Rohan es uno de los reinos pertenecientes al mundo fantástico de El Señor de los Anillos (del británico J. R. R. Tolkien). Es un país de guerreros y ganaderos, localizado en la zona central del noroeste de la Tierra Media, entre el Anduin, el Isen y las Ered Nimrais. Sus habitantes son descendientes de los éothéod de Rhovanion, pueblos criadores de caballos que habían vivido durante los primeros siglos de la Tercera Edad en Eriador y que a su vez descendían de la Segunda Casa de los Edain que abandonaron Beleriand antes de las dos últimas grandes guerras contra Morgoth.

Historia Los jinetes de la Marca descienden de una parte de los edain de la Casa de Hador que volvieron sobre sus pasos desde Estolad y regresaron a Eriador antes de verse involucrados en las guerras contra Morgoth de la Primera Edad. Poco se sabe de la historia de esos hombres durante el resto de esa edad y la siguiente, porque no aparecen en los anales de Númenor ni los propios Rohirrim guardan ningún recuerdo ni tradiciones orales o escritas. Sí parece probado que, tras la fundación del reino de Arnor, en los primeros siglos de la Tercera Edad, tribus diseminadas por el norte de Eriador y las estribaciones de las Montañas Nubladas pudieron luchar en el bando de Oesternesse en momentos puntuales y siempre como mercenarios o milicia reclutada sobre todo en Rhûdaur. Estos hombres se consideraban a sí mismos nórdicos y sus tradiciones y rasgos culturales se asemejan a los de las culturas del centro y este de Rhovanion del segundo milenio T. E.. Perturbados por las guerras contra Angmar, probablemente cruzaron los pasos de las Hithaeglir para asentarse en su nueva patria.

Alianzas con Gondor En el TE, los reyes de Gondor establecieron alianzas con estos pueblos de Rhovanion, emparentados con las Tres Casas de los Hombres de la Primera Edad. Para el reino del sur, más avanzado y poderoso que estas tribus, estos acuerdos le servían para que los nórdicos ocuparan marcas fronterizas que hicieran de baluarte y tapón contra las hordas de orientales que amenazaban la estabilidad de todo el noroeste de Endor. Con alguno de estos pueblos se llegaron a firmar auténticos 'foedus' de cooperación y alianza al estilo de los que Roma estableció con las tribus germánicas a partir del d. C.

Pero el rey Valacar de Gondor fue más lejos y tomó por esposa a Vidumavi, la hija del rey de los Waildungs (tribu emparentada con los Éothéod, antepasados directos de los Rohirrim) y autoproclamado rey de todo Rhovanion. La alta nobleza sureña no vio con buenos ojos esta unión, pues consideraba a los nórdicos una raza menor y que de esta manera el linaje real de Gondor quedaba 'manchado', lo que provocó a la larga una rebelión por parte de Lebennin y los capitanes del mar al ser coronado el hijo de Valacar, Eldacar, iniciándose la llamada Lucha entre Parientes a mediados del , lo que resquebrajó el statu quo de la zona y permitió fortalecerse a los orientales. Durante esta guerra civil gondoriana, el trono de Eldacar fue usurpado por su primo Castamir, capitán de la Flota de Gondor y el propio Eldacar tuvo que exiliarse a las tierras de origen de su madre, en Rhovanion. Desde allí planificó su regreso a Gondor para recuperar su trono. Cuando esto sucedió el único ejército con el que contaba era el formado por jinetes éothéod, y con él cruzó a sangre y fuego Anórien y Lossarnach para enfrentarse cara a cara con las fuerzas principales de Castamir en la batalla de los Cruces del Erui, donde llegaron a cruzar sus espadas, y donde Eldacar dio muerte al usurpador.

Esta fue la primera y única batalla en la que fuerzas gondorianas se enfrentaban a caballería de choque nórdica (salvando las distancias, de Rohan) y el resultado fue una aplastante derrota de Gondor.

Estos éothéod, o jinetes de las llanuras, campaban a sus anchas por toda la provincia gondoriana de Dor Rhûnen y eran un pueblo eminentemente ganadero y seminómada, pues pastoreaban sus manadas de caballos y rebaños de ovejas en un vasto territorio comprendido entre el Anduin y el mar de Rhûn y la Ensenada Este del Bosque Negro y las estribaciones de las Ered Lithui de Mordor. Estaba dividido en tribus y cada una tenía su thegn o jefe y su propia asamblea de clanes o althing. Son la base y el origen del pueblo que antecedió en el tiempo a los rohirrim, y por entonces ya luchaban junto a Gondor contra orientales y sureños y sus mejores jinetes servían como caballería ligera aliada en el propio ejército gondoriano.

Ya en el XIX de la Tercera Edad, los orientales se consideraron preparados para invadir de nuevo Rhovanion y, tras una serie de alianzas y acuerdos, movilizaron a varias naciones enteras de aurigas (balchoth, sagath...) para masacrar a todos los pueblos que vivían entre el mar de Rhûn y el Bosque Negro. Durante esta contienda, Marcwini, althegn de todas las tribus éothéod, rescató lo que pudo de su pueblo y de otras civilizaciones de su entorno, como gramuz, waildungs o nenedain y, cruzando el Anduin, estableció su nueva base en los valles intermedios del Río Grande. Este mestizaje de culturas nórdicas dieron origen a un pueblo único, los éothéod, los antepasados directos de los rohirrim.

En el , los éothéod volvieron a emigrar; esta vez hacia el norte, a los valles altos del Anduin, debido en gran parte a sus disputas con los enanos de Moria por culpa del dragón Scatha, al que el rey éothéod Fram había abatido y cuyo tesoro no quiso compartir con el pueblo de Durin.

Más tarde, en 2509, Cirion el senescal de Gondor envió heraldos a los Hombres del Norte para que, en virtud de la antigua alianza entre ambos pueblos, le ayudaran a rechazar una invasión combinada de Hombres del este y orcos de las Montañas Nubladas. Solo Eorl el Joven, rey de los éothéod, respondió y llegó de manera inesperada a la decisiva batalla en los Campos de Celebrant, donde los hombres del norte masacraron a la coalición de orcos y orientales y salvaron al reino del sur.

Como recompensa, a Eorl se le concedió la provincia gondoriana de Calenardhon (‘llanura verde’ en élfico), y ahí trasladó su pueblo. Esta tierra había sido parte de Gondor, pero devastada por la plaga de 1636, estaba prácticamente deshabitada. A sí mismos se siguieron llamando éothéod o 'los jinetes', y dieron a su tierra el nombre de la Marca, pero los hombres de Gondor llamaron a ese país Rohan (en élfico ‘Tierra de caballos’) y a sus habitantes los denominaron rohirrim.

Este primer linaje instaurado por Eorl reordenó Calenardhon, repoblando el territorio, rehabilitando fuertes (como el de Cuernavilla, de época numenoreana) y construyendo ciudades, como Edoras, cuyo palacio del Meduseld fue terminado por Brego, hijo de Eorl. La medra del pueblo éothéod alcanzó a toda la población, produciéndose un crecimiento demográfico lento pero constante directamente proporcional al del número de manadas de caballos que aprovechaban las verdes llanuras y los feraces valles de las estribaciones de las Ered Nimrais. Con el tiempo, la influencia rohir se extendió más allá del Isen para colonizar las fértiles tierras de aluvión del río Adorn, lo que provocó el creciente recelo dunlendino ante el empuje norteño. El apogeo de la Marca de los jinetes llegaría con Helm Manomartillo, quien incluyó de iure como provincia las tierras de más allá el Isen, denominándolas 'la Marca occidental'.

El problema vino marcado por la estratificación de la población de esta provincia, pues aún predominaba una mayoría dunlendina que servía como mano de obra en las tierras nominalmente bajo control de una minoría rohir que se beneficiaba enormemente de esta relación. Estos terratenientes se enriquecieron hasta tal punto que algunos de ellos subieron en el escalafón y llegaron incluso a estar presentes en el Althing. Un magnate de esta Marca occidental, Freca, solicitó durante una sesión del Althing al rey Helm la mano de la hija de este para su hijo Wulf. La respuesta de Helm fue una carcajada y un puñetazo en la cabeza a Freca, lo que le provocó la muerte. Entonces Wulf, cuya madre era dunlendina, acaudilló a las tribus montañesas de las estribaciones de las Hithaeglir y las lanzó contra la Marca, invadiendo primero las tierras del Adorn para después cruzar los Vados del Isen y asolar Rohan. Este golpe de efecto inesperado sin previa declaración de guerra cogió a Helm desprevenido y no pudo preparar ni acantonar a su pueblo convenientemente. Superados varias veces en número y con la desventaja de la sorpresa, los rohirrim tuvieron que ceder los Vados y retirarse a las ciudades-fortaleza de las Ered Nimrais. Durante la invasión se produjo el Largo Invierno, durante el cual el propio Helm, sitiado en Cuernavilla, salía por las noches en solitario para matar dunlendinos con sus propias manos antes del amanecer y regresar a la seguridad de la plaza. De esta manera, el terror y el desánimo cundió entre los invasores, temerosos de que cualquier noche Helm podía elegir a cualquiera de ellos. Una de esas noches, Helm no volvió y a la mañana siguiente los montañeses encontraron su cuerpo aún de pie e intacto pero congelado. Entonces, Fréalaf, el hijo de la hermana de Helm, subió al trono y antes de finalizar ese invierno arriesgó una salida desde Cuernavilla que sorprendió a los montañeses y cambió el signo de la guerra. Entonces Fréalaf se dirigió a Edoras y abatió a Wulf en combate cuerpo a cuerpo en los mismos salones del Meduseld, justo cuando los acantonados en El Sagrario bajaban a sumarse a las fuerzas del Folde Oeste. Tras la batalla, los dunlendinos fueron finalmente expulsados de la Marca. Con la muerte de Helm y su sucesión por parte del hijo de su hermana Hild, se puso fin al Primer Linaje para dar comienzo al segundo, durante el cual Rohan intentó recuperarse de la devastación sufrida en todo el país.

Justo después de la guerra, Saruman se instaló en Isengard invitado por el propio Fréalaf, en calidad de regente de la fortaleza.

Durante el siguiente siglo y medio siguió en marcha la lenta recuperación socioeconómica del país, apenas alterada por tenues conflictos fronterizos en el Adorn. Eso sí, a partir del empezaron a proliferar las incursiones y razias orcas en el Páramo Norte y a lo largo de la línea del Anduin, lo que perturbó a los mariscales de Estemnet durante toda la centuria. En 3014, Saruman comenzó a usar su influencia para quebrantar la voluntad del rey Théoden como parte de una campaña para invadir y controlar el reino. Finalmente, lanzó una ofensiva a gran escala contra Rohan, obteniendo la victoria en las batallas de los Vados del Isen, donde el hijo del rey Théoden, Théodred, fue abatido tras haber ostentado el cargo de Primer Mariscal desde el inicio de la contienda. La posterior incursión en el Folde Oeste se vio frenada por la resistencia del propio Théoden -liberado por Gandalf del yugo al que le tenía sometido Saruman por medio de su consejero Gríma- en la fortaleza del Abismo de Helm (Cuernavilla), adonde había llegado con sus éoreds desde Edoras para plantarle cara al ejército de dunlendinos y uruks-hai del istar renegado. En Hornbühr se encontraba parte de lo que quedaba de la Compañía del Anillo, que había acudido con Théoden al Abismo. Al amanecer del segundo día de sitio los rohirrim salieron de la ciudadela y cargaron contra el enemigo, abriendo una brecha en su formación, pero siendo inmediatamente rodeados por más de 10000 montañeses y orcos y encontrándose muy pronto en una situación desesperada; pero entonces acudió Erkenbrand de Folde Oeste, y con él los restos del cuerpo de ejército que había sido dispersado después de la segunda batalla de los Vados. Pero a la cabeza galopaba Gandalf el Blanco y tras ellos, un 'batallón' de ucornos del bosque de Fangorn que bloquearon el paso a cualquier intento de huida de las huestes de Saruman.