miniatura|Pirámide de Kefrén, en la Necrópolis de Guiza miniatura|Templo de Kukulkán, en Chichén Itzá miniaturadeimagen|Comparativa mostrando tres de las pirámides más importantes. En arquitectura, una pirámide (del latín pyrămis, -ĭdis, y este del griego πυραμίς, -ίδος pyramís, -ídos; propiamente 'pastel de harina de trigo de forma piramidal', derivado de πυρός pyrós 'harina de trigo') es un edificio monumental de forma piramidal que suele tener una base cuadrada. Antiguamente, en el antiguo Egipto o China, estas construcciones se utilizaban como sepulcro y en las civilizaciones precolombinas se usaban como templo, normalmente con una función funeraria.

En el antiguo Egipto las pirámides eran tumbas donde se enterraba un faraón, una reina o los nobles que formaban parte de la corte del faraón. Los egipcios las denominaban mer. Eran el centro de un vasto complejo arquitectónico. Su uso se extendió posteriormente a Kush, aunque allí eran de pequeñas dimensiones y su forma externa difería de las egipcias. Estos grandes monumentos funerarios evolucionaron a partir de las mastabas hasta llegar a conformar construcciones colosales como las del complejo de la necrópolis de Guiza. La primera pirámide de la que se tiene constancia es la pirámide escalonada de Zoser, atribuida a Imhotep, construida hacia el 2700 a. C. en Saqqara.

Las primeras pirámides con paredes completamente lisas, las llamadas «clásicas», están datadas hacia el 2500 a. C., como la pirámide de Meidum, que en la actualidad se encuentra medio derruida. Las pirámides que se pueden considerar de referencia son las de las dinastías III-VI de Egipto (2650-2345 a. C.). En la época de los césares romanos empezaron a construirse tumbas gigantescas y algunas de ellas, como la conocida como pirámide Cestia, están claramente inspiradas en los modelos existentes en el Egipto ptolemaico. En este amplio espectro de construcciones piramidales también encontramos ejemplos más actuales, algunas construidas en pleno , como el Luxor Hotel de Las Vegas Strip (1993) o la pirámide de vidrio del Museo del Louvre (1989).

Historia miniatura|Túmulo funerario de los reyes silla en Corea miniatura|Esquema de una mastaba A menudo se ha discutido sobre el origen de la forma piramidal en la construcción humana. Las pirámides surgieron en diferentes civilizaciones sin contacto entre sí, lo cual ha dado lugar a especulaciones de toda índole. Desde un punto de vista meramente estructural o constructivo, la forma piramidal es el resultado casi inevitable del simple deseo de ganar altura utilizando como material básico la piedra. Las primeras construcciones en poblados primitivos eran de planta circular, normalmente con una base de piedras, los muros de barro y cercadas de tal manera que acababan siendo como unas semiesferas; así se puede observar en una reconstrucción del poblado del yacimiento arqueológico de Khirokitia, en Chipre, un poblado que se remonta a mediados del

En muchas culturas el túmulo sepulcral constituía una forma arquitectónica simple. Este tipo de monumento se realizaba después de que el cuerpo de un individuo muerto fuera inhumado. Se hacía un pequeño relieve y con tierra se construían estructuras tumularias de piedra muy primitivas, probablemente para hacer más fácil la localización de la tumba, siguiendo unas tradiciones religiosas determinadas; la mayor parte de estos monumentos funerarios han desaparecido por la erosión sufrida por el terreno. Así, las primeras construcciones de piedra obedecieron a propósitos funerarios o religiosos y tanto el antiguo Egipto —con las mastabas— como América ya adoptaron una forma troncopiramidal característica. La razón de adoptar esta forma también se debía a la necesidad de estabilizar los montones de piedra, puesto que debido la presión ejercida por el acopio del material el terreno solía ceder y hundirse por los lados, ocasionando grietas o incluso derrumbes.

Con el tiempo se empezaron a levantar tumbas y plataformas religiosas sobre estas construcciones, quizás con la intención de mostrar un poder superior al de los anteriores gobernantes. Este tipo de prácticas derivaron en las pirámides escalonadas, un tipo de construcción muy similar a los zigurat mesopotámicos, que aparecieron en el y que a partir del se convirtieron en templos religiosos. Se conocen unas treinta y cinco torres zigurat construidas en veintisiete ciudades que datan de esta época y que perduraron hasta la llegada del Imperio neobabilónico (626 a. C.-539 a. C.). La construcción en Babilonia de la torre Etemenanki, dedicada a Marduk (en ocasiones asociada con la torre bíblica de Babel), una edificación que fue reconstruida varias veces hasta su completa destrucción hacia el año 323 a. C., poco después del último intento de conservarla por parte de Alejandro Magno.

No hay constancia de los motivos que generaron los cambios que condujeron a la construcción de la típica pirámide prismática, aunque no se puede descartar que el salto formal fuera simplemente de carácter estético. Existen dos teorías fundamentales sobre esta cuestión. Una es la de los positivistas —como Ludwig Borchardt y Flinders Petrie—, que consideran que el resultado de la forma de la pirámide es el trabajo de varias generaciones de arquitectos que, junto con las posibilidades técnicas de cada momento, lograron la forma arquitectónica perfecta. La segunda es la de los simbolistas —como Ernesto Schiaparelli—, que se basan en significados de tipo simbólico, como la asociación de la pirámide al disco solar, imagen que se capta cuando el sol surge entre dos montañas, con lo que, además de su uso funerario, también servía como parte del culto al dios Ra y a la diosa Hathor. Plinio el Viejo afirmaba que los obeliscos eran como rayos de sol petrificados y que su forma geométrica no era casual sino que representaba rayos de luz que empezaban en el extremo superior de la pequeña pirámide y llegaban hasta su base con el fin de calentar la tierra. Así las escalas de las pirámides permitían a los faraones su ascensión a la región celestial y, además, el hecho representaba de manera simbólica la energía imprescindible para la existencia de la vida.

Pirámides de Egipto

En el periodo de las primeras dinastías del Antiguo Egipto, los poderosos que disponían de bastantes medios económicos eran enterrados en unas estructuras de base rectangular, techo plano y muros laterales inclinados denominadas mastabas. Posteriormente está documentada la construcción de un tipo de pirámide atribuida al arquitecto Imhotep, que diseñó el que los egiptólogos consideran que es una tumba para el faraón Zoser. Imhotep se considera que fue el primero en concebir la idea de apilar las mastabas, llevando a cabo la creación de un edificio compuesto por una serie de escalones conseguidos con la disminución de la medida de la base hacia el ápice; el resultado fue la pirámide escalonada de Zoser, que fue diseñada para servir como una escalera gigantesca mediante la cual el alma del faraón muerto podía ascender hacia los cielos. Fue tal la transcendencia de los éxitos de Imhotep, que posteriormente fue deificado por los propios egipcios.

La mayoría de las pirámides descubiertas en Egipto fueron construidas como tumbas para los faraones y sus consortes durante el Imperio Antiguo y el Imperio Medio. La Gran Pirámide de Guiza, construida por Keops (Jufu), es una de las Siete maravillas del mundo antiguo y la única que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Simbolismo miniatura|El sol sobre la Gran Pirámide de Guiza Aunque en general hay acuerdo al afirmar que las pirámides eran monumentos funerarios, hay un desacuerdo sobre los principios teológicos que podrían haber enmarcado esta funcionalidad. Una teoría afirma que podría haber sido diseñada como una especie de «máquina de resurrección». Los egipcios creían que la zona oscura del cielo nocturno, alrededor de la cual parecen girar las estrellas, era la entrada física a los cielos. Uno de los ejes estrechos que se extiende desde la cámara mortuoria principal a través de todo el cuerpo de la Gran Pirámide apunta directamente hacia el centro de esta parte del cielo, lo que sugiere que la pirámide podía haber sido diseñada como un medio para ayudar el alma del faraón difunto en su viaje hacia la residencia de los dioses. Todas las pirámides de Egipto fueron construidas en la orilla oeste del Nilo, ya que en la mitología egipcia la puesta de sol se asociaba con el reino de los muertos.

Las pirámides se elevaban hasta el cielo y ayudaban al faraón, considerado un ser divino, en el momento de abandonar la tierra para facilitarle el retorno a la morada de los dioses, lugar de donde había venido. Por esta misma razón, los egipcios creían que había que conservar el cuerpo e impedir que se corrompiera, lo que conseguían mediante un método muy elaborado de embalsamamiento. Justo en el centro de la pirámide se encontraba el sepulcro, normalmente de piedra, y en torno a la cámara mortuoria había escritos con hechizos y conjuros para facilitar el tráfico del muerto hacia el otro mundo. No solo era importante conservar el cuerpo, sino que hacía falta que hubiera una escultura con su busto que se colocaba dentro de la cámara sin que la viera nadie; así la magia funcionaba y el alma podía revivir. Los egipcios denominaban a los escultores como «aquel que mantiene vivo».

Sistema y tipos de construcción miniatura|upright|Falsa bóveda en la Gran Pirámide de Guiza Algunas pirámides no eran simples acopios de piedra, puesto que requerían para su construcción habilidad, ingenio, capacidad organizativa y gran cantidad de mano de obra. Aunque algunas civilizaciones, como la egipcia, ya conocían el arco de descarga, utilizaron preferentemente las estructuras adoveladas. Sin embargo, los grandes dinteles de piedra no podían soportar las fuertes presiones ejercidas sobre ellas sin fracturarse, de forma que para abrir aposentos y pasillos interiores recurrieron a la técnica de la falsa bóveda, solución arquitectónica consistente al ir aproximando ligeramente y de forma escalonada las hiladas de los muros; esto había que hacerlo hasta conseguir un efecto similar al de un arco apuntado, pero con dovelas horizontales. Aunque todas las pirámides tenían la misma base cuadrada y las mismas diagonales que se elevaban en dirección al punto central superior, los estudios arqueológicos han demostrado que cada una presentaba unas variaciones constructivas interiores diferentes, debidas principalmente a cómo se construía el núcleo central.

La ausencia de documentos no ha permitido conocer los métodos constructivos empleados en la construcción de las antiguas pirámides pero, al no haber constancia del uso de la rueda, las teorías más aceptadas se inclinan por el uso de rampas o espirales exteriores sobre las cuales se harían deslizar los bloques mediante palancas.

El recubrimiento exterior de estas edificaciones varió mucho de unas culturas a otras y se han encontrado desde revestimientos de piedra calcárea hasta estucos. El núcleo interior podía constituirse con capas de piedra y barro —que en el interior de la pirámide se inclinaban—, por escombros de piedras dentro de muros de carga o por ladrillos.] Con el paso de los años las piedras que cubrían el exterior fueron utilizadas en otras construcciones, por lo que el núcleo interior quedó a la intemperie, expuesto a los elementos exteriores, degradándose y llegando a quedar destruido.

Orientación

miniatura|Codo egipcio en el Museo del Louvre