Jacinto de Romarate Salamanca (Sodupe, 1775 - Madrid, 1836) fue un marino español que, tras participar de la lucha contra las invasiones inglesas de 1806 y 1807 en el Río de la Plata, combatió contra la revolución iniciada en Buenos Aires en mayo de 1810.

Durante la lucha se hizo acreedor por su valor y capacidad a la consideración de sus adversarios, especialmente del comandante de la escuadra revolucionaria, Guillermo Brown, con el que tuvo un enfrentamiento en el Combate de Martín García. Romarate dirigió sus barcos a la desembocadura de los ríos Negro y Uruguay en busca de provisiones, y allí fue a buscarlo otra flotilla rioplatense al mando del comodoro Thomas Nother, con el que tuvo un encuentro en el Combate de Arroyo de la China. Aislado en el río Uruguay y sin apoyo de la fuerza principal de la escuadra realista, mantuvo exitosamente su posición, rindiéndose sólo al hacerse efectiva la caída de Montevideo.

En España se desempeñó como Ministro de Marina del gabinete liberal moderado de Francisco Martínez de la Rosa, durante el período constitucional del Trienio Liberal iniciado en 1820, viéndose obligado a renunciar ante la reacción absolutista.

Participó luego en la primera guerra carlista, defendiendo el derecho al trono de Isabel II. Alcanzó, al finalizar su carrera, la jefatura de Escuadra y los honores de Consejero de Estado.

Biografía miniatura|140px|derecha|Juan de Lángara. Nació en la localidad de Sodupe, en el concejo de Güeñes del señorío de Vizcaya el día 12 de febrero de 1775. Era hijo de Manuel José de Romarate y Nicolasa de Salamanca, familias de acreditada nobleza y desahogada situación económica.Información genealogía. e Histórico de Diputados. Su familia era oriunda del cercano municipio de Orduña donde en el había sido una de las principales junto a la de los Herrán, Ortiz de Zárate, Ribaguda y Llanos.

El 29 de mayo de 1792 sentó plaza de guardiamarina en el departamento de Ferrol y en marzo de 1793 tras la declaración de la guerra a la República Francesa embarcó por primera vez en el navío Reina LuisaNavío de la clase Santa Ana, construido en Ferrol en 1791, de 2108 toneladas y 112 cañones. nave capitana de la escuadra del almirante Juan de Lángara, con el que operó en el Mediterráneo y en combinación con la escuadra inglesa al mando de Sir Samuel Hood, tomó posesión del puerto de Tolón con su arsenal y fortaleza.Campaña de Tolón (1793)

El 30 de octubre de ese año fue ascendido a alférez de fragata, puesto con el que participó en las acciones terrestres y navales que se desarrollaron hasta la evacuación de la plaza. Vuelto a España participó en operaciones navales en Cartagena, Argel, las costas de Valencia, Cataluña, Sicilia e Islas Baleares, navegando en los buques Mahonesa, San Gil y Tártaro.

Las invasiones inglesas

Promovido el 5 de octubre de 1802 a alférez de navío y embarcado en la corbeta Infante Francisco de Paula hizo su primer viaje a América en misión de transporte de correo, navegando el mar de las Antillas con destino en Puerto Rico.

Tras regresar a España volvió a salir en el mismo buque rumbo a Montevideo, apostadero a que arribó el 1 de febrero de 1806 y al cual quedó agregado en razón de haberse tenido noticias el 2 de enero de que una flota británica había repostado en Todos Los Santos, Brasil en diciembre de 1805.Esa flota era parte de la expedición de Sir David Baird que concretaría la Conquista del Cabo de Buena Esperanza (1806), en ese entonces colonia holandesa.

Tras la conquista del Cabo, la flota inglesa se dirigió efectivamente hacia el Río de la Plata y el 27 de junio las fuerzas de tierra al mando del coronel William Carr Beresford tomaron la capital.

miniatura|140px|derecha|Retrato de Santiago de Liniers. En Montevideo y con la ayuda del gobernador de la plaza, Pascual Ruiz Huidobro, el comandante del puerto de Ensenada de Barragán Santiago de Liniers organizó la reconquista. Romarate obtuvo el mando de la cañonera La Vizcaína y se sumó a la pequeña flotilla que en agosto cruzó el Río de la Plata, controlado por la flota británica al mando del comodoro Sir Home Popham, aprovechando una sudestada que dejó inmovilizados a los buques enemigos.

El 12 de agosto Liniers avanzó sobre la ciudad y obtuvo la capitulación de los invasores el 20 de agosto. En la reconquista Romarate fue herido y por su conducta el 8 de diciembre de 1806 fue ascendido a teniente de fragata.

Poco después tras la llegada de refuerzos se produjo la Segunda invasión inglesa al Río de la Plata. El primer ataque fue esta vez contra Montevideo que fue sitiada y ocupada el 3 de febrero. Liniers había decidido cruzar el río con unos 3.000 milicianos cuando ya era tarde, por lo que debió volver a Buenos Aires.

Ante la inminencia de un nuevo ataque el 24 de febrero de 1807 Romarate fue promovido a teniente de navío. En julio el teniente general John Whitelocke al mando de una fuerza de más de 11000 hombres intentó conquistar Buenos Aires, pero la defensa al mando de Liniers y de Martín de Álzaga pudo rechazar el ataque y el 7 de julio los ingleses capitularon.

Romarate se destacó nuevamente en la defensa como parte del batallón de marina que formó en la división de la derecha de las fuerzas de Liniers y obtuvo el ascenso a capitán de fragata conferido con fecha 23 de noviembre de aquel año. Estuvo luego al mando de la balandra San José y de la zumaca Carmen.

La independencia del Río de la Plata

Revolución y primeras campañas navales

140px|miniatura|General Francisco Javier de Elío. Atribuido a Miguel Parra. (Museo del Prado). El 21 de septiembre de 1808 en franca desobediencia con las autoridades españolas de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, el gobernador de Montevideo Francisco Javier de Elío mediante un cabildo abierto organizó la Junta de Gobierno. Elío estaba enemistado con Liniers, quien había sido confirmado como nuevo Virrey, y desconfiaba de su lealtad en razón de su origen francés.

Tanto Jacinto de Romarate como sus camaradas el capitán de navío Juan Ángel de Michelena y el capitán de fragata José Laguna se negaron a reconocer la Junta por considerarla evidentemente ilegal y subversiva y pasaron a Buenos Aires.

Por similares motivos tampoco se sumaron a la fracasada asonada dirigida contra Liniers por Álzaga en 1809 en connivencia con la Junta de Montevideo. Esa posición inalterable se sostendría cuando el levantamiento en Buenos Aires diera vuelta la situación en el Río de la Plata.

210px|miniatura|derecha|La Primera Junta. Óleo de Julio Vila y Prades. El 25 de mayo de 1810, tras conocerse la caída de la Junta de Sevilla, tropas criollas y vecinos de Buenos Aires, capital hasta entonces del Virreinato del Río de la Plata, forzaron la renuncia del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y la elección de un Junta revolucionaria.

En esos momentos la mayor parte de los oficiales de marina pertenecientes a la comandancia de Montevideo se encontraban en Buenos Aires, algunos (Romarate entre ellos) por la razón citada y otros como parte de los movimientos habituales entre el principal apostadero y la capital.Carranza, Angel Justiniano, Campañas Navales de la República Argentina, Volumen I - Tomos 1 y 2, Secretaria de Estado de Marina, 1962, página 7 y 8.

Ante las novedades, Romarate y la mayoría de sus compañeros se presentaron pidiendo pasaporte para trasladarse a Montevideo, sin querer reconocer antes a la Junta de Buenos Aires, considerada "insurgente" por las autoridades españolas, con el pretexto de que su comandante los llamaba perentoriamente para escuchar sus órdenes verbales. La Junta pese a lo evidente de la excusa, para evitar incidentes no forzó la jura ni los retuvo, con lo que la flotilla realista pudo recuperar sus mandos.Manuel Moreno, Vida y memoria de Mariano Moreno, Eudeba, 1968.Fueron excepciones la de Pascual Ruiz Huidobro, el alferez de navío Matias de Irigoyen y Quintana (porteño que había combatido en Trafalgar, el alferez de fragata Martín Jacobo Thompson y el mencionado capitán de fragata, José Laguna. Estuvieron presentes en la jornada del 22 de mayo y excepto el último votaron a favor de la Junta.

210px|miniatura|Mapa del Río de la Plata de la época. Habiendo sido llamado Elío a España, ejercía como gobernador interino de Montevideo el Brigadier Joaquín de Soria y Santa Cruz (comandante general de la campaña de la Banda Oriental y antiguo Gobernador de Misiones), pero quien controlaba efectivamente la plaza era el comandante general de marina José María Salazar.

El 12 de julio de 1810 Salazar apoyado por las fuerzas de mar desarmó los cuerpos urbanos de Cazadores de infantería ligera y Voluntarios del Río de la Plata al mando de los coroneles Juan Balbín González Vallejo y Prudencio Murguiondo con lo que aseguró el control del apostadero. Romarate tuvo un papel fundamental en la operación al armar a la maestranza y al frente de la artillería volante sorprender al cuartel de dragones donde estaba el anciano Balbín.

En agosto se rompieron relaciones entre la Junta revolucionaria de Buenos Aires y los realistas de Montevideo por lo que se dispuso el bloqueo de Buenos Aires efectivo a partir del 3 de septiembre y al mando del capitán de fragata José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo.

Ante el fracaso de Primo de Rivera y su renunciamiento ante la presión de Roberto Ramsay, oficial británico a cargo temporalmente de la estación naval de su país en el Plata, Romarate fue designado al frente del bloqueo en octubre de ese año pero se vio obligado a levantarlo definitivamente ante la imposibilidad de hacerlo cumplir a los buques de bandera británica y al comprobar una conspiración de sus subalternos que se proponían apoderarse de su persona y sus principales oficiales y entregarse al enemigo.

140px|miniatura|Manuel Belgrano. En septiembre de 1810 Manuel Belgrano fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas destinadas a operar en la Banda Oriental, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Paraguay, recibiendo instrucciones para dirigir una expedición a este último territorio, la denominada "Expedición de Belgrano al Paraguay".

En Asunción, el gobernador español, Velasco, tuvo noticias de la expedición y ordenó reforzar los pasos sobre el Río Paraná, mientras que la flota realista de Montevideo patrullaba el Río Uruguay amenazando las comunicaciones del ejército revolucionario. El 6 de noviembre de 1810 una escuadrilla realista ocupó la villa de Concepción del Uruguay lo que alejaba las posibilidades de reforzar a Belgrano. Para cerrar el cerco, una flotilla de siete naves al mando de Romarate partió de Montevideo hacia el Río Paraná.

Tras la confusa Batalla de Paraguarí, Belgrano se retiró al sur a esperas de refuerzos. Buenos Aires había confiado al salteño Francisco de Gurruchaga la formación de la primera escuadrilla de la revolución. El 20 de febrero de 1811 tomó conocimiento el gobierno por un patrón de lancha llegado ese día al puerto que había sido reconocido en aguas del Paraná una flotilla de siete buques por lo que dio la orden de partir a la pequeña escuadrilla compuesta de la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra América al mando de Juan Bautista Azopardo.

Las ambiciosas órdenes consistían en reforzar a Belgrano, destruir la flota de Romarate e impedir la fuga de los buques del Paraguay (que temía se produjera en caso de triunfar aquel) situándose en las inmediaciones del Colastiné donde debían ser apoyadas por una batería construida en la costa.

miniatura|210px|Combate de San Nicolás. Respecto de la flotilla realista, las instrucciones en sus artículos VI y VII afirmaban: