los primeros misioneros cristianos comenzaron a instalarse en el archipiélago de Nueva Caledonia. Los anglicanos de la London Missionary Society (LMS) se instalaron en la île des Pins y en las islas Loyauté en 1841, y después en Touaourou en el sur de la Grande Terre en 1842. Si bien la implantación en Loyauté se hizo de forma duradera (estas islas constituyen un asentamiento anglicano incluso en la actualidad), las instalaciones de la île des Pins y de Touaourou fueron desmantelados. En 1864 fue organizada una expedición militar a las islas Loyauté para poner fin a la influencia británica. Por parte católica, una misión de los hermanos maristas, dirigida por Monseñor Douarre, que fue nombrado vicario apostólico de Nueva Caledonia, llegó a Balade en 1843, pero los misioneros católicos fueron expulsados en 1847 antes de poder regresar, de forma permanente, a partir de 1851. Los hermanos maristas también se instalaron, no sin dificultades, en la île des Pins.
Los misioneros europeos trajeron con ellos nuevas enfermedades, provocando epidemias que afectaron enormemente a la población autóctona. En los primeros años los indígenas fueron reticentes a tratar con los misioneros, a los que atribuían no solo la aparición de epidemias, sino también de las guerras tribales y de otros desastres.