La Ñora es una pedanía perteneciente al municipio de Murcia, en la Región de Murcia (España) famosa por su patrimonio histórico y cultural.

Extensión y población Su extensión es de 2,35 km² y cuenta con una población de unos 4.941 habitantes (INE 2019), que se encuentra principalmente en su núcleo principal llamado también La Ñora y repartidos en los barrios de los Jerónimos, Molino de «los Casianos» y «Cabezo Cortado». Se sitúa a una altitud de 66 metros sobre el nivel del mar y está a unos 6 km al oeste de la capital murciana.

Limita al norte con Javalí Viejo y Guadalupe, al oeste Javalí Viejo, al este Guadalupe y Rincón de Beniscornia, y al sur Puebla de Soto y La Raya.

Los accesos son la Autovía del Mediterráneo A-7 E-15 dirección Alcantarilla, y viniendo por Alcantarilla y Molina de Segura dirección Javalí Viejo por la carretera de la fábrica de pólvora.

Símbolos Escudo El escudo del municipio se define por el siguiente blasón:

Dividido por un blasón azul en diagonal en honor al fundador Alonso Vozmediano de Arróniz, Ermita del Paso y la noria, corona de oro, 12 ñoras y 8 calderos lo rodean.

Historia Tal como señalan Pocklington y otros autores, el topónimo que identifica a esta pedanía deviene del murciano medieval añora, que se refiere a una rueda hidráulica, movida por la corriente, destinada a elevar agua de riego, procedente del árabe al-nâ`ûra. Este mismo autor también señala que el Dr. Torres Fontes ha demostrado que la rueda no fue construida hasta el , por lo que con anterioridad a ese siglo, la acequia no pudo existir. No obstante encontramos referencias a una heredad o poblado de mudéjares de la Añora o del Añora desde finales del , lo que sugiere que la noria que se instaló allí en el no fue la primera construida en aquel paraje, ni la que dio nombre al pueblo actual de la Ñora. No obstante Abelardo Merino constata que a principios del , dentro de la zona de huerta, se cita la Añora, lugar conocido anteriormente como El Tomillate o Tomillojo, propiedad de Dña. Mencía de Cervatos, señora de Javalí (Javalí Viejo), en donde, según Emilio Sánchez, existía un pequeño grupo de casas rodeadas de olivares, que más tarde configuraron las calles de Arrabal y Arroyo, conocidas como Chorrico. A estas tierras de El Tomillate, constituidas por campos sin cultivar y para cuya transformación en tierra de regadío Dña. Mencía pidió permiso al Concejo de la ciudad para construir una noria, con la llegada del agua también llegarán los colonos, y la voz popular transformó en gentilicio el sustantivo añora para designar este lugar, distinguiéndose La Añora baja (rueda, aledaños y monasterio de San Pedro, del ) y la Añora alta (iglesia del Socorro, calle Arrabal y Chorrico), esta con 43 casas y aquella con 16.

Inicialmente la Añora baja alcanzó más relevancia ya que allí se erigió en el la iglesia de San Pedro, mientras que en la Añora alta, con la colaboración de D. Alonso Vozmediano de Arróniz, solamente se instaló una ermita dedicada a Ntra. Sra. Del Socorro, que, según Emilio Sánchez Baeza, fue construida en 1534 por mandato del obispo Mateo Lag.

A lo largo del , los monjes Jerónimos, nombrados por D. Alonso Vozmediano herederos de sus bienes, vendieron gran cantidad de solares o parcelas para edificar en la parte norte de la ermita del Socorro, configurándose la que hoy es conocida como calle Mayor y colindantes. Este aumento de viviendas y pobladores posibilitó el crecimiento de la Añora alta en detrimento de la baja, que poco a poco fue absorbida por aquella. En el año 1579 se instaló el primitivo convento de los Jerónimos en unas casas que D. Alonso Vozmediano tenía junto a la iglesia de San Pedro, siendo trasladado a su actual ubicación a finales del y principios del . En el año 1587 La Ñora contaba con uno 70 vecinos y se encuadra dentro del pueblo de Murcia en el Censo de Provincias Ordinarias y Partidos de la Corona de Castilla de 1594. En esta época se construye el conocido molino de los Casianos en donde se trituraban los pimientos de bola secos o ñoras, cuyo cultivo trajeron y expandieron por estas tierras los monjes jerónimos.

A partir de 1713 La Ñora se considerará jurídica y administrativamente como un lugar de realengo con alcalde pedáneo perteneciente al partido de Murcia. En este periodo ya existía la parroquia de Ntra. Sra. Del Socorro, que tenía como anexa la iglesia de Javalí Vuejo, que estaba servida por un cura de segundo ascenso, teniendo también una ermita destinada a la advocación de Ntra. Sra. Del Paso y un cementerio extramuros.

Con la llegada del Trienio Liberal (1820 - 1823) La Ñora se constituyó en Ayuntamiento Independiente con la anexión de Javalí Viejo. No obstante esta situación duró poco tiempo ya que por Orden de la Junta Provincial de Gobierno de España e Indias de fecha 9 de abril de 1823 se determina el cese en sus funciones de los ayuntamientos creados en dicho periodo. A mediados de esta centuria se contabiliza la existencia de 120 casas formando cuerpo de población, y otra porción de viviendas esparcidas por sus alrededores, residiendo en las mismas 422 vecinos, lo que representa unas 1722 almas. Sus tierras son casi todas de regadío, en donde se produce trigo, pimiento, algún aceite y toda clase de hortalizas, siendo muy importante la producción de seda.

A principios del se produce un importante movimiento migratorio, especialmente hacia tierras catalanas, proceso que se repetirá a partir de 1950 pero, en este caso, hacia países como Alemania, Francia, Holanda o Suiza.

Desde comienzos del se constata un importante crecimiento demográfico que alcanzará su máxima cota en 1963 con 4141 habitantes. A partir de esa fecha se inicia un proceso descendente que se refleja en los 3.008 habitantes de 1970. Desde este momento se produce un suave movimiento en forma de ese que mantiene su cifra de población en torno a los 3100 habitantes. En 1991 vuelve a notarse un suave aumento que se refleja en los 3335 vecinos empadronados en 1996. Debido a su escasa superficie posee una elevada densidad poblacional, residiendo la mayor parte de sus habitantes en el núcleo de La Ñora, y el resto en las casas distribuidas por los diseminados de Molino del Casiano, Los Jerónimos y Soto de la Hoya. El sector de actividad predominante es el industrial, seguido de los servicios, la construcción y la agricultura. Esta última ha perdido su primitiva importancia como consecuencia del excesivo minifundismo existente en la zona, quedando el cultivo de las parcelas para los ratos libres. No obstante en la actualidad predominan el limonero y mandarino, así como el melocotonero, manteniéndose una pequeña producción de lechugas, tomates, acelgas, judías verdes y algún cultivo forrajero.

Corresponde una pequeña, pero, especial reseña a la famosa rueda que dio nombre y riqueza a la pedanía al elevar las aguas del río para el riego de sus tierras y sobre la que se han realizado numerosos estudios y publicaciones, debiéndose destacar especialmente los elaborados por el profesor Torres Fontes. Simplemente apuntaremos algunos datos puntuales sobre ella. Así, y, con independencia de que, como indica Pocklington, pudieron existir otras anteriores, se tienen referencias de que en el año 1399 D. Lope Pérez Dávalos solicitó al Concejo la instalación de una rueda para elevar el agua de la acequia de Aljufía, lo que le es denegado. En el año 1408 vuelve a pedir autorización la esposa de D. Lope, Dña. Mencía de Cervatos, lo que al final le es concedido. Junto con el resto de propiedades de D. Alonso de Vozmediano pasa a propiedad de los monjes jerónimos que mejoraron los regadíos y el uso de la rueda. La primitiva fue sustituida por otra en el año 1672 que importó 4800 reales y fue mandada construir por fray Juan de Toledo. En el año 1836, al privarse a los monjes de sus posesiones, tras la desamortización de Mendizábal, las tierras pasan a propiedad de sus arrendatarios así como la rueda, creándose el Heredamiento de la Rueda que se rige por las Ordenanzas de la Huerta. Con el paso del tiempo tuvo que ser sustituida varias veces, siendo en 1868 cuando se instala la última construida de madera, lo que se realiza a petición del entonces procurador del heredamiento D. Tomas Guerra Cerdán. En el año 1936 la rueda de madera será reemplazada por otra de hierro que fue diseñada por la Casa Rueda de Murcia, siendo su importe de 60.000 Pts. El 12 de noviembre de 1982 fue declarada monumento histórico artístico nacional.

Hoy día sigue ese hermanamiento entre la Ñora, Javalí Viejo y Rincón de Beniscornia que permanece desde siglos atrás.

La Ñora será un punto de referencia histórico-cultural y de ocio, ya que se está construyendo un macrocentro de ocio frente a la universidad, se construye también un instituto de secundaria aparte de las 2 escuelas, y un centro de salud que albergará los pueblos limítrofes de Javalí Viejo, Javalí Nuevo, La Raya, Puebla del Soto, Rincón de Beniscornia, La Albatalía, La Arboleja, La Ribera de Molina.

Historia del Monasterio de San Pedro de la Ñora La orden Jerónima ha tenido dos conventos en la Región de Murcia. Uno, el hospicio de Caravaca, fundado en 1581 y trasladado en 1638 a la casa definitiva, frente al Baño de la Vera Cruz, que subsistió hasta la desamortización de 1835. El segundo, de mayor entidad fue el Monasterio de Los Jerónimos, a 5 km de la ciudad de Murcia, conocido como El Escorial Murciano por su colosal mole arquitectónica.

Los comienzos Entre 1443 y 44 el deán D. Alfonso Oña quiso establecer a los Jerónimos en sitio próximo a la ciudad, para lo cual compró diversas haciendas en Puebla de Soto, pero su muerte prematura le impidió llevar a cabo sus planes.

Con el nombre de San Pedro de la Ñora, tomando el mismo nombre que la parroquia de dicha localidad, fue fundado el monasterio, en el lugar de La Ñora en 1574-1578 por don Alonso Vozmediano de Arróniz, (cuyo blasón ostenta la banda azul de Alfonso Onceno con sus dos dragantes en campo de oro y por orla ocho calderos. Las banderas militares que figuran exhiben la media luna africana para memoria de sus servicios al emperador Carlos V en la campaña de África) quien lo dotó de todos sus bienes y hacienda para vincular a su linaje y sus triunfos militares una inmortalidad que no le hubieran dado las armas, y disponer, como es de suponer de una iglesia donde fuera enterrado, como figura en la herencia de D. Alonso a la orden de San Jerónimo en 1579.

Ubicación definitiva en el A raíz de la riada de 1648 y para salvaguardarlo de las continuas crecidas del río Segura, se decidió su traslado a sitio más idóneo, fuera de La Ñora y en término jurisdiccional del contiguo lugar de Guadalupe, a cuyo término y administración municipal pertenece hasta la fecha actual el nuevo monasterio edificado en el inicio del , que es conocido como El Escorial murciano. El nuevo conjunto de convento e iglesia fue construido a partir de 1705 por el monje jerónimo, fray Antonio de San José, perito en construcciones y llamado popularmente “el fraile de la Ñora” y siendo inaugurado por el obispo Tomás J. De Montes el 1 de febrero de 1738. Parece ser que el monasterio ya estaba finalizado años antes que la iglesia, inaugurada en la fecha anteriormente indicada. A partir de entonces los frailes reciben multitud de legados y donaciones que enriquecen económica y artísticamente el convento.

Los jerónimos colonizaron el territorio huertano de La Urdienca