Prehistoria Sería injusto, aún en un trabajo sencillo como este, el no citar al padre Alejandro Recio de venganza, auténtico pionero de la arqueología alcaudetense. Él, auténtico maestro de estos saberes, hizo magníficos estudios de los hallazgos más importantes que en tierras del término de Alcaudete han ocurrido.

Su situación en el valle del Guadalquivir, entre la España interior y la mediterránea, hizo que hubiera asentamientos humanos desde los tiempos prehistóricos.

En el Paleolítico Inferior y Medio hubo clanes o tribus de pocos miembros, que fueran aumentando durante el Paleolítico Superior y el Neolítico. En el término se han encontrado hachas de piedra, puntas de flecha y lascas, pertenecientes a periodos del Paleolítico Inferior, Medio y Superior.

De la Edad del Bronce quedan restos en la Sierra de Villodres, y útiles de piedra. Villodres quiere decir "villa de Odres", siendo estos "odres" la denominación que se le daba a las vasijas en donde se depositaban los restos humanos en la Edad del Bronce. En 1972, el tractorista Félix Fernández, en el "Cortijo de la Fuente", rompió una sepultura en la que se encontró un vaso pequeño, que se probó era argárico. De la llamada Cultura del Argar ha aparecido en la zona N. del municipio restos como una "tulipa" argárica y muestras de puntas de flechas y lanzas de bronce.

Probablemente, los tartesios fundaron y poblaron Alcaudete, aunque no nos quedan restos arqueológicos para demostrarlo.

Una vez acabados los tartesios en esta zona estuvieron asentados los túrdulos que fueron los que dieron estructura social y política al pueblo. Introdujeron el cultivo de la vid y del olivo. Se han encontrado restos y monedas de esta época. De la época íbera, existe una necrópolis del siglo VI a.E. en el llamado Cerro Merino, cuya excavación parcial arrojó gran cantidad de urnas cinerarias, decoradas con dibujos o estampilladas; también aparecieron fíbulas, vidrio púnico y cerámica de imitación griega. La necrópolis se encuentra situada en el declive del cerro, ocupando la cima del mismo restos de la población íbera, atestiguada por restos de cerámica, fusayolas y productos de industria lítica. En otras zonas del término de Alcaudete existen numerosos restos, entre los que son abundantes los exvotos de cerámica, por lo que hay quién aboga por la ubicación en este lugar de un santuario ibérico.

La investigación arqueológica y toponímica ha venido a demostrar que la ciudad árabe de Al-Qabdaq, hoy Alcaudete, no estuvo habitada por íberos en su actual emplazamiento, en cambio hubo en sus alrededores una serie de núcleos ibero-turdetanos, conociéndose el emplazamiento de alguno de ellos, aunque se desconoce el nombre que tuvieron. Así existieron focos de población ibérica en Fuente Amuña y Cerro de los Santos, Encina Hermosa (descampado próximo a Ventas del Carrizal), Salobral y Bobadilla.

En el C.I.L. II hay recogidas una serie de inscripciones, ciertamente iberoturdetanas, en las que se mencionan núcleos de población como "Ipocobulco" y “Sosontigi”. Algunos autores intentan situar a "Ipocobulco" en Encina Hermosa y a "Sosontigi" en el Salobral, basándose el segundo emplazamiento en el hallazgo de una lápida sepulcral, de una tal Petronia Sosontigitana, en dicho lugar. En los dos casos se trata de meras hipótesis, no desprovistas, ciertamente, de algún fundamento.

En la Fuente Amuña se han encontrado urnas, falcatas, flechas, cerámica y bronce. En el Cerro de los Santos, había gran cantidad de exvotos o estatuillas. Esta idea aún se puede reforzar con el nombre que tiene este último lugar, ya que el lenguaje popular ha asignado siempre el nombre de "santos" a las figuras humanas de las que desconoce su significación real (esculturas, exvotos, etc.). Debemos tener en cuenta que el hallazgo esporádico de un "santo" no es suficiente para designar el lugar de su hallazgo con este nombre, debiendo haber, por tanto, un cierto número de figuras encontradas, que de haber sido de cierta consideración podrían indicar la existencia de un santuario que hubiera existido en lo que hoy conocemos por Cerro de los Santos, o en sus proximidades (Cerro de la Celada). No obstante, se trata de conjeturas que, si bien tienen cierto fundamento, quedan aún por demostrar.

En el llamado "Corral de Galán" se encontró un bajorrelieve de un guerrero con trazas ibéricas, así como en la Bobadilla han aparecido estatuillas en piedra. También tenernos constancia de la existencia de una figura ibérica oferente y un relieve de Attis, cuyo paradero actual es desconocido.

Las tierras túrdulas, incluido Alcaudete, no pudieron ser tomadas por la fuerza por los cartagineses sino que tuvieron que establecer una alianza.

Edad Antigua De la cultura romana se han encontrado tres asentamientos: en el cortijo de Arroyo Ahillo, cortijo de la Tejera y huertas de Espejo.

J. Ruiz Jiménez, habla de la existencia de un núcleo de población, al parecer iberorromano, al pie de la Sierra Ahillos y distante una media legua del actual Alcaudete, en el cortijo de Arroyo Ahillo, para lo que se basa en el hallazgo de restos que parecen indicar la existencia de un foco de villas agrícolas, con restos de cerámica, un sarcófago plano y una lápida sepulcral epigrafiada, realizada en mármol cárdeno, en la que se nombra el municipio de Fravasosón, que parece denotar el nombre romano de Alcaudete, que seria "Fravasosón"; la inscripción en concreto es la siguiente: Q. VALERIUS OPTATUS AUGUSTALIS. PERP. HUIC. MUNICIPII FRAVASOSON LIGITANORUM. CENAS. PVBLICAS. DECREVIT ET. LOCUM IN QUO STATUAS. SIBI, UXORI LIBERIS Q. PONERET. LOCO ASIGNATTO PONENDAS CURAVIT

La traducción que da Argote Molina así como la interpretación es: "Quinto Valerio Optato, sacerdote perpetuo de los emperadores, habiéndole concedido los del gobierno del municipio Fravasosonense de los pueblos ligitanos por decreto público que comiese en los convites públicos y dándole lugar señalado en que pusiese estatua y las de su mujer e hijos, él las mandó poner".

Con ello Argote Molina, con pocas posibilidades de error, deduce que el nombre de Fravasoson es el que designaba la ciudad romana que se encontraba en lo que hoy son las afueras de la ciudad por su lado E.

La traducción debida a Masdeu es la siguiente: “El orden o Magistrado del Municipio Fravasosona, en los Ligitanos, en agradecimiento a los beneficios públicos de Q. Valerio Optato, seviro augustal perpetuo, ordenó cenas públicas y señaló lugar en que se erigiesen estatuas a él, a su mujer y a sus hijos, y el cuido de que pusieran en lugar señalado”.

Si consideramos que el lugar del hallazgo de la inscripción señalada fuese el enclave del Municipio Fravasoson, cosa probable pero no demostrada, se podría pensar que dicho núcleo de población se pudo asentar en lo que hoy es Fuente Amuña y Cerro de los Santos o en sus proximidades. Esta hipótesis se puede fundamentar en que la lápida a que nos estamos refiriendo apareció al pie de la Sierra Ahillos y a media legua de Alcaudete (aproximadamente 2,5 km.) y que sólo en los dos lugares antes expresados, al menos de los que tenemos noticia, han aparecido restos iberorromanos.

Aunque existen numerosos vestigios de esta época en el término de Alcaudete, solo podemos considerar como focos de población de cierta importancia uno que debió estar hacia la parte N. y E. del pueblo actual (Parque de la Fuensanta, Protegidas, Barrio de Belén) y no sobre los antiguos poblados. La necrópolis se encontraba por el actual campo de fútbol y la gasolinera del Ruedo, pues se han hallado restos de tumbas, monedas, piedras de molino, espadas y cerámica en esta zona. En 1960 se encontró una lápida sepulcral con la siguiente inscripción: D.M.S. L. CAECILIVS C SER. SEVERVS. TI ANNOR. XXX PlVS. IN. S. HIC. S.E.S.T.T. L.I.N.F.P. XX IN. A. La traducción es la siguiente: “Consagrado a los dioses Manes, Lucio Cecilio Severo, hijo de Cayo, de la tribu Sergia, de 30 y (...) de edad, piadoso para con los suyos, está aquí sepultado. Te sea la tierra leve. Enfrente de este lugar hay 20 pies, dentro del campo”.

Hace pocos años apareció en la excavación del actual campo de fútbol un sarcófago de plomo, de paredes y tapa lisas, con una longitud de 18 dm . Otros hallazgos de los que tenemos noticias, entrenador los que se encuentran varias inscripciones, se han perdido o han sido destruidas.

Entre la Sierra Ahillos y la de Chircales hubo otro núcleo de población romana. En él han aparecido tumbas formadas por “tegulae”, fíbulas, cerámicas en terra sigillata, un sarcófago de plomo (que la ignorancia destrozó) y una estela, al parecer sepulcral, con la siguiente inscripción: MINICIA C. F. MODERATA La traducción de la misma es la siguiente: “Minicia Moderata hija de Cayo”.

Esta estela (o lápida) se encuentra fragmentada a partir del texto citado, por lo que desconocemos el resto el contenido que, sin duda alguna, debió de existir.

Otro núcleo de población romana debió estar en el Vado Hondo (Venta Espejo), donde se han hallado cerámicas, mosaicos, un togado. piedras de molino, etc..

Lo que parece estar fuera de duda, actualmente, es que la Villa de Alcaudete no fue la antigua “Nunditanum”, que perteneció jurídicamente, según el historiador Plinio, al Conventus Cordubensis, puesto que no ha aparecido ningún resto que así lo indique.

Otras lápidas han aparecido en el Camino Viejo de la Fuensanta, otra en el Corral de Galán; y, en el Cerro de los Burros, en Bobadilla, una estela.

En la Sala 6 del Museo Arqueológico Nacional estuvo expuesta una lápida encontrada en Alcaudete (aunque no se sabe exactamente donde) cuya inscripción es: M. VALERIAE FAUSTINE H.S.S. S.T.T.L.

En el siglo pasado existía (hoy en día, se desconoce su paradero) una lápida en un cortijo que fue propiedad de la familia Adán. Medía una vara y media de larga y servía de poyo en la entrada del cortijo. Con caracteres muy bien conservados se leía las siguientes inscripción: OCTAVIS TAVSTlNVS AN. LX ANNIA PHILVSAX AN. L PISITSSS VTI

Recientemente se ha descubierto una nueva estela, la cual está realizada en granito (?) gris oscuro, de gran dureza, rota por su parte media. La parte inferior conserva un resalte. Superficie pulimentada y sin adornos en la cara que presenta la inscripción y en las laterales, mientras que la cara posterior está desbastada escasamente. Mide 232 x 55/58 x 30/33 cm.. Las letras miden 8 cm. en la primera línea; 7 cm. en la segunda y tercera; 5 cm. en la cuarta y 6 cm. la quinta, con una separación de 1,5 cm. entre la primera y segunda líneas, al igual que entre la segunda y tercera, siendo de 1 cm. en las siguientes. Interpunción normal. Las letras son capitales cuadradas de buena factura, ductus regular y firme. La incisión es triangular y profunda. Las letras llevan terminaciones muy marcadas. La "A” de "FIRMA" presenta nexo con la “M”. Apareció a inicios del año 1988 en las obras de excavación que se realizaron con motivo de la urbanización de un terreno situado al E. del actual Club Polideportivo de Alcaudete a unos 20 m del muro que rodea este complejo. Durante algunos años se conservó una de las dos partes en que se encuentra partida, a unos 150 m del lugar junto a la casa de campo, junto con otras dos losas de iguales características (tamaño, material, pulimentadas por tres de sus cuatro caras, etc.), pero sin presentar ningún tipo de inscripción o moldura visible. Posteriormente fue trasladado todo al Museo Arqueológico Provincial de Jaén. A continuación transcribimos y comentamos. El texto, repartido en cinco líneas, es como sigue: P. CINClVS P. F. SER. PAT ANILLA. P. L. FIRMA POSVlT. L. ClNC. P. F. L. P. CXXX

La posible trascripción sería: P(ublius) Cincivs / P(ublii) F(ilio) SER(gia) Pat / ANILLA P(ublii) L(iberta) FIRMA / POSVIT L(ucii) CINC(ius) P(ublii) F(ilio) / L(ocus) P(edum) CXXX