miniaturadeimagen|La sociología urbana se enfoca en los fenómenos saludables vinculados con el proceso de urbanización.|alt= miniaturadeimagen|La determinación de los espacios públicos sugiere formas de vivirlos. La sociología urbana es el estudio sobre la vida social y de las interacciones humanas en áreas metropolitanas y momentos históricos de las ciudades. Es una disciplina normativa de la sociología que intenta estudiar las estructuras, procesos, cambios y problemas de un área urbana y, hecho eso, proveer aportaciones para el urbanismo y el diseño de las políticas.

Los sociólogos urbanos usan el análisis estadístico, la observación, la teoría social, las entrevistas, y otros métodos como ser comparativo y funcionalista, trabajos de campo, propios de las ciencias sociales, para estudiar un rango amplio de temas, incluidas las tendencias de migración y demografía, la economía, la pobreza, las relaciones interraciales, las tendencias económicas, etcétera.

Autores como Michel Bassand sugieren algunos temas clave para la investigación de este fenómeno urbano. Bassand explica que es imposible explicar el fenómeno urbano sin la relación constante con la sociedad que lo habita. A su vez, sostiene que gran parte de la dinámica urbana es una construcción histórica, no una creación nueva que se renueva; y que la misma se analiza como una red de flujos: redes de vías, plazas y espacios públicos, de energía, de agua, de transporte, personas, mercancías y de comunicación. Manifiesta la importancia de analizar los actores que intervienen: los actores económicos, los actores políticos, los profesionales (arquitectos y urbanistas) y los habitantes.

La sociología urbana suele relacionarse con la Revolución Industrial. Sin embargo, el comenzar a plantearse modificar cuestiones urbanas proviene de hace un tiempo atrás. Estas preocupaciones sociales en relación con las ciudades eran más habituales en el mundo occidental, cuando la grieta “campo-ciudad” era más acentuada. Hoy en día, esta demarcación se encuentra más debilitada y  la urbanización interviene no solo en las actividades sociales, en las personas y en los espacios, si no también condiciones, maneras de vida, mentalidades y hasta en las comunidades rurales. miniaturadeimagen|180px|Robert Ezra Park, uno de los principales exponentes de la Escuela de Sociología de Chicago. Durante la revolución industrial, sociólogos como Max Weber y Émile Durkheim se centraron en la urbanización creciente de la vida social y en los efectos que tuvo sobre los sentimientos de alienación y anonimidad en el individuo.

Uno de los problemas de la sociología urbana es la definición de su objeto de estudio, puesto que la urbanización puede referirse, a la vez, a las formas específicas de organización humana y a su correlato cultural, o cultura urbana. En síntesis, la urbanización puede comprenderse como un modo de producción social del espacio.

Los estudios académicos en sociología urbana pueden separarse en dos grupos: los marxistas y neomarxistas, que conciben a la ciudad como un espacio económico y social; y los seguidores de la Escuela de Chicago, que se enfocan en la distribución del espacio en la urbe. En particular, la Escuela de Sociología de Chicago combinó la teoría sociológica con los estudios etnográficos para comprender cómo se desenvuelven los individuos en los sistemas urbanos y entre ellos.

Los sistemas urbanos interpretan los diseños sociales y sus estructuras en relación con el desarrollo de los espacios-tiempos. En otras palabras, el espacio urbano es la extensión del individuo: producto de sus experiencias y emociones vividas dentro de un tiempo y espacio determinado. Si el espacio constituye una parte fundamental de la identidad, cualquier cambio al espacio supondrá una alteración a la identidad, y viceversa. Así, los cambios en individuos y grupos sociales generan transformaciones en los espacios.

La ciudad Las ciudades aportan bienestar colectivo, y desde la sociología, se considera a las ciudades como el lugar para satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes, así como el lugar donde se encuentran bienes públicos esenciales

Todos los elementos de la ciudad, como los espacios públicos, calles, edificios y plazas tienen un por qué y son esenciales para determinar algunos ámbitos como lo social, la economía, política y cultura de las ciudades. Los habitantes también determinan y moldean a la ciudad, ya que los espacios de la ciudad se vuelven un punto de encuentro, se interpretan los símbolos y da lugar a un significado de la ciudad subjetivo, lo que va originando la biografía de la ciudad. Cada persona que entra y sale, que habita 1,2 o 30 años en ese espacio, se vuelve parte de la biografía de la ciudad.

El diseño y estructura de la ciudad y sus espacios públicos son muy relevantes para lograr espacios y encuentros de calidad. Por ejemplo, el tamaño de las calles, de las aceras y/o banquetas para caminar, los espacios verdes y la cantidad de árboles (que son conocidos como el pulmón de la ciudad), van a determinar el tipo de relación de sus habitantes, si las aceras son sólo para deambular de un lugar a otro o si serán puntos de encuentro (como el hecho de que haya bancas para sentarse, sombra, etc.), se puede ver más de esto en “Carne y piedra”, de Richard Sennet.

Modelos urbanos La planificación urbana debe tomar en cuenta su estructura física y simbólica. Los corredores cortos permitirán facilitar el acceso de los individuos a los espacios, sin importar las diferencias culturales o sociales. Los bordes que delimitan zonas no solamente tienen la capacidad de establecer un dentro y un afuera, sino que en diferentes lugares y contextos lo bordes tendrán la posibilidad de vincular un lugar con otro. Sin esta cualidad el espacio tiende a fragmentarse, en cambio sí tienen función que vincula, contribuye a la unidad de la comunidad.

Todo esto incluye la seguridad urbana. Un ejemplo son las vías de circulación, estas no tendrán solo una función, sino que también permitirán una variedad de unidades que se muevan en estos espacios. Las bicicletas, los peatones y los automóviles tendrán la posibilidad de transitar conviviendo con otras entidades. Esto contribuye a las dinámicas que lubrican la vida social y el espacio. El tráfico mixto sirve para que se comparta entre grupos el tránsito, logrando así una relación y equilibrio adecuadas.

La ciudad sustentable involucra a la planificación urbana, los recursos, los individuos y la organización social para crear un ecosistema de grupos, que son libres para apropiarse del espacio y coexistir. Estos grupos circulan y conviven para ejercer su ciudadanía de la manera más óptima. Tienen igualdad de oportunidades para la vida social y la movilidad, de manera que todos están beneficiados. Esto no solo repercute en la organización de la ciudad, sino también en los modelos de vida de los individuos, las personas adquieren mejores hábitos, mejoran los vínculos entre personas y la comunidad, además de que tienen la capacidad de libre expresión. Esto mejora tanto la calidad de vida urbana como la calidad de vida de los individuos.

Existen dos modelos antagónicos que generalizan los modelos urbanos a simple vista: el modelo de la ciudad difusa y el de la ciudad compacta.

Ciudad difusa Comenzando por la ciudad difusa, se caracteriza por tener las funciones de su territorio de una forma dispersa, que se asienta sobre una base que no puede sostenerse a sí misma, ya que es exorbitante el uso de recursos y de tiempo, y recordemos que algunos de esos recursos son limitados. Por lo tanto, en los nuevos diseños de lo urbano, que tienen fundamento en este modelo, se le cuestiona el hecho de que tiende al individualismo, ya que los barrios son ahora residenciales y da lugar a la exclusión, volviendo al hogar como el único espacio social. Existen diferentes características de la ciudad difusa, una de ellas es la organización territorial, la cual tiene su principal vínculo con los usos que le dan al área, con la intención de volver eficientes las actividades económicas y la distribución geográfica. Esto se ve reflejado en que cada área está separada de otra, por lo que estas divisiones implican separaciones considerables. Lugares como las universidades, las áreas industriales, las residencias y los comercios al encontrarse separados, implica una necesidad de movilidad para los individuos. Los mecanismos para moverte de un lugar a otro tienen que utilizar vías y/o carreteras densas. Es importante mencionar que conforme va creciendo la población, también lo hacen las calles, imposibilitando la organización estratégica adecuada. Los mecanismos de transporte juegan un papel muy importante en la ciudad difusa, ya que estos si bien, logran trasladarte de un lugar a otro, dado la mala organización y el rápido crecimiento de la ciudad se provocan tráficos muy densos, implicando también la cuestión de energía. Las únicas formas de resolver estos problemas es ampliar cada vez más la red vial y aumentar la velocidad del tránsito para evitar estancamientos, pero aun así no se resuelve el problema de la contaminación (Rueda, 2002).

El propio crecimiento sin control provocará que no exista una estabilidad en su conformación. Los recursos, el tiempo y la organización están vulnerables e inestables, sin embargo, lo único que es seguro es el agrupamiento de sectores residenciales. Mientras que las periferias son segregadas. Todas estas tendencias la vuelven una opción no muy viable de ciudad, pues se encuentran expuestas en cuanto a la organización, los contactos entre personas, el uso de energías, las regulaciones y las comunicaciones.

Ciudad compacta Por otro lado, está la ciudad compacta y se caracteriza visualmente por tener una densidad de edificios, una estructura como lo que llamamos “cuadras”, ya que las calles son paralelas vertical y horizontalmente (como cuadrícula). A diferencia de la ciudad difusa, en la ciudad compacta vemos una accesibilidad mayor para peatones, en la ciudad difusa las distancias son más largas y por lo tanto es mayor el uso de automóvil. Atendiendo el caso de la ciudad compacta, se habla sobre que varios especialistas en urbanismo se dieron la tarea de buscar una mejor forma de organización. La economía en los sistemas urbanos ha provocado una mala distribución, organización y usos de los espacios, provocando un gran impacto ambiental y de estrés, todo por la separación de las funciones y el espacio. Es por esto que es necesario encontrar una opción viable y sostenible para dar forma a una ciudad.

Para dar solución a todos estos problemas, una ciudad compacta se propone crear espacios para que la gente pueda andar a pie, creando más áreas y espacios naturales. Además, ubica las áreas de tal forma que no se tengan grandes distancias entre diferentes sectores, ubicando una amplia gama de espacios de comercio, industria, áreas verdes, etc., para que los individuos puedan tener un mejor acceso a estos sitios.

Ciudad “hojaldra” Se le denomina así a la ciudad que se conforma por “12 capas”, que son 12 realidades urbanas que confluyen entre sí y dan lugar a la ciudad hojaldre. Esas 12 ciudades formadas entrelazadas son: la ciudad de la disciplina, la ciudad planificada, la ciudad poshistórica, la ciudad global, la ciudad dual, la ciudad del espectáculo, la ciudad sostenible, la ciudad como naturaleza, la ciudad de los cuerpos, la ciudad vivida, la ciberciudad y la ciudad chip.

En este apartado nos extenderemos solamente con algunos de ellos, que son los principales.

La ciudad global