La Hochseeflotte (Flota de Alta Mar en español) fue la flota de batalla del Imperio alemán durante la Primera Guerra Mundial. Fue creada el 16 de febrero de 1907, cuando la Flota Doméstica (Heimatflotte) pasó a llamarse Flota de Alta Mar. El almirante Alfred von Tirpitz fue el arquitecto de esta fuerza naval, con la que pretendía desafiar el poder de la Marina Real británica. El káiser GuillermoII, emperador de Alemania, creía que la flota era el instrumento para la creación de un imperio colonial alemán que convirtiera al país en un poder global. Mediante la concentración de una poderosa flota de batalla en el mar del Norte mientras la armada británica tenía que dispersar sus fuerzas por todo el Imperio Británico, Tirpitz creyó que Alemania podría crear un equilibrio de fuerzas que dañaría seriamente la hegemonía naval británica. Esto fue el corazón de la «Teoría del Riesgo» de Tirpitz, que sostenía que Gran Bretaña no desafiaría a Alemania si la flota de esta última le planteaba una amenaza importante.
El componente principal de la flota fueron sus acorazados, generalmente organizados en escuadrones de ocho buques, aunque también tuvo otras formaciones, incluido el I Grupo de Exploración. Cuando se creó en 1907 la Flota de Alta Mar estaba compuesta por dos escuadrones de acorazados, y en 1914 se les unió un tercero. La revolución dreadnought en 1906 afectó gravemente a la composición de la Flota, pues sus veinticuatro predreadnought quedaron obsoletos y requirieron su sustitución. Para cuando estalló la Primera Guerra Mundial, a mediados de 1914, ya se habían construido acorazados tipo dreadnought en número suficiente para crear dos escuadrones, mientras que los ocho predreadnought más modernos formaron un tercero. Al inicio de las hostilidades se movilizaron dos escuadrones adicionales de buques anticuados, aunque hacia el final del conflicto ambas formaciones habían sido disueltas.Tarrant, p. 33
La flota desarrolló varias incursiones en el mar del Norte durante la Primera Guerra Mundial con la finalidad de atraer unidades o formaciones aisladas de la numéricamente superior Gran Flota británica. Estas operaciones eran realizados normalmente por los rápidos cruceros de batalla del I Grupo de Exploración, que atacaron las costas británicas en varias ocasiones como cebo para la Real Armada británica. Estas operaciones culminaron en la batalla de Jutlandia, librada entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916, en la que la Flota de Alta Mar se enfrentó a la Gran Flota. La batalla no fue concluyente, pero los alemanes tuvieron que retirarse ante el superior número de buques británicos y el almirante Reinhard Scheer, comandante de la flota alemana, se convenció de que incluso un resultado muy favorable de su flota no aseguraría la victoria alemana en la guerra mundial.Halpern, p. 341 Ante esta constatación, los almirantes germanos recomendaron a su káiser ordenar la reanudación de la guerra submarina sin restricciones. La principal responsabilidad de la Flota de Alta Mar en 1917 y 1918 fue asegurar los puertos alemanes en el mar del Norte, mientras los U-boot atacaban a los efectivos navales enemigos. Sin embargo, la flota siguió realizando incursiones en el mar del Norte y desplegó algunas unidades en operaciones especiales en el mar Báltico contra la Flota Báltica rusa. Tras la derrota alemana en noviembre de 1918 los Aliados internaron la mayor parte de los buques de la Flota de Alta Mar en el fondeadero británico de Scapa Flow, donde finalmente fueron hundidos por sus propios tripulantes en junio de 1919, días antes de la firma del Tratado de Versalles.
Creación miniatura|upright|Gran almirante (Großadmiral) Alfred von Tirpitz, arquitecto de la Flota de Alta Mar. En 1898 el almirante Alfred von Tirpitz se convirtió en el secretario de Estado de la Oficina de la Marina Imperial (Reichsmarineamt).Herwig, p. 33 Tirpitz era un ardiente partidario de la expansión naval y, durante un discurso en apoyo de la Primera Ley Naval, el 6 de diciembre de 1897, dijo que la marina de guerra era «una cuestión de supervivencia» para Alemania.Herwig, p. 35 Asimismo, veía a Gran Bretaña y su poderosa Real Armada como la principal amenaza. En una discusión con el káiser durante su primer mes en el cargo de Secretario de Estado afirmó que «para Alemania el enemigo naval más peligroso en la actualidad es Inglaterra».Herwig, p. 36 Tirpitz teorizó que una flota británica de ataque requeriría ser un tercio superior en número buques para conseguir la victoria. Si los alemanes creaban una flota de unos sesenta buques de guerra, los ingleses necesitarían al menos noventa para, según el almirante germano, tener garantías de victoria.
La Real Armada británica se había adherido hasta entonces a la llamada «dualidad estándar de poderes», formulada por primera vez en el Acta de Defensa Naval de 1889, que requería una flota más grande que la combinación de los dos siguientes poderes navales.Sondhaus, pp. 160–161 El punto central de la «Teoría del Riesgo» de Tirpitz era la creación de una flota 2:3 de la británica, con lo que incluso en caso de victoria inglesa su Real Armada resultaría tan dañada que el tercer poder en el ranking podría alcanzar la preeminencia. De hecho, Tirpitz creyó que su país saldría victorioso de una lucha naval con Gran Bretaña, ya que pensaba que Alemania tenía mejores barcos tripulados por marineros mejor entrenados y dirigidos por oficiales más capaces.
En su primer programa Tirpitz visionó una flota de diecinueve acorazados dividida en dos escuadrones de ocho buques, un navío como buque insignia y dos más en la reserva. Estos escuadrones fueron divididos cada uno en dos divisiones de cuatro barcos. Ello estaría apoyado por los ocho barcos de defensa costera de las clases Siegfried y Odin, seis cruceros grandes y dieciocho pequeños y, doce divisiones de buques torpederos, todos asignados a la Heimatflotte.Padfield, p. 45 La creación de la flota fue garantizada por la Primera Ley Naval, aprobada por el Reichstag el 28 de marzo de 1898,Gardiner & Gray, p. 134 y la fecha prevista para finalizar su construcción era el 1 de abril de 1904. El aumento de las tensiones internacionales, particularmente por culpa del estallido de las Guerras de los Bóeres en Sudáfrica y el Levantamiento de los bóxers en China, permitió a Tirpitz impulsar un plan de expansión de la flota en 1900. La Segunda Ley Naval fue aprobada el 14 de junio de 1900 y duplicó el tamaño de las fuerzas navales a 38 acorazados, 20 grandes cruceros y 38 pequeños. Pero Tirpitz previó una flota todavía mayor, y ya en septiembre de 1899 había informado al Káiser que pretendía contar al menos con 45 acorazados, y potencialmente podría asegurar un tercer doble escuadrón para una fuerza total de 48 acorazados.Herwig, p. 42
La carrera de armamento naval derecha|miniatura|upright|El almirante británico John Arbuthnot Fisher. Durante el período inicial de la expansión naval de Alemania, Gran Bretaña no se sintió especialmente amenazada. Los Lores del Almirantazgo consideraron que las implicaciones de la Segunda Ley Naval alemana no eran mucho más amenazadoras que la flota establecida por la Primera Ley, y creían que era más importante centrarse en la situación práctica que en la especulación sobre futuros programas que fácilmente podrían ser recortados o cancelados. Sin embargo, algunos elementos de la opinión pública británica percibieron rápidamente la amenaza que suponían los programas de construcción alemanes.Padfield, p. 94 A pesar de su reacción despectiva, el Almirantazgo británico decidió superar la construcción alemana de acorazados. El almirante John Arbuthnot Fisher, que se convirtió en Primer Lord del Mar y jefe del Almirantazgo en 1904, introdujo grandes reformas para contrarrestar la amenaza de la creciente flota alemana. Se modernizaron los programas de entrenamiento, se descartaron los buques viejos y obsoletos y los escuadrones dispersos de acorazados fueron consolidados en cuatro flotas principales, tres de las cuales tendrían su base en puertos de Europa. El Reino Unido también hizo una serie de acuerdos diplomáticos, incluida una alianza con el Imperio del Japón que le permitió retirar unidades navales de extremo oriente y así concentrar más acorazados en el mar del Norte.Herwig, pp. 48–49
Las reformas de Fisher causaron serios problemas a los planes de Tirpitz, pues este contaba con fuerzas navales británicas dispersas al comienzo de un conflicto que permitiría a la más pequeña, pero concentrada, flota alemana lograr una superioridad local. Tirpitz ya no podía depender solo del alto nivel de entrenamiento de los cuerpos de oficiales y marineros, ni en la superioridad de los más modernos y homogéneos escuadrones alemanes sobre la heterogénea flota británica. En 1904 Gran Bretaña firmó la Entente Cordiale con Francia, su principal rival marítimo. La destrucción de las dos flotas rusas durante la Guerra Ruso-Japonesa en 1905 fortaleció la posición inglesa, y eliminó el segundo de sus dos tradicionales rivales en el mar.Herwig, p. 49 Estos hechos permitieron al Reino Unido descartar la «dualidad estándar de poderes» y centrarse únicamente en el ascenso naval alemán. En octubre de 1906 el almirante Fisher afirmó que «nuestro único probable enemigo es Alemania. Alemania mantiene su flota siempre concentrada a unas pocas horas de Inglaterra. Por lo tanto, debemos mantener una flota el doble de poderosa a unas pocas horas de Alemania».Herwig, p. 50
miniatura|izquierda|El HMS Dreadnought. La botadura de este revolucionario acorazado británico marcó un antes y un después en la ingeniería naval militar y reavivó la carrera armamentística previa a la Gran Guerra. El mayor golpe a los planes de Tirpitz se lo dio la botadura del acorazado británico HMS Dreadnought en febrero de 1906. El nuevo buque, armado con una batería principal de diez cañones de 305mm, era considerablemente más poderoso que cualquier otro buque de guerra. Los barcos capaces de plantarle batalla necesitarían ser bastante más grandes que los viejos predreadnought, lo que incrementaría sus costes y necesitarían del dragado de puertos y canales para adaptarse a ellos. El presupuesto naval alemán se había reducido y, sin nuevos fondos, Tirpitz tendría que abandonar su desafío a Gran Bretaña.Herwig, pp. 56-57 Por ello, el almirante alemán se presentó ante el Reichstag en mayo de 1906 para solicitar financiación adicional. La Primera Enmienda a la Segunda Ley Naval fue aprobada el 19 de mayo y aseguró los fondos para los nuevos acorazados, así como para los dragados necesarios por su gran tamaño. En marzo de 1908 recibió la aprobación una segunda enmienda a la Ley Naval para proveer mil millones de marcos adicionales para hacer frente al creciente coste del último acorazado. La ley también redujo la vida útil de los acorazados de 25 a 20 años, lo que permitió a Tirpitz impulsar la sustitución de los acorazados más antiguos. En mayo de 1912 fue aprobada una tercera y última enmienda que representó un compromiso entre Tirpitz y los moderados para autorizar la construcción de tres nuevos acorazados y dos cruceros ligeros. La enmienda pidió que la Flota de Alta Mar fuera dotada con tres escuadrones de ocho acorazados cada uno, un escuadrón de ocho cruceros de batalla y dieciocho cruceros ligeros. Dos escuadrones de ocho barcos fueron puestos en la reserva, junto con dos cruceros acorazados y doce cruceros ligeros.Gardiner & Gray, p. 135