El budismo pragmático es un subconjunto de la doctrina budista que deja de lado creencias y rituales y aboga por la práctica continua de las enseñanzas de Buda (dhamma en pali, dharma [‘deber religioso’] en sánscrito) con el único propósito de eliminar el sufrimiento y permitir el surgimiento de la paz interior y la armonía.

Budismo y pragmatismo

En el sentido más amplio de la palabra, el budismo es una religión y un sistema filosófico propuestos originalmente por Siddhattha Gotama (en pali, Siddhartha Gautama el nombre más conocido en occidente, en sánscrito), en el noreste de la India en el siglo III a. C. Como religión, la cuarta más grande del mundo, tiene tres escuelas principales (Theravāda, Mahāyāna, Vajrayāna) y docenas de ramificaciones. Por el énfasis mayor que coloca en la introspección y en los estados mentales, hay numerosos eruditos que también consideran al budismo como una corriente de psicología en vez de (o además de) un credo religioso o una escuela de filosofía.

El adjetivo «pragmático» describe a una persona que siempre utiliza un enfoque práctico hacia los problemas y asuntos de la vida diaria; para tal persona, la verdad es aquello que funciona y produce resultados. Las normas y los comportamientos deben ir de la mano y tener consecuencias beneficiosas; por lo tanto, la teoría y la práctica no deben pertenecer a dominios diferentes. La palabra «pragmático» proviene del griego pragmatikos que significa ‘versado en asuntos de negocios’.

El budismo pragmático, la combinación de los dos términos, es una manera de vivir. De acuerdo con Stephen Batchelor y S. N. Goenka, Buda no habría pretendido fundar una religión cuando originalmente desarrolló su doctrina. De hecho, las enseñanzas de Buda preceden a la palabra «religión», en el sentido que tiene en el mundo contemporáneo, en no menos de cinco siglos. Por otra parte, puesto que excluye creencias y rituales, dos componentes fundamentales de cualquier credo, el budismo pragmático no puede ser considerado como una religión.

Cuatro nobles verdades y diez indeterminados Aunque la palabra pragmatismo fue acuñada por el filósofo norteamericano Charles S. Peirce veinticuatro siglos después del tiempo de Buda, el sabio de la India fue en verdad pragmático cuando consideró como cierto y provechoso todo aquello que contribuyera a la cesación del sufrimiento y, recíprocamente, como inútil o perjudicial aquellos comportamientos que llevan al sufrimiento o desvían del camino que conduce a su eliminación.

Dos parágrafos que aparecen en muchos de los discursos de Buda proveen bases muy sólidas para considerar sus enseñanzas como pragmáticas. El primero, el resumen más breve del propósito de toda la doctrina, es la declaración misma de sus cuatro nobles verdades:Ver, por ejemplo, Samyutta Níkāya 56.31: Simsapa sutta. «Yo solamente enseño la realidad del sufrimiento, el origen del sufrimiento, la cesación del sufrimiento, y el camino hacia la cesación del sufrimiento». Durante sus correrías de predicación Buda repitió estas frase (o expresó el mismo significado que está implicado en ellas) centenares de veces.

El segundo parágrafo son las respuestas que ofrece Buda a un discípulo suyo que le exigía claridad acerca de varios temas inciertos relacionados con la naturaleza del cosmos, la inmanencia del alma y la existencia de los budas después de su muerte. Dice Siddhattha Gotama entonces:Majjhíma Nikāya 63: Cuula-malunkhya sutta. En otras palabras, las únicas nociones importantes para Buda son aquellas pocas cosas que contribuyen al fin del sufrimiento; cualquier acción o discusión que no vaya en esa dirección es una pérdida completa de tiempo.

El Buda pronunció palabras similares, que Stephen Batchelor considera no solo pragmáticas sino también agnósticas (ver agnosticismo), en muchos otros discursos.Anguttara Níkāya 10.96: Kokanuda sutta; Majjhíma Nikaaya 72: Aggi-Vacchagotta Sutta; Samyutta Níkāya 44.1- 44.11: Abyākata-samyutta. El enunciado completo consiste de diez declaraciones (cuatro acerca del universo, dos acerca de la relación cuerpo-alma y cuatro acerca del destino de los budas después de la muerte) están identificadas en la literatura budista como los «diez indeterminados» (también conocidos como «puntos no declarados» o «preguntas sin respuesta»). Aunque ellas son abstractas y pomposas, posible consecuencia de las dificultades de traducción del pali a los idiomas occidentales, los diez indeterminados puntualizan que las nociones de la eternidad e infinitud del universo, la existencia de esencias inmateriales asociadas con los fenómenos vitales y el renacimiento o reencarnación de los seres vivos (en este concepto los discursos se refieren específicamente al renacimiento de los budas) son inciertos e imposibles de colocar dentro de un marco racional. (La noción de «Dios» no aparece en la lista de indeterminados pero un razonamiento similar bien podría aplicarse al concepto de Divinidad).

Las enseñanzas de Buda son pragmáticas, dice el erudito budista anglo-alemán Edward Conze, porque ellas evitan las especulaciones y apuntan únicamente a los hábitos y prácticas que conducen a la cesación del sufrimiento. Escribe Conze:Conze, Edward (1997). El budismo: su esencia y su desarrollo(New York: Riverhead Books).

Para todos los budistas, sean pragmáticos o no, las cuatro nobles verdades son las únicas verdades necesarias —las únicas útiles—. Recta opinión (también denominada recto entendimiento, recta conocimiento o recta suposición), el primer hábito del camino noble o camino intermedio, es la comprensión de las cuatro verdades nobles. El erudito vietnamita budista Thich Nhat Hahn define recta opinión como la ausencia de opiniones. (La cita exacta es: «Recta suposición es la ausencia de suposiciones»). El fin del sufrimiento, la meta final y única del budismo pragmático, resulta de la comprensión de las cuatro verdades nobles, del reconocimiento de su necesidad imperiosa y de la experiencia directa de ellas. Cuando el sufrimiento se acaba, la armonía y la paz interior florecen espontáneamente.

S. N. Goenka, fundador de los Centros de Meditación Vipassana, repite con frecuencia que, mientras el budismo es ciertamente una religión, las enseñanzas no lo son.

La pregunta que surge entonces es qué tan apropiado es utilizar la palabra «budismo» cuando estamos recortando el tamaño descomunal de los textos budistas hasta el volumen reducido de la esencia del «budismo pragmático» o, en otras palabras, qué clase de budismo es uno que no es una religión. Jiddu Krishnamurti, escritor indio del siglo XX, cuyo pensamiento se asimila frecuentemente con el de Buda, dijo en alguna ocasión: «Nadie escuchó a Buda; es por eso que existe el budismo».Krishnamurti, Jiddu: 3rd Seminar. Madrás, 16 de enero de 1981.

Semántica La palabra «budismo» es una invención de los eruditos occidentales, sostiene Stephen Batchelor.Stephen Batchelor (1997), Buddhism without Beliefs (New York: Riverhead Books). La palabra «budista» no existe en el idioma tibetano, dice Lama Surya Das. De acuerdo con este autor y monje budista norteamericano, los tibetanos usan un término aproximadamente equivalente a «interiorizador» (alguien que mira hacia el interior para buscar el significado de la existencia), cuando ellos quieren referirse a lo que nosotros los occidentales llamamos «budista». En este contexto, «interiorizador» no tiene connotación alguna de adhesión a creencias o afiliación a sectas.

El escritor colombiano Gustavo Estrada dice:

La simplificación del budismo El Canon Pali es la fuente más confiable de las enseñanzas de Buda pero, desafortunadamente, su tamaño es descomunal. El Canon Pali consta de tres grandes divisiones de las cuales solo la División de narraciones, la segunda de ellas y solo una fracción de la misma, es de interés para el budismo pragmático. La División de narraciones o Sutta Pitaka también es voluminosa por sí sola y contiene más de seis mil quinientos títulos o documentos independientes. La lista de temas de doctrina es bastante larga y los puntos dentro de cada tema también pueden ser numerosos.

La mayoría de los eruditos están de acuerdo en la necesidad de identificar los puntos básicos de las enseñanzas y durante las décadas recientes ha habido varios esfuerzos en esa dirección (ver Basic Points Unifying the Theravāda and the Mahāyāna).

Hay convergencias mayores y divergencias menores con respecto a los conceptos que conforman la esencia de la enseñanzas. Para comenzar, en adición a las verdades nobles y al camino intermedio, todas las propuestas coinciden en dos componentes importantes.

El primero, Tri-Laksana o "Las tres características de los fenómenos", es el punto de entrada a la doctrina. Aquí comienza el budismo: Todo cambia permanentemente (annica en pali, anitya en sánscrito), existe el sufrimiento y la existencia humana es propensa al mismo (dukkha en ambos idiomas), y no existen entidades metafísicas asociadas con los fenómenos del universo (anattá en pali, anatman en sánscrito).

El segundo componente son los tres refugios:Khuddaka Níkāya: Khuddakapatha 1 «Me refugio en el Buda, me refugio en la práctica de las enseñanzas, me refugio en la comunidad» es la invocación que se hace al inicio de las prácticas de meditación en muchas tradiciones budistas. (Estas frases aparecen en numerosos textos del Canon Pali). El primer refugio, Buda, representa la intuición, la ecuanimidad y la emancipación mental—la cualidad de Buda, no la persona, según S. N. Goenka—que todos podemos alcanzar; Buda es un símbolo del potencial de llegar al despertar interior que existe en todo ser humano. El segundo refugio, las enseñanzas, se refiere exclusivamente la práctica de las mismas (no a la lectura ni a la memorización de textos o conceptos). El tercer refugio, la comunidad, es el vehículo de divulgación de las enseñanzas y el canal apropiado de dirección y apoyo para quienes comienzan el recorrido del camino noble.

A pesar de la coincidencia, es necesario anotar que la interpretación anterior del refugio en Buda y el refugio en la comunidad difiere en el budismo pragmático de la correspondiente explicación del budismo religioso. El budismo pragmático no rinde pleitesía a la persona de Buda ni requiere en el mundo moderno de una comunidad religiosa para la divulgación de las enseñanzas (papel este que desempeñaron los monjes budistas con notable competencia y éxito durante muchos siglos).

La esencia del budismo pragmático Las verdades nobles y el camino noble, la cuarta verdad, conforman los conceptos en los cuales hay unanimidad entre todos los grupos o sectas que se denominen budistas. Los eruditos más pragmáticos, aquellos que consideran que el conocimiento debe ser puesto en acción si se ha de volver sabiduría, sostienen que las cuatro verdades nobles no solamente son la puerta de entrada a las enseñanzas sino que allí está contenida toda la esencia doctrinaria.

No obstante, las verdades nobles aisladas pueden no satisfacer a quienes no les gustan los actos de fe. El Buda dijo en su primer discurso, La puesta en marcha de la rueda de la verdad, que cada una de las verdades nobles tiene que ser (1) entendida (2) reconocida como necesaria y (3) experimentada como vivencia propia y directa. El primer punto, la necesidad de comprender y asimilar cada verdad, genera la urgencia de algunas nociones adicionales. En la selección de las pocas nociones adicionales asociadas al camino y a las verdades nobles aparecen las diferencias entre las diferentes propuestas.

Gustavo Estrada, uno de los proponentes del budismo pragmático, sugiere que el Buda mismo da la respuesta a estos interrogantes en la narración conocida como las La maneras de afirmar la atenciónMajjhíma Nikāya 10: Satipatthana Sutta. (Ver texto completo en Satipatthana Sutta).