En la biblioteconomía y ciencia de la información, la catalogación es el proceso de creación de metadatos que representan los recursos de información, tales como libros, grabaciones de sonido, imágenes en movimiento, etc. La catalogación proporciona información como los nombres de los autores, los títulos y las materias que describen las fuentes, normalmente a través de la creación de registros bibliográficos. Los registros sirven como sustitutos de los recursos de información almacenados. Desde la década de 1970, estos metadatos se encuentran en forma legible por máquina y se indexan por las herramientas de recuperación de información, tales como bases de datos bibliográficas o motores de búsqueda. Aunque habitualmente la catalogación da como resultado la producción de catálogos de biblioteca, también produce otros tipos de herramientas de identificación de documentos y colecciones.

El control bibliográfico constituye la base filosófica de la catalogación, definiendo las reglas para la descripción de recursos de información, de manera que los usuarios puedan buscar y seleccionar el recurso más apropiado. El catalogador es el individuo responsable de los procesos de descripción, el análisis documental, la clasificación y el control de autoridades del material bibliotecario. Los catalogadores son la base de todo el servicio de la biblioteca, ya que son quienes organizan la información de manera que sea fácilmente accesible.Bair, Sheila (13 September 2005). "Toward a Code of Ethics for Cataloging". Technical Services Quarterly 23 (1): 14.doi:10.1300/J124v23n01_02.

Funciones del control bibliográfico Ronald Hagler identificó seis funciones del control bibliográfico:Hagler, Ronald (1997). The Bibliographic Record and Information Technology, 3rd ed. Chicago: American Library Association. Identificar la existencia de todo tipo de recursos de información a medida que se ponen a disposición.Taylor, Arlene G., & Daniel N. Joudrey (2009). The organization of information. 3rd ed. Englewood: Libraries Unlimited, p. 5 La existencia e identidad de un recurso de información debe ser conocida lo antes posible. Identificar las obras contenidas dentro de estos recursos de información o parte de ellos. Según el nivel de granularidad requerida, múltiples trabajos pueden estar contenidos en un solo campo, o una obra puede abarcar diversos campos. Por ejemplo: ¿Una sola foto se considera como un recurso de información? ¿Y una colección de fotografías se considera como un recurso de información? Reunir sistemáticamente estos recursos de información en colecciones de bibliotecas, archivos, museos, ficheros de Internet. y otros depósitos. De hecho, la adquisición de estos elementos en forma de colecciones puede resultar de utilidad para el usuario. Producir listas de estos recursos de información preparados de acuerdo a las normas estándar de citación.Taylor and Joudrey, p. 6 Como ejemplo de este tipo de ayudas en la recuperación se encuentran el catálogo de biblioteca, los índices o los instrumentos de descripción archivística. Asignar un nombre, título, tema y otros accesos útiles a estos recursos de información. Existen muchas maneras de encontrar un artículo, así que deben existir múltiples puntos de acceso. Deben haber suficientes metadatos en el registro sustituto para que los usuarios puedan localizar con éxito el recurso de información que están buscando. Estos puntos de acceso deben ser coherentes, lo cual puede lograrse mediante el control de autoridades. Proporcionar los medios para localizar cada recurso de información o una copia del mismo.Taylor and Joudrey, p. 7 En las bibliotecas, el catálogo en línea de acceso público (OPAC) puede dar la información de la ubicación al usuario e indicar si el artículo se encuentra disponible.

Historia del control bibliográfico Mientras que la organización de la información ha estado presente desde la Antigüedad, el control bibliográfico tal como lo conocemos es una invención más reciente. Las civilizaciones antiguas grabaron listas de libros sobre tablillas, y las bibliotecas de la Edad Media realizaron registros de sus pertenencias. Con la invención de la imprenta de tipos móviles en el , podían producirse rápidamente varias copias de un mismo libro. Johannes Trithemius, un bibliotecario alemán, fue el primero en crear una bibliografía en orden cronológico con un índice alfabético de autor. Conrad Gesner siguió sus pasos en el siglo siguiente, cuando publicó una bibliografía de autores e índice de materias. Gesner añadió a su bibliografía una lista alfabética de los autores con nombres invertidos, lo cual fue una nueva práctica. También incluyó referencias a variantes ortográficas de los nombres de autores, siendo pionero del control de autoridades. Andrew Maunsell revolucionó aún más el control bibliográfico, sugiriendo que los libros deben poder localizarse mediante el apellido del autor, el tema del libro, y el traductor. En el , Sir Thomas Bodley estaba interesado en un catálogo ordenado alfabéticamente por el apellido del autor, así como las entradas de materias. En 1697, Frederic Rostgaard aplicó la subdivisión de materias por cronología y magnitud (mientras que los títulos anteriores fueron dispuestos solo por magnitud), además de establecer un índice de materias y autores basado en los apellidos y el orden de las palabras en los títulos.Strout, Ruth French (1956). "The Development of the Catalog and Cataloging Codes." Library Quarterly 26(4): 254-275

Después de la Revolución Francesa, el gobierno de Francia fue el primero en imponer un código nacional con instrucciones para la catalogación de colecciones de bibliotecas.Smalley, Joseph (1991). "The French Cataloging Code of 1791: A Translation." Library Quarterly 61(1): 1-14. En el British Museum Library, Anthony Panizzi creó sus «Ninety-One Cataloging Rules» (1841), que fundamentalmente sirvió como base de las reglas de catalogación de los siglos y . Charles C. Jewett difundió estas reglas en el Instituto Smithsoniano.

Tipos de catalogación

Catalogación descriptiva La catalogación descriptiva es un concepto bien establecido en la tradición de catalogación bibliotecaria, en la cual se distingue entre la catalogación descriptiva y la catalogación temática. En la documentación tradicional, se ha utilizado tanto la representación descriptiva como temática. La catalogación descriptiva se ha definido como la parte de la catalogación que se encarga de describir los detalles físicos de un libro, como su forma, la elección de las entradas y la transcripción del título."Trustees' Glossary". Office of Library Development, the Oklahoma Department of Libraries. 2004. Archived from the original on 12 August 2007.

Catalogación temática La catalogación temática puede tomar la forma de clasificación o indexación. La clasificación consiste en la asignación de una clase a un documento dado, de acuerdo con una clasificación sistemática (por ejemplo, la Dewey Decimal Classification o la the Library of Congress Subject Headings). La indexación es la asignación de etiquetas que caractericen a los documentos representados en un registro.

La clasificación generalmente utiliza un vocabulario controlado, mientras que la indexación puede utilizar un vocabulario controlado, términos libres o ambos.

Historia del catálogo bibliotecario Las bibliotecas han hecho uso de los catálogos, de alguna forma, desde la antigüedad. Existen testimonios del uso de catálogos desde el 2300 a. C. aproximadamente en Sumeria.Lionel Casson (2002), Libraries in the Ancient World, New Haven, Conn: Yale University Press, ISBN 0300097212, 0300097212 La Biblioteca de Alejandría tuvo un catálogo parcial que consistía en un listado de la literatura griega realizado por Calímaco.Matthew Battles (2003), Library, New York: W.W. Norton, ISBN 0393020290, 0393020290 La Biblioteca del Imperio Chino de la Dinastía Han del d.C. tuvo un catálogo de cerca de 30.000 documentos.Fred Lerner (March 15, 2001), The Story of Libraries, Continuum Intl Pub Group, , Los primeros catálogos en el mundo islámico, alrededor del , eran listas de libros donados a las bibliotecas por las sociedad. Estas listas fueron ordenadas por los donantes, y no por la información bibliográfica, pero constituyeron el inventario de la biblioteca.

Muchas bibliotecas antiguas y medievales en Europa se asociaron con las instituciones y órdenes religiosas, incluyendo la Biblioteca Vaticana en Roma. El primer catálogo de la Biblioteca Vaticana es de finales del . Estos catálogos generalmente utilizaban una presentación de los temas de los libros. Mientras que la Biblioteca de la Sorbona en París había acumulado más de mil libros, y en 1290 su catálogo fue pionero en el uso del alfabeto como herramienta de organización.

Fue el crecimiento de las bibliotecas tras la invención de la imprenta de tipos móviles y la amplia disponibilidad del papel lo que llevó a la necesidad de un catálogo que organice los materiales bibliotecarios, para que puedan ser localizados a través del catálogo en lugar de «caminando alrededor». Hacia el las bibliotecas se concibieron como colecciones de conocimiento universal. Dos autores de este siglo, el francés Gabriel Naudé y el escocés John Dury, desarrollaron teorías de la organización sistemática de las bibliotecas. El desarrollo de los principios y reglas que deberían guiar al bibliotecario en la creación de catálogos.

Reglas de catalogación Las reglas de catalogación han sido definidas para permitir la catalogación consistente de diversos materiales bibliotecarios por distintas personas de un equipo de catalogación y en cualquier momento.

Reglas de catalogación anglo-americanas Las bibliotecas de habla inglesa han compartido las normas de catalogación desde principios de 1800. La primera norma de este tipo se atribuye a Anthony Panizzi, considerado como el guardián de los manuales impresos de la Biblioteca del Museo Británico. Sus 91 reglas, publicadas en 1841, formaron la base de las normas de catalogación durante más de 150 años.Lois Mai Chan (September 28, 2007), Cataloging and classification (Cataloging and Classification ed.), The Scarecrow Press, Inc., ,

Los trabajos posteriores en el fueron realizados por Charles de Coffin Jewett, director de la biblioteca Smithsonian, que en ese momento estaba dispuesta a convertirse en la biblioteca nacional de los Estados Unidos. Jewett utilizó placas estereotipadas para producir el catálogo de la biblioteca en forma de libro, y propuso la puesta en común de la catalogación entre las bibliotecas. Sus normas se publicaron en 1853.

Jewett fue seguido por Charles Ammi Cutter, un bibliotecario estadounidense cuyas «Reglas para un catálogo diccionario» se publicaron en 1876. Cutter definió el concepto de «facilidad de uso» para los usuarios de la biblioteca.

En el , la catalogación bibliotecaria se vio obligada a hacer frente a los nuevos formatos de los materiales, incluidas las grabaciones sonoras, películas y fotografías. Seymour Lubetzky, como empleado de la Biblioteca del Congreso y posteriormente profesor de la UCLA, fue el encargado de realizar extensos estudios de las reglas de catalogación actuales desde 1946 hasta 1969.

Las reglas de catalogación americanas y anglosajonas publicadas en el fueron: Anglo-American rules: Catalog Rules: Author and Title Entries. 1908. American Library Association rules: A.L.A. Cataloguing Rules for Author and Title Entries. 1949. Library of Congress rules: Rules for Descriptive Cataloging in the Library of Congress. 1949. AACR: Anglo-American Cataloguing Rules. 1967. AACR2: Anglo-American Cataloguing Rules (2nd ed.). 1978. AACR2-R: Anglo-American Cataloguing Rules (2nd revised ed.). 1988.