miniaturadeimagen|Manifestación a favor de la opción "sí" en el Referéndum revocatorio de Venezuela de 2004 contra Hugo Chávez. miniaturadeimagen|María Corina Machado, lideresa actual de la oposición venezolana. La oposición al chavismo o antichavismo —y denominada como oposición venezolana por los medios y gobiernos extranjeros— es el término paraguas para referirse a todos aquellos factores políticos, sociales y religiosos que se han opuesto a los gobiernos de la denominada Revolución Bolivariana de los gobiernos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y la actual presidenta Delcy Rodríguez.
Antecedentes izquierda|miniaturadeimagen|Tanqueta del ejército en los alrededores de Miraflores.|alt= Golpe de Estado de 1992
miniaturadeimagen|Soldado en el Golpe de Estado de febrero de 1992.|alt= Luego de la crisis económica y social que Venezuela experimentó en los años 1980, la popularidad de los históricos partidos políticos Acción Democrática y COPEI declinó, señalando el próximo fin del periodo bipartidista. El expresidente adeco Carlos Andrés Pérez regresó al poder en 1989, con la esperanza de restablecer la "Venezuela saudita", como había sido apodado su primer período de gobierno debido a la bonanza económica y el claro mejoramiento en la calidad de vida de los venezolanos. Sin embargo, las condiciones que encontró Pérez ahora eran muy diferentes a las de su primer gobierno: con casi inexistentes reservas internacionales y con el precio del barril del petróleo tocando mínimos no vistos en décadas, el presidente recurrió a aplicar las políticas de la Escuela de Economía de Chicago, de corte liberal, lo que impactó económicamente de forma negativa a la población venezolana, principalmente a la clase media, venía sufriendo desde el "Viernes Negro".
Luego de anunciar la suspensión de los altos subsidios de la gasolina por el gobierno, se produjeron saqueos y actos vandálicos en el país, especialmente importantes en Caracas, que fueron reprimidos violentamente por el Ejército y la policía, episodio que fue denominado el "Caracazo". Al acelerar el proceso de descentralización, esto permitió la elección directa de alcaldes y gobernadores, dio oportunidad a que movimientos regionales y partidos excluidos del poder durante décadas tuvieran acceso a recursos y a una cuota del poder, esto debilitó el poder de los partidos tradicionales, Acción Democrática y COPEI. Pronto le llegó el turno de mostrar su molestia a las Fuerzas Armadas; el 4 de febrero de 1992, Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas junto con otro grupo de oficiales de baja graduación, se alzaron contra el gobierno, y tomaron varios edificios gubernamentales y militares en Venezuela. No obstante, el objetivo principal del golpe del 4 de febrero, el arresto de Pérez, fracasó; Chávez fue rodeado por fuerzas leales al gobierno en el Museo Militar, y se rindió ante la amenaza de bombardeo aéreo.
Surgimiento de la oposición (1992-1997) La primera reacción de los partidos políticos tradicionales se canalizó en el Congreso venezolano, a través de un documento de condena, aprobado de manera unánime y sin discusión, de las acciones de Chávez y sus compañeros, así como un respaldo a la democracia como forma de gobierno; no obstante, con un 74% de rechazo popular a la gestión de Pérez, pronto las acciones de Chávez empezaron a ser analizadas bajo otra óptica por diferentes figuras políticas. Es memorable el discurso del expresidente Rafael Caldera en el Congreso al día siguiente del golpe, transmitido en cadena nacional, razonando las causas del alzamiento:
La voz de Caldera, que había sido interrumpida momentáneamente por la del diputado David Morales Bello ("¡Muerte a los golpistas!"), pronto fue acompañada por la de Arturo Uslar Pietri, quien aunque declaró que el golpe era un "lamentable y doloroso episodio", también responsabilizó al gobierno de Pérez, que "no ha sabido dar respuesta a las principales necesidades y carencias del país". El expresidente Luis Herrera Campíns declaró en noviembre que los golpistas podían "aportar ideas para salir de la crisis", e instó al presidente Pérez a liberarlos; luego, en febrero de 1994, hizo la misma petición al presidente Caldera, que acababa de tomar posesión al ganar las elecciones presidenciales de 1993. Aunque es irreal decir que Caldera ganó esta elección por prometer la liberación de Chávez, se puede reconocer que era una oferta atractiva al electorado, ya que los otros candidatos presidenciales, Oswaldo Álvarez Paz, Andrés Velásquez y Claudio Fermín, este último adeco, se hicieron eco de la misma, prometiendo terminar de excarcelar a los golpistas, que ya habían empezado a ser liberados en el breve gobierno de Ramón J. Velásquez. Varios periodistas, incluyendo a Patricia Poleo, y editoriales de medios impresos siguieron esta corriente, e hicieron la misma solicitud al nuevo presidente. Por lo tanto, no fue sorpresa que Caldera dictara el sobreseimiento de las acusaciones contra Hugo Chávez, siendo este finalmente liberado el 27 de marzo de 1994.
Durante los primeros años posteriores a su liberación, Chávez se dedicó a cultivar contactos internacionales, pasando gran parte de su tiempo viajando por América y Europa, reuniéndose con personalidades de izquierda, donde destacó una visita a Fidel Castro en diciembre de 1994. En materia nacional, su acción más mediática durante este período fue solicitar a Caldera que disolviera el Congreso y que convocara a una Asamblea Constituyente; además, se abstuvo de participar en las elecciones regionales de 1995 bajo la consigna "Por ahora, por ninguno, ¡Constituyente ya!". Aunque la abstención en estos comicios fue elevada, alrededor del 53.8% para gobernadores, el incremento respecto a la última elección de este tipo fue de sólo tres puntos porcentuales. La victoria de su compañero golpista, Francisco Arias Cárdenas, quien logró ser electo gobernador del Zulia apoyado por La Causa R y sin el respaldo de Chávez, lo convencieron entonces de que la vía electoral era tangible para la toma del poder.
Elecciones presidenciales de 1998
thumb|Gráfica que muestra el desempeño acumulado de AD y COPEI en las elecciones legislativas desde 1958. Las elecciones en 1998 confirmaron la tendencia decadente del bipartidismo adeco-copeyano en los últimos años. No fue hasta abril de 1997 cuando Chávez obtiene la aprobación de su movimiento político, el MBR-200, para participar en las venideras elecciones presidenciales de 1998, y funda entonces el partido Movimiento Quinta República (MVR). El ahora candidato presidencial no era el favorito de acuerdo a las encuestas, ya que la Miss Universo 1981 y alcaldesa del municipio Chacao Irene Sáez ocupaba el primer lugar. Las otras fuerzas políticas en pugna eran Acción Democrática, otrora el partido más popular, que se debatía en postular a Claudio Fermín o Alfaro Ucero; y Henrique Salas Römer, exitoso empresario y excopeyano carabobeño beneficiado fuertemente por el proceso de descentralización iniciado en 1989. El partido de gobierno, Convergencia, decide no presentar candidato propio, además del desgaste físico y político de su líder, el presidente Caldera, también ha perdido el apoyo de la heterógena base que lo impulsó al poder en 1993. Copei, el segundo partido que dominó durante el bipartidismo, celebra elecciones internas en mayo de 1998, que son ganadas por la independiente Irene Sáez, al derrotar a Eduardo Fernández.
No obstante, después de mantenerse en primer lugar en las encuestas durante todo 1997, al empezar 1998 Irene Sáez ha empezado a perder terreno ante Claudio Fermín, Salas Römer y Chávez, que le siguen en ese orden. El exmilitar golpista logra en enero finalmente alcanzar el 7.3% de apoyo, superando su promedio histórico hasta entonces, y sigue ascendiendo, llamando la atención de las muchas organizaciones que apoyaron a Caldera en "el chiripero", dando forma a su propia coalición, el "Polo Patriótico"; Chávez pasa finalmente al primer lugar en abril, el mismo mes en que concluye una alianza con el partido Movimiento al Socialismo, que poseía una importante base regional. Por supuesto, ahora Chávez es la principal preocupación para los adecos y otros usufructuarios del sistema existente, quienes se dedican entonces a intentar presentarlo como un líder autoritario, que busca centralizar el poder, ocasionar una guerra civil, y enterrar a la democracia. El controversial discurso de Chávez les proporciona material para esta campaña: ha amenazado con "barrer" y "freír" a los adecos, "borrar" al Congreso si se opone a una Asamblea Constituyente, y dejar de pagar la deuda externa; no obstante, la campaña parece no tener efecto, Chávez sigue subiendo, y los candidatos de Acción Democrática y COPEI, Alfaro Ucero e Irene Sáez, parecen relegados a un tercer y cuarto lugar. Aunque creciendo a un ritmo más lento que Chávez, Salas Römer se empieza a separar de los demás contrincantes, no obstante, la idea de formar un frente opositor unido contra el exmilitar no prospera, en parte porque los partidos esperan que las elecciones parlamentarias y regionales del 8 de noviembre definan el mapa político venezolano.
Los resultados de estos comicios son prueba de que las tendencias electorales en Venezuela han cambiado definitivamente, COPEI no queda ni en el primer ni el segundo lugar, puestos que son ganados por Acción Democrática y el Movimiento Quinta República respectivamente. Con estos resultados, los adecos inicialmente se rehúsan a apoyar a Salas Römer, a pesar de que su candidato no prospera en las encuestas; ceden a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, pero Alfaro Ucero se niega a renunciar, y es expulsado del partido que ayudó a fundar hace casi setenta años. Mientras tanto, Irene Sáez sigue cayendo y una semana antes de las elecciones COPEI le retira su apoyo y se lo otorga al candidato carabobeño, que no parece beneficiarse en algo por esta acción. Salas Römer aclara que acepta el respaldo de AD y COPEI por el objetivo de "frenar a Chávez", y niega que esté pactando con la "partidocracia" que ha criticado tanto. Chávez se muestra confiado ante las maniobras erráticas de sus oponentes, asegura que derrotará a todos los "corruptos" en un solo día y las encuestas parecen respaldarlo.
Sin sorpresas, las elecciones presidenciales de 1998 proclaman ganador a Chávez, y el frente electoral opositor, el Polo Democrático, se desintegra tan abruptamente como se formó. No obstante, aunque perdieron las presidenciales, las fuerzas políticas antichavistas son mayoría en el Congreso, y representan un obstáculo para la Constituyente de Chávez, ya que este ha prometido buscar su apoyo para impulsarla.
Gobierno de Hugo Chávez
Asamblea Nacional Constituyente de 1999
Confrontaciones entre la Constituyente y el Congreso
A pesar de que Chávez había prometido buscar el apoyo del Congreso, dominado por la oposición, antes de desencadenar el proceso Constituyente; en su primer día como Presidente, Chávez decretó un llamado a un referéndum para determinarse sí debía elaborarse una nueva Constitución utilizando un método propuesto por él. De acuerdo a declaraciones del momento del jefe de la bancada del MAS, el principal aliado del chavismo en el Congreso, aparentemente ni siquiera ellos habían sido informados de este paso previamente. Una vez más, la oposición fue sorprendida dividida: el partido Copei, Primero Justicia y la excandidata Irene Sáez, que acababa de formar una alianza con el chavismo en Nueva Esparta, apoyaron el decreto; el Proyecto Venezuela de Salas Römer y Acción Democrática (AD) criticaron la manera en que Chávez estaba liderando el proceso, excluyendo a su parecer al Congreso; La Causa R y Convergencia se mostraron cautelosos al desconocer los detalles del proyecto de país que el presidente planteaba; solamente el Movimiento Apertura del expresidente Carlos Andrés Pérez se opuso completamente a la medida.