El monasterio de Santa María de Sandoval es un antiguo monasterio cisterciense del que se encuentra en estado de semirruina, en Villaverde de Sandoval, en el municipio leonés de Mansilla Mayor, Castilla y León (España).
La iglesia hace las funciones de parroquia y todavía ofrece los oficios litúrgicos en contadas ocasiones. Sus bóvedas, naves, pilares y capiteles de la cabecera y primer tramo corresponden al arte románico cisterciense mientras que el resto se construyó en el gótico tardío. El conjunto fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931.Enríquez de Salamanca 1990: p.76
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 1464 figura el monasterio de Santa María de Sandoval.El Retrospective Inventory - Associated Components, elaborado en 2014, puede consultarse en en el sitio oficial de la UNESCO, en la entrada «Routes of Santiago de Compostela: Camino Francés and Routes of Northern Spain», en el apartado Documentos, en el archivo «Nomination file 669bis» (285 MB), disponible en línea en: http://whc.unesco.org/es/list/669/documents/. Consultado el 31 de julio de 2017.
Historia del conjunto monástico thumb|Ábsides de la iglesia del monasterio. thumb|Alfonso VII de León, el Emperador.En el año 1142 el rey Alfonso VII donó a su mayordomo, el conde Ponce de Minerva —era mayordono del rey y gobernador de los castillos de la comarca— unos terrenos que se encontraban en el lugar llamado Sotnoval o Saltus Novalis, cerca de la confluencia de los ríos Porma y Esla, en lo que después llegaría a ser el término de Villaverde de Sandoval, municipio de Mansilla Mayor, a pocos kilómetros de León capital.VVAA 1993:p.148 El conde Ponce de Minerva, de acuerdo con su esposa Estefanía RamírezFundadora de los monasterios de Benavides y Carrizo; en este último vivió hasta su muerte. y secundado por sus hijos Ramiro, María y Sancha, donó en 1167 estos terrenos al abad Diego Martínez, del monasterio vallisoletano de la Santa Espina, con el fin de hacer construir en ellos un nuevo monasterio cisterciense. Así se hizo y la vida monástica comenzó su existencia en 1171 con dicho abad y otros doce monjes procedentes también del cenobio de Valladolid. Sandoval fue desde entonces filial de la Santa Espina, aunque en poco tiempo le igualaría en importancia. thumb|Ruinas del monasterio. Al fondo puede verse la espadaña de la iglesia. Durante los siglos siguientes su patrimonio fue en aumento gracias a las sucesivas donaciones tanto reales —se conserva un documento de 1222 en que el rey Fernando III hace donación de lugares y dehesas «para reparo del monasterio»— como señoriales, en especial las de doña Urraca, en cuyo recuerdo se vino celebrando una misa de aniversario cada 25 de junio.Urraca la Asturiana era hija ilegítima de Alfonso VII. En 1178 firmó el documento de los beneficios otorgados al monasterio «por el remedio de mi alma y de la de mi padre el Emperador», dando la numeración de varias granjas de su propiedad.Página 29
En su patrimonio se incluía el pequeño cenobio subsidiario de Valdellán.
En 1487 las costumbres y comportamiento de la orden del Císter se habían relajado hasta tal punto que surgió un intento de reforma promovida por Martín de Vargas que fundó la Congregación de Castilla para esos fines. La reforma afectó también a este monasterio.
En el , en 1835, el monasterio fue abandonado por los monjes siguiendo el mandato de la ley de desamortización de Mendizábal, aunque la iglesia siguió cumpliendo su misión de parroquia. En los últimos años del se procedió a la restauración del último tramo del templo. En la actualidad, se está procediendo a la restauración y rehabilitación del resto del complejo. El entorno de las ruinas que aún quedan en pie está protegido contra la barbarie y la rapiña.Enríquez de Salamanca 1990: p. 85
Descripción arquitectónica El complejo monástico con su iglesia corresponde a la última década del sobre un planteamiento propio del Císter. El claustro y sus múltiples dependencias está organizado, según costumbre, junto al muro de la nave sur de la iglesia, abriéndose un amplio compás de espera a sus pies. Del monasterio antiguo solo se conserva la iglesia y la panda oriental del claustro y algunas otras estancias en estado de ruina.VVAA 1993: p. 148
Etapas de construcción La obra se emprendió en un tardorrománico de transición al gótico ( al ). En esta época se construyó la cabecera, crucero y primer tramo de las naves. En estos espacios se manejaron ya soluciones del gótico, como el empleo de bóveda con ojivas sobre soportes románicos.
La segunda etapa se inició en el con la prolongación de las naves añadiendo otros dos tramos y cerrando el todo con un hastial. Fue obra del gótico tardío. El responsable de esta segunda obra fue el abad Pedro de la Vega cuyo recuerdo se haya inscrito a los pies de la nave del Evangelio, muro norte.
En el se llevó a cabo la elevación de la espadaña de campanas. También se hizo una reforma en el claustro. Martínez Tejera 2002: p. 652
La iglesia thumb|Interior de la iglesia.
Fue construida entre finales del y principios del ; en su origen se edificó solo la cabecera con su tramo recto, el crucero y el primer tramo, quedando inconclusos los pilares torales. El resto se fue construyendo a lo largo de los tres siglos siguientes cuando las modas arquitectónicas ya habían evolucionado.Vaillant 1972: p. 278 Están documentados sus artífices que fueron Dominicus Magíster, el maestro Micael, fray Juan, Juan Peláez y el monje Domínguez Nicolás.
Su planta es de cruz latina con tres naves y tres ábsides semicirculares, con su tramo recto cada uno; tiene crucero que sobresale en obra. Las naves, que son excepcionalmente cortas, constan de tres tramos separados por arcos ligeramente apuntados —como corresponde al modo de hacer cisterciense— y se apoyan en pilares cruciformes sobre los que se adosan cinco columnas de fuste liso, basas áticas y capiteles corridos. En el muro occidental del brazo norte del crucero se abre una escalera de caracol que sube hasta los tejados. La iglesia tiene bastante luz natural gracias al número de ventanas y a la piedra blanca de los muros. Las capillas se abren a las naves por medio de arcos de medio punto doblados.
La construcción románica paró sus obras —y cerró con un muro todo el hastial del oeste— a la espera de mejores tiempos económicos que no llegaron hasta 1462, en un gótico tardío. En ese año y utilizando en parte los sillares del cerramiento, se completaron los otros dos tramos que habían quedado inconclusos. Se completaron los pilares más occidentales, cruciformes, con columnas en sus frentes, cuyos capiteles presentan la austeridad del Císter con ornamentación muy sencilla: hojas simples o cogollos con bolas, hojas pequeñas, entrelazos, etc. Los arcos perpiaños —equivalentes al arco fajón románico— son ligeramente apuntados, mientras que los arcos formeros —los que separan una nave de otra— son más apuntados, aproximándose más al gótico. Las bóvedas de los ábsides son de medio cañón en sus tramos rectos y de cuarto de esfera en el resto. Esta ampliación se hizo gracias al interés del abad Pedro de la Vega cuyo recuerdo quedó en una inscripción a los pies de la nave norte: Martínez Tejera 2002: p. 651
El interior de la capilla mayor contiene un retablo del que tapa la estructura cisterciense. En esta capilla están los sepulcros de los fundadores, muy deteriorados por la humedad. Se trajeron también a este espacio otros sepulcros procedentes del claustro. En la capilla del lado norte se conserva la auténtica y primitiva mesa de altar, con cuatro columnas románicas en sus cuatro esquinas. Los capiteles son muy simples y los fustes lisos. Escultura funeraria Existen en el templo tres enterramientos en arcosolio, representados en bulto redondo y en posición yacente; corresponden a finales del y principios del . Están muy deteriorados. Dos de ellos se encuentran en la parte baja de los muros de la capilla mayor que pertenecen a los fundadores del monasterio, Ponce de Minerva —muerto en 1175— y Estefanía Ramírez —muerta en 1183—. El tercer enterramiento está en el muro norte del crucero, con una inscripción que dice
Exterior de la iglesia. Los ábsides. Las puertas thumb|Ábside central con los grupos de columnas y ventanas abocinadas; ábside lateral con la ventana de arco apuntado.Consta de tres ábsides, el central más grande que los otros dos. Éste se articula con seis grupos de triples columnas que arrancan del zócalo. Los seis grupos dividen el espacio en siete paños; en los centrales se abren tres vanos abocinados, con arco de medio punto y moldura de bocel que descansan sobre dos pares de columnas cuyos capiteles son lisos.
En los dos ábsides laterales articulan el espacio los mismos haces de columnillas dividiéndolo en cinco paños; en el central se abre una ventana de arco apuntado con una sola columna a cada lado. La cornisa descansa sobre ménsulas o canecillos, algunos historiados. Martínez Tejera 2002: p. 655
La iglesia tuvo varias puertas de acceso, siguiendo siempre el esquema clásico del Císter. Algunas se conservan todavía con la misma función. En el extremo norte del crucero se abre la llamada Puerta del Cementerio que comunicaba y comunica con el camposanto que fue en su momento para enterramiento de los monjes y después estuvo a disposición del pueblo. Su portada es la más antigua del edificio; es abocinada, ligeramente apuntada y con tres arquivoltas cuya decoración consiste en molduras en zigzag y baquetones o molduras de toro. Las arquivoltas descansan en sus respectivas columnas de fuste liso y capiteles austeros con decoración de entrelazos, palmetas y rosetas. Por encima se abre un rosetón con círculos moldurados en baquetones o toros.
En el muro sur, a la altura del primer tramo se abre la Puerta de Monjes; la comunidad accedía por ella desde el claustro a la iglesia. Todavía quedan restos de la primitiva portada románica que fue sustituida por otra clasicista del .
En la fachada de los pies se abre otra puerta a la izquierda; la portada es abocinada y apuntada, con tres arquivoltas y decoración de elementos vegetales y figuras. Las columnas tienen los capiteles de sección hexagonal con ornamentación de imágenes de monjes representados, uno, con un libro —en actitud de rezo— y otros dos que parecen representar al portero y al cocinero. El arco se cierra con un dintel labrado con el relieve de un cristo, una virgen sedente con niño a un lado y la figura de un abad arrodillado al otro. Un ángel sostiene un escudo de armas sobre la última arquivolta.
En el extremo sur del crucero se abría otra puerta que comunicaba directamente con el dormitorio de monjes, situado tras la crujía este del claustro. Martínez Tejera 2002: pp. 647 a 659
El claustro thumb |Claustro con las bóvedas en ladrillo y con lunetos.El claustro se abre adosado al muro sur de la iglesia. Aunque sus instalaciones están ruinosas, todavía se puede ver cómo estuvo dividido en dos pisos, sujetas sus pandas por arquerías y pilastras toscanas. Las bóvedas son de luneto, hechas con ladrillo. Todavía se mantiene relativamente en pie la panda oriental donde se encontraban diversas y necesarias estancias que con el tiempo sufrieron un gran deterioro: Hueco destinado al armariolum o librería monástica de uso cotidiano. Arcosolio sepulcral con arco apuntado con los restos de un sarcófago. El historiador y archivero José María Cuadrado llegó a verlo completo.