thumb|right|250px| thumb|right|180px|Ilustración publicada por la revista británica Puck en 1903, en la que se identifica a Rusia con un campesino rudo, bárbaro y oscuro. La alegoría del «Espíritu de la Civilización» señala con el dedo al campesino y el pie de imagen dice: «Expuesto al desprecio del mundo». Se entiende por rusofobia en un sentido descriptivo como el «odio a los rusos». Precisando mejor el concepto, el historiador español José M. Faraldo ha señalado que «la palabra “rusofobia” es un término que se ha usado en los últimos 150 años para describir el miedo, la aversión, la hostilidad o el prejuicio hacia Rusia, lo ruso, el pueblo ruso o la cultura rusa en general». Sin embargo, este historiador advierte que «definir qué es la rusofobia y describir su acción es mucho más complejo de lo pudiera parecer» porque «el concepto ha sido objeto de abuso por la propaganda rusa, victimista». Tanto el nacionalismo ruso como el Estado ruso han usado la rusofobia como arma política, especialmente en la época de gobierno de Vladímir Putin (del 2000 hasta la actualidad) durante la cual «la acusación de rusofobia se ha venido utilizando para marcar a todo aquel que se opusiera a las líneas maestras de su liderazgo, dentro y fuera del país».
Faraldo señala también que «la rusofobia ha sido, históricamente, un fenómeno muy escaso. […] No ha habido pogromos antirrusos, no ha habido una discriminación sistemática de ciudadanos rusos por el hecho de serlo ―ya hemos visto las excepciones, sobre todo en los países bálticos―. […] Si lo comparamos con la fobia más conocida de la historia de los últimos mil años ―el antisemitismo―, la rusofobia carece de historial persecutorio, discriminatorio y no digamos eliminatorio». Además, «la valoración de lo ruso no ha sido siempre negativa… La rusofilia es otro de los discursos más habituales de la modernidad, sea como alternativa al capitalismo, sea como último refugio de determinados valores, como la tradición o la masculinidad patriarcal».
El sentimiento rusofóbico está muy extendido entre los rusos, empezando por el propio presidente Vladímir Putin que está persuadido de que «Rusia está rodeada de enemigos» que «acechan el país, lo amenazan, no lo aceptan, no entienden sus particularidades, lo intentan debilitar, destruir, en suma». «Hay muchos otros rusos que están convencidos de que el mundo les odia y les persigue… Esa percepción del odio y del desprecio acrecienta el aislamiento y la soledad de Rusia», ha afirmado José M. Faraldo.
Etimología
El término rusofobia proviene de la unión de dos palabras: «russo», que se refiere a Rusia, y «fobia», que proviene de la palabra griega φόβος, que significa miedo; es decir, el término designa una actitud negativa, suspicaz, hostil y sesgada hacia el pueblo ruso, Rusia,русофо́бия (rusofobia), en ruso, consultado el 02/08/2025. la cultura rusa, el idioma ruso o la política estatal rusa;РУСОФОБІЯ (RUSOFOBIA), en ucraniano, consultado el 02/08/2025. una fuerte aversión u hostilidad hacia Rusia (o la ex Unión Soviética), su gente y su cultura;ПОНЯТИЕ «РУСОФОБИЯ» У РУССКИХ АВТОРОВ XIX-XX ВВ (EL CONCEPTO DE «RUSOFOBIA» EN LOS AUTORES RUSOS DE LOS SIGLOS XIX Y XX), en ruso, consultado el 02/08/2025. una dirección específica en la etnofobia.Доклад к заседанию Координационного совета по культуре при Министерстве культуры Российской Федерации по вопросу: «О формировании толерантности в обществе, развитии межнационального общения и борьбе с ксенофобией средствами культуры» (Informe a la reunión del Consejo Coordinador de Cultura del Ministerio de Cultura de la Federación de Rusia sobre el tema: «Sobre la formación de la tolerancia en la sociedad, el desarrollo de la comunicación interétnica y la lucha contra la xenofobia a través de la cultura»), en ruso, consultado el 02/08/2025.
En la literatura sobre fobias antirrusas, se presta poca atención al aspecto lingüístico y conceptual del fenómeno en estudio. El uso irreflexivo de términos conduce a la confusión de fenómenos dispares.
El término se ha convertido en un cliché político entre los funcionarios rusos y los medios de comunicación progubernamentales.Источник «русофобии» — в Кремле (El origen de la «rusofobia» está en el Kremlin), en ruso, consultado el 02/08/2025. «Русофобия» — пропагандистский ярлык. Но проблема существует (La «rusofobia» es una etiqueta propagandística. Pero el problema existe.), en ruso, consultado el 02/08/2025.
Las críticas al liderazgo ruso y el rechazo a la política exterior rusa suelen considerarse manifestaciones de rusofobia y, en ocasiones, se equiparan al antisemitismo.Абсолютно исчерпывающий путеводитель «Медузы» по русофобии (в том числе махровой и оголтелой) (Guía completa de Meduza sobre la rusofobia (incluidas las más flagrantes y frenéticas)), en ruso, consultado el 02/08/2025.
Historia
250px|thumb|Grabado de propaganda antirrusa impreso en Núremberg en 1561, al principio de la guerra livonia.
Desde principios del , se pueden observar manifestaciones individuales documentadas de rusofobia. En este periodo destaca la propaganda contra el Estado Ruso realizada por: estadistas, historiadores y escritores lituanos y polacos y, posteriormente, por los jesuitas.
Esta propaganda surgió de la rivalidad por las tierras eslavas orientales, así como de la lucha confesional del catolicismo con la ortodoxia. El Rey Segismundo I Jagellón el Viejo, quien intentó impedir cualquier alianza política del Estado Ruso en Europa, convenció a los monarcas occidentales de que los moscovitas no eran cristianos, sino crueles bárbaros procedentes de Asia que conspiraban con los turcos y los tártaros para destruir la cristiandad.A People Born to Slavery»: Russia in Early Modern European Ethnography, 1476—1748
Según P. U. Møller, un eslavista danés contemporáneo, en el , los rusos se encontraban entre los países y pueblos «descubiertos» por los europeos occidentales que, en aquella época, pasaron a conocer sus costumbres y hábitos con curiosidad y, a menudo, con horror.Mylnikov A. Cerca y lejos // Rodina. - 2006. - n.º 4 . - pág.37.
Cuando el Iván Grozny (‘el amenazador’, ‘el que infunde respecto’), que en 1537 se ha autoproclamado zar, ‘césar’, ‘emperador’, de todas las Rusias, irrumpó en el escenario europeo invadiendo (el 22 de enero de 1558) y conquistando Livonia, lo que le proporcionaba una salida vital al mar Báltico, aunque más tarde la perdería tras ser derrotado en la larga Guerra Livonia (1558-1583), prejuicios y estereotipos negativos sobre los «rusos» se reforzaron en Europa.
Fueron creados durante la guerra por la propaganda livonia. Los panfletos editados en alemán y generalmente profusamente ilustrados presentaban al zar Iván como un tirano cruel y paranoico (de ahí que tradujeran el apelativo Grozny por ‘Terrible’ y con ese término sigue siendo conocido en la actualidad) y a sus ejércitos como bárbaros que cometían todo tipo de atrocidades (en realidad estos escritos reproducían muchos de los tópicos y lugares comunes lanzados contra los turcos otomanos). En ocasiones recogían los testimonios de las víctimas de la invasión de Livonia y de desertores de habla alemana que habían servido en los ejércitos de Iván. Especialmente impactantes eran las imágenes que mostraban torturas, violaciones, empalamientos, mutilaciones y asesinatos de hombres, mujeres, ancianos y niños. «Más allá de que los hechos fueran ciertos o no, estos panfletos formaban parte de guerras de propaganda que todos los Estados han llevado a cabo para perjudicar a sus enemigos», ha puntualizado José M. Faraldo.
y el Testamento de Pedro el Grande
Durante el Rusia fue englobada dentro de la «Europa Oriental», un término inventado por los ilustrados para identificar a la «otra Europa», la no civilizada, la que no seguía los principios de las Luces, y eso también contribuyó a expandir los estereotipos negativos sobre los «rusos». El filósofo Voltaire viajó a Rusia para aconsejar a los zares «ilustrados» ―especialmente a la zarina Catalina II― que se habían propuesto «europeizar» Rusia y sacarla de la barbarie y el oscurantismo.
En el , Dominic Lieven, um historiador inglés, dijo que en los estados de Europa Occidental, los rusos podían ser percibidos como «un equivalente nuevo y mucho más peligroso de los otomanos: los mismos bárbaros crueles y extranjeros, pero mucho mejores a la hora de dominar los logros técnicos europeos».Dominique Lieven. El Imperio ruso y sus enemigos desde el siglo XVI hasta la actualidad. / Trad. del inglés por A. Kozlik y A. Platonov. Moscú: «Europa», 2007, pág. 368.
El Testamento de Pedro el Grande
En 1797, el Directorio francés recibió un documento falsificado de Michał Sokolnicki, un general polaco, que sería el último testamento del zar Pedro el Grande. En él, el zar supuestamente exigió que sus sucesores, mediante guerras constantes y poder blando, primero conquisten el Imperio sueco, la República de las Dos Naciones, Austria y el Imperio otomano y luego, el Sacro Imperio Romano Germánico y Francia, subyugando finalmente todo el continente europeo a Rusia.
En octubre de 1812, por orden de Napoleón Bonaparte, la falsificación se publicó en la colección de Charles-Louis Lesure. En varias de sus obras, Lesure promovió la narrativa de que, a diferencia de otros estados cristianos, la cristianización de la Rus no condujo a un ablandamiento de la moral de sus habitantes. La propaganda bélica del Imperio napoleónico exageró los casos de saqueo, retratando al Ejército Imperial Ruso como hunos salvajes.Raymond T. McNally. Las orígenes de la rusofobia en Francia: 1812-1830 (Inglés) // The American Slavic and East European Review. — 1958.
En las décadas siguientes, el «Testamento de Pedro el Grande» resurgió periódicamente. Por ejemplo, durante la guerra de Crimea (1853-1856), cuando Francia estaba nuevamente en guerra con Rusia, Napoleón III ordenó que el documento se colocara en los edificios públicos de París.
thumb|Ilustración satírica británica sobre «El Gran Juego» que enfrentó en la segunda mitad del al Imperio británico y al Imperio ruso por el dominio de Asia central. En el centro el emir de Afganistán rodeado por el oso ruso y el león británico. El pie de imagen dice: «Salvadme de mis amigos».
Las élites rusas se defendieron de estos estereotipos y así fue como nació el término «rusofobia» en un sentido político, por obra del poeta y diplomático Fiódor Tiútchev. Tras recorrer Europa durante más de treinta años, Tiútchev alcanzó un alto puesto en la administración zarista dentro del «Tercer departamento de la oficina de su majestad imperial», es decir, la policía política. Como instrumento para hacer frente a la «rusofobia» defendió la idea del paneslavismo, que debía guiar la política exterior del Imperio ruso. El zar debía convertirse en el «salvador» de los «hermanos eslavos», además de ser el baluarte de los valores cristianos frente a una Europa hereje y descreída. thumb|right|Cartel propagandístico japonés durante la guerra ruso-japonesa en donde se muestra al Imperio ruso como el Kraken que estrangula con sus tentáculos a todas las naciones de Eurasia.
La guerra de Crimea (1853-1856) extendió los estereotipos y prejuicios antirrusos en los que las caricaturas satíricas desempeñaron un papel clave, algunas de ellas obra de reputados artistas como Honoré Daumier, Cham, seudónimo de Amédée de Noé, o Gustave Doré. Este último fue el autor de las ilustraciones de la Histoire pittoresque, dramatique et caricaturale de la sainte Russie (‘Historia pintoresca, dramática y caricaturesca de la santa Rusia’, 1854). «En Crimea se marcarán ya las vías de la propaganda moderna y los estereotipos que se repetirán una y otra vez a lo largo del », ha afirmado José M. Faraldo.