Andrés Arguibel y López Cossio fue el principal agente de las Provincias Unidas del Río de la Plata en España en las primeras dos décadas del movimiento emancipador y tuvo un papel fundamental tanto en suministrar a los patriotas información de carácter reservado sobre los planes y medidas de la monarquía, como en boicotear los proyectos destinados a la reconquista de Buenos Aires.
Biografía Arguibel nació en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1773, único hijo varón de Felipe Filiberto de Arguibel,O d'Arguibel, como se escribía en Francia. Felipe Filiberto de Arguibel, nació en Saint Jean de Luz, Labourd (Francia), en 1734. Hijo del caballero (Écuyer) Laurent d’Arguibel (Lorenzo de Arguibel) y de Marie-Martine de Lorreguy (María Martina de Larregui), ambos nativos de dicha ciudad. Hizo donativos a la corona, y constan habituales remesas de caudales a Cádiz entre 1768 y 1774. Fue hermano Terciario de la Merced. Casó con Andrea López y Cossio, hija del capitán Narciso López y de Ana Margarita de Cossio y Rodríguez de Figueroa; concuñado de Luis Antonio de Gardeazábal; y suegro de Juan Ignacio de Ezcurra, José de Usandivaras, Ildefonso García Fernández, Leonardo Pereira de Castro, Lorenzo de Fuentes e Illarradi, y Rafael Blanco Collins. natural de Saint Jean de Luz, Labourd, Francia, y Andrea María López Cossio, natural de Buenos Aires.
Su padre era un importante comerciante de ultramar con buques en consignación, como la fragata Nuestra Señora del Buen Suceso. De orientación liberal, había sido miembro del partido contrario a los jesuitas ligado primero a Gaspar de Munive, Marqués de Valdelirios, en los sucesos que desembocarían en la Guerra Guaranítica y luego al Gobernador Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa quien sería el encargado de la expulsión de la Orden. Mantenía vínculos comerciales con Juan Antonio de Lezica y familiares con importantes familias de Buenos Aires, incluyendo la de los Ezcurra. En efecto, su hija Teodora Josefa, hermana mayor de Andrés, casó con Juan Ignacio de Ezcurra Ayerra. Una de sus hijas, María de la Encarnación de Ezcurra y Arguibel, casaría a su vez con Juan Manuel de Rosas.
Cádiz thumb|280px|right|Cádiz (playa de Sta. Mª del Mar, al fondo el centro histórico). Como era habitual en muchas familias ligadas al comercio de la metrópolis Andrés Arguibel debió dejar su hogar cercano al Fuerte para ser enviado a Cádiz con solo 9 años a los efectos de recibir la educación básica y aprender oportunamente el comercio con América. Viajó junto con el joven hermano de Juan Antonio de Lezica, Tomás Antonio Lezica.Tomás Antonio de Lezica (1779-1830): comerciante, asistente al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. Hermano de Juan Antonio de Lezica, hijos de Juan Ambrosio de Lezica y Osamiz y Rosa de la Torre y Tagle. Arguibel casó con una gaditana y para 1810 se había ya convertido en un exitoso comerciante de esa ciudad.
De ideas liberales, producida la revolución en Buenos Aires intentó volver a su tierra sin poder lograrlo, por lo que canalizó sus esfuerzos en Cádiz. Junto con otros americanos radicados en Andalucía, especialmente Tomás Antonio de Lezica (quien había retornado de su paso por Buenos Aires) y Juan de Lagosta,Desde hacía años estudiaba medicina en Cádiz. Hijo probablemente de José Mota Lagosta, quien en 1780 era uno de los nueve médicos de Buenos Aires . De José Mota Lagosta hay también referencias históricas a su gestión como apoderado en 1805 por Juan A.Carrasco para recuperar en Tucumán un esclavo fugado de Buenos Aires se comprometieron firmemente en la defensa del movimiento.
En la ciudad actuaban numerosas sociedades secretas, algunas netamente masónicas y otras muchas políticas de forma masónica: algunas de afrancesados, la mayor parte de liberales nacionales y unas pocas de americanos. Una de las principales era la Logia Integridad N° 7, adscripta al Gran Oriente de Sevilla, de la que fue maestro el general Francisco María Solano, marqués del Socorro, capitán general de Andalucía y gobernador civil y militar de Cádiz, superior del general José de San Martín.La admiración de San Martín por Solano, a quien no pudo salvar de la muchedumbre que lo linchó, lo acompañaría toda la vida, siendo uno de sus objetos más preciados una imagen del general español. También formó parte de la logia Alejandro María Aguado, futuro Marqués de las Marismas y el banquero más poderoso de la nación, íntimo amigo de San Martín con quien se reencontraría en Francia. En cuanto San Martín, que arribó a Cádiz varias veces, la última en 1802 con ocasión de la formación del batallón de voluntarios de Campo Mayor, y permaneció allí exceptuando sus campañas, más allá de las razonables sospechas no hay constancia cierta de que integrara la logia Integridad.
Otra que reunió a numerosos americanos fue la Logia Caballeros Racionales N° 3 dirigida por Carlos María de Alvear hasta 1811, cuando lo reemplazó el sacerdote Ramón Eduardo de Anchoris. Eran también miembros entre otros José Matías Zapiola, Francisco de Gurruchaga, el general peruano José Rivadeneira y Tejada que "habían tenido relación con la anteriormente citada de la "Gran Reunión Americana", y, a su vez, estaban en estrecho contacto con diversos "hermanos" bonaerenses, tales como Pueyrredón, Lezica y Rodríguez Peña". Más allá de algunas fórmulas masónicas, la sociedad era puramente operativa.Los bombardeos napoleónicos que hacían temer la caída de la ciudad y la urgencia de conspirar abiertamente para pasar a América los impulsó a trasladarse a Londres, donde Alvear, Zapiola, Holmberg, Chilavert, Manuel Moreno, Villa Urrutia, Fray Servando Teresa de Mier crearon la Logia Caballeros Racionales N° 7. Allí y con el auxilio de Lord Marduff, Conde de Fife, en enero de 1812, el grupo de las Provincias Unidas partió en la fragata Canning, arribando a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812, donde fueron recibidos por Julián Álvarez, maestro de la Logia Independencia, y constituyeron la Logia Caballeros Racionales N° 8, que sería llamada Logia Lautaro en 1815, con los recién llegados y los aportados por la Independencia. Véase Patricia Pasquali, San Martín, la fuerza de la misión y la soledad de la gloria, Ed. Planeta, Bs.As.1999, Martín V. Lazcano, Las Sociedades secretas, políticas y masónicas en Buenos Aires, El Ateneo, Bs.As. 1927, San Martín y la masonería , Fray Servando y los francmasones de Cádiz, San Martín, por Lucía Gálvez, etc.José Moldes afirma en sus Memorias que la primera sociedad secreta americana se fundó en Madrid en 1807 y se llamó Conjuración de patriotas. Pertenecían los hermanos Gurruchaga, los Moldes, Juan Martín de Pueyrredón, Bernardo O’Higgins, Zapiola, Balcarce, los Lezica, Pinto y Alvear. Estaban también relacionados con otros americanos que combatían la invasión napoleónica, como en el caso de San Martín. Iriarte en sus Memorias afirma por su lado que en 1809 se reunían en Sevilla, Matías de Irigoyen, Hilarión de la Quintana y Manuel de Sarratea, quienes pasaron luego a Cádiz donde se les unió San Martín.
Agente de la revolución
Andrés Arguibel no era ajeno a esa actividad. Al llegar a Buenos Aires, Alvear, San Martín y Zapiola pusieron en contacto al gobierno con Arguibel,Vicente D. Sierra, Historia de la Argentina, Unión de Editores Latinos, 1962, página 510. mientras que el regreso de su compañero Lezica facilitó la tarea.
El 5 de agosto de 1812 una nota de José Julián Pérez, miembro del Segundo Triunvirato le confiaba que "Ha llegado a entender este Gobierno con harto dolor" que el oficial Juan Bautista Azopardo, comandante de la primera escuadrilla de la revolución y derrotado en el Combate de San Nicolás del 2 de marzo de 1811 por Jacinto de Romarate había sido encarcelado en Cádiz, y le solicitaba a Arguibel que lo auxiliara en lo que estuviera a su alcance.Tras la sublevación de Riego en Cádiz y la intervención directa de Andrés Arguibel, Azopardo fue finalmente liberado en 1820.
thumb|140px|left|Tomás de Iriarte. Cádiz era el punto de concentración de las fuerzas destinadas a América, lo que permitía a Arguibel tomar contacto con los oficiales españoles europeos liberales para influenciarlos o sobornarlos de manera de fomentar el descontento e impulsarlos a oponerse a las expediciones y por otro con los americanos, con el objeto de promover la causa y facilitarles el pase a América, como sucedería con el futuro general Tomás de Iriarte:
Ligado a las sociedades secretas de Cádiz, Arguibel accedía a información política y militar de primer nivel, lo que le permitía mantener al gobierno de Buenos Aires al tanto de los acontecimientos hasta el punto que los realistas se asombraban de que en Buenos Aires o en Montevideo se conocieran con anticipación y clara certeza los sucesos de la península. En Buenos Aires los informes secretos llegados desde Cádiz o Gibraltar solían filtrarse al conocimiento general e incluso por razones de difusión (y de propaganda) se publicaban en ocasiones algunas noticias procurando no dar indicios de los autores.
La Expedición Pacificadora thumb|140px|right|Fernando VII. Tras el Tratado de Valençay de 1813 Fernando VII fue liberado por Napoleón Bonaparte. En España con el apoyo del general Francisco Javier de Elío desconoció la Constitución de 1812, declaró nula la obra de las Cortes de Cádiz y en mayo de 1814 restableció la Monarquía absoluta.
Una de las primeras medidas del monarca fue disponer el envío de una "Expedición pacificadora" para someter a los revolucionarios americanos.
A ese efecto se conformó rápidamente una fuerza de sesenta y cinco buques principales (dieciocho de batalla) y unos 15.000 hombres (10.612 de tropas de línea, veteranos de la guerra contra los franceses), que fue puesta al mando del general Pablo Morillo.
thumb|140px|left|Pablo Morillo.
El destino previsto para la expedición de acuerdo a lo promovido por la Comisión de Reemplazos, era inicialmente el Río de la Plata. El último baluarte realista de esa región, la ciudad de Montevideo, había caído el 20 de junio y en julio se rendía la última escuadrilla al mando de Jacinto de Romarate.
En el Alto Perú tras la Batalla de Ayohuma el frente había quedado estabilizado al sur de Salta, pero al conocer la noticia de la caída de Montevideo el comandante realista Joaquín de la Pezuela abandonó Salta, Jujuy y Tarija, concentrándose en Santiago de Cotagaita, Departamento de Potosí, iniciándose en enero de 1815 el avance del Ejército del Norte al mando de José Rondeau en la Tercera expedición auxiliadora al Alto Perú que culminaría en el desastre de Sipe-Sipe en noviembre de ese año.
En los restantes escenarios de la guerra, la situación era favorable a las armas del Rey. En Perú el Virrey José Fernando de Abascal lanzó a fines de agosto sobre Chile una expedición al mando del general Mariano Osorio que en octubre derrotaría a los patriotas en el Desastre de Rancagua.
thumb|280px|right|Provincias Unidas del Río de la Plata, 1815. Por otra parte, en el norte de Sudamérica, las fuerzas de Simón Bolívar que partiendo de Nueva Granada habían conseguido liberar Venezuela en la llamada "Campaña Admirable" de 1813 se habían visto forzadas a retirarse al Oriente venezolano jaqueadas por el capitán de milicias español José Tomás Boves, por lo que para fines de 1814 solo permanecían bajo control revolucionario el Oriente y la Isla de Margarita, divididos entre caudillos locales.
En ese panorama, las Provincias Unidas del Río de la Plata aparecían como el principal foco revolucionario, pese a los conflictos civiles que enfrentaban al Directorio con la Liga de los Pueblos Libres cuyas noticias llegarían a España tras la partida de la expedición.