La Insurrección nacional eslovaca (, abreviado SNP) o Levantamiento de 1944 fue una insurrección armada organizada por el movimiento de resistencia eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial en contra del Gobierno eslovaco aliado al Tercer Reich. El levantamiento resultó un fracaso y los alemanes consiguieron sofocarlo tras dos meses de dura lucha, pero la guerrilla continuó combatiendo a las fuerzas de ocupación hasta la llegada del Ejército Rojo a Eslovaquia en 1945.

El hostigamiento partisano a las fuerzas alemanas y la situación en Europa oriental precipitaron el alzamiento ante la llegada de unidades alemanas a territorio eslovaco a finales agosto. El papel principal en el alzamiento no lo tuvieron, sin embargo, las unidades partisanas, sino las del Ejército regular eslovaco que se rebelaron contra el Gobierno de Jozef Tiso. Comenzó el 29 de agosto de 1944 en la localidad de Banská Bystrica con el objetivo de expulsar del poder al Gobierno colaboracionista de Tiso, establecer una zona gobernada por los insurrectos y favorecer el avance del Ejército Rojo a través de los Cárpatos.

Las primeras operaciones, no obstante, fueron favorables a los alemanes; nuevas unidades creadas a toda prisa para aplastar el levantamiento tomaron el control del este y el oeste del país y desarmaron a las mejores unidades eslovacas, cercando a los rebeldes en el centro montañoso del país. Las siguientes semanas, las fuerzas alemanas no lograron aplastar como esperaban la rebelión y solo lograron algunos avances territoriales frente a los rebeldes. Estos, sin embargo, no pudieron contar con la ayuda soviética necesaria para sostener la insurrección ya que las unidades soviéticas fueron incapaces de quebrantar las defensas alemanas en los Cárpatos. El envío de armamento, abastos y hombres por aire no fue suficiente para rechazar la contraofensiva alemana.

Alemania tuvo que enviar 40 000 soldados, abundante artillería, tanques y aviación para enfrentarse a la dura resistencia eslovaca. En octubre, un gran número de unidades alemanas penetró en el país y, tras dos meses de cruentos combates, lograron aplastar la rebelión, sofocada a finales de octubre. Las unidades empleadas por los alemanes, sin embargo, eran unidades que no se hallaban entonces en el frente, y esto hizo que el levantamiento no debilitase el frente oriental significativamente. Los restos de las fuerzas partisanas y regulares eslovacas adoptaron tácticas guerrilleras hasta la posterior llegada de las fuerzas soviéticas. Los combates costaron alrededor de 10 000 vidas a cada bando. La población civil sufrió la dura represión de las fuerzas alemanas enviadas a retomar el control del país. El Gobierno filogermano perdió toda autonomía frente a Berlín y el país quedó bajo ocupación militar alemana.

Tras la guerra, distintas fuerzas políticas trataron de arrogarse en exclusiva el mérito del levantamiento, convertido en un episodio histórico muy controvertido. El régimen comunista checoslovaco lo presentó como un acontecimiento iniciado y protagonizado exclusivamente por las fuerzas comunistas. La oposición anticomunista acusó a estos de sabotear el alzamiento para eliminarla del poder y entregar el control del país a los soviéticos. Algunos nacionalistas eslovacos, por otra parte, afirmaron que el levantamiento fue una «conspiración contra la nación eslovaca» pues uno de sus principales objetivos era restablecer Checoslovaquia, en la que los eslovacos habían estado políticamente dominados por los checos durante el periodo de entreguerras.

Antecedentes

Surgimiento del Consejo Nacional Eslovaco Edvard Beneš, presidente del Gobierno checoslovaco en el exilio, participó en la organización del levantamiento y mantuvo continuos roces con Moscú por su control.|thumb|right Edvard Beneš, presidente del Gobierno checoslovaco en el exilio en Londres, había iniciado los preparativos para la posible rebelión en 1943, cuando mantuvo los primeros contactos con los elementos disidentes del Ejército eslovaco. En noviembre y diciembre de 1943, varios grupos que participaron más tarde en el levantamiento de 1944 —el Gobierno en el exilio, los demócratas y comunistas checoslovacos y el parte del Ejército eslovaco— formaron el clandestino Consejo Nacional Eslovaco (CNE) y firmaron el llamado «acuerdo de Navidad», una declaración conjunta que reconocía la autoridad política de Beneš y aceptaba la resurrección de una Checoslovaquia democrática y prosoviética después de la guerra. El consejo, que debía coordinar la oposición a Alemania y sus partidarios en Eslovaquia, tratar de obtener el control de la región y mantener contactos con el Gobierno checoslovaco en el exilio, fue responsable de preparar la sublevación. El CNE, compuesto por representantes de diversos partidos, se mostró dividido pronto entre comunistas y socialistas por un lado y los representantes del resto de partidos, por otro. El objetivo del alzamiento era facilitar el avance soviético mediante el debilitamiento de la retaguardia alemana. El CNE esperaba contar con el grueso del Ejército, con numerosos oficiales y soldados desafectos al régimen de Tiso, como núcleo de un levantamiento que abarcase a toda la sociedad eslovaca. Al mismo tiempo pero de forma separada, el ministro de Defensa eslovaco, general Ferdinand Čatloš estudiaba cambiar de bando con el grueso de las tropas cuando considerase el momento propicio. Los intentos de Čatloš de coordinar sus planes con el CNE y los soviéticos, sin embargo, fracasaron, en parte por la antigua cercanía del general a Tiso.

Planes de alzamiento A finales de marzo de 1944, el teniente coronel del Ejército eslovaco Ján Golian se hizo cargo de los preparativos de insurrección, en coordinación con el Gobierno exiliado, los soviéticos y los comunistas checoslovacos. Golian era jefe del Estado mayor del mando militar de Banská Bystrica, en el centro del país. Su cargo, provisional al comienzo, se confirmó como permanente el 14 de mayo. Los conspiradores almacenaron dinero, municiones y otros suministros en las bases militares cercanas a Banská Bystrica, probablemente con la aquiescencia de Čatloš, y bajo el pretexto de protegerlos de los bombardeos. Golian formó además un mando para dirigir el alzamiento. Este debía producirse en caso de amenaza de ocupación alemana o cuando conviniese por los avances de los soviéticos. El desembarco de Normandía el 6 de junio y el comienzo de una nueva ofensiva soviética el 22, convencieron al CNE de la proximidad de ese momento.

Las dos divisiones mejor equipadas del Ejército eslovaco junto con toda la Fuerza Aérea eslovaca del este fueron deliberadamente trasladadas a Prešov en el noreste de Eslovaquia en el verano de 1944 con el objetivo de facilitar a los soviéticos el cruce de los Cárpatos. Al tiempo que estas fuerzas facilitaban la entrada en la zona de los soviéticos, el resto de unidades debía repeler el esperado contraataque alemán en el centro montañoso del país, en un triángulo formado por las localidades de Banská Bystrica, Zvolen y Brezno.

Los conspiradores contaban con la cooperación de algunos destacados oficiales eslovacos, que se encargaron de facilitar los preparativos de la insurrección. Se destinó a los oficiales filogermanos a puestos en los que no pudiesen estorbar la operación y se ordenó el envío de material y a la mayoría de las unidades especializadas a ciertas guarniciones donde debía concentrarse el alzamiento. Las unidades de la gendarmería recibieron instrucciones de unirse a las unidades militares rebeldes o a los partisanos en caso de ocupación alemana.

Planes soviéticos A finales de julio y por sugerencia del mariscal Iván Kónev, se formó el nuevo 4.º Frente Ucraniano con órdenes de trazar un plan para tomar los puertos de los Cárpatos orientales y avanzar hacia Mukachevo y Úzhgorod en dirección a la llanura húngara. El plan, presentando al Stavka, recibió el beneplácito de este a finales de agosto. El cambio de bando de Rumanía, sin embargo, llevó al alto mando soviético a paralizar los planes ofensivos del 4.º Frente Ucraniano.

El interés soviético en el levantamiento residía en la posibilidad de utilizarlo para quebrar las defensas de montaña de la línea Arpad. Tras capturar Cracovia, los soviéticos virarían hacia el sur y penetrarían en Rutenia y más tarde en Eslovaquia gracias a la captura por parte de las dos divisiones eslovacas de los puertos de montaña de la región. Mientras, los eslovacos contendrían a los alemanes hasta recibir el socorro soviético en la línea Banská Bystrica-Zvolen-Ružomberok, con la ayuda de la 2.ª Brigada Paracaidista checoslovaca que los soviéticos transportarían a la zona. Con la estabilización del frente a comienzos de agosto, sin embargo, los soviéticos perdieron interés en un alzamiento inmediato.

La coordinación entre el Gobierno checoslovaco en Londres, los conspiradores eslovacos y el alto mando soviético era, además, deficiente. El Gobierno había rechazado el plan original de Golian, remitido a Londres a comienzos de agosto, que otorgaba un papel fundamental a las fuerzas soviéticas y, en opinión del Gobierno, uno demasiado secundario a las fuerzas eslovacas. Además, los contactos entre el representante militar checoslovaco en Moscú y el mando soviético fueron esporádicos y no aclararon el papel de cada parte en las futuras operaciones en Eslovaquia. Moscú veía con malos ojos el nacionalismo eslovaco —presente incluso en algunos de los comunistas de la región— y sospechaba que el interés del Gobierno checoslovaco en desencadenar un alzamiento justo antes de la llegada de las tropas soviéticas no era ayudar a estas, sino recuperar el control político del territorio y restaurar un Gobierno burgués, hostil a la URSS.

Actividades de los partisanos y cambio de bando de Rumanía Entrada de tropas soviéticas en Bucarest el 30 de agosto de 1944. El país cambio de bando mediante un golpe de Estado organizado por los principales partidos políticos rumanos y respaldado por el rey Miguel que apartó del poder al germanófilo mariscal Ion Antonescu. El acontecimiento facilitó el avance de las fuerzas soviéticas.|thumb|right El número de partisanos, minúsculo a finales de 1943 y aún muy reducido a finales de junio de 1944 —233 guerrilleros—, fue creciendo a lo largo del verano gracias a la intervención soviética. Con la llegada del Ejército soviético a las antiguas fronteras checoslovacas, el Partido Comunista de Checoslovaquia solicitó la ayuda soviética para aumentar las formaciones partisanas. El mando partisano ucraniano puso en marcha un programa de adiestramiento de guerrilleros, a la vez que aumentaba el tamaño de las unidades regulares formadas en la URSS, en ellas la 2.ª Brigada Paracaidista y el I Cuerpo de Ejército checoslovaco. Kiev envió varias unidades mixtas ucrano-eslovacas a la zona entre finales de junio y finales de agosto. Estas fuerzas sirvieron de cuadros para las unidades guerrilleras, que crecieron exponencialmente durante estos meses. Hacia finales de agosto, había unos 1320 partisanos en Eslovaquia.