Santo Martino o San Martín de León o Santo Martino de la Santa Cruz (León, ca. 1120-1130 - † León, 12 de enero de 1203) fue un sacerdote y canónigo regular de San Agustín. Hizo largos viajes de peregrinación y es autor de obras exegéticas y teológicas.

El nombre

El nombre de Santo Martino es la denominación como se le conoce en León -por un leonesismo arcaico que mantuvo todas las sílabas del latín, Sanctus Martinus-. También puede aparecer mencionado, en otros ámbitos, como San Martín de León, o con el apellido de la Santa Cruz -Santo Martino de la Santa Cruz- que el santo incorporó a su nombre tras su entrada como canónigo en San Isidoro. Antonio Viñayo. Santo Martino de León. Vida y Obras narradas por el Tudense. Isidorina Editorial (1984). ISBN 84-7497-004-0

Biografía

Se conocen algunos detalles de la vida de Santo Martino, por estar recogidos en la obra del historiador Lucas de Tuy, contemporáneo suyo, a la vez que hermano de hábito y comunidad en San Isidoro de León, y más tarde obispo de Tuy, en su obra Liber de Miraculis Sancti Isidori Hispalensis, donde nos describe la vida de santo Martino en los capítulos 52 a 75. Una traducción al castellano de dicha obra, Libro de los Miraglos de Sant Isidro fue realizada por Juan de Robles en 1525.Fernández Conde FJ. La religiosidad medieval en España: Plena Edad Media (ss. XI-XII) Más recientemente, en 1992, se publicó una edición facsímil del original y de la edición de Juan Robles, junto con la transcripción al castellano de Pérez Llamazares, por la Universidad de León y la Cátedra de San Isidoro Lucas de Tuy. Milagros de San Isidoro. Universidad de León y Cátedra de San Isidoro (1992). ISBN 84-7719-329-0

Infancia y juventud

Nació en el primer tercio del , en fecha no conocida pero que habitualmente se sitúa hacia 1120-1130.Cordero del Castillo P. Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la vida y del saber (2008) Era hijo de Juan y de Eugenia, y el lugar de nacimiento fue la ciudad de León o su alfoz. Sus padres, muy religiosos, acordaron que a la muerte de uno de ellos, el otro renunciaría al mundo y viviría en religión, ingresando en un monasterio. Muerta su madre, siendo aún Martino niño, su padre ingresó en el convento de canónigos regulares de San Agustín de San Marcelo en León, llevando al convento a su hijo. Allí aprendió Martino las primeras letras y se instruyó en cantar salmos, himnos y el antifonario gregoriano, siendo niño de coro. En el convento de San Marcelo pasó su infancia y parte de su juventud, y a la edad de 18-20 años fue ordenado subdiácono. Hacia 1154, al morir su padre, dio a los pobres todas sus pertenencias y comenzó su largo peregrinaje, teniendo entonces Martino unos 25 a 30 años.

Años de peregrinación thumb|left|Imagen de Santo Martino en los códices (siglo XII) Primero viajó Martino a San Salvador de Oviedo, y posteriormente a Santiago de Compostela y Roma. En Roma pasó una Cuaresma sometiéndose a mortificaciones y ayunos –hacía cuatro comidas a la semana, comiendo solo algo de pan y agua–, por lo que llamó la atención del romano pontífice, –probablemente Adriano IV, según A Viñayo–, que le recibió en audiencia durante la Pascua. Desde allí marchó a Jerusalén por el Adriático, permaneciendo dos años sirviendo en Santo Hospital de Jerusalén, coincidiendo esta estancia entre la segunda y la tercera de las Cruzadas. De regreso, pasó por Antioquia y Constantinopla, donde compró una casulla de seda, que luego le traerá problemas, con idea de donarla al convento de San Marcelo a su regreso. Vuelve por Italia, atraviesa los Alpes y llega a Francia, donde estaban las famosas escuelas-catedralicias de Chartres, Reims y París. Allí estudió teología y se relacionó con los discípulos de Pedro Lombardo, cuya obra Sententiarum Libri IV, influye en él de modo notable y aparece después abundantemente copiada en su Concordia. Prieto Espuñes A. La obra de San Martín de León: noticia de su códice y de las ediciones. En: Historica y Philologica: in honorem José María Robles. Juana Torres (ed). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria (2002). ISBN 84-8102-308-6 Continúa hacia Inglaterra e Irlanda, desde donde vuelve de nuevo al continente. En Francia, pasa por Toulouse, para visitar la tumba de San Saturnino, y en la zona de Narbona, probablemente en Beziers, es acusado del robo de la casulla adquirida en Constantinopla, yendo a parar a la cárcel. Probablemente también fue motivo de la detención la ideología albigense, mayoritaria en esta zona. Deshecho el malentendido y liberado vuelve a León.

Canónigo de San Isidoro

Entre 1181 y 1185 Martino regresa a León, después de cerca de treinta años de peregrinación, incorporándose al convento de San Marcelo como canónigo regular, siendo ordenado diácono y presbítero. Discrepancias entre los canónigos de este convento y el obispo Manrique de León, llevan a que éste secularice a los canónigos de San Marcelo, pasando hacia 1185 Martino al monasterio de San Isidoro, iglesia a donde se habían trasladado las reliquias de San Isidoro de Sevilla, también de canónigos regulares agustinianos. Su austeridad hizo que algunos compañeros canónigos se sintieran molestos, aunque después todo se arregló, pues solo bebía agua, -vino muy rebajado con agua, solo cuando estaba enfermo-, y comía queso y huevos, nunca carne. Dormía sobre paja, en el suelo, y visitaba a los enfermos con frecuencia, por la noche. Martino se fue distinguiendo por su celo en la observancia, su caridad y su profunda devoción al Santísimo Sacramento.

En San Isidoro pasó a dirigir el Scriptorium y comenzó a escribir hacia 1185, cuando ya tenía alrededor de sesenta años, su obra Veteris ac Noui Testamenti Concordia. Para tan inmensa obra se ayudó de siete clérigos amanuenses, sostenidos por la reina doña Berenguela que pasaban sus escritos, realizados sobre unas tablas enceradas, a los pergaminos y los embellecían con miniaturas. Padecía de fuertes dolores de cabeza y, ya anciano, probablemente aquejado de algún proceso reumático, no podía sujetar bien sus brazos, por lo que los tenía apoyados en cuerdas colgadas de las vigas para así poder seguir escribiendo su ingente obra. Un trabajo reciente sugiere que santo Martino pudo padecer una arteritis de células gigantes con un síndrome de Charles Bonnet asociado.Bonifacio Álvarez Lario y Jesús Macarrón Vicente. Arteritis de células gigantes y síndrome de Charles Bonnett. El caso de santo Martino de León. Acta Med Hist Adriat. 2019; 17(1):19-44 Era visitado por obispos, nobles y reyes para que les diera consejo, acudiendo a verlo con frecuencia y a confesarse con él el rey Alfonso IX y su mujer, la reina Berenguela. Próximo a morirse anunció su muerte a los conocidos y devolvió las llaves de la cámara en la que guardaba las riquezas que le encomendaban para que las custodiara. Murió por causas naturales el 12 de enero de 1203, el día que él mismo había anunciado que moriría. La fecha exacta y causa de su muerte fueron recogidas en el Necrologio de la Colegiata. St Martin of Leon. http://www.catholic.org/encyclopedia/view.php?id=7641 Le sucedió en la dirección del Scriptorium de San Isidoro el canónigo, después obispo de Tuy, conocido como Lucas de Tuy.

Nota: Pérez Llamazares establece otra cronología diferente a la señalada fundamentalmente por Antonio Viñayo: nacimiento hacia 1155, inicio de su peregrinación en 1184, regreso a León en 1190, inicio de sus escritos hacia 1196 y muerte el 12 de enero de 1203, sin haber llegado a los cincuenta años. Esta cronología es poco probable pues Lucas de Tuy menciona en varias ocasiones su avanzada edad. Pérez Llamazares J. Los Benjamines de la Real Colegiata de San Isidoro de León. León (1914)

Obras

Escritos thumb|Letra capitular. Códices de Santo Martino (siglo XII) La obra de Santo Martino de León, Veteris ac Noui Testamenti Concordia o simplemente Concordia, se encuentra en un manuscrito único, conservado en la Real Colegiata de San Isidoro de León. Es un códice encuadernado en tabla y cuero, que consta de dos volúmenes. Está escrito sobre pergamino en letra carolina del . Los dos volúmenes tienen preciosas miniaturas en las mayúsculas iniciales de cada sermón y en los márgenes, con representaciones de figuras humanas, animales, flores y figuras geométricas. Antonio Viñayo, Etelvina Fernández. Abecedario-Bestiario de los códices de Santo Martino (1985). Editorial Isidoriana y Ediciones Leonesas, S.A. ISBN 84-86013-25-9 Toda su obra está escrita en un latín suelto y elegante y abarca todas las cuestiones que entonces trataba la teología, presentadas en forma de sermones. Las Concordia de Santo Martino contienen 54 sermones y cuatro explanationes –tres referentes a epístolas del Nuevo Testamento y, la cuarta, al Apocalipsis–, en los que intenta conciliar el Antiguo y el Nuevo testamento, así como una recopilación de sentencias de los Padres de la Iglesia. También da directrices para la vida santa de los eclesiásticos, que deben obedecer a los superiores y evitar el ocio interior y exterior, dedicándose al trabajo, la lectura y la oración. Muestra en su obra un especial interés en la defensa de las ideas cristianas frente al judaísmo. Niclos JV. San Martín de León y la controversia con los judíos en el siglo XII. En: Controversia judeocristiana en España –desde los orígenes hasta el siglo XIII- (1998). CSIC. Madrid. ISBN 84-00-07744-X Viñayo González A. San Martín de León y su apologética antijudía. CSIC. Instituto Arias Montano de Estudios Hebraicos y Oriente Próximo (1948) Se le considera el teólogo más importante de la España del , siendo el autor del primer comentario bíblico tras Beato de Liébana. Fernández Flórez JA. Escribir en León-Castilla en la época medieval. En: Viajes y viajeros en la España Medieval. Madrid (1997). ISBN 84-89483-04-3

La primera publicación de las obras de santo Martino fue realizada en Segovia, en la imprenta de Antonio Espinosa, a expensas del cardenal-arzobispo de Toledo, Francisco Antonio de Lorenzana. La edición consta de cuatro tomos, los dos primeros publicados en 1782, el tercero en 1785 y el cuarto en 1786. Sanctus Martinus Legionensis. Opera Omnia. Segovia (1782-1786). Posteriormente, en París (1842) Migne IP recoge las obras de Santo Martino, copiando la edición de Lorenzana, en Patrologiae Cursus Completus, donde ocupan en la sección de Padres Latinos, todo el tomo 208 y parte del 209. Migne IP. Patrologiae Cursus Completus. Series Latina, CCVIII, CCIX. Paris, 1842.

A pesar de que Concordia es un códice único, parece que hay algún manuscrito más en el que puede aparecer parte de la obra de Santo Martino –algunos sermones sueltos- en la Biblioteca Nacional de Madrid, en concreto Explanatio in epistula beati Iohannis, aunque sólo se conserva el inicio de dicha obra y es atribuida erróneamente a San Isidoro. thumb|Capilla de la Santísima Trinidad. San Isidoro de León

Obra arquitectónica thumb|Lápida encargada por Santo Martino Sus afanes no se limitaron a la oración y el estudio, pues según narra Lucas de Tuy también dejó dos monumentos arquitectónicos que él mismo ordenaría construir en San Isidoro de León, un oratorio dedicado a la Santa Cruz y una capilla en honor de la Santísima Trinidad.

Oratorio de la Santa Cruz. Estaba situado encima del Panteón Real de la colegiata de San Isidoro de León, en lo que antes fue tribuna regia. Es tradición que en esta estancia habitó la infanta doña Sancha, por eso hoy lleva el nombre de Cámara de doña Sancha. Real Colegiata de San Isidoro. Enciclopedia del Románico en León. Fundación Santa María la Real. Pag 534-566. ISBN 84-89483-77-9 Santo Martino utilizó este espacio para su propia celda, para el scriptorium y para el oratorio o capilla de la Santa Cruz. Posteriormente, este espacio fue convertido en Sala Capitular y en la actualidad guarda parte del tesoro de la colegiata.