Una hacienda es un dominio o finca, similar a un latifundio romano, en España y el antiguo Imperio español. Originarias de Andalucía, las haciendas eran plantaciones (que quizás incluían animales o huertos), minas o fábricas, y muchas combinaban estas actividades. El término deriva del español «hacer» (del latín "facere") y «haciendo», refiriéndose a empresas comerciales productivas.

El término hacienda es impreciso, pero suele referirse a latifundios de gran tamaño, mientras que las propiedades más pequeñas se denominaban estancias o ranchos. Todas las haciendas coloniales eran propiedad casi exclusiva de españoles y criollos, o en raras ocasiones de mestizos.Ida Altman, et al., The Early History of Greater Mexico, Pearson, 2003, pág. 164. En Argentina, el término estancia se utiliza para grandes latifundios que en México se denominarían haciendas. En las últimas décadas, el término se ha utilizado en Estados Unidos para designar un estilo arquitectónico asociado con las casas señoriales tradicionales.

El sistema de haciendas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Guatemala, Ecuador, El Salvador, México, Nueva Granada y Perú era un sistema económico de grandes latifundios. Un sistema similar existía, a menor escala, en Filipinas y Puerto Rico. En Puerto Rico, las haciendas eran más grandes que las estancias; solían cultivar caña de azúcar, café o algodón; y exportaban sus cosechas al extranjero.

Hacienda andaluza

Es la forma de mayor monumentalidad entre las diferentes formas de hábitat rural de Andalucía, con frecuencia confundida con los cortijos. En los términos de la distinción metodológica que hace Ackerman, entre residencia señorial campestre, asociada a una gran explotación agraria, y la granja o hábitat de carácter puramente agrícola, en la que el dueño puede tener, o no, vivienda, la Hacienda pertenece clarísimamente al primer grupo.Ackerman, J.S.: La villa. Forma e ideología de la casa de campo, Akal Ed., Madrid, 1997, pags. 17 y ss

La hacienda andaluza se asienta, como modelo, a partir de la ocupación del Valle del Guadalquivir por los castellanos, entre los siglos XIV y XVI, muy influida por la adopción de la idea social de la nostalgia por el campo, propia de la transición al Renacimiento.Torices Abarca, Nicolás & Zurita Povedano, Eduardo: La arquitectura agraria en la provincia de Granada , en Cortijos, Haciendas y Lagares en la provincia de Granada, Consejería de Obras Públicas, Sevilla, 2003, pag. 58

En ese proceso, la hacienda se conformó con unas características concretas, condicionada por los procesos históricos del régimen de tenencia de la tierra y de la estructura de la propiedad, aunque diversos autores (Nicolás Torices y Eduardo Zurita, por ejemplo) entienden que, en la conformación de las características de la arquitectura rústica andaluza, tuvo un importante papel, precisamente, la adopción del ideal social de la nostalgia del campo por parte de las clases terratenientes, que hizo que la explotación agropecuaria asumiera la forma arquitectónica de villa campestre.Torices & Zurita: Op.Cit., pag.58

El proceso conceptual se completa, según las tesis de David Vassberg, debido a que los terratenientes castellanos, al contrario que los toscanos o venecianos, tenían en baja estima la vida en el campo, por lo que solían ocuparse directamente de sus explotaciones, considerando sus tierras más como un factor de prestigio social, que respaldaba su estatus social, que como una inversión.Vassberg, David E.: Tierra y sociedad en Castilla: Señores, poderosos y campesinos en la España del siglo XVI, Editorial Crítica, Barcelona, 1986, pags. 142-146

Así pues, la hacienda acaba concibiéndose como una poderosa factoría agraria, no solo de producción aceitera, sino vitivinícola, de cereal y ganadera, complementándose entre sí. En el contexto social e ideológico del Barroco, especialmente en las tierras del Bajo Guadalquivir, se afianza además como residencia temporal de una acaudalada clase social, que hace de ella un centro de recreo y exhibición . Por tanto, la Hacienda es también una expresión de poder y posición social.Florido Trujillo, Gemma: Poblamiento y hábitat rural: Caracterización, evolución y situación total; Ontiveros y otros: Op.Ref., pag.343

Características thumbnail|280px| Maqueta de la Hacienda La Laguna, en Baeza, Jaén. Puede observarse la disposición de los edificios alrededor de los patios, con la casa señorial destacada. Fernando Olmedo, en los inventarios de "Cortijos, Haciendas y Lagares" (Consejería de Obras Públicas y Transportes, 2001-2006), define sus grandes rasgos tipológicos:

En el núcleo que conforman los distintos edificios de una hacienda, encontramos tres grupos bien definidos de construcciones, en un plano claramente jerarquizado: La vivienda señorial, realizada con materiales de mayor calidad (mampuesto, granito, mármol...), que incorporan usualmente elementos propios de la arquitectura urbana, tales como torres contrapeso, con remates elaborados, torres mirador, capillas, espadañas o magníficas portadas, singularizados como hitos destacados sobre las líneas de cubierta. En general, estos edificios, verdaderos palacios en muchos casos, siguen el estilo o corriente artística más acreditada en el momento de su construcción.Florido Trujillo, Gemma: Op.Cit., pag. 344 El acceso a la vivienda señorial no se realiza desde el patio principal, sino desde un patio propio, que suele estar comunicado con aquel. El conjunto de viviendas de encargados y personal fijo, situadas, junto con algunas construcciones de carácter auxiliar de tipo fabril, en torno al patio principal, al que se accede desde un portón exterior, usualmente rematado por un escudo u hornacina decorada, y que hace funciones de distribuidor. Suelen ser construcciones en tapial o ladrillo, con verdugadas en algunos lugares, esquinazos de mampuesto, rollizo sin desbastar en las armaduras, y todo encalado.Visedo, José M. & Fernández, José A.: Índice de arquitectura popular en Andalucía Oriental , Revista del Colegio de Arquitectos de A.O., Granada, septiembre de 1981, pag. 14 Las cubiertas suelen ser a dos aguas, rematadas a veces en las fachadas del portón. El conjunto de construcciones agrícolas y estancias para jornaleros y gañanes, incluido el comedor colectivo, que normalmente se disponían en torno a un segundo patio, posterior, relacionado con el principal, pero con acceso directo desde el exterior, por la zona de cuadras y corrales. Se construían en tapial y de forma más sencilla que el resto del conjunto.

La influencia en el mundo thumb|300px|Hacienda Torre de Doña María, Dos Hermanas, Sevilla. Está establecida una marcada influencia de los modelos andaluces en los edificios privados construidos en América, tanto en la disposición general, como en los elementos de las residencias (patios, cierres, huecos...).Pérez Escolano, Víctor: Sobre la arquitectura del renacimiento en Andalucía, en Andalucía Americana, Junta de Andalucía, Sevilla 1989, pág. 88, ISBN 84-404-4877-5 Concretamente, dentro del ámbito de las construcciones rurales, las haciendas andaluzas sirven de referencia directa a las que se multiplican en las tierras americanas. En muchos casos, las propias haciendas andaluzas cumplían un papel importante en la producción y almacenaje de productos destinados al Nuevo Mundo e incluso pertenecían a indianos. La Hacienda de San Ignacio de Torrequemada (1708) en Bollullos de la Mitación, por ejemplo, perteneció a la provincia de Chile de la Compañía de Jesús.

Las influencias se producen desde las construcciones mudéjares y renacentistas, pero sobre todo se perciben de forma clara a partir del , durante el Barroco.Sartor, Mario: La vivienda mediterránea y la tipología de la casa colonial americana, en Estudios sobre arquitectura iberoamericana, Junta de Andalucía, Sevilla 1990, pag. 11 y ss. Esta fuerte tradición andaluza se percibe en algunos de los elementos esenciales de la ordenación de las haciendas, especialmente en la instrumentalización del patio como una constante arquitectónica, así como en la correlación morfológica producto de una actitud volumétrica y formal.Benavides, Juán: La casa patronal del Fundo chileno, en Estudios sobre arquitectura iberoamericana, pag. 45

Sin embargo, no debe entenderse, en ningún caso, que se trató de una transposición total de los modelos andaluces al Nuevo Mundo. Al contrario, aunque los patrones de organización y tipología están claramente relacionados, existen evidentes diferencias entre la Hacienda Andaluza y las Haciendas americanas, comenzando por las causas que dieron lugar a su nacimiento, por la función social que adquieren y por el carácter y dimensión de los recintos, sin hablar de las propias finalidades productivas, pues recordemos que la corona prohibió al virreinato de Nueva España el cultivo de la vid y del olivo.Serrera, Ramón: La Hacienda como unidad arquitectónica y territorial, en Curso de Arquitectura y Explotación Agraria en Hispanoamérica: Referentes Andaluces, Baeza, septiembre de 1988

Hacienda mexicana

Origen thumb|200px|Casa principal abandonada de una hacienda del Estado de Yucatán. thumb|200px|Ficha de una hacienda yucateca.

Tras la conquista de Tenochtitlan y el reparto por la Corona española de tierras de Nueva España, que intentó salvaguardar las tierras indígenas prohibiendo su posesión por los españoles, se produjo una violación sistemática de esta disposición, llegando incluso a concederse mercedes de ganado, por los virreyes, en estas tierras.Ponce Alocer, Mª Eugenia: Las haciendas de Mazaquiahuac, Universidad Iberoamericana, México, 1981. Cita el caso de la concesión de esta hacienda por el virrey Antonio de Mendoza, en 1549 La creciente demanda interna y externa de productos agrícolas y ganaderos, propició la expansión territorial y económica de las labores y estancias de ganado, y este fenómeno dio origen al surgimiento de la hacienda.Von Wobeser, Gisela: La formación de la hacienda en la época colonial. El uso del agua y la tierra, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, México, 1983, pag. 66 La palabra Hacienda aparece usada por primera vez en Nueva España, en la segunda mitad del , en los planos de algunas propiedades de este tipo.Von Wobeser, Gisela: Op. cit., pag. 50

A partir del , la hacienda constituyó, en palabras de Terán Bonilla, una unidad productiva con una organización compleja,Terán Bonilla, Jose Antonio: Arquitectura rural en México. Las haciendas de una región, en Estudios sobre arquitectura iberoamericana, pag. 21 con unas características estructurales muy concretas:Nickel, Herbert J.: Morfología social de la hacienda mexicana, Ed. Franz Steiner, Weisbaden, 1978, pp 9-10. Citado por Terán Bonilla Dominio sobre los recursos naturales de una zona (tierra y agua) Dominio sobre la fuerza de trabajo Dominio sobre los mercados regionales y locales El auge principal de estas construcciones tuvo lugar en el , especialmente en la zona de Puebla-Tlaxcala, donde aún permanecen más de cien de ellas. Tuvieron un papel muy importante en la historia y economía de Nueva España y, en muchos casos, se especializaron productivamente: ganaderas, azucareras, productoras de añil o de cacao, etc.