Juan Gabriel Vásquez Velandia (Bogotá, 1 de enero de 1973) es un escritor colombiano. Considerado uno de los novelistas latinoamericanos más importantes de su generación, Vásquez también se ha destacado como periodista y traductor. Hasta la fecha ha publicado siete novelas, dos volúmenes de cuentos y dos libros de ensayos. Su novela más conocida es El ruido de las cosas al caer, por la que recibió, entre otras distinciones, el Premio Alfaguara de Novela y el Premio Literario Internacional IMPAC de Dublín. Otros importantes reconocimientos incluyen el Premio Roger Caillois, por el conjunto de su obra, y la condecoración de la Orden de Isabel la Católica, concedida por el Rey de España. Vásquez, quien reside en Bogotá, ha vivido en París, las Ardenas belgas y Barcelona. Sus novelas se publican actualmente en 28 lenguas.

Biografía y carrera literaria

Primeros años y estudios en Bogotá Juan Gabriel Vásquez nace el 1 de enero de 1973 como hijo de dos abogados, Alfredo Vásquez y Fanny Velandia. Crece en una familia de lectores y empieza a escribir muy temprano, publicando cuentos en publicaciones escolares desde los ocho años. Vásquez suele contar que a los nueve años su padre le hizo traducir del inglés una biografía del futbolista Pelé. Durante la adolescencia, descubre la literatura anglosajona y las novelas del boom latinoamericano, especialmente a Gabriel García Márquez y a Mario Vargas Llosa.

Siguiendo la tradición familiar, en 1990 Vásquez comienza a estudiar Derecho en la Universidad del Rosario en el centro histórico de Bogotá. Desde el primer año, cuando una materia le aburre –es decir, cuando la materia se aparta de la idea humanista del derecho− se sienta en la última fila para leer a escondidas. En esa época empieza a frecuentar las librerías de segunda del centro de Bogotá, la Casa de Poesía Silva donde muchos años después situaría una de las escenas cruciales de El ruido de las cosas al caer y los sitios históricos relacionados con la vida y muerte de Jorge Eliécer Gaitán, el político liberal asesinado en 1948 que llegaría a desempeñar un papel importante en Los informantes y, más aún, La forma de las ruinas. Mientras tanto, lee con voracidad a los autores latinoamericanos −además de los ya mencionados, descubre a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Carlos Fuentes− y empieza a participar en concursos de cuento para escritores noveles: en 1993 sale finalista en el Concurso Nacional de Cuento Universidad Externado de Colombia y el Concurso Nacional de Cuento Germán Vargas, ambos convocados en Bogotá; en 1995 es finalista, con uno de los primeros borradores de Persona, del Concurso Internacional de Novela Corta Ciudad de Barbastro; y en 1996, a punto de terminar la carrera de Derecho, gana el Concurso Nacional Metropolitano de Cuento en Barranquilla con un relato llamado “La esposa de Filipo”.

De este modo, la vocación literaria de Vásquez empieza a cobrar cuerpo durante la carrera de Derecho. Sin embargo, nunca abandona los estudios. A mediados de 1996 se gradúa con una tesis titulada La venganza como prototipo legal en la Ilíada, que la misma Universidad del Rosario publicaría años más tarde.

El periodo parisino (1996-1998) Días después de recibir su diploma como abogado de la Universidad del Rosario, Vásquez viaja a París para hacer estudios de doctorado en literatura latinoamericana en la Universidad de La Sorbona. En realidad, sueña con convertirse en novelista, y escoge París porque allí vivieron y escribieron varios de los autores a los que admira, tanto los latinoamericanos del boom como los estadounidenses de la Generación perdida. Sólo años después comprendería que había también otro motivo, más inconsciente, para salir de Colombia: la violencia y el clima de terror que reinaban en el país desde los años ochenta.

Durante los primeros meses en París Vásquez termina la redacción de la que será su primera novela, Persona (1997). La publica en marzo de 1997, a los veinticuatro años, en la editorial bogotana Magisterio. La novela breve, que se desarrolla en Florencia, acusa la influencia del modernismo anglosajón, y en particular Virginia Woolf, a la cual Vásquez siempre se ha sentido muy próximo. Después de los estudios de doctorado, Vásquez renuncia a escribir la tesis para concentrarse en la escritura de ficción. Así nace, también en París, su segunda novela, Alina suplicante (1999), en la que intenta insertar una situación trágica por excelencia –un incesto– en una familia colombiana contemporánea. La acción de la novela se divide entre París y Bogotá.

En repetidas ocasiones Vásquez ha manifestado su descontento con sus dos primeros libros, que le parecen “aprendizajes” y que se ha negado a reeditar después. Ambas son novelas breves de corte intimista, pero tienen muy poco en común. Vásquez ha dicho que incluso antes de publicar Alina suplicante, la insatisfacción que sentía con el trabajo realizado hasta entonces lo lanzó a una fuerte crisis. Este estado de desorientación personal lo lleva a irse de París a comienzos de 1999.Hans Ulrich Obrist, Conversations in Colombia. La oficina del doctor, Bogotá, 2015.

La temporada en las Ardenas (1999) Tanto a nivel profesional como a nivel personal, 1999 resulta ser un año crucial para Vásquez. Más importante que la publicación de Alina suplicante en la primavera de ese año, es la inclusión de un cuento suyo, 'El mensajero', en la antología Líneas aéreas (Lengua de Trapo), que se considera como uno de los principales pronósticos de lo que sería la literatura hispanoamericana del siglo veintiuno. Con lo cual, a sus escasos veintiséis años, Vásquez se convierte oficialmente en una de las promesas de la nueva narrativa hispoanoamericana. Mientras tanto el joven escritor ya ha dejado París. Entre enero y septiembre de 1999 vive cerca de Xhoris, un pequeño pueblo de la zona valona de Bélgica. Lo acoge una pareja mayor en su casa de campo de las Ardenas. Allí Vásquez vive una etapa cuya importancia ha subrayado con frecuencia.“Escribimos porque la realidad nos parece imperfecta”. Entrevista con Jasper Vervaeke y Rita de Maeseneer. Ciberletras, 23, 2010. Lee la obra de novelistas que lo marcarían, como Joseph Conrad, V.S. Naipaul y Javier Marías, y también la de cuentistas como Alice Munro.“Gracias, señora Munro”. El Espectador, 17 de octubre de 2013 Al mismo tiempo, se sumerge en la vida campestre: monta a caballo y sale a cazar y pescar con los aldeanos. Sus experiencias y observaciones durante esa temporada se convertirían en la base de su próximo libro, la colección de cuentos Los amantes de Todos los Santos (2001).

En octubre de 1999 Vásquez se casa con Mariana Montoya. En vísperas del nuevo milenio, la pareja decide instalarse en Barcelona. En retrospectiva, Vásquez invocaría tres motivos para escoger ese destino: el vínculo entre Barcelona y el Boom, las oportunidades editoriales que ofrecía la ciudad y el espíritu abierto con que se estaba recibiendo la nueva literatura latinoamericana en España.

Los años en Barcelona (1999-2012) En el año 2000 Vásquez comienza a trabajar como redactor en Lateral, una revista barcelonesa independiente que se publicó entre 1994 y 2006. Bajo la dirección del húngaro Mihály Dés, la revista aglutina a una generación de escritores internacionales que comienza a despuntar: el francés Mathias Énard, los catalanes Jordi Carrión, Juan Trejo y Robert Juan-Cantavella, y el ecuatoriano Leonardo Valencia, entre otros. En la redacción suelen ser visitantes el mexicano Juan Villoro y el chileno Roberto Bolaño. En suma, se trata de un ambiente estimulante para un joven que empieza a abrirse paso en la literatura.

Mientras trabaja en Lateral, Vásquez empieza a escribir los relatos que integrarían Los amantes de Todos los Santos. Son relatos basados en sus experiencias de los años que pasó en Francia y Bélgica, claramente inscritos en la tradición del cuento realista. El libro se publica en Colombia en la editorial Alfaguara en abril de 2001 y, aunque es bien recibido, evocando comparaciones con Raymond Carver, los críticos no dejan de extrañarse de que un autor colombiano escriba un libro con personajes belgas o franceses.Miguel Silva, “Los amantes de Todos los Santos”. Revista Gatopardo, Bogotá, junio 2003. Las pocas reseñas que aparecen en España elogian las “sutilezas de narrador centroeuropeo"Xavi Ayén, “El colombiano Vásquez publica relatos de tono centroeuropeo”, La Vanguardia, Barcelona, 15 de mayo de 2002. del libro y hablan de la influencia de Borges y Hemingway.Jordi Carrión, “Invitació a la lectura”, Avui, Barcelona, 3 de septiembre de 2001. De aquí en adelante Vásquez considerará Los amantes de Todos los Santos como su primer libro maduro.

Durante los primeros años en Barcelona Vásquez empieza a trabajar también como traductor. Así, se encarga de la primera traducción publicada en España de Hiroshima, de John Hersey (Turner, 2001). En 2002 deja la revista Lateral y se dedica a la traducción, al periodismo y a diversos trabajos por encargo para ganarse la vida: escribe informes de lectura para las editoriales de Barcelona y reseñas de libros para El Periódico de Catalunya, sobre todo. Por invitación del editor catalán Pere Sureda, comienza a traducir para las editoriales del Grup 62 de Barcelona. De esta época son sus traducciones de El último día de un condenado a muerte, de Victor Hugo (La Medianoche) y Viajes de entreguerras, de John Dos Passos (Península). En 2003, el crítico y editor colombiano Conrado Zuluaga encarga a Vásquez una breve biografía de Joseph Conrad para una colección que dirige en la editorial colombiana Panamericana. El resultado es El hombre de ninguna parte (2004), un libro que sería la semilla de una novela posterior, Historia secreta de Costaguana (2007).

Mientras realiza esos trabajos varios, Vásquez escribe la que consideraría su primera novela: Los informantes. Durante la última fase de escritura, en 2003, Vásquez firma con la agencia literaria Casanovas & Lynch. Los informantes se publica en 2004 en la editorial Alfaguara, tanto en Colombia como en España. Su recepción crítica es extraordinaria. Se señala la influencia de Philip Roth, que Vásquez siempre ha reconocido, al mismo tiempo que se elogia su ambición y su originalidad en el panorama de las nuevas generaciones latinoamericanas. Los informantes le abre a Vásquez un espacio en el mundo literario español. Cuatro años después comenzaría a traducirse, alcanzando en poco tiempo una docena de lenguas.Maya Jaggi, “A Life in Writing”, The Guardian, Londres, 26 de junio de 2010. En Inglaterra, la novela queda finalista del Independent Foreign Fiction Prize el año en que otro colombiano, Evelio Rosero, se alza con el premio por su novela Los ejércitos.Boyd Tonkin, “Witness to war: Evelio Rosero on fiction that fights for the truth”, The Guardian, Londres, 15 de mayo de 2009. En Colombia, la Revista Semana la escoge como una de las novelas más importantes publicadas desde 1981. La novela sería elogiada por escritores como John Banville y Mario Vargas Llosa, entre otros. Su publicación en Estados Unidos en 2009 tiene una recepción inusual para un escritor latinoamericano. En el New York Times, Larry Rohter escribe: “La carrera de Vásquez despega de manera notable”.Larry Rohter, “In 1940’s Colombia, Blacklists and Enemy Aliens”, New York Times, Nueva York, agosto 2 de 2009. Jonathan Yardley, el respetado crítico del Washington Post, dice que es “el mejor libro de ficción que se me ha cruzado en el camino desde 2005”.Jonathan Yardley, “Jonathan Yardely reviews ‘The Informers’, by Juan Gabriel Vásquez”, The Washington Post, agosto 2 de 2009.