El Estado púnico, también conocido al inicio de su historia como República cartaginesa y en su etapa final como Imperio cartaginés (púnico: 𐤒𐤓𐤕𐤟𐤇𐤃𐤔𐤕, pronunciación reconstruida *Qart-Ḥadašt, lit. "Ciudad nueva"; latín: Carthāgō), fue una civilización de la Antigüedad clásica que comprendía la ciudad de Cartago y sus territorios dependientes, desde lo que hoy es Túnez, hasta el norte de África occidental, hasta el centro-sur de la Europa meridional (península ibérica e islas del entorno de la península itálica). Fundada alrededor del año 814 a.C. como una colonia de Tiro, fue una de las ciudades más ricas y poderosas de la antigüedad y centro de un importante imperio comercial y marítimo que dominó el Mediterráneo occidental hasta la mitad del Su idioma, cultura (literatura, arte) y religión provinieron de los fenicios.
La ciudad de Cartago, fundada alrededor del 814 a. C., fue inicialmente una colonia fenicia (la palabra latina pūnĭcus ‘púnico’ significaba «fenicio», término que deriva del latín arcaico *poinikos y a su vez del griego Φοίνικες, phoínikes) que, tras la decadencia de su metrópolis (Tiro—incorporada al Imperio neobabilónico en el 573 a. C.—), se independizó y desarrolló una alianza o liga con otras ciudades púnicas del Mediterráneo occidental basada en la hegemonía de Cartago, la cual finalmente terminó integrando estas ciudades a sus dominios. Los cartaginenses se habrían denominado a sí mismos 𐤊𐤍𐤏𐤍𐤉, kenaʿani, (palabra emparentada con el término canaaneos). Su forma de Estado evolucionó desde una tiranía con ciertas características monárquicas, hasta un sistema plenamente republicano. La extensión territorial de sus dominios formaron lo que se conoce como el Imperio púnico o cartaginés.
En sus inicios su territorio comprendía únicamente la ciudad y una pequeña área a su alrededor, lo que obligó a los cartagineses a especializarse en el comercio marítimo para asegurarse las materias primas y recursos necesarios para la subsistencia. A partir del , los cartagineses fueron ocupando gradualmente la región que hoy identificaríamos con Túnez, que constituiría el corazón de la nación. Partiendo de esta área, que se suele denominar metropolitana, se expandieron para crear entre los siglos y un gran imperio mercantil. En su expansión absorbieron las factorías y ciudades fundadas por los fenicios y establecieron otras nuevas en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y en el norte de África, consolidando además su poder sobre las regiones de Numidia y Mauritania. Para el año 300 a. C., a través de su vasto mosaico de colonias, estados vasallos y estados satélites, Cartago controlaba el territorio más grande de la región, incluyendo la costa del noroeste de África, el sur de Iberia (España, Portugal y Gibraltar) y las islas de Sicilia, Cerdeña, Córcega, Malta y el archipiélago balear.
Entre las ciudades más grandes y ricas del mundo antiguo, la estratégica ubicación de Cartago permitía el acceso a abundantes tierras fértiles y a importantes rutas comerciales marítimas. Su extensa red mercantil llegaba hasta Asia Occidental, África Occidental y el norte de Europa, brindándole un complejo conjunto de mercancías provenientes de todo el mundo antiguo, además de lucrativas exportaciones de productos agrícolas y bienes manufacturados. Este imperio comercial era protegido por una de las mayores y más poderosas armadas del Mediterráneo antiguo, y por un ejército compuesto en gran medida por mercenarios y personal de apoyo extranjeros, especialmente íberos, baleáricos, galos celtas, sicilianos, italianos, griegos, númidas y libios.
Como el poder dominante en el Mediterráneo occidental, Cartago inevitablemente entró en conflicto con vecinos y rivales, desde los nativos bereberes del norte de África hasta la naciente República romana. Su crecimiento territorial y comercial causó por todo el Mediterráneo diversas guerras con las polis griegas. En esta época Cartago alcanzó su apogeo como la primera potencia económica y militar del Mediterráneo occidental. Tras siglos de conflicto con los Griegos Sicilianos, a finales del . entró en contacto con la otra gran república de su tiempo, Roma, la cual también estaba inmersa en un gran proyecto de crecimiento territorial. Las aspiraciones opuestas de ambas repúblicas provocaron el odio y una gran rivalidad entre ambos pueblos. Su enfrentamiento se materializó en tres conflictos, las guerras púnicas, que son consideradas como las más trascendentes de la Antigüedad clásica. Cartago resultó derrotada en cada guerra y los enfrentamientos no cesaron hasta el desmantelamiento de la República de Cartago y la destrucción de su capital en el 146 a. C.Isaac Asimov: La República Romana, pág. 45
La cultura y la identidad del cosmopolita imperio de Cartago siguieron arraigadas en su herencia fenicio-cananea, aunque en una variedad localizada conocida como púnica. No obstante, los cartagineses no descendían genéticamente de los fenicios sino de otras poblaciones mediterráneas. Al igual que otros pueblos fenicios, su sociedad era urbana, comercial y orientada a la navegación marítima y el comercio; esto se ve reflejado en parte en sus más famosas innovaciones, entre ellas la producción en serie, el vidrio transparente, el trillo y los puertos llamados cothones. Los cartagineses eran famosos por su destreza comercial, sus ambiciosas exploraciones y su singular sistema de gobierno, que combinaba elementos de las democracias, la oligarquía y el republicanismo, incluyendo ejemplos modernos de controles y equilibrios.
Historia Orígenes upright=1.5|thumb|Mapa de Fenicia y ubicación de Tiro. Hasta la llegada de los fenicios a finales del II milenio a. C., las costas de Mauritania, Numidia y Libia fueron un territorio apartado de la civilización, escasamente poblado, sin grandes asentamientos y ajeno a la cultura del bronce. El establecimiento de factorías y colonias fenicias representó el primer contacto con una cultura superior, siendo incierto el momento inicial de este proceso.
Los fenicios en sus exploraciones y empresas comerciales, fundaron numerosas factorías y colonias en el norte de África, en Iberia y en las grandes islas del Mediterráneo occidental, cubriendo todo el litoral hasta Mogador. Algunas de ellas fueron el origen de ciudades como Útica, Medjerda, Hippo Regius, (Annaba), Tapso, (Ras Dimas), Lixus, Caralis, (Cagliari), Gadir, (Cádiz), o Motia.Carlos G. Wagner. Universidad Complutense de Madrid Una de estas ciudades fue Cartago, situada estratégicamente en una península cerca de la actual ciudad de Túnez. A través de la acción comercial e influencia colonial fenicia, la vida urbana penetró en el litoral mauritano y númida, además del desarrollo intensivo de la agricultura con la introducción de la vid, el olivo y posteriormente el uso del hierro.
Existen numerosas fechas expuestas por los historiadores clásicos sobre la fecha fundacional de Cartago.Cicerón (Rep., II, 23) dice que Cartago fue fundada sesenta años antes que Roma y treinta y nueve antes de la Primera Olimpiada.Trogo Pompeyo (Justino, XVIII,6, 9 y Orosio; IV, 6, 1) la sitúa setenta y dos años antes que la de Roma.Veleyo Patérculo (I, 6, 4) dice que Cartago es anterior a Roma en sesenta y cinco años.Servio (Aen., I, 12) considera que son setenta años los que separan ambas fundaciones. La leyenda clásica cuenta que fue la princesa Dido quien la fundó en el año 814 a. C.. El consenso actual es afirmar que la ciudad fue fundada entre los años 825 a. C. y 820 a. C.Todo ello proporciona una cierta seguridad para la fecha de la fundación de Cartago, que se ve reforzada por el hecho de que Flavio Josefo (Contra Apión, I, 18), autor judío del siglo I, que sigue a Menandro de Éfeso, trasmite la noticia de que Cartago fue fundada en el séptimo año del reinado de Pigmalión en Tiro.
La confrontación de este dato con la lista de los reyes de Tiro y sus años de reinado, que recoge también Josefo, y las sincronías con los reyes de Israel nos permite situar la fundación de Cartago en el último cuarto del siglo IX a. C. Se habría producido, concretamente, ciento cincuenta y cinco años y ocho meses después de la subida al trono de Hiram, aliado y amigo de Salomón, en Tiro, lo que proporciona la fecha del 826 a. C., muy cercana a la de Timeo. La diferencia entre ambas puede explicarse por la imprecisión de los métodos cronológicos usados por los escribas, así como del cálculo por generaciones que usaban los historiadores griegos. Se puede aún establecer otra sincronía a partir de una inscripción de Salmanasar III (IM 55644, col. IV, 1, 10) que permite fijar la fundación de Cartago entre los años 825 y 820 a. C.
En la época de los primeros establecimientos fenicios, África del Norte estaba ocupada por importantes poblaciones libias, cuya continuidad con los bereberes del Magreb ha sido defendida por Gabriel Camps. Ha considerado que hubo un hiato cronológico muy importante y sobre todo oleadas de invasiones sucesivas demasiado numerosas como para no haber dejado huella en las poblaciones locales de forma perdurable. Los egipcios designaban a los libios con el nombre de Libu desde el , como las poblaciones situadas inmediatamente al oeste de su territorio.Gabriel Camps, Les Berbères: mémoire et identité, Errance, 1980. ISBN 978-2742769223, pp. 36-50
El origen de las poblaciones libias ha sido relatado por muchas leyendas y tradiciones, más o menos fantasiosas, algunos le atribuyen un origen medo, incluso persa, según Procopio de Cesárea.Procopioe de Cesárea, Guerre contra los vándalos II, 10-13 Mejor informado, Salustio evoca el origen de los libios en su Guerra de Yugurta. Estrabón describió las diferentes tribus, los diversos nombres no entrañan necesariamente una distinción étnica y no remiten, por consiguiente, a una unidad del poblamiento de esta región en el momento de la llegada de los fenicios.(en francés) Estrabópn Geografía XVII.3
Hegemonía entre los púnicos y rivalidad con los helenos La caída de Tiro en el ante los asirios originó la huida de gran parte de su población hacia Cartago. Después de este suceso la ciudad gozó de un importante incremento demográfico, que a partir de entonces iniciaría la fundación de sus propias colonias como Eibshim en el 653 a. C.
thumb|upright=1.5|Rutas comerciales fenicias.
Cartago heredó y alentó la rivalidad entre fenicios y griegos, una situación de conflicto provocada por la competencia comercial y que originó el surgimiento de áreas de expansión preferentes para unos y otros estados. Los primeros datos concretos acerca del conflicto entre fenicios y griegos se remontan a la expulsión de los fenicios de todas sus factorías en Creta y Chipre. Desde allí los helenos pusieron pie en Egipto, creando varias colonias en la Cirenaica. Los griegos de Cirene se consolidaron en el siglo VII a. C. como los grandes rivales iniciales por su ubicación en medio de la ruta africana hacia Fenicia. Las zonas de influencia de Cartago y Cirene fueron establecidas después de sangrientas guerras en la parte oriental de la Gran Sirte.Theodor Mommsen; Historia de Roma, Rivalidad entre los fenicios y los helenos
Tiro volvió a ser conquistada en el 573 a. C. por los babilonios. Con la progresiva debilidad de las metrópolis fenicias y la disminución de su influencia, los griegos se vieron libres de competencia y aprovecharon la situación para seguir colonizando las costas mediterráneas sin oposición alguna. Paralelamente, las relaciones comerciales entre las colonias fenicias occidentales se reforzaron, motivadas por la necesidad de seguir comerciando.Celtiberia.net upright=1.5|left|thumb|