El fracaso escolar es el hecho de no alcanzar el título académico mínimo obligatorio de un sistema educativo. No debe confundirse con el abandono escolar temprano de la educación o la formación, indicador que también incluye, en España, a quienes terminan la educación obligatoria con aprovechamiento, pero no siguen estudiando en el caso español el abandono escolar incluye tanto quienes no obtienen el título de la Educación Secundaria Obligatoria como a a quienes logran el título y no estudian Ciclo Básico o Medio de FP (Formación profesional), Bachillerato o cualquier otro tipo de enseñanza, formal o no formal. miniaturadeimagen|FIGURA 1 El fracaso escolar se refiere a la incapacidad de un estudiante para alcanzar los objetivos académicos mínimos establecidos por el sistema educativo, lo que puede resultar en el abandono escolar temprano, repetición de cursos y dificultades en la inserción laboral a largo plazo.
La expresión «fracaso escolar» ha sido cuestionada,Carabaña, Julio. 2004. «Ni tan grande, ni tan grave, ni tan fácil de arreglar: datos y razones sobre el fracaso escolar.» Información Comercial Española. Cunchillos, Chomin y Fermín Rodríguez. 2004. «El fracaso escolar, su cuantificación y su distribución social en la Comunidad de Madrid.» Artículo citado de A. Marchesi. debido al agravio que implica, pues parece señalar que quienes no alcanzan un título educativo se están convirtiendo en personas fracasadas. Además, parece llevar la responsabilidad sobre el logro educativo hacia los estudiantes, no teniendo en cuenta que el éxito escolar es un proceso en el que, aparte de los estudiantes, también intervienen los profesores, la gestión de los centros educativos, las autoridades educativas, las políticas educativas y las familias. Por ello se han propuesto eufemismos y perífrasis, como «alumnos que abandonan el sistema educativo sin la preparación suficiente», pero por ser más largas y novedosas no son tan informativas como la propia de fracaso escolar.
El «rechazo escolar» lo podemos definir como una incapacidad o una negativa bastante dramática por parte del niño a asistir al colegio, aferrarse al hogar y/o los padres, ansiedad por separación, ambivalencia intensa, preocupación por la muerte o ciertas pérdidas, etc.Entre sus graves consecuencias destaca el desarrollo de psicopatologías, las cuales podrían reducirse teniendo una adecuada regulación emocional y siendo asertivo.
Tipos de fracaso escolar
Fracaso escolar primario Fracaso escolar secundario Fracaso escolar circunstancial Fracaso escolar habitual
Bajo rendimiento académico de los escolares Las causas del fracaso escolar las podemos agrupar en tres tipos: las que tienen que ver con el propio estudiante, con el sistema educativo o con factores socioeconómicos ajenos al sistema educativo. Entre los motivos relacionados con los estudiantes contamos con los que puedan ser sus necesidades especiales, que les dificultan seguir ciertas materias, y los que tienen que ver con su motivación. En cuanto a los factores relacionados con el profesor, están su capacidad para atender a la diversidad o los métodos didácticos que emplean. En cuanto a los centros, cabe destacar la importancia del clima escolar, así como la autonomía para gestionarse. Los rasgos del sistema educativo, como financiación, educación más o menos comprensiva, carrera docente, horarios, etc. también se consideran características relevantes para explicar el fracaso escolar.
En cuanto a los factores extraescolares, cabe destacar la familia y el mercado de trabajo. La familia influye al menos de dos formas; por un lado, criando al niño en un medio cultural similar al del sistema educativo. Por otro lado, con su preocupación y supervisión sobre el trabajo escolar de sus hijos. El mercado de trabajo puede influir en la medida que hace más atractivo para los jóvenes no esforzarse en terminar sus estudios, pues saben que podrán encontrar un trabajo sin necesidad de título.
Los expertos sobre fracaso escolar discuten sobre cuáles de estas causas son más importantes y cómo se pueden abordar.
Fracaso escolar y desigualdad social
Fracaso escolar y origen socioeconómico y cultural Una de las causas que más está asociada al fracaso escolar es el origen socioeconómico y cultural de las familias, tanto capital económico como cultural. Una vez que la escolarización es obligatoria y se alcanza cierto nivel de bienestar, la renta no es tan importante para explicar el fracaso escolar, pero sí lo son las expectativas familiares, la distancia entre la cultura escolar y la cultura familiar. Según Boudon (1983) debemos distinguir entre efectos primarios, secundarios y techo/suelo. Los efectos primarios son las características individuales, como la capacidad cognitiva, y familiares, como el nivel cultural, que influyen en el éxito escolar, pero que son ajenas a la escuela. Los efectos secundarios son los costes y beneficios asociados a estudiar, tanto directos (tasas, material escolar...), como indirectos (transporte, alimentación...) como de oportunidad (ingresos que se dejan de percibir por estudiar). Los costes influyen más en las familias de origen humilde, debido a su mayor aversión al riesgo y a que sus expectativas son más bajas. El efecto suelo se refiere a que los hijos de familias de origen popular no descienden más de clase social por no estudiar, mientras que el efecto techo es el miedo de las familias de origen alto a que sus hijos desciendan de clase social si no estudian. Para autores como Bourdieu y Passeron (2001) o Bernstein (1977) los efectos primarios, como distancia entre la cultura escolar y la cultura familiar son más importantes que el resto de efectos.
Fracaso escolar y género Se observa una tendencia en diversos países a que el fracaso escolar de los chicos sea mayor que el de las chicas. Esto ha planteado el debate de a qué se debe el diferencial de rendimiento educativo entre chicos y chicas. Hay quienes sostienen que estas diferencias se deben a características psicológicas asociadas de forma natural a cada sexo. Por otra parte, hay quienes afirman que estas diferencias se deben a las relaciones de género, a cómo chicas y chicos se desenvuelven en el entorno escolar, siendo las chicas más obedientes con el orden escolar, mientras que los chicos tienden a ser más rebeldes, para desafiar la autoridad establecida. Por último, hay quienes sostienen que chicos y chicas se enfrentan a diferentes oportunidades laborales. Las oportunidades laborales de las mujeres con bajo nivel educativo son mucho peores que las de los chicos, por lo que ellos estarían tentados de dejar el sistema educativo y ponerse a trabajar en mayor medida que las mujeres.
Fracaso escolar e inmigración La relación entre fracaso escolar e inmigración es mucho más matizada de lo que tiende a pensarse. La categoría "inmigrante" agrupa a una realidad social tan heterogénea que no tiene valor para el estudio del problema educativo. Esto se debe a qué tan inmigrante es la persona que entra irregularmente en un país sin conocer el idioma y sin experiencia con una sociedad urbanizada y de servicios como el gerente de una multinacional que proviene de un país más desarrollado que el país de acogida. Por tanto, como primer paso conviene distinguir los inmigrantes según el país de origen. Además, también es muy relevante la experiencia educativa previa de los inmigrantes y de su familia en el país de origen. Procediendo así, se observa que buena parte de las diferencias observadas entre inmigrantes y nativos se deben a las diferentes características socioeconómicas de las familias. Igualmente la población inmigrante suele tener una renta más baja, parte de sus problemas son sencillamente el fruto de la desigualdad económica simple.
El alumnado extranjero en el sistema educativo español Entre 1998 y 2010, la población residente no nacida en España se multiplicó por más de nueve, superando los 5,7 millones al final del periodo y representando el 12,2% de la población. A su vez, el número de estudiantes extranjeros cursando estudios no universitarios se multiplicó por diez, ascendiendo a 730.000, el 9,6% del alumnado escolar.
El boom inmigratorio de la primera década del siglo xxi ha ido acompañado de cambios en la composición de los nuevos residentes según su origen geográfico y económico. En las escuelas españolas, como en el conjunto de la sociedad, la proporción de extranjeros de países de renta alta ha descendido, y hoy el grueso de extranjeros procede de países con una renta muy inferior a la española, junto a los latinos y africanos, ha sido especialmente relevante la llegada de habitantes.
En 2000, la mayor parte de los extranjeros residentes en España procedía de países de la UE-25 (41,8%). Sin embargo, el peso de estos países en el alumnado extranjero era muy inferior, del 27,5%. Con todo, los africanos eran el único grupo con mayor presencia en el alumnado (29,7%), pese a su menor peso en la población (24,8%). Ese año, solo el 7,6% de los inmigrantes de la UE-25 se hallaba en la escuela, frente al 13,9% de los africanos. Estas diferencias en el porcentaje de población escolarizada se deben, en gran medida, a la distinta estructura por edades de cada colectivo.
Políticas contra el fracaso escolar
Las políticas contra el fracaso escolar se pueden clasificar en dos grandes tipos, según se centren más en lo que pasa dentro de la escuela o en lo que pasa fuera. Las políticas centradas en lo que sucede dentro de la escuela buscan mejorar los métodos didácticos, mejorar el asesoramiento a los estudiantes en cuestiones tales como técnicas de estudios o futuro profesional. También tienen en cuenta los recursos que se invierten en la escuela, como ratio alumnos/profesor, clases de refuerzo, mejoras en bibliotecas u otros recursos. Las políticas centradas en lo que pasa fuera de la escuela tienden a hacer más hincapié en aspectos tales como la relación de los padres y madres con el profesorado y con la supervisión que hacen de la educación de sus propios hijos, o la relación entre servicios sociales y problemas en los centros escolares.
Políticas educativas contra el fracaso escolar a nivel internacional Una de las medidas más popular contra el fracaso escolar, muy practicada en lugares como la comunidad francófona de Bélgica, es el hacer repetir a los alumnos con nivel bajo. En la otra cara de la moneda algunos países han adoptado un sistema de promoción automática de los alumnos durante toda la escolaridad obligatoria o parte de ella. Entre los países industrializados que han optado por este sistema están Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Irlanda y Japón. Entre los países que utilizan la práctica de repetir, algunos sólo lo hacen de forma excepcional como Italia, Grecia y Alemania. En otros, como Francia, Bélgica y Portugal, la proporción de alumnos que repiten por lo menos un curso durante su escolaridad es significativa (Marchesi y Hernández, 2003).