La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 fue la 14.ª actuación olímpica oficial organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 124 deportistas, de los cuales 26 eran mujeres, la mayor cantidad y el porcentaje más alto hasta ese momento. La abanderada fue la tenista Gabriela Sabatini.

El equipo olímpico obtuvo dos medallas -una de plata y otra de bronce- y 7 diplomas olímpicos (puestos premiados).En los Juegos Olímpicos de Londres 1948 el Comité Olímpico Internacional comenzó a entregar diplomas olímpicos a los competidores que alcanzaban posiciones con puntos, es decir a quienes finalizaban entre el 1.º y el 6.º puesto en cada prueba. Sin embargo, desde entonces, es habitual denominar "diploma olímpico" a la distinción que se entrega a los competidores que logran ubicarse entre el 4.º y el 6.º puesto, acepción que se adopta aquí. También a los efectos de los artículos olímpicos de Wikipedia, se ha denominado "puestos premiados" (P-D) a todas las posiciones alcanzadas por los deportistas que reciban puntos o diploma olímpico. Desde el origen de los Juegos en 1896 hasta los Juegos de Londres 1948 recibieron puntos las primeras seis posiciones. Entre los Juegos de Londres 1948 y Los Ángeles 1984, ambos conceptos (puestos premiados y diploma olímpico) coinciden. Desde Los Ángeles 1984 se entregan diplomas olímpicos a las primeras ocho posiciones en cada prueba. En el medallero general ocupó la posición n.º 35 sobre 159 países participantes."Argentina at the 1924 Paris Summer Games" , Sports Reference. Las medallas fueron obtenidas por dos deportes que nunca habían obtenido una: el tenis y el voleibol.

La actuación de Argentina en Seúl 1988 marcó un momento de recuperación del deporte olímpico, al obtener dos medallas, luego de 16 años de no alcanzar ninguna. Las condiciones de la competencia habían variado sustancialmente, volviéndose mucho más ardua, de la mano del profesionalismo y del aumento sustancial de los países competidores, que se habían triplicado con respecto a los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Teniendo en cuenta esas condiciones, el desempeño argentino en Seúl fue relativamente satisfactorio, y su clasificación como n.º 35 en el medallero, es la quinta mejor colocación histórica, en la tabla por cantidad de competidores.

Pese a ello, en números absolutos, Argentina no obtuvo medallas de oro en Seúl, logro que se obtenía en todos los Juegos entre 1924-1952, y las dos medallas obtenidas se encontraban muy por debajo de las entre cuatro y siete medallas por juego obtenidas entre París 1924 y Helsinki 1952. En ese sentido, la actuación argentina en Seúl 1988, se mantuvo dentro de los magros resultados, que habían comenzado en los Juegos de Melbourne 1956, cuando se inició un período de decadencia, influenciado razones políticas y de escaso apoyo estatal. El rendimiento olímpico argentino recién recuperaría en 2004 los niveles absolutos que tuvo en el período 1924-1952.

La delegación argentina a Seúl 1988, incluyó 26 deportistas mujeres, un 21% del total. Constituyó un momento histórico de participación femenina en el deporte olímpico argentino, más del doble del máximo alcanzado en Londres 1948, en donde actuaron 11 mujeres. Desde entonces la participación femenina iría creciendo hasta alcanzar el máximo histórico del 42% (58 deportistas) en 2008.

Los resultados deportivos marcaron también éxitos en deportes que nunca habían resultado premiados, como el tenis, el voleibol y el hockey sobre césped, que formarían desde entonces importantes equipos.

Medalla de plata en tenis

thumb|200px|La tenista Gabriela Sabatini, ganó una medalla de plata en Seúl 88, la primera medalla para Argentina luego de dieciséis años sin obtener ninguna, y la primera para el tenis.

20px El 1 de octubre Gabriela Sabatini (18 años), abanderada de la delegación argentina, obtuvo medalla de plata en tenis, en la competencia de single femenino. Argentina no había obtenido ninguna medalla olímpica desde el 2 de septiembre de 1972, cuando el remero Alberto Demiddi llegara segundo en los Juegos de Múnich.

Seúl 88 fue importante para el tenis porque volvía a ser incluido como deporte olímpico luego de que fuera excluido en París 1924. Por su parte, Argentina había comenzado a desarrollar la práctica masiva del tenis luego de que el marplatense Guillermo Vilas se convirtiera en uno de los principales jugadores del mundo a mediados de la década de 1970. Hasta ese momento el tenis en el país había sido un deporte de élite, ignorado por el público masivo y practicado principalmente en los clubes ligados a la colectividad británica sobre canchas de polvo de ladrillo.

Gabriela Sabatini, que junto con Guillermo Vilas son los únicos tenistas argentinos incluidos en el Salón Internacional de la Fama del Tenis, fue parte de la primera generación de jóvenes que se volcaron masivamente en la década de 1980 a practicar tenis bajo la influencia de los éxitos de Vilas. Integrante del popular Club Atlético River Plate, Sabatini había ganado su primer título (Tokio) en 1985, cuando contaba con quince años y para 1988 ya había obtenido ocho torneos WTA y llegado a tres semifinales de Roland Garros, sobre polvo de ladrillo.

La favorita para ganar la medalla de oro era la alemana Steffi Graf, considerada por muchos como la mejor tenista de la historia, pero en Seúl se dieron cita las mejores tenistas del momento, destacándose el poderoso equipo de los Estados Unidos, integrado por Chris Evert, Pam Shriver y Zina Garrison (las dos últimas serían medalla de oro en dobles).

Gabriela Sabatini enfrentó en segunda ronda a Sabrina Goleš de Yugoslavia, venciendo 6-1, 6-0. Goleš había perdido en tres sets (debido a una lesión) la final de tenis ante Steffi Graf, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, cuando la competencia se realizó como exhibición.

En la tercera ronda Sabatini jugó con la alemana occidental Sylvia Hanika, quien había sido n.º 5 del mundo en 1983 y llegado a la final de Roland Garros en 1981. Perdió el primer set por un contundente 1-6, para recuperarse en los dos finales, que ganó 6-4 y 6-2.

En cuartos de final Gabriela debió enfrentar a la soviética (Bielorrusia), Natasha Zvereva, quien con 17 años, estaba en un momento excelente, habiendo llegado ese año a la final de Roland Garros, tras vencer a Martina Navratilova y Helena Suková. La argentina se impuso en dos sets, 6-4 y 6-3.

En la semifinal se enfrentaron Gabriela Sabatini y la búlgara Manuela Maleeva. Maleeva había alcanzado el número tres del mundo en 1983 permaneciendo en el top ten del ranking hasta 1992. Pese a las expectativas de un partido disputado, Gabriela Sabatini ganó el partido de manera contundente, 6-1, 6-1.

thumb|200px|left|Tablero del fixture individual femenino en Seúl 88, que muestra ganadora a Steffi Graf sobre G. Sabatini. La final fue disputada contra la favorita Steffi Graf (19 años), en el mejor año de su extraordinaria carrera. Graf había ganado ese año los cuatro títulos del Grand Slam, convirtiéndose así en una de las tres mujeres que alcanzaron ese logro en la historia. Sin embargo Sabatini había sido la única que había podido vencer a Graf ese año, haciéndolo además dos veces, en la pista dura de Boca Raton y de arcilla de Amelia Island.

El partido fue más cerrado de lo que finalmente indicaría el marcador favorable a Graf (6-3; 6-3). Ya en el primer juego, Sabatini tuvo tres puntos para quiebre que no pudo aprovechar y en el quinto juego logró quebrar el saque de la alemana para ponerse adelante 3-2 con su saque. Graf sin embargo reaccionó y con un juego muy agresivo, recuperó el quiebre en el juego siguiente, para quebrar a su vez a la argentina, en el octavo parcial, y adjudicarse el primer set 6-3.

En el segundo set ambas jugadoras mantuvieron su saque hasta el 4-4, momento en el cual Graf logró quebrar a Sabatini, aprovechando el segundo servicio, y ganar la medalla de oro, al mantener su saque en el último juego. De este modo Graf se convirtió en el único deportista en la historia en ganar, en el mismo año, los cuatro torneos del Grand Slam y la medalla de oro olímpica, logro que se ha conocido como Golden Slam.

Medalla de bronce en vóley masculino

thumb|200px|Pictograma para el vóley utilizado en Seúl 88.

20px El 2 de octubre el equipo de vóley masculino obtuvo la medalla de bronce luego de superar a Brasil 3-2 en el partido por el tercer lugar. Los Juegos Olímpicos son considerados la competencia más importante del vóley mundial. Es la primera medalla olímpica del vóley argentino, que en Los Ángeles 1984 ya había obtenido diploma olímpico al finalizar en sexto lugar y en Tokio 2020 conseguiría su segunda presea. El equipo argentino estaba integrado por un grupo de jugadores conocidos como Generación del 82, debido a que ese año había alcanzado el tercer puesto en el Campeonato Mundial realizado en Argentina. Se trató también de la primera medalla obtenida en un deporte de equipo colectivo, luego de las medallas de oro obtenidas por el polo en 1924 y 1936 y la medalla de plata obtenida por el fútbol en 1928. Anticiparía así la tendencia a obtener medallas en otros deportes colectivos como el fútbol, el hockey sobre césped y el básquetbol, a partir de 1996.

La competencia se realizó con doce equipos divididos en dos zonas de seis, en las que debían jugar todos contra todos. Los dos primeros de cada zona clasificaban para las semifinales. En ese momento el reglamento establecía que sólo sumaba puntos el equipo que ganaba con su saque, sistema que años después se modificaría por el actual, que otorga el punto al ganador, sin importar que haya o no sacado. Cada partido se jugaba al mejor de cinco sets, de quince puntos cada uno, debiendo el ganador sacar ventaja de dos puntos.

La Argentina integró la zona B con Estados Unidos (junto a la Unión Soviética candidatos casi indiscutibles a disputarse la medalla de oro), Países Bajos, Francia, Japón y Túnez. En los análisis previos, Argentina debería disputar con los Países Bajos y Francia la posibilidad de ser escolta de Estados Unidos, asumiendo que los tres perderían su partido contra el equipo estadounidense.

El primer partido lo disputó contra Túnez, el equipo más débil de la zona, ganando tres sets a cero (15-5, 15-11, 15-6); Túnez no ganaría ningún set en la competencia. El segundo partido fue contra Japón, ganando 3-1 (15-11, 15-12, 1-15, 15-11), pero perdiendo el tercer parcial por un inexplicable 1-15, que podría complicar sus chances de clasificación en caso de un eventual empate en el segundo lugar.

El tercer partido fue contra Estados Unidos, quién a la postre sería el campeón olímpico. La expectativa previa era intentar ganar algún set, que le permitiera a la Argentina recuperar el que perdió contra Japón. La Argentina sin embargo sorprendió a todos ganando los dos primeros sets por 11-15 en ambos casos. En el tercer set Estados Unidos pareció comenzar a imponer su superioridad al ganarlo 15-4. Pero la Argentina recuperó el nivel en el cuarto set y estuvo a punto de ganar el encuentro, cuando llegaron empatados a 15, momento en el cual Estados Unidos logró ganar su punto de saque, para ganar el parcial y empatar el partido 2-2. En el último set, la Argentina no pudo mantener su nivel y terminó cayendo finalmente 15-7.

El cuarto partido era el partido decisivo por la clasificación contra los Países Bajos, que le había ganado a Francia 3-1 y también había ganado un set a Estados Unidos. Se anticipaba un encuentro muy disputado, pero la Argentina venció con contundencia en tres sets (15-11, 15-7, 15-8), ubicándose segunda en la zona y asegurándose la clasificación.

El quinto y último partido fue contra Francia, pero la Argentina ya estaba clasificada, debido a lo cual jugó con menor intensidad, cuidando a los jugadores para la etapa siguiente. Francia ganó entonces en tres sets corridos (15-7, 15-5, 15-5).