San Pedro el Aleutiano (fallecido en 1815), nacido Cungagnaq —con diversas grafías en las fuentes—, fue un indígena de la isla de Kodiak venerado como mártir y santo por la Iglesia ortodoxa.
Recibió el nombre cristiano de Pedro tras ser bautizado en la fe ortodoxa por los misioneros establecidos en Alaska. En 1815 fue capturado junto con otros cazadores indígenas por soldados españoles en California. Según el testimonio de su compañero de cautiverio Iván Kiglai, recogido en 1819, murió tras negarse, junto con Kiglai, a aceptar el catolicismo.
Las principales fuentes sobre su muerte proceden del testimonio de Kiglai y de informes de la Compañía ruso-americana de 1820. Una narración posterior de Simeón Yanovski, escrita en 1865, contiene detalles adicionales, entre ellos la atribución de la tortura a jesuitas, aunque no había miembros de la Compañía de Jesús en California en 1815.
Biografía y martirio
Origen y bautismo Cungagnaq era originario de la isla Kodiak, en Alaska, y pertenecía a la población indígena de la región, actualmente denominada habitualmente alutiiq o sugpiaq. El apelativo «el Aleutiano» refleja el uso histórico amplio del término «aleuta» en las fuentes rusas para distintos pueblos indígenas de la Alaska rusa.
Fue bautizado por los misioneros ortodoxos establecidos en Kodiak y recibió el nombre cristiano de Pedro.
Captura y muerte En 1815 formaba parte de un grupo de cazadores indígenas vinculado a la Compañía ruso-americana que operaba frente a las costas de California, entonces territorio español. El grupo fue capturado por soldados españoles y sus integrantes fueron conducidos a tierra.
Según la declaración prestada por Iván Kiglai en 1819, los cautivos fueron llevados a una misión, donde un religioso les propuso aceptar el catolicismo. Respondieron que ya eran cristianos, que habían recibido su fe en Kodiak y que no deseaban cambiarla.
La mayoría de los cautivos fue trasladada posteriormente, mientras Kiglai y Cungagnaq, que habían resultado heridos durante su captura, permanecieron detenidos. Durante la noche recibieron nuevamente la orden de aceptar el catolicismo y ambos se negaron.
A la mañana siguiente, según el relato de Kiglai, un religioso acompañado por indígenas ordenó que Cungagnaq fuera mutilado. Murió durante el procedimiento. Kiglai iba a recibir el mismo trato, pero este fue interrumpido tras la llegada de un mensaje. Permaneció cautivo y posteriormente logró regresar a territorio bajo control ruso, donde relató lo ocurrido.
Historicidad
Fuentes Las fuentes conocidas sobre la muerte de Pedro el Aleutiano derivan principalmente del testimonio de su compañero Iván Kiglai. La fuente más temprana es una declaración prestada por Kiglai en 1819, después de su regreso a territorio bajo control ruso.
El 15 de febrero de 1820, Simeón Yanovski, entonces administrador de las colonias de la Compañía ruso-americana, remitió a sus superiores en San Petersburgo un informe acompañado por una traducción al ruso del testimonio de Kiglai. Ese mismo año, el administrador principal de la compañía envió al zar Alejandro I otro informe sobre el episodio.
Ambos informes de 1820 mencionan la negativa de los cautivos a aceptar el catolicismo. El segundo relata que, después de una primera negativa del grupo, Kiglai y Cungagnaq recibieron nuevamente la orden de aceptar la fe católica y «permanecieron firmes en su propia fe». Cungagnaq murió a la mañana siguiente durante las torturas descritas por Kiglai.
En 1865, unos cincuenta años después de los acontecimientos, Yanovski escribió al abad Damasceno del monasterio de Valaam una narración más extensa del episodio. Esta versión contiene detalles que no aparecen en las fuentes de 1819 y 1820.
Las fuentes conservadas proceden en último término del testimonio de Kiglai y no constituyen testimonios oculares independientes entre sí. Estos relatos constituyen la principal base documental de la veneración de Pedro como mártir en la Iglesia ortodoxa.
Identidad de los religiosos La carta de Yanovski de 1865 identifica como jesuitas a los religiosos relacionados con la muerte de Cungagnaq. Esta identificación presenta un problema cronológico, ya que la Compañía de Jesús había sido expulsada de los territorios españoles en 1767 y, aunque fue restaurada por el papa Pío VII en 1814, los jesuitas no se encontraban en California en 1815.
Las fuentes más tempranas no identifican a los religiosos como jesuitas. El testimonio de Kiglai y los informes de 1820 se refieren a un misionero, al responsable de una misión o a un religioso sin indicar su orden.
Las misiones españolas de Alta California estaban administradas en esa época por franciscanos. Por este motivo, algunas reconstrucciones posteriores, incluida la publicada por la Iglesia ortodoxa en América, han interpretado la referencia tardía a los jesuitas como una identificación errónea de franciscanos.
En la cultura rusa del siglo XIX, la figura del jesuita había adquirido fuertes connotaciones polémicas y aparecía con frecuencia asociada al catolicismo y a la influencia de Europa occidental.
Lugar de los hechos La localización exacta de la captura y muerte de Cungagnaq tampoco está establecida con certeza. Las fuentes tempranas sitúan la captura en las proximidades de «San Pedro» y mencionan posteriormente una «misión de San Pedro».
No existía una misión española denominada oficialmente de ese modo en la zona de la actual San Pedro, en Los Ángeles. Por ello se han propuesto distintas identificaciones para el lugar descrito en las fuentes.
Una interpretación lo relaciona con la zona de San Pedro, cerca de Los Ángeles, y con alguna de las misiones próximas. En el área de la actual Pacifica, al sur de San Francisco, existía además la asistencia de San Pedro y San Pablo, dependiente de la Misión San Francisco de Asís.
Las tradiciones posteriores difieren en cuanto a la localización de su muerte, situándola tanto en el sur de California como en las cercanías de San Francisco.
Veneración Según una carta escrita por Simeón Yanovski en 1865, cuando Germán de Alaska recibió la noticia de la muerte de Pedro se refirió a él como «nuevo mártir» y pidió sus oraciones.
Pedro fue glorificado como santo en 1980. La Iglesia ortodoxa en América señala ese año como fecha de su glorificación y lo conmemora como «Mártir Pedro el Aleutiano de Alaska, América y San Francisco».
Su memoria se celebra en la Iglesia ortodoxa en América el 24 de septiembre. Forma asimismo parte de la conmemoración de los santos de Alaska y de los santos de América del Norte.
Diversas parroquias y misiones ortodoxas de América del Norte llevan su nombre.
Referencias
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