thumb|Portada de Principios de ciencia nueva de Giambattista Vico. La historia de la filosofía de la historia estudia el origen y desarrollo de la filosofía de la historia como rama de la filosofía.
Tradicionalmente se atribuye a la obra publicada en 1765 Filosofía de la historia de Voltaire la acuñación del concepto. Sin perjuicio de lo anterior, en primer lugar, Ibn Jaldún, autor de la obra Muqaddima de 1377 desarrolló una tesis cíclica de la historia; por lo mismo, ha sido indicado como uno de los primeros filósofos de la historia por George Sarton. En segundo lugar, un término similar fue utilizado en 1566 por Jean Bodin en Método para el conocimiento fácil de la historia, donde califica a Filón de Alejandría como un philosophitoricus. Finalmente, en tercer lugar, Giambattista Vico en 1725 desarrolló efectivamente una filosofía especulativa de la historia en su obra Principios de ciencia nueva.
A pesar de lo anterior, actualmente se está reconociendo los diversos orígenes de la filosofía de la historia; por ejemplo, en la civilización islámica, y en la civilización china. Además de que las primeras especulaciones filosóficas sobre la historia se pueden encontrar desde la Edad Antigua, sin llegar no obstante, a desarrollarse una filosofía de la historia como disciplina independiente. Obras como Sobre la malicia de Heródoto de Plutarco y la sátira Cómo debe escribirse la historia de Luciano de Samósata contribuyeron a una incipiente teoría de la historia.
Independiente del origen exacto de la filosofía de la historia, sí existe un consenso sobre la consolidación de la filosofía de la historia como rama formal de la filosofía entre los siglos y .Dicho hito se dio gracias a Georg Hegel, profesor de filosofía de la Universidad de Berlín, quien fue el primero en realizar un curso de filosofía de la historia universal en 1822. Dichas clases se publicarían de manera póstuma en 1837 bajo el título Lecciones sobre la filosofía de la historia universal la cual reunía los manuscritos de Georg Hegel junto a los apuntes de clases de sus alumnos.
Sobre el origen tardío de la filosofía de la historia, Robin George Collingwood ha sostenido que las razones son que los problemas epistemológicos hasta dicho momento se habían centrado en tres áreas: las matemáticas, la teología y las ciencias naturales. Ante la cuestión del conocimiento histórico los filósofos de la época no se habían pronunciado; sin embargo, ante el interés por la historia durante la Ilustración y el Romanticismo los filósofos notaron que no existía una teoría epistemológica capaz de explicar el conocimiento del pasado. Ante dicha necesidad es que surgió la filosofía de la historia. Sobre el caso particular de la inexistencia de una filosofía de la historia en el Reino Unido hasta mediados del , William H. Walsh sostiene que se debe al pensamiento y temperamento propio de los británicos: la filosofía de la historia fue concebida por los filósofos analíticos como una especulación metafísica absurda y en un lenguaje muerto.
Actualmente se han reconocido tres etapas predominantes en la historia de la filosofía de la historia: la primera, la filosofía especulativa de la historia; la segunda, la filosofía crítica de la historia y, la tercera, las tesis narrativas de la historia.
Filosofía de la historia antigua
thumb|Júpiter y Tetis. Obra de Jean Auguste Dominique Ingres. Tetis, tras la cólera de Aquiles, suplica a Zeus para que éste permita que los troyanos adquieran ventaja. Las obras de Homero, como la Iliada, responden a una mezcla entre historia y mito, en la que la intervención divina es parte de los hechos de los hombres.|277x277px
Los estudios de Mircea Eliade han puesto de manifiesto que el pensamiento mítico arcaico hacía imposible que el hombre pudiera asumir la historicidad y, por ende, impedía el nacimiento de la historia. Una de las razones es porque el pensamiento mítico solo daba importancia a los dioses y no a los hombres y era imposible desarrollar la historia sin tener en cuenta los aspectos mundanos.
Por el otro extremo, el discurso histórico rompe la dualidad de planos, iguala el pasado y el presente y sitúa los hechos históricos de la historia en el curso de la temporalidad. Todo lo contrario de la epopeya que tenía dos tiempos heterogéneos: el tiempo de los hombres y el tiempo de los dioses.
Apareció también la noción de acontecimiento, hecho que se sitúa en el curso de la existencia humana sensible y que no se proyecta en lo atemporal ni en lo sagrado. Dejando paso el mitógrafo al logógrafo, que marca los hechos pasados y descarta la tradición legendaria de los poetas. Este logos constituye la base de la filosofía y de la historia y por eso nacieron a la vez. Los historiadores se empezaron a ocupar de estudiar una realidad susceptible de ser investigada y de transmitirlo de la manera más objetiva posible.
Para los griegos la historia es el conocimiento que se transmite mediante investigación, no por transmisión antiquísima, como el mito. Es investigación, indagación, interrogatorio de un testigo ocular, y el resultado de dicho interrogatorio.
Ιστορ, es un testigo árbitro que puede actuar como juez y puede aclarar lo que ocurrió. Ιστορεω, es el verbo que significa investigar, indagar, por lo que semánticamente significa indagación, y ha pasado el término a la mayoría de las lenguas occidentales a partir del latín historiae.
Los romanos entendían la historia igual que los griegos, como demuestra Tácito, que utilizó el término historiae cuando hablaba de la época que el mismo había vivido y las que son anteriores a él, y no puede observar personalmente. Los llama Annales, por lo que no representaba la narración de hecho del pasado. En la época romana se empleraron annales y crónicas.
El hecho de que la historia surja como resultado de la indagación explica que la perfección directa, la observación y la experiencia constituyen la base de la nueva metodología básica que está surgiendo en el en Grecia; y explica que los historiadores antiguos muestren una clara preferencia de la narración de los hechos temporales cercanos a ellos, porque los lejanos son más difíciles de indagar.
El filósofo y el historiador deben estudiar solo aquellas cosas de las que hay experiencia o percepción directa.
La historiografía clásica griega va a estar marcada por la limitación de la metodología que la historia utiliza. La metodología que utiliza Heródoto y Tucídides es fundamentalmente la indagación o la inquisición que se realiza a los que han presenciado los hechos. En bastantes ocasiones los historiadores utilizan sus propias experiencias personales. La narración histórica solo abarca un período de tiempo limitado aquel período del que queden individuos vivos que puedan dar créditos.
Heródoto Heródoto de Halicarnaso es el primer historiador griego del que conservamos gran parte de su obra, dado a esto se le puede considerar como el padre de la historia. Para Heródoto hay dos conceptos de historia. Uno de ellos es el concepto de la historia como el relato de los acontecimientos. El segundo es el que ve la historia como una indagación de las causas de los acontecimientos. El historiador se esfuerza por investigar las causas de esos acontecimientos que narra. Diferenciando así la epopeya de la narración histórica.
Para Heródoto hay tres causas principales para la explicación de los acontecimiento de la historia:
Las causas psicológicas individuales (pasiones). Son los motivos que llevan a los individuos a actuar de una determinada forma. La pasión más decisiva es la ambición, que empuja al hombre a obrar. El hombre se ve motivado por venganza cuando se ve ofendido, ya que, sino lo hace estará deshonrado. Será este el motivo de muchas disputas y guerras. Las causas político-sociales. Nos dice Heródoto que la lucha entre griegos y persas se debe a causa sociopolíticas, se enfrenan dos estructuras sociopolíticas que son opuestas. Causas. Estas serán metahistóricas, que están más allá de la historia: como el destino (Moira), necesidad (Ananké), providencia (Némesis). Son causas irracionales pero que Heródoto considera que tienen su influencia en el transcurso de los acontecimientos históricos.
Tucídides Como Heródoto, Tucídides está convencido de que la función del historiador es explicar las razones de los hechos, las causas que los han producido. Al igual que este utiliza distintos niveles:
Causas secundarias o adyuvantes de los acontecimientos. Es el nivel más bajo de explicación. Son aquellas en las que solo se fija la historia superficial. Estas causas son los pretextos de los políticos para explicar y justificar sus acciones. La manifestación más clara se puede ver en la historia diplomática. Las relaciones diplomáticas desempeñan un papel decisivo en la historia en la medida en que en ellas los Estados justifican sus posturas. Más profunda que la anterior, son las causas verdaderas de los acontecimientos. Series de acontecimientos que provocan un hecho. Tucídides pensaba que la guerra es la expresión de un antagonismo vital mucho más profundo. Así pues, podemos afirmar que la historia es el terreno de la violencia, y la violencia se impone concretamente a la guerra como su actualización más verdadera. La esencia y la ley que rige toda la historia de la humanidad. La razón esencial que nos permite emprender todo ese juego de causas múltiples que han analizado en el segundo nivel es el imperialismo.
La voluntad de poder es para Tucídides la dimensión esencial que nos ayuda a comprender la acción histórica y el fondo único de la naturaleza humana. Porque la voluntad humana, cuando está lúcida, lo único que quiere es el interés de la ciudad, que le lleva a tiranizar a las demás ciudades.
De este modo Tucídides se alinea con los sofistas en el desarrollo de un tema central del pensamiento de estos: el tema de la defensa del derecho natural del más fuerte, que encuentra su mayor desarrollo en Calicles o Trasímato, ambos sofistas. En último término Tucídides pone en manifiesto que la ley última que gobierna la historia es la ley de la fuerza. Es natural que en el período clásico de Grecia la preocupación por la historia ocupe un lugar en el pensamiento filosófico de este período, cuyos principales representantes son Platón y Aristóteles.
Platón Platón tenía una valoración negativa del conocimiento histórico. No la podía considerar ciencia ya que el conocimiento estaba dividido en dos niveles: la opinión (doxa) y la ciencia (episteme) y la historia pertenecía al conocimiento sensible del que deriva la doxa.
Una parte del conocimiento humano no se puede razonar para saber que es verdadero ya que la característica fundamental de toda opinión es su carácter cambiante. El conocimiento cambia por la circustancialidad. La ciencia sin embargo describe el mundo inteligible ya que no es cambiante, es perpetuo.
En el mundo sensible se encuentran cosas que están formadas por la imaginación y supone un conocimiento infundado (Eikasia). En otro nivel superior, pero dentro de la doxa se halla la pistis. Esta tiene más realidad que la imagen, pues estudia el mundo sensible en sí. La creencias una opinión que abarca tanto las realidades físicas que encontramos a nuestro alrededor y la realidad histórica, los hechos del hombre se encuentran en el mundo sensible. Por tanto la historia no llega a ser una ciencia según Platón sino un conocimiento de segundo grado y a lo más que puede aspirar es a ser verosímil.