Viana del Bollo (en gallego, Viana do Bolo) es un municipio español situado en el este de la provincia de Orense (Galicia). Fue cabeza del partido judicial de su mismo nombre hasta 1965, cuando pasó a formar parte del partido judicial de Trives. el municipio está situado en el corazón del país del Bibey, a caballo entre las comunidades de Galicia y Castilla y León, rozando en su extremo oriental las tierras del parque natural del lago de Sanabria. Esta comarca, conocida como la Maxia Verde de Galicia, forma parte de las sierras sur-orientales gallegas, caracterizadas por sus altas montañas y sus profundos valles, recorridos por numerosos ríos como el río Bibey, el Camba o el Conso, que en muchos casos forman embalses y cañones.

Con una superficie (271,51 km²) es, tras La Vega, el segundo municipio más extenso de la provincia. Es un pueblo eminentemente agrícola y ganadero. La agricultura, limitada por el clima y el minifundio, es principalmente para el consumo particular si exceptuamos la castaña, con gran expansión y demanda en el mercado. Se trata de una forma de agricultura muy ecológica, que mantiene el paisaje en su estado muy natural, lo que convierte a esta zona en un zona de gran atractivo turístico. En cuanto a la ganadería, predomina el vacuno, seguido por el ovino, el caprino y el porcino. Su aprovechamiento en fundamentalmente cárnico, con una gran tradición en los procesos de transformación autóctonos. La actividad forestal se ha visto incrementada notablemente, a pesar de los incendios sufridos en los últimos años. Las coníferas han sido las especies más repobladas.

La actividad industrial se centra en las empresas de transformación agraria y en la producción de energía hidroeléctrica en los valles de Bibey, Camba y Conso. El río Bibey en su curso alto recorre estas tierras montañosas y circunda el promontorio sobre el que se eleva la villa.

La principal vía de comunicación es la carretera OU-533, que va de Freixido (La Rúa) hasta La Gudiña, y por la que dista 115 km de la ciudad de Orense.

Historia y arte

Alta Edad Media miniatura|Vista del municipio de Viana del Bollo. Todo parece indicar que los primeros pobladores se asentaron en un castro, situado en el lugar que hoy ocupa la villa, donde se encontró en el año 1728 una plancha de bronce labrada perteneciente a estos antiguos pobladores castreños, relacionados en diversos estudios con la tribu de los bíbalos y con la antigua ciudad romana de Forum Bibalorum. La presencia romana en la zona queda reflejada por la gran cantidad de restos y edificaciones halladas en numerosos castros y minas. Destacan los castros de "O Castelo", en Covelo; "O Forxancal", en Hedroso; "O Buraco do Mouro", en A Bouza; "As Antas", en Fradelo; "O Castelo", en San Agustín; y "O Castelo dos Mouros", en Fornelos de Cova. Aún quedan vestigios de las antiguas instalaciones mineras de "O Castrillón", en Pinza; "As Antas", en Fradelo; "As Borreas", en Caldesiños; y "A Fraga", en Pradocabalos. Asimismo, destacan algunos restos de origen romano como el "Relieve" de Bembibre (datado entre los siglos y después de Cristo), así como el "Ara" de Viana del Bollo y el "Camino Real" de Rubiales.

La historia de Viana del Bollo transcurre a la sombra de su castillo, el cual, edificado en la Edad Media, gozaba de fueros y gobierno propios. El devenir histórico de estas tierras está estrechamente vinculado a esta fortaleza medieval. Aún perdura la llamada Torre da Homenaxe, de base cuadrada y con una altura de 18 m, que fue levantada alrededor del año 800 para la defensa contra los moros y fue destruida durante las luchas que los vianeses sostuvieron con ellos.

En el año 1180 llega a Viana del Bollo Fernando II, que encuentra la fortaleza destruida, la reedifica y repuebla la villa. La Torre del Homenaje perteneció en primera instancia a Fernando Osorio de Castro.

Baja Edad Media miniatura|Escudo de armas del conde Pedro Enríquez y de su hijo, el duque Fadrique Enríquez. A finales del la villa perteneció al noble potentado Pedro Enríquez de Castilla, que era nieto del rey Alfonso XI de Castilla y también conde de Trastámara, Lemos, Sarria, Viana y El Bollo, condestable de Castilla, pertiguero mayor de Santiago y comendero mayor del obispado de Mondoñedo y de otros muchos monasterios gallegos. Y el conde Pedro ya aparecía en un documento de mayo de 1372 expedido en la ciudad de Santiago de Compostela, y citado por Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, con los títulos de «conde de Trastámara, de Lemos e de Sarria, del Bollo e de Viana, e señor de Robreda e pertiguero mayor de Santiago». A la muerte del conde Pedro Enríquez, que falleció en la ciudad de Orense el 2 de mayo de 1400, su hijo Fadrique Enríquez de Castilla heredó los condados de Trastámara y Lemos y el señorío de Sarria, entre otros muchos, como señaló Franco Silva. Y también heredó el título de conde de Viana y El Bollo y llegó a ser duque de Arjona, pertiguero mayor de Santiago y señor de Ponferrada y Villafranca de Valcárcel.

Pero en 1429 el duque Fadrique fue apresado por orden del rey Juan II de Castilla y despojado de todos sus títulos y posesiones, y murió a finales de marzo de 1430 en el castillo de Peñafiel. Se sospecha que pudo haber sido asesinado por orden del rey Juan II de Castilla, aunque otros afirman que murió por causas naturales.

Edad Moderna y Contemporánea El rey Felipe II erigió el marquesado de Viana del Bollo a favor de Pedro Pimentel de Velasco, hijo del conde de Benavente, quien se tituló primer marqués de Viana del Bollo. En el , la población, afectada por conflictos varios, hubo de ser reconstruida. En el , durante las guerras carlistas, fue de nuevo escenario de duros enfrentamientos militares.

Siglos - Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el municipio se llamaba simplemente Viana. En dicha fecha su nombre fue modificado por el de Viana del Bollo.

Parte del municipio de Viana vivió gracias a la explotación de estaño y wolframio de la mina de Penouta que durante 1971 y 1986 extrajeron primero, Hornos de Bilbao y luego Rumasa. Tras cesar la actividad la mina quedó abandonada, con el consiguiente problema medioambiental, y muchos empleados se vieron forzados a emigrar o a dedicarse a otras actividades para subsistir. Décadas después, en 2012, una compañía de capital español y americano, Strategic Minerals Spain, encontró tantalio en la mina, del que se extrae la tantalita con el que se obtiene el coltán, un elemento muy usado en la fabricación de equipos electrónicos.

Demografía Viana del Bollo cuenta con una población de .

A finales del (1900) el municipio contaba con 8016 habitantes, pero el censo sufrió un ligero descenso en la primera mitad de , registrándose 7906 habitantes en 1930. En 1950 la población había aumentado a 8448 habitantes, pero a partir de este año se produce un progresivo proceso de emigración, principalmente a Brasil, así como a diversas ciudades españolas y a otros países de América y Europa, destacando Alemania y Francia. En 1981 el censo registraba 6411 habitantes. Diez años después, en 1991, la población había descendido a 4672. Durante la década de los años 90 y los primeros años del el número de habitantes siguió disminuyendo, aunque a menor ritmo: 4398 habitantes en 1996; 3893 habitantes en 2001; 3743 habitantes en 2003; y 3663 habitantes en 2004, con una densidad de población de 13,53 habitantes por kilómetro cuadrado. En 2005 la población total registrada fue de 3575 habitantes. Dos años después, en 2007, la cifra se situó en 3442 residentes. En 2008, el censo descendió hasta los 3368 habitantes. Cinco años más tarde, en el año 2013 había 3180 habitantes.

Organización territorial miniatura|Mapa con la división parroquial de Viana El municipio está formado por sesenta y dos entidades de población distribuidas en treinta y cinco parroquias:

Arte La Torre del Homenaje fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 22 de abril de 1949. En la Torre del Homenaje se ubica el Museo Etnográfico de Viana del Bollo, en el que se puede contemplar una amplia representación de la cultura popular tradicional de estas tierras. Sus fondos se distribuyen en varias secciones: La arquitectura popular, el hogar y la vida doméstica, las técnicas agrícolas y ganaderas y por último, la artesanía y los oficios tradicionales.

Todas las parroquias, a excepción de Villarmeao, formaban parte de la jurisdicción de Viana del Bollo, cuyo señorío correspondía al rey. Con la formación a principios del de los primeros ayuntamientos, aparecen aquí cuatro municipios: Grijoá, Rubiales, Solveira y Viana del Bollo, pero en 1836 todos se integraron en el de Viana del Bollo.

La villa de Viana del Bollo, con su pintoresco y singular emplazamiento, es un buen punto de partida para iniciar un recorrido por la comarca. Ocupa un pequeño promontorio, rodeado por uno de los brazos del embalse de Bao y coronado por los restos de la antigua fortaleza medieval. En torno a la plaza Mayor gira la vida de los habitantes de esta villa. Edificios barrocos con soportales, un frontón semicircular, pináculos, gárgolas y balconadas coexisten con nobles galerías acristaladas y su fuente, conocida como "el pilón", un monumento que se levantó para conmemorar el alzamiento liberal liderado por Antonio Rodríguez Bordás que tuvo lugar en la villa en el mes de octubre de 1830, que fue ahogado con la ejecución en la plaza de los protagonistas de la revuelta.

La comarca de Viana del Bollo cuenta con numerosas iglesias de origen románico y gran riqueza arquitectónica. Destacan las iglesias de Bembibre, Grijoá y San Cipriano. Brilla con luz propia la iglesia del Padre Eterno, un santuario neoclásico del donde se celebra anualmente, en el día de la Trinidad, una famosa romería popular. También cabe destacar la iglesia parroquial de Viana, que conserva restos románicos en sus ventanas, de doble arco de herradura, con clara influencia mozárabe.

En cuanto a la arquitectura civil, los pazos constituyen una interesante representación del arte y de la historia del municipio. Entre los más representativos se encuentran el Pazo de Humoso (del , que conserva un patio interior, representativo de la cultura paciega orensana), el Pazo de Fradelo, el Pazo de Punjeiro y el Pazo de Grijoá, escenario de una de las novelas de Eduardo Blanco Amor.

Flora y fauna La riqueza paisajística de estas tierras de montaña constituye una razón suficiente para su visita. En este entorno natural destaca el equilibrio entre el monte bajo y la superficie arbórea, con hermosos prados salpicando los pequeños valles, donde podemos encontrar abundantes sotos de castaños centenarios, robles, coníferas, abedules y alisos. En uno de estos sotos destaca el llamado Pai dos Rebolos, un ejemplar de Quercus robur (roble) de grandes dimensiones.

Existen diferentes rutas que discurren entre estos espacios naturales para la práctica del senderismo. Se puede afirmar que nos encontramos ante uno de los escasos espacios de España donde la naturaleza conserva un alto grado de virginidad, con sus centenarios árboles en los que tienen su morada aves como el búho real, el águila real, el pájaro carpintero y la oropéndola. También hay lobos ibéricos, junto con manadas de corzos, jabalíes y zorros; y en los parajes más intransitables de los ríos vive la nutria, la marta, la jineta, el martín pescador y el pato salvaje.

Gastronomía

Los días 13 y 28 de cada mes se celebran en la villa las tradicionales ferias, a las que asisten los aldeanos del municipio con ganado y productos agrícolas para su venta, aprovechando para saborear unas raciones de pulpo a la gallega.