Roldán es una pedanía del municipio de Torre Pacheco, en la comunidad autónoma de la Región de Murcia, España.
Situado en el centro oeste del término municipal de Torre Pacheco, a 8 kilómetros de la cabecera del municipio y con una elevación de 102 Dista 34 kilómetros de la ciudad de Murcia y 28 kilómetros de Cartagena. En el último censo constan 7.298 habitantes.
Historia Actualmente no hay constancia de restos prehistóricos en el pueblo, y es probable su existencia. Hace millones de años el campo murciano estaba inundado por las continentales, formando la llamada cuenca de Torre Pacheco. Estas cubrían parte del municipio, emergiendo sobre ellas el Cabezo Gordo como una isla. Las aguas se fueron retirando con el paso del tiempo a una segunda línea, Sucina, Balsicas, Roldán, Los Alcázares..., y muy posterior a su ubicación actual.
Con el descubrimiento de restos de Homo neanderthalensis y Homo sapiens, en la Sima de las Palomas en el Cabezo Gordo y vistas las circunstancias y la cercanía, no sería extraño su deambular por estos parajes.
Dando un salto de millones de años en la historia llegamos a la época Íbera. A consecuencia de los movimientos de tierra para la construcción del Residencial “La Torre” por Polaris Word en Roldán, en la página “Web de arqueología” aparece una información sobre el hallazgo de vestigios íberos, a falta de su definitiva catalogación por los organismos pertinentes.
Con la dominación romana se trasforman los campos, aumenta la casi inexistente agricultura y fundan villas (Fundus) agrícolas, localizadas en estos campos y buena prueba de ello es la pedanía del Jimenado y en Roldán se encuentran indicios entre la Balsa, Valderas y en el límite con los Rocas del Jimenado.
Después de un vacío documental relativo a la época visigoda y Bizantina en nuestro entorno, nos situamos en la época árabe. Estos aprovechan los asentamientos de otras culturas en el municipio para su establecimiento, y buena prueba de ello es Roldán, que se encuentran restos de cerámicas, monedas, muros, balsas..., casi en los mismos lugares. Estos no tardan en apreciar que la savia de las aguas era absorbida por las tierras sedientas y pusieron en práctica su experiencia para combatir el elemento hostil y conseguir el mayor provecho. Canalizando el agua (Murcia ya sufría el eterno problema del agua) y excavando pozos y aljibes para cubrir sus necesidades primarias y cultivar sus huertos. Además de traernos nuevas plantas que junto a lo anterior desembocaría en una transformación de cultivos en nuestros campos.
Durante siglos convivieron con los viejos cristianos y judíos, dejando un gran legado cultural. Después vendrían los desórdenes y las reyertas entre los emires árabes y esto les llevaría a pactar con los castellanos y convertir a Murcia en un reino dependiente y protegido de la Corona.
Tras la Reconquista del Reino de Murcia en el , por el Príncipe heredero y posteriormente proclamado, Rey D. Alfonso X “El Sabio” Se inicia una transformación política y social. Fijándose sus límites, jurisdicciones y su reparto territorial, comienza la repoblación de Murcia, que da lugar entre los siglos - y es llevada a cabo por el Rey y sus predecesores.
La repoblación se hizo lentamente debido a la inseguridad que provocaba las razzias granadinas y los ataques de la piratería norteafricana en las costas y campo ribereño, lo que hacía muy difícil el asentamiento de la población. Dando lugar a la construcción de torres vigía que sirvieran de refugio y protección a los exiguos colonos que habitaban estos parajes. Estos se dedicaban a la pesca, recogida de leña, esparto, albardín y su mayoría al pastoreo debido a la abundancia de matorral y buenos saladares. De ahí que se diera la trashumancia y hasta aquí se desplazaban la ganadería de la serranía de Cuenca por la Cañada Manchega, (en España había en la Edad Media 3 Cañadas Reales) de donde partían dos ramales; uno a Andalucía y otro a Murcia y el Campo de Cartagena. Abrevando por el camino en los aljibes y balsas del municipio que encontraban a su paso, como son los casos de Roldán que en 1490 ya había disputas entre los moradores y forasteros por intentar cortar el paso del ganado por sus tierras, o en 1502, en el Jimenado, donde un ventero les quería cobrar el agua, siguiendo su camino por Pacheco e incluso llegando hasta San Ginés de la Jara. Pues también se conocía esta Cañada como el camino del susodicho.
La pacificación se consigue progresivamente con la ayuda de nuevos moradores procedentes de Aragón, Castilla, Galicia y Cataluña principalmente, que obtienen su recompensa con títulos, tierras y reconocimientos reales, y de cuyos apellidos queda constancia en todo el territorio murciano. Ejemplo de ello es la llegada de los Saavedra, (1330) Roda, (1374) y Pacheco. Esta última llega en 1472 y sería la que más tarde (1478) fundaría el municipio y uno de sus descendiente fundó la parroquia en 1603.
Entre otros apellidos que se asienta en Murcia aparecen los Roldán en 1530, proceden del Reino de Valencia, aunque son originarios por primera ascendencia del linaje Alagó en Francia. Toman tierras en esta zona ribereña donde se conservan sus topónimos y un claro ejemplo de ello es nuestro pueblo. Aunque yo discrepo de la fecha de llegada de los Roldán, dada por el “Licenciado Cascales” pues en las donaciones del Concejo de Murcia, se le concede tierras a Juan Roldán en el año 1479.
Roldán, de este apellido procede el nombre del pueblo según la tradición oral. La primera referencia que se tiene de esta familia la vimos anteriormente y se hallan otras referencias de sus posesiones en Roldán, en el legajo del A. M. M. Concedidos a D. Alonso y Juan Roldán por mercedes anticipadas de tierra en el Campo de Cartagena, año de 1590, y en otro de 1679 se refiere a la hacienda de Roldán.
Además de los Roldán, se asientan en este pueblo los apellidados; Los Gil o Guill, Sánchez, Montero, Ximenez, Fontes, Ferro, Romo, Batlles, Jumilla, Ceballos, Roca etc.
Algunas de estas familias no explotan sus tierras en el momento de la adquisición por los motivos antes referidos y a las que se suman, epidemias, plagas y adversidades climatológicas, por lo que las mantienen unidas a sus estirpes y cuando las circunstancias fueron propicias, las ponen en producción. Se entiende que con el incremento de la actividad agrícola y ganadera se incrementaría la mano de obra con jornaleros, labriegos...etc. Demandando estos la necesidad de construir viviendas y así fijar su residencia, pues hasta hora habían sido un tanto nómadas. Estas al principio serían en las mismas parcelas de los señores, donde tenían sus casas- fuertes o labraderas, caso de la Hacienda de Roldán, al parecer la primera que se construye en la centuria del y la Hacienda de la Torre a finales de la misma.
Si al principio se establecen en dichas haciendas, poco a poco van surgiendo nuevas colonias y caseríos ante la imposibilidad de dar cobijo a todos.
Así surge el pueblo de Roldán a unos 1.800 m de la primitiva hacienda donde se asientan el primer núcleo de población y toman el nombre de ésta. A su alrededor nacen, el barrio de Los Segados, donde se asientan los segadores en época de cosecha, el barrio Los Rubios, en torno al pozo de dicho nombre, a unos 800 m el barrio de Los Ferro, cuyos jornaleros toman el apellido del dueño de la finca de la Torre, D. Antonio Ferro (11), de procedencia italiana, Los Peruchos, Las Armeras, la Cañada, la Vereda, las fincas de Lo Duro, las Moreras, Lo Romo, los caseríos de los Castejones, los Cachimanes, Los Sánchez.., todos ellos configuran el actual pueblo absorbidos por el mismo.
A principios de 1700, estas gentes luchaban por conseguir la mayor productividad de estos campos áridos donde se cultivaba algarrobos, olivares, almendros, cereales, (trigo, cebada, avena) algunas tahúllas de viña, albardín..., aunque la mayoría de tierra permanecían en baldío pues era secano puro y duro. Así aparece reflejado en un testamento de repartición de bienes de 1735. También luchaban por conseguir mejoras de tipo económico, social y religioso, y aunque pocos, pues en el padrón de 1721, Roldán contaba con 29 almas que no vecinos, (por aquel entonces sólo censaban los cabeza de familia y contribuyentes más pudientes) ya habían surgido algunos oficios, barbero, aperadores, herreros, taberneros, aguadores, molineros..., y según parece ya contaban con la ermita, pues cuando el diputado (12) de T. Pacheco acude al Concejo demandando ayuda, este nombra las primeras tenencias en aquellos lugares que tienen ermita.
Paso a paso se va afianzando el pueblo gracias a estos hombres y mujeres forjados bajo el duro sol, que trabajan y luchan diariamente por conseguir que estas tierras semidesérticas algún día den sus frutos, tardaran muchos años pero ni los avatares de la naturaleza ni las guerras harán que decaigan sus ánimos y conseguirán transformar su secano suelo en un vergel. Todo ello gracias a su esfuerzo sobrehumano que le llevó a excavar pozos, construir balsas, pantanos…, en busca del tan preciado líquido y que se vería recompensado con la llegada del trasvase Tajo-Segura en los años setenta del .
Cambiando radicalmente la agricultura y sus cultivos; alcachofa, melón, brécol, lechuga, siendo estos reconocidos internacionalmente.
Sin olvidar que muchos otros buscaron el sustento en el último tercio de 1800, en la industria y más en concreto en las famosas minas de La Unión, (pudo ser este un punto de encuentro con la afición al cante jondo y el Trovo) y el ferrocarril de Cartagena.
Ya metidos en el . En la década de los 50 otros buscaban su oportunidad en la Refinería de Valle de Escombreras y unos cuantos cogían sus maletas con destino a Barcelona, para otros el recorrido era más largo, Alemania, Francia, Suiza..., quien iba a pensar que este pueblo pasadas unas décadas sería receptor de emigrantes.
A partir de los 60, este pueblo empieza a resurgir de su maltrecha economía debido a la nueva fuente de riqueza que supone para sus habitantes la Construcción. Por aquel tiempo destacan en el ramo, dos empresarios, Ramón Ruiz y Mariano el “Colache”.
El espaldarazo en este sector lo consiguen un grupo de personas que forman la Cooperativa de Viviendas San José de Roldán, (1961) con la construcción de 53 viviendas subvencionadas, creando nuevos puestos de trabajo y ofreciendo la oportunidad de su adquisición a precios asequibles o préstamos a bajo interés. Después le seguiría una segunda fase.
Acto seguido comienza el despegue de la construcción en el pueblo. Surgen nuevos empresario y Sociedades que proyectan nuevas casas; las del Bambi, el barrio de la Encarnación, La Loma.., los primeros chalets, el primer edificio de dos plantas y un largo etc. que no parara hasta llegar a la actualidad. Todo esto trae consigo ese bienestar tan deseado por todos, creándose nuevas empresas y oficios; de transportes, cerrajería metálica, estructuras, carpinterías, garajes, ferreterías, fontanería, electricidad. Los comercios se especializan en muebles, electrodomésticos, menaje. Otros amplían sus pequeños negocios de carnicería, panadería, confitería, fábrica de embutidos, peluquería, mercería, zapatería, tejidos y confección.., llegan los nuevos Supermercados, almacenes hortofrotículas, en este último las mujeres encuentra su oportunidad de incorporarse al trabajo de manera independiente (siempre fue mano de obra, subordinada a las tareas domésticas y al negocio familiar) y esta sirve para revitalizar la economía familiar, la del pueblo y la suya propia. Además se abren nuevos horizontes tanto para la mujer como el hombre y que veremos posteriormente.
La lógica mejora del nivel de vida les permite un cierto desahogo y por consiguiente a tener momentos de ocio y tiempo libre para desarrollarse social y culturalmente.