Sarah Trimmer (6 de enero de 1741-15 de diciembre de 1810)Yarde, 29. fue una escritora y crítica de literatura infantil británica. Su periódico, The Guardian of Education, ayudó a definir el género emergente, criticando la literatura infantil de forma oficial por primera vez; también creó la primera reseña histórica de la literatura para niños, estableciendo un punto de referencia del género que los historiadores continúan utilizando en la actualidad. Su libro más popular, Fabulous Histories, inspiró varias historias infantiles y permaneció en las imprentas por más de un siglo.Grenby, "Introduction", viii; Wills, DLB, 344.
Trimmer fue una filántropa activa además de escritora; fundó varias escuelas dominicales y entidades benéficas en su parroquia.Rodgers, 115; Wills, DLB, 343. Para ampliar sus proyectos educativos no solo escribió libros de texto, sino que también creó manuales para otras mujeres interesadas en comenzar sus propias escuelas.Heath, 389; Wills, DLB, 345. Los esfuerzos de Trimmer inspiraron a otras mujeres, tales como Hannah More, a crear programas para escuelas dominicales y a escribir cuentos para niños y para personas de bajos recursos.Wills, “Sarah Trimmer’s Œconomy of Charity", 162.
Trimmer se dedicó de muchas formas a mantener el estatus social y político con sus obras. Como devota cristiana, intentaba promover los preceptos de la Iglesia de Inglaterra, enseñando a los niños las doctrinas del Cristianismo. Sus obras resumían los beneficios de la jerarquía social, argumentando que cada clase debía permanecer en la posición social que Dios les había otorgado. Sin embargo, a la vez que apoyaba varias de las ideologías sociales y políticas de su época, Trimmer cuestionó otras, principalmente las relacionadas con el género y con la familia.Trimmer, Sarah. The Guardian of Education, 1:2, 10, 81, 145.
Primeros años thumb|170px|El Príncipe de Gales (quien sería rey de Inglaterra) fue alumno de Joshua Trimmer, el padre de Sarah.
Trimmer nació el 6 de enero de 1741 en Ipswich como hija de Joshua Kirby y Sarah Bell. Su padre fue un artista destacado y trabajó como presidente de la Sociedad de Artistas. Trimmer tenía un hermano menor llamado William. Como era la mejor escritora de la familia, solía hacer los ensayos escolares de su hermano por él.Trimmer, Some Account, 8-9; Wills, DLB, 343. Cuando era una niña, asistió a la escuela de la Sra. Justiner en Ipswich, una experiencia que siempre recordaría con cariño.Yarde, Life and Works of Sarah Trimmer, 15: Wills, DLB, 343. En 1755, la familia se mudó a Londres en donde su padre, quien había escrito varias obras importantes sobre perspectiva, se convirtió en el tutor del Príncipe de Gales enseñándole esta asignatura.Heath, 387: Wills, DLB, 343. Debido al contacto de su padre con la comunidad artística, Trimmer pudo conocer a los pintores William Hogarth y Thomas Gainsborough, además del por ese entonces escritor y crítico Samuel Johnson. En una ocasión, cuando inmediatamente mostró su versión de bolsillo del libro de John Milton, El paraíso perdido (1667), para ayudar a resolver una disputa entre su padre y Johnson basada en un pasaje en particular, el escritor quedó encantado al ver que Sarah admiraba a Milton tanto como para llevar sus obras con ella en todo momento, la invitó a su casa y le mostró un volumen de su famoso periódico The Rambler.Yarde, Life and Works of Sarah Trimmer, 17; Wills, 343. En 1759, con la ayuda de su antiguo alumno, el Príncipe de Gales (quien se convertiría en Jorge III), su padre fue ascendido en su trabajo a Secretario de Obras de la Casa Real en Kew Palace, y la familia se mudó a Kew.Rodgers, 113. Allí Sarah conoció a James Trimmer, con quien contrajo matrimonio el 21 de septiembre de 1762; luego de la boda, la pareja se mudó a Old Brentford.Grenby, "Introduction", vi-vii; Wills, DLB, 343.
Maternidad y filantropía
Trimmer mantuvo una relación estrecha con sus padres; después de su matrimonio visitaba a su padre todos los días, más tarde acompañada por sus hijos mayores. Ella y su esposo tuvieron doce hijos en total: seis varones y seis mujeres. Trimmer fue la responsable de la educación de sus hijos, combinándola con sus tareas como madre y maestra, lo cual inicialmente despertó su interés en la educación.
Inspirada por Robert Raikes, Trimmer también comenzó a trabajar en escuelas dominicales, fundando la primera escuela dominical para niños de bajos recursos en Old Brentford en 1786. Ella y dos ministros de su parroquia, Charles Sturgess y Charles Coates, organizaron un fondo financiero y establecieron varias escuelas para los niños necesitados del vecindario.Yarde, 31. Inicialmente, quinientos niños y niñas quisieron asistir a la escuela dominical de Trimmer; incapaz de acomodar semejante número, decidió excluir a los menores de cinco años y limitó las plazas a un niño por familia. La parroquia creó tres escuelas, cada una de las cuales contó con treinta alumnos: una para los niños mayores, otra para los menores y otra para las niñas. Mientras que otros reformistas educativos de la época tales como Mary Wollstonecraft lucharon por la instrucción mixta, Trimmer se opuso a dichos cambios pedagógicos, ya que creía en la educación separada de ambos sexos.Rodgers, 118-19. Los estudiantes aprendían a leer, con objeto de que pudiesen leer la Biblia. Los alumnos también fueron alentados a mantenerse limpios; todo aquel que lo solicitaba recibía un cepillo y un peine.Yarde, 33. Las escuelas de Trimmer se volvieron tan reconocidas y admiradas que Raikes, la inspiración inicial de Trimmer, recomendó a aquellos que necesitasen asistencia que organizasen una escuela dominical basándose en las de Trimmer; incluso la Reina Carlota pidió consejo a Trimmer para fundar una escuela dominical en Windsor.
Después de su conversación con la Reina, Trimmer escribió The Œconomy of Charity, donde describe como los lectores, específicamente las mujeres, pueden establecer escuelas dominicales en sus propias comunidades.Rodgers, 124; Wills, DLB, 345. Sin embargo, su libro generó cierta controversia. Mientras que los partidarios de las escuelas dominicales como Raikes y Trimmer afirmaban que las escuelas ayudaban a controlar el crecimiento social de la clase baja, los críticos declaraban que esas escuelas sólo alentarían las diferencias sociales que estaban tratando de eliminar.Wills, "Sarah Trimmer’s Œconomy of Charity", 157-58. John Byng, por ejemplo, advirtió que «la educación no sólo debería 'enseñarles a leer folletos, libros y publicaciones sobre el Cristianismo'... debería proporcionarles preparación para el laborioso empleo cuya posición en la sociedad les había destinado».Citado en Wills, “Sarah Trimmer’s Œconomy of Charity", 160. Trimmer aceptó que los más humildes estaban «destinados» por Dios a ser así, pero discutió la afirmación de que sus escuelas afianzaban la jerarquía social divina. El debate sobre las escuelas dominicales fue llevado a cabo en iglesias, en el Parlamento y en la imprenta; al publicar The Œconomy of Charity, Trimmer estaba introduciendo el enérgico debate en la sociedad. Como erudita, Deborah Wills argumentó:
Por ejemplo, Trimmer dijo que en las escuelas dominicales no sólo se enseña a los alumnos a leer la Biblia, sino también a sacar conclusiones políticas y teológicas de la misma.Wills, “Sarah Trimmer’s Œconomy of Charity", 159. Además, discutió que la responsabilidad de educar a los más humildes reside sólo en los hombros de la clase media. Eliminando a la aristocracia de un papel activo en sus programas filantrópicos, «Trimmer aseguró que aquellos que realmente regulan los planes de estudios de las escuelas dominicales son aquellos que perpetuarán y mejorarán la cultura de la clase burguesa».Wills, "Sarah Trimmer’s Œconomy of Charity", 162. Como Wills señala, esto la distinguía de otros filántropos de la época, tales como Hannah More.
Trimmer también fundó y administró escuelas de caridad en su vecindario. Trasladó a los estudiantes prometedores de sus escuelas dominicales, a los cuales veía sólo una vez a la semana, a las nuevas escuelas, las cuales visitaba varias veces a la semana. Como escribió en su periódico, esas escuelas parecían ser para ella «una perspectiva feliz para rescatar a varios niños de los vicios y del despilfarro».Trimmer, Some Account, 220. Mientras que las escuelas dominicales eran fundadas por suscripción, es decir, por las donaciones de la comunidad a la parroquia, las escuelas de caridad fueron fundadas por la Sociedad para la Propagación del Conocimiento Cristiano (SPCK, por sus siglas en inglés), la cual había fundado la primera escuela de caridad alrededor de un siglo antes.Yarde, 40-43. Trimmer criticó el plan de aprendizaje que tenían las escuelas de caridad tradicionales e intentó instituir un método de catequismo más dinámico en sus escuelas, que estimularía a los alumnos a hacer preguntas. Escribió en su periódico, «mi deseo más serio es crear un curso de capacitación para las escuelas de caridad, en el cual los niños aprendan en realidad, y no sólo teóricamente, los principios de la religión cristiana, tal como están en las Escrituras».Trimmer, Some Account, 218. Trimmer también estableció escuelas de industria, en las cuales educó a sus estudiantes menos prometedores. En esas escuelas se enseñaba a las niñas, por ejemplo, a coser y a tejer. Inicialmente, Trimmer creyó que las escuelas serían un beneficio para las niñas, que podrían tejer y coser como trabajo; sin embargo, éstas no tenían las habilidades necesarias, por lo que creaban productos de baja calidad que no lograban venderse. Trimmer evaluó este proyecto como un fracaso.
William Keutsch, un historiador moderno del , ha criticado los proyectos de Trimmer como ingenuos y moralistas:
Aunque las escuelas dominicales creadas por Trimmer han sido a menudo caracterizadas por los investigadores modernos como un instrumento represivo utilizado por la clase media para imponer su moralidad en las clases más bajas, Thomas Laqueur ha argumentado que los más humildes aprovechaban la oportunidad de obtener alfabetización y no tuvieron en cuenta varias de las lecciones morales que les obligaron a aprender.Laqueur, 21.
Carrera literaria thumb|200px|Sarah Trimmer, retratada por Henry Howard en 1798. En una carrera literaria que ocupó más de un cuarto de siglo, Trimmer escribió entre treinta y tresGrenby, "Introduction", viii-ix. y cuarenta y cuatro textos.Heath, 385. Se basó en un amplio rango de géneros: libros de texto, manuales de enseñanza, literatura infantil, panfletos políticos y periódicos. Mientras que la mayoría de sus textos fueron para niños, algunas de sus obras, como The Œconomy of Charity, fueron específicamente para adultos. Otros fueron escritos para todas las audiencias, tales como The Servant’s Friend (1786-1787), el cual fue creado para instruir sirvientes de todas las edades.
A lo largo de su carrera, Trimmer trabajó con cuatro editores diferentes: John Marshall, T.N. Longman, G. Robinson, y Joseph Johnson, y, para 1800, la mayoría de sus obras estaban incluidas en el catálogo de Newbery, el editor que vendió la mayor cantidad de literatura infantil. Finalmente, Trimmer dejó de publicar sus libros con Joseph Johnson, porque no estaba de acuerdo con sus pensamientos políticos: él era partidario de la Revolución francesa y había comenzado a publicar obras que ella consideraba subversivas.Janowitz, Anne. “Amiable and Radical Sociability: Anna Barbauld’s ‘Free Familiar Conversation.’” Romantic Sociability: Social Networks and Literary Culture in Britain 1770–1840. Eds. Gillian Russell and Clara Tuite. Cambridge: Cambridge University Press (2002), 71.
An Easy Introduction to the Knowledge of Nature 200px|thumb|left|Primera página de la primera edición de An Easy Introduction to the Knowledge of Nature (1780).