200px|thumb|Guitarra española. La guitarra clásica o guitarra criolla, como es conocida en algunos lugares de Hispanoamérica, es un instrumento musical de la familia de los cordófonos con un origen muy antiguo pero que comienza a tener una importancia muy destacable a partir del renacimiento. Es en esa época cuando se desarrolla el repertorio contrapuntístico de los instrumentos de cuerda pulsada: de la guitarra en España y América y del laúd en el resto de Europa, que dio origen a la guitarra clásica.
Nacimiento de la guitarra española (siglos al ) La guitarra española es un instrumento musical de raíces españolas. Existen diversas teorías acerca del nacimiento de la misma. Aunque existe un contacto entre las culturas hispano-cristiana y árabe-musulmán en la Edad Media que influyen cuestiones organológicas, el verdadero apogeo del instrumento se desarrolla durante el cuando se comienzan a imprimir los primeros libros de música para vihuela que se popularizarían en la época.
La guitarra en los casos de la música ha sido el instrumento de cuerdas que ha de ser tocado en muchas situaciones. En los reinos cristianos, de España y resto de Europa, existía un instrumento conocido como guitarra con cuatro pares de cuerdas, de forma redondeada y caja abombada, parecido a la vihuela. Y en los reinos musulmanes de España la guitarra o guitarra morisca, de tres pares de cuerdas, que pueden ser considerados precedentes directos de la guitarra española.
El prototipo de lo que hoy es la guitarra española, tal como la conocemos ahora, apareció en el . El instrumento era utilizado en España por el pueblo para acompañar canciones y bailes populares. Mientras la vihuela se convertía en el instrumento de cuerda preferido por los músicos cortesanos, a diferencia de las cortes europeas donde se imponía el laúd.
La vihuela, que tenía seis pares de cuerdas (denominadas órdenes), y no se diferenciaba demasiado de la guitarra, contribuyó posteriormente a su desarrollo en España, enriqueciendo su técnica y elevando la categoría de sus composiciones.
El hecho fundamental para que la guitarra progresara musicalmente fue la incorporación de una quinta cuerda en el . Durante mucho tiempo se ha atribuido su implantación al poeta andaluz Vicente Espinel, amigo de Miguel de Cervantes y gran aficionado y estudioso del instrumento.
Las guitarras de cuatro y cinco órdenes convivieron durante gran parte del . Y, vihuelistas como Mudarra y Fuellaba compusieron obras para ambas guitarras.
En la actualidad sobreviven multitud de pequeñas guitarras en todo el mundo, herencia de aquella guitarra de cuatro cuerdas como el requinto aragonés o el guitarro de Castilla-La Mancha, el cuatro venezolano.
Finalmente la guitarra de 5 órdenes se impuso como modelo en toda Europa gracias a la obra “Guitarra española de cinco órdenes, la cual enseña de templar y tañer rasgado” publicada en 1596 por el catalán Joan Carles Amat (1572/1642) que obtuvo un éxito extraordinario en toda Europa y generalizó su denominación.
El apogeo de la vihuela en la música instrumental española fue muy intenso durante todo el , lo que sin duda se debe también al desarrollo de la imprenta en España, que permitió que el repertorio fuese publicado y distribuido. Seis son los nombres más destacados: Luys de Narváez, Miguel de Fuenllana, Luys Milán, Enríquez Valderrábano, Alonso Mudarra y Esteban Daza. Desde finales del , cuando la cultura renacentista da paso al Barroco la selecta vihuela fue sustituida en los salones por la popular guitarra en apenas dos décadas.
Existe la teoría de que en realidad no existió una diferenciación muy acusada entre vihuela y guitarra. Hay que entender que los criterios de estandarización de los instrumentos no existían a la manera de hoy en día, y existen razones que nos pueden hacer pensar que la vihuela y la guitarra estaban mucho más cerca de lo que hoy en día pudiésemos pensar. Fue el teórico Juan Bermudo en su Declaración de instrumentos musicales (1555) quien argumenta que la guitarra es una vihuela pequeña y bastaría añadir cuerdas a la una o quitarlas a la otra para transformarlas. Y existe una curiosidad etimológica, hoy aún se le denomina vihuela a la guitarra en algunas partes del norte de Argentina, y cómo no en Brasil que se denomina violão. También encontramos esta denominación de vihuela (o en su variante "vigüela" como sinónimo de guitarra durante el siglo en canciones populares castellanas y jotas aragonesas.
Durante el la nueva guitarra española se convierte en un instrumento habitual en los círculos musicales de toda Europa. Y será a partir de entonces cuando comienza a progresar realmente.
A principio las composiciones estaban vinculadas a las danzas y al uso rítmico del instrumento pero las técnicas heredadas de la vihuela, sobre todo el uso del punteado favorece la aparición de obras más complejas y produce su explosión artística.
La obra más brillante del barroco español fue la de Gaspar Sanz (1640/1710), titulada Instrucción de música sobre la guitarra española que significó la introducción de la guitarra en los ambientes cultos.
Pero aunque en España existían grandes artistas del instrumento como Luis de Briceño, Lucas Ruiz de Ribayaz, Francisco Guerau, Antonio de Santa Cruz y Santiago de Murcia, la mayor actividad guitarrística en el tuvo lugar en países como Francia donde era el instrumento favorito de Luis XIV con compositores como Jean-Baptiste Lully (1632/1687) y sobre todo en Italia con figuras como Francesco Corbetta (1615/1685) considerado el mejor guitarrista de la época.
A pesar de ello, la guitarra seguirá sin ser aceptada en la música de cámara, donde el clave y los violines imponían su dominio, ni en la religiosa.
Aunque durante el Renacimiento y el Barroco en España no tuvo una importancia destacable, probablemente por relacionarse con el instrumento árabe, el laúd tiene una influencia fundamental en la historia de la guitarra, puesto que el repertorio de este instrumento es hoy en día interpretado en las guitarras convencionales. El laúd renacentista y la vihuela se afinaban de la misma manera y de hecho durante el pontificado del Papa Alejandro VI de la familia de los Borja en los Estados Pontificios y en el reino de Sicilia muchos laudistas comenzaron a tocar la vihuela de mano y muchos músicos de la corona de Aragón (probablemente de Valencia, de donde el Papa era procedente) se instalaron en la corte papal.
De entre los laudistas del Renacimiento cabe destacar Francesco Spinacino (fl. 1507), Joan Ambrosio Dalza (fl. 1508), Francesco Canova da Milano (1497–1543) y durante el destacan las figuras de Johannes Hieronymus Kapsberger (c.1580–1651) y Alessandro Piccinini (1566–1638).
En el , tras la brillantez del periodo barroco, si bien musicalmente no se dan grandes progresos musicales, sí se producen una serie de transformaciones físicas en el instrumento que mejoran sus condiciones técnicas y sonoras, adquiriendo muchas de las características básicas de la guitarra actual.
Es en el cuando se añade la sexta cuerda a la guitarra. "Se presume que la sexta cuerda o última cuerda fue añadida al instrumento en 1790 por Jacob Otto de Jena, quien fue el primero en construir guitarras en Alemania después de su introducción desde Italia en 1788, por la duquesa Amalia de Weimar. Según Otto, fue el Kapellmeister Naumann de Dresde quien le solicitó le fabricara una guitarra de seis cuerdas, de acuerdo a como se practicaba en Italia". Aunque hay quien discute que ese privilegio le corresponde al constructor italiano Gaetano Vinaccia que lo hiciera alrededor de 1776. También es en este siglo cuando empiezan a sustituirse los órdenes dobles por simples y aumenta el tamaño del instrumento mientras disminuye las escotaduras de la caja. Se implanta el clavijero metálico y se extienden los trastes hasta la boca de la guitarra.
Los órdenes dobles convivieron algún tiempo con los órdenes simples, sobre todo porque la sonoridad de la doble cuerda (muy a menudo afinada octavada en los bordones) era más conveniente para la música rasgueada, todavía presente en la música popular.
Estas innovaciones no se produjeron al mismo tiempo sino que fueron difundiéndose a medida que transcurría el . Incluso hasta principios del .
Las crecientes posibilidades musicales, así como la mayor consideración de la guitarra española, hizo que a finales de siglo, se empezara a utilizar en la música de cámara donde destacaron dos intérpretes el francés Charles Doisy y el español Fernando Ferandiere.
Junto a esos virtuosos, destacan dos compositores italianos afincados en España: Luigi Boccherini, que aunque fuera chelista estuvo muy vinculado a la guitarra y la incluyó en algunos de sus quintetos y Federico Moretti. También fue muy importante la figura del español Fray Miguel García, conocido como el Padre Basilio cuyo magisterio musical influyó en muchos de los grandes guitarristas españoles de principios del siglo siguiente.
Consagración de la guitarra clásica (siglos y principios del ) Durante la primera mitad del , en el periodo Pre-romántico, la guitarra conseguirá al fin su aceptación como instrumento de concierto en toda Europa.
Uno de los mitos de su tiempo, el famoso violinista Niccolò Paganini compuso un considerable número de obras para guitarra. Aunque se habla de que Franz Schubert fue un gran aficionado al instrumento, existen claros indicios para creer que se trata de una leyenda y que Schubert no tuvo una especial predilección por la guitarra. Tal y como Stephen Kenyion argumenta, se trata de un mito creado por errores de traducción en algunos escritos sobre el compositor vienés.
Es la época (1833) en la que el instrumento se implanta en Estados Unidos de la mano de un emigrante austriaco Christian Frederick Martín, aunque allí sufrirá otro tipo de evolución incorporando cuerdas de acero para integrarse en las particularidades de la música popular de ese país.
En España sobresalieron a principio de siglo, dos guitarristas fundamentales en la historia del instrumento Fernando Sor y Dionisio Aguado. 200px|thumb|Fernando Sor
Fernando Sor (1778/1839) es considerado como el mayor compositor de guitarra del y su labor interpretativa, compositora e incluso didáctica (Méthode pour la guitare) (1830) contribuyó de modo destacado al prestigio de la guitarra en gran parte de Europa.
Nacido en Barcelona, abandonó España tras aceptar un puesto administrativo durante la ocupación francesa y ser tachado de "afrancesado", residiendo desde entonces en París y en Inglaterra, y estableciéndose temporalmente en Rusia.
Dionisio Aguado (1784/1849) nacido en Madrid, donde conoció a Sor, se formó con el Padre Basilio pero también se estableció en París. Ambos artistas entablaron una profunda relación que dio lugar a una obra titulada “Los dos amigos” compuesta por Sor.
Sin embargo cada uno tenía posturas contrarias en lo que constituía la gran polémica guitarrística de la época: atacar las cuerdas de la guitarra con las uñas (Aguado) o con las yemas de los dedos (Sor)
De todos modos ambos fueron grandes guitarristas, aunque Aguado destacó sobre todo en el plano didáctico con la publicación de “Colección de estudios para guitarra” (1820), "Escuela de guitarra” (1825) y “Nuevo método para guitarra” (1843) que constituyen el tratado más importante sobre el instrumento del .