miniatura|Pueblo de El Mejdel en el mar de Galilea a finales del o inicios del XX. En primer plano, la tumba de Mohamed El-ʿAjami. Magdala (en arameo מגדלא, pronunciado 'Magdǝlá' en arameo targúmico o 'Magdála' en arameo siríaco, ocasionalmente escrito como מגדלה [cf. y. Erub. 4:3]; , de , romanizado: ) fue una ciudad judía situada en la orilla occidental del Lago de Genesaret que floreció sobre todo desde el hasta el De dicha ciudad provenía María Magdalena, discípula de Jesús de Nazaret y primera testigo de su resurrección. Lo más probable es que la ciudad fuera conocida en el mundo grecolatino como Tariquea (Ταριχαία en griego, Tarichaea en latín). Hasta la guerra árabe-israelí de 1948, la aldea palestina de al-Majdal ( en árabe : المجدل ) se ubicaba en el emplazamiento de la antigua Magdala. Actualmente, el municipio israelí de Migdal se extiende por esa zona.
Nombre
El nombre arameo מגדלא (Magdǝlá) significa “la Torre”, probablemente debido a la gran torre helenística cuyos cimientos los arqueólogos encontraron en el puerto. Al parecer este es el lugar que escritos rabínicos que mencionan esta ciudad la llaman también מגדל נוניא (Migdal Nunayya) o מגדל צבעיא (Migdal Ṣabʿayya); la primera significa “la Torre de los Peces”, la segunda, “la Torre de los Tintores”. Posiblemente el complemento “de los Peces” o “de los Tintores” se añadía para distinguir esta Magdala de otras ciudades con el mismo nombre, indicando que la ciudad era conocida por el negocio de la pesca o de la tintorería, y no tanto porque la torre de la ciudad tuviese que ver necesariamente con estos negocios.Cf. De la industria de la tintorería no se hace mención en la literatura ni hay evidencia de ella en la arqueología.
El nombre griego Μαγδαλά (Magdalá) o Μαγδαλάν (Magdalán) aparece en la mayoría de los manuscritos griegos que contienen Mt 15, 39: "Entonces, después de despedir a la gente, entró en la barca y fue a la región de Magdala" (Reina Valera 1995). No obstante, las ediciones críticas del Nuevo Testamento suelen preferir la variante Μαγαδάν (Magadán) por hallarse esta en los tres manuscritos más antiguos y en las versiones latinas. En Mc 8, 10 (pasaje paralelo de Mt 15, 39), aunque unos pocos manuscritos tienen Μαγδαλά (Magdalá), la mayoría se refieren al lugar con el nombre de Δαλμανουθά (Dalmanuta), que suele ser la versión preferida en las ediciones críticas. Ni Magadán ni Dalmanuta son conocidas en toda la literatura fuera de estos textos. No se puede descartar que tanto Dalmanuta como Magadán sean corrupciones tempranas de Magdal Nunayya y Magdala respectivamente.Cf. De hecho, como explica Bauckham, las semejanzas en la tipografía manuscrita de ΜΑΓΑΔΑΝ (Magadan) y ΜΑΓΔΑΛΑ (Magdala) es notable, de manera que es muy fácil que un copista haya copiado mal el texto muy pronto.
Cicerón, Flavio Josefo y Plinio el Viejo hablan de una ciudad llamada en griego Tariquea (Ταριχαία) a seis kilómetros de Tiberiades, famosa por la producción de pescado salado (de donde viene el nombre, que significa “la industria”. Esta misma ciudad habría sido un foco de rebelión contra los romanos en la guerra del s. I d.C. La mayoría de los estudiosos consideran que Tariquea no es más que el nombre griego de Magdala. No obstante, Plinio dice que Tariquea se encontraba al sur del lago (mientras que Tiberias está al oeste); por esta razón algunos autores proponen que Tariquea era una ciudad diferente que se encontraba entre Tiberiades y Senabris.
Historia
Según una tradición hebrea que se remonta por lo menos a la época rabínica, en Migdal Ṣabʿayya se encontraba Job cuando recibió las noticias de sus sucesivas desgracias (cf. Job 1; cf. Pesiq. Rab Kah. 7:10; Lev. Rab 17:4; Rut Rab. 2:10, Pesiq. Rab. 17:6). Posiblemente la tradición árabe que llama a una de las fuentes de la cercana Tabgha Ein Eyov (fuente de Job) refleja esta tradición.cf.
Según otra tradición de la época rabínica, de Migdal Ṣabʿayya provenía la madera de acacia con la que Moisés hizo construir el Arca de la Alianza. Jacob y sus hijos habrían cortado maderas de acacia de Migdal Ṣabʿayya y las habrían llevado consigo a Egipto; al salir sus descendientes del cautiverio se las habrían entregado a Moisés cuando este las pidió (cf. Cant. R. 1:12:1 (12a), comentando Exod 36). Por este motivo, por respeto hacia el arca de la alianza, las acacias de Magdala en la época rabínica no se podían utilizar para sacar de ellas madera (cf. y. Pesah. 4:1, 30d y y. Ta’an. 1:6, 64c).
Aunque las fuentes literarias no hablan de la fundación de la ciudad, la arqueología muestra que Magdala fue fundada a mediados del , lo cual coincide con la conquista de Galilea por parte de los asmoneos. Las bellas construcciones portuarias, que incluían una gran torre (tal vez la que dio origen a la ciudad: Magdala = la Torre), unas termas y probablemente una palestra (el cuadripórtico) parecen indicar que el rey tenía interés en esta ciudad. Podría tratarse de un puerto para facilitar el transporte de mercancías entre el camino real, que iba desde Arabia, pasando por Petra hacia Damasco con el puerto de Acre en el mediterráneo. O tal vez, simplemente, el un floreciente mercado de pescado permitió a los ciudadanos embellecer de este modo su ciudad. Al parecer, en esta época en Magdal Nunnaya vivía uno de los 24 órdenes sacerdotales en Galilea.Cf.
A inicios de la época romana (mediados del ) la ciudad se expandió hacia el norte. En esa parte hay casas muy bien construidas, con piedras de sillar y pavimentos de basalto muy bien tallado. En un par de casas se encuentran hasta cuatro baños rituales (miqwe) que se llenaban desde el suelo mismo por filtración. Algo más al norte aún se construyó una sinagoga: si bien no está claro que desde el primer momento el edificio haya funcionado como sinagoga, es evidente que, en los años sucesivos, durante alrededor de un siglo, este edificio tendrá un claro significado religioso. Durante esta época se ampliará el puerto: no solo se creará una plataforma enfrente de la torre y se adaptará para lograr una mayor funcionalidad: el muelle se extenderá por más de cien metros hacia el norte.
De la época romana tenemos las primeras menciones de Magdala en la literatura. Por un lado Flavio Josefo cuenta que, tras la derrota de Craso ante los partos, Cayo Casio Longino estuvo en Tariquea, que atacó aquella ciudad, pasó a cuchillo a Pitolao e hizo más de 30.000 prisioneros judíos (Ant. 14.120 y Guerra 1.179-182). No queda muy clara la causa de esta acción, pero puesto que Josefo cuenta que fue Antípater quien instigó a Casio a hacer esto y que Pitolao estaba de algún modo ligado a las acciones de Aristóbulo II, se puede suponer que en Tariquea se había reunido un ejército en contra de Hircano II, y, en consecuencia, de los romanos que lo apoyaban.Cf. La ciudad era ya ampliamente conocida como Tariquea, puesto que el 7 de marzo de 43 a.C. Cayo Casio Longino, mientras reunía algunas legiones para enfrentarse a Octavio César Augusto y Marco Antonio, escribió una carta Cicerón "desde el campamento de Tariquea (ex castris Tarichaeis)".
En la primera mitad del s. I. Magdala aparece en los evangelios. Como se ha dicho, según la mayoría de los manuscritos, después de primera la multiplicación de los panes, Jesús se dirige a Magdala, donde algunos letrados le pedirán un signo del cielo: “Despidió a la multitud, montó en la barca y se dirigió a la región de Magdala” (Mt 15:39). Muchos manuscritos antiguos, en su lugar leen “Magadán”. Es el mismo lugar al que san Marcos alude como “región de Dalmanuta” (Mc 8:10). Por otro lado, una discípula de Jesús, María Magdalena, parece ser una mujer pudiente de esta ciudad, puesto que, junto con otras mujeres, ayudaba a Jesús y a sus seguidores “con sus bienes” (Lc 8:3); tal vez era un modo de mostrar su gratitud a quien le había liberado de siete demonios (cf. Lc 8:2). María de Magdala será la primera entre los discípulos de Jesús que verá la tumba de Jesús vacía y a él resucitado: “Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios” (Mc 16:9).
Esta ciudad, según los datos arqueológicos, fue abandonada hacia el año 70 d.C., coincidiendo con la rebelión de los judíos contra Roma. Hay pocas señales de fuertes combates, a no ser una barricada construida cerrar el acceso a una calle por el norte. Esta barricada está construida con materiales provenientes de la sinagoga, que al parecer no fue destruida, sino desmantelada. Flavio Josefo describe varios episodios de la guerra que sucedieron en Tariquea; si es la misma ciudad, los romanos llevaron a cabo una tremenda masacre. La arqueología muestra que, después de la guerra, la población regresa a la ciudad, aunque la parte septentrional ya no será habitada.
Al parecer en el terremoto de 376 Magdala quedó desolada, y permaneció en ruinas durante aproximadamente un siglo. En este tiempo la ciudad no destaca en particular. Puede ser que a este terremoto se refieran las fuentes rabínicas cuando hablan de la destrucción de la gran ciudad de Migdal Ṣabʿayya a causa de su fornicación (“מִפְּנֵי הַזְּנוּת”, Lam. Rab. 2:2:4, 21c; cf. y. Ta‘a. 4:5, 69a), aunque es imposible determinar a qué se refiere en concreto con este término.
Algunos peregrinos medievales pasan por Magdala y dan testimonio de un culto a Santa María Magdalena. San Burcardo, en el s. VIII, dice que vio allí la casa de María Magdalena y entró en ella.cf. En el s. IX Epifanio dice que a dos millas de Tabgha hay una iglesia que contiene la casa de la Magdalena.citado por La apócrifa Vida de Elena y Constantino atribuye la construcción a la santa madre del Emperador; aunque esta obra es del alrededor del s. X, indica que en esa época la Iglesia de Magdala era venerable por su antigüedad. Por lo tanto, aunque no se sabe la fecha de la construcción de la Iglesia, está claro que ya existía por lo menos antes del .
Pasado el tiempo de las cruzadas, en el Ricoldo afirma que Iglesia de la Magdalena seguía en pie, aunque había sido “stabulata” (convertida en un establo) o “tabulata” (¿bloqueada con trancas de madera?), lo cual suscitó las lágrimas y llantos de los peregrinos suyas y de sus compañeros:cf. no obstante, los peregrinos cantaron y proclamaron el evangelio de la Magdalena. El lugar siguió habitado por los árabes durante los siglos sucesivos con el nombre de المجدل (el-Mejdel), que preserva el antiguo nombre de Magdala. A las afueras del pueblo, hacia el sur, estaba el cementerio donde se veneraba la tumba de Mohamed El-ʿAjami. Los viajeros que pasaron por allí buscando reliquias de la vida de Jesús solían reconocer en el-Mejdel la antigua Magdala.
En 1889 la Custodia Franciscana compró una propiedad al norte de la tumba de Mohamed El-ʿAjami. Aunque el P. Bellarmino Bagatti hizo algunas visitas de reconocimiento, las excavaciones en esa zona no comenzaron sino hasta los años 70 del , y han sido realizadas, en varias campañas, por el Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén.
A principios del una comunidad de judíos provenientes de Rusia fundó, al norte de la antigua Magdala, un pequeño asentamiento al que llamaron מגדל (Migdal). El pueblo árabe desapareció en 1948.
En 2005 la congregación religiosa católica de los legionarios de Cristo adquirieron el terreno que está al norte de la propiedad de la Custodia Franciscana. Desde 2005 se han subseguido las campañas de excavación por parte de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad Anáhuac de México, lideradas por la arqueóloga Marcela Zapata Meza.
Localización
La localización de Magdala no ha sido puesta en tela de juicio seriamente. San Wilibaldo de Dryopolis dice que Magdala está entre Tiberias y Cafarnaún. Teodosio (s. VI) y Odorico del Foro Julio precisan que se encuentra a dos millas de Tiberias y a dos de Tabgha.;