La guerra de Decelia o guerra decélica (413a.C.-404a.C.), también conocida como guerra de Jonia o guerra jónica, representó la tercera y última parte de la guerra del Peloponeso. Tuvo lugar a continuación de la expedición a Sicilia (415a.C.-413a.C.)

La historiografía griega le adjudicó el nombre de guerra de Decelia debido a la importancia estratégica que adquirió el fuerte del demo de Decelia, erigido años antes por los espartanos. Allí se estableció una guarnición permanente, que constituiría el punto de partida desde el cual los peloponesios ejercieron un hostigamiento constante sobre el resto del Ática a partir de la primavera de 413a.C.

La denominación alternativa de guerra de Jonia o guerra jónica se debe a que el principal teatro de operaciones militares fue la región griega de Jonia (ubicada en la costa de Asia Menor). El control de la Grecia asiática, junto con la presión ejercida sobre el Ática, podía hacer bascular la victoria hacia el campo peloponesio.

El historiador ateniense Tucídides hace hincapié en los cuantiosos daños materiales que la ocupación de Decelia causaba a la economía del Ática, con respecto a las breves y periódicas invasiones durante la guerra arquidámica.Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso vii.27.3; vii.28.4.

Esta fase de la guerra del Peloponeso, en la que juegan un papel activo los aliados de Atenas, marca la entrada en escena del Imperio persa: los atenienses no habían tenido ningún conflicto con los persas tras la guerra de Samos. Su intervención sería decisiva para la victoria espartana.

El relato de Tucídides es la fuente principal de lo ocurrido hasta el otoño de 411a.C., fecha en la que se interrumpe su Libro VIII, el cual dejó sin acabar luego de narrar la batalla de Cinosema. El desarrollo del resto del conflicto fue escrito por Jenofonte, quien llevó a término el relato de la guerra del Peloponeso en los Libros I y II de las Helénicas.

Antecedentes Expedición a Sicilia

thumb|250px|El recorrido de la flota ateniense a Sicilia. La expedición a Sicilia llevada a cabo por Atenas entre 415a.C. y 413a.C. había finalizado, dando como resultado una enorme pérdida de recursos monetarios, humanos y materiales para Atenas y la Liga de Delos.

Ello provocó el declive de la talasocracia, y disminuyó la hegemonía de Atenas sobre el mar Egeo y las polis minorasiáticas, conscientes del debilitamiento del poderío naval ateniense.

Así termina Tucídides su relato sobre esta expedición:

Los cuatro estrategos que comandaron las fuerzas atenienses en Sicilia sufrieron diversa suerte: Alcibíades huyó, uniéndose a los espartanos cuando los trirremes oficiales del Estado ateniense fueron a apresarle, para enjuiciarle en Atenas.Sobre la huida de Alcibíades, cf. Tucídides, op. cit. vi.61,4-7 Lámaco murió en combate durante el segundo año de la guerra (414a.C.).Sobre las circunstancias de su muerte, cf. Tucídides, op. cit. vi.101.6, Plutarco, Nicias 18,1-4. Nicias y Demóstenes fueron ejecutados sin juicio previo.Tucídides, op. cit. vii.86.2

Atenas

Tras el desastre de la expedición siciliana, con el consecuente desplome moral ateniense, nació en la ciudad un sentimiento regeneracionista. En otoño de 413a.C. se fundó una comisión de ancianos (próbulos, probouloi).Sobre la institución de los probuloi, cf. Tucídides viii.1.3, Aristóteles, Constitución de los atenienses 29.2. Era esta una institución propia de un gobierno oligárquico, por el reducido número de sus miembros —eran diez— y la edad mínima requerida era de 40 años. La comisión se encargó de examinar todas las propuestas presentadas con el objetivo de paliar la crisis económica. No obstante el pasado demócrata de alguno de los próbulos como Sófocles y Hagnón,Los probuloi fueron satirizados por Aristófanes en su comedia Lisístrata. su nombramiento precursó el movimiento antidemocrático de 411a.C.

La armonía entre las clases económicas se había basado en el interés común por la supervivencia del Imperio: cleruquías y soldadas para los hoplitas y tetes; y para los ricos, terrenos en ultramar y exención de subvenir a pagar la flota (cf. trierarca). Pero al eliminarse estas ventajas económicas desapareció la solidaridad de clases.

El hecho de que la derrota de Sicilia tuviera lugar a fines de la buena estación de navegación fue una circunstancia favorable para poder reconstruir una flota. En verano de 412a.C., mientras el dominio sobre la Grecia asiática se quebraba, se tomó por decreto la decisión de recurrir a la reserva de mil talentos del tesoro de la diosa Atenea que Pericles había creado en 431a.C.Tucídides, op. cit. viii.15; ii.24. Las dificultades que entrañaba el cobro del phoros (tributo) a los aliados, llevó a la sustitución de este durante un tiempo por un impuesto de 1/20 (eikosté) sobre el comercio marítimo. Dicho impuesto resultó insuficiente, por lo que los atenienses intentaron en ocasiones elevar el phoros a los aliados recalcitrantes,Según Patrice Brun, cf. el phoros fue incrementándose de manera episódica. y hubieron de adoptar otras medidas en situaciones dramáticas.Tucídides viii.28.4; viii.15.1

Esparta

En otoño de 413a.C., el optimismo reinaba en Esparta puesto que creían que la victoria de la Liga del Peloponeso en Sicilia les permitiría en breve derrotar definitivamente a los atenienses y conseguir la supremacía en toda Grecia.Tucídides viii.2.3

Ya antes del fin de la guerra de Sicilia, y aprovechando los consejos de Alcibíades, el rey Agis II (que ostentaba conjuntamente el poder en Esparta con Plistoanacte) había relanzado la guerra en la primavera de 413a.C. con la invasión del Ática y la fortificación de Decelia.

La Liga del Peloponeso, sin embargo, seguía sin contar con una flota que estuviera en condiciones de competir con la ateniense. Por ello, los espartanos buscaron la ayuda del representante del Imperio aqueménida en Sardes, el sátrapa Tisafernes.

Imperio aqueménida A pesar de contar con algunos datos de historiadores griegos como Ctesias, la información sobre el Imperio aqueménida antes y después de la Paz de Calias (c. 449a.C.) es fragmentaria. Es posible que la pasividad persa de esta etapa viniera motivada por un periodo de turbulencias internas, revueltas de sátrapas en la periferia e intrigas de corte, aunque estos sucesos no han sido confirmados.

Después de un largo y fructífero reinado de cuarenta años, murió en Persia Artajerjes I (425/424a.C.) Le sucedieron por breve tiempo sus hijos Jerjes II y Sogdiano. En 424a.C., se consolidó en el poder un tercer hijo, Darío II, que hasta entonces había ocupado el cargo de sátrapa de Hircania. Artajerjes y Darío II entablaron negociaciones con los atenienses firmando, en 424a.C.-423a.C., el tratado de amistad conocido como «Tratado de Epílico» - bautizado así por el nombre del diplomático ateniense - cuyo contenido se desconoce. Se ha especulado que el tratado constituyera una reafirmación de la Paz de Calias, mediante el cual Atenas cubría sus espaldas frente a futuros enfrentamientos con Esparta.Cf. Andócides, Sobre los misterios 117-119, 121-122, 124, 128; Sobre la paz, 28-29. Aristófanes alude a tratos financieros desde inicios del 425a.C.Aristófanes, Los acarnienses 61 y sigs.

En 415a.C., Tisafernes se enfrentó a Pisutnes, sátrapa de Lidia rebelado contra Darío II. El sátrapa rebelde reclutó mercenarios griegos capitaneados por un oficial ateniense. Parece que este traicionó a Pisutnes entregándolo a Tisafernes. Como recompensa por sus servicios, Tisafernes fue nombrado sátrapa de Hircania.Pisutnes era sátrapa de Lidia por lo menos desde el 440a.C. Sobre él, cf. Tucídides i.115.4.; iii.31.2.

El apoyo ateniense a los rebeldes Pisutnes y Amorges,(en inglés) sublevados contra Darío, suponía a su juicio una violación de la Paz de Calias, que había sido renovada en el mencionado Tratado de Epílico. Por tanto, cuando se conoció en Persia la catástrofe siciliana, el rey aqueménida Darío II exigió a las ciudades griegas de Asia Menor e islas adyacentes el tributo atrasado, lo que significaba que las seguía considerando parte del Imperio. Aunque las fuerzas militares persas no tuvieran peso fuera de Asia, el apoyo financiero a Esparta resultaba crucial para someter a Atenas definitivamente. Esparta no puso reparos en sacrificar estas polis griegas, pues desde el 412a.C. recibía fuertes subvenciones del tesoro persa.

Reactivación de la guerra en el Egeo (413-411a.C.) Apoyo ateniense a la rebelión caria

La ayuda ateniense a Amorges, sucesor e hijo bastardo de Pisutnes, a la cabeza de la rebelión caria desencadenó una serie de revueltas en los territorios griegos de Asia Menor, alentados por el Imperio aqueménida. Según el historiador alemán, Hermann Bengtson, «dicha intervención de Atenas fue, de hecho, una violación de la Paz de Calias. Pero los atenienses no parecían tener el más mínimo escrúpulo en este sentido». Tucídides no da fecha a este suceso hasta el libro VIII (411a.C.), aunque probablemente se remontara a unos pocos años antes: De hecho, Ctesias supo de la ayuda del ateniense Licón a Pisutnes poco después del año 423a.C.Ctesias, Persica fr. 15.53. Descartar a Licón, según el historiador Simon Hornblower, «sería arriesgado porque era un aventurero privado».Una inscripción ateniense de marzo de 414a.C. contiene unos pagos a un general en Éfeso, prueba de que Atenas ayudó oficialmente a Pisutnes o a su hijo. Cf. Según Simon Hornblower, Tucídides «exagera y dramatiza sobre dicha revuelta», cuando recoge que los súbditos de Atenas estaban todos dispuestos a rebelarse como consecuencia de la derrota ateniense en Sicilia.

thumb|275px|Mapa de Grecia en la época de la guerra de Decelia. Los persas, pese a la intromisión ateniense en el asunto de Amorges, no estaban dispuestos a ofrecer ayuda incondicional a Esparta, con la que técnicamente seguían en guerra desde 479a.C., puesto que la Paz de Calias (449a.C.) solo incluía a los atenienses. La potencia asiática pretendía que Esparta abandonara sus reivindicaciones sobre Asia. Estos sucesos rompieron la frontera política que las victorias de las guerras médicas habían trazado entre Anatolia y la Hélade.

Toma de Decelia

En la primavera de 413a.C., el rey espartano Agis II, aconsejado por Alcibíades, capturó Decelia, una fortaleza en territorio ateniense. La devastación de las costas de Laconia por una flota ateniense, clara violación de la Paz de Nicias a ojos espartanos, le sirvió como justificación. La fortaleza le sirvió como base de operaciones desde donde efectuar saqueos metódicos por toda Ática. La elección de esta población no fue arbitraria. Situada a unos 22 km al noreste de Atenas, pasaba por ella la ruta más corta hacia la isla de Eubea, «una posesión territorial de la mayor importancia para los atenienses, ya que obtenían de ella más ganancias que de toda el Ática».

A la ocupación permanente de Decelia, que arruinaba los campos del Ática, se sumaron otros dos hechos: por una parte, que la ruta de importaciones de Eubea a través de Oropo y Decelia quedó cortada, y por otra, la paralización de la explotación de las de minas de plata de Laurion, que sufragaba el gasto bélico ateniense, y que no había sucedido años antes en las breves incursiones peloponesias durante la guerra arquidámica. Los atenienses habían quedado privados de una gran parte de su territorio y habían perdido más de veinte mil esclavos,Aproximadamente la cuarta parte de todos los de Atenas según Pastora Barahona, op. cit. en su mayor parte artesanos, que se pasaron al enemigo. Además, perdieron todos sus rebaños y animales de carga.Tucídides vii.27.5.

Sublevación de los aliados de Atenas