Rodrigo Soriano Barroeta-Aldamar (San Sebastián, 17 de septiembre de 1868-Santiago de Chile, 1944)Registro bautismal de Rodrigo Soriano Barroeta-Aldamar. Fecha: 17 de septiembre de 1868. Iglesia de San Vicente (San Sebastián). Fuente: Familysearch. Birth Date: 16 Sep 1868. Number: 1171579. fue un político, literato, abogado, diplomático y periodista español. De ideología republicana, obtuvo varias veces escaño de diputado en las Cortes de la Restauración a lo largo del primer tercio del . El inicio de la guerra civil le sorprendió desempeñando el cargo de embajador de España en Chile, donde murió.

Orígenes Nació en la residencia familiar de "Villa Aldamar", contigua al Palacio de Miramar, frente a la playa de la Concha, en el seno de una aristocrática familia guipuzcoana de tradición liberal y fuerista enraizada en la antigua nobleza feudal vasca (señores de la Torre de Barroeta, Torre Aldamar, dueños del Mayorazgo de Zarauz y señores de la Torre Ybarra). Fue uno de los cinco hijos nacidos del matrimonio formado por Benito Soriano Murillo y Manuela Barroeta-Aldamar González de Echávarri. Era nieto del senador, diputado a Cortes, alcalde de Guetaria y primer diputado general de Guipúzcoa, el político fuerista liberal vasco Joaquín de Barroeta-Aldamar y Hurtado de Mendoza.

De niño vivió en Francia donde sus mayores, de ideas liberales, se habían exiliado huyendo de los carlistas. La juventud de Rodrigo Soriano discurrió entre su ciudad natal y Madrid, lugar este último donde su padre ocupó los cargos de director general de Bellas Artes y subdirector del Museo Nacional de Pintura y Escultura (más conocido como el Museo de la Trinidad), antes de fusionarse con el Museo del Prado. En diciembre de 1913, contrajo matrimonio en Tarragona con Lola Martí, hija de un empresario hotelero catalán, y fruto de esa relación nació una hija, Dolores Soriano Martí.

Vida política y actividad periodística Licenciado en derecho, publicista, periodista, literato, editor de prensa, y diplomático, comenzó la carrera periodística como crítico de arte del diario conservador La Época. Fue redactor de La Galerna, periódico de humor donostiarra, y colaboró en diversas publicaciones: La Voz de Guipúzcoa, El País, La Lidia y Euskal Erria. Escribió, asimismo, para La Baskonia y La Ilustración Española. Firmaba artículos de prensa bajo el seudónimo de "Koak".

Rodrigo Soriano fue uno de los pioneros del reporterismo de guerra en España cubriendo la información de la campaña del Rif desde el campo de batalla.

En 1901 entra en el mundo de la política parlamentaria tras resultar elegido diputado por Valencia. Más adelante, en 1906, fundaría el periódico España Nueva. A las actividades políticas y periodísticas uniría su vocación literaria, habiendo escrito y publicado gran variedad de libros entre 1891 y 1936.

En el año 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, fue desterrado a la isla de Fuerteventura junto con Miguel de Unamuno. Años más tarde, tras el advenimiento de la Segunda República Española, ocuparía el puesto de embajador de España en Chile.

Editor de prensa La forma de actuar del gobierno durante la descolonización española radicalizó sus planteamientos políticos. Abandonó principios inspirados en una educación clásica burguesa y se pasó al partido republicano. Entonces fundó el periódico Vida Nueva. Poco después se trasladó a Valencia y entró en la redacción de El Pueblo, periódico financiado por Soriano que dirigía Vicente Blasco Ibáñez. Allí, al lado de su gran amigo de entonces, Blasco Ibáñez, llevó a cabo ruidosas campañas y contribuyó a la reorganización del partido Republicano.

Parlamentario En 1901 fue elegido diputado por primera vez por Valencia, donde fue reelegido sin interrupciones hasta 1909, siendo luego varias veces diputado por Madrid, a la vez que trabajaba como colaborador del Heraldo de Madrid, fue diputado republicano federal independiente por Málaga. En el Parlamento, como en la prensa, Rodrigo Soriano se distinguió por su temible acometividad, lo que le propició una inmensa popularidad en los tiempos de la Unión Republicana, en el contexto de la Restauración, pero también le ocasionó serios disgustos y crudos enfrentamientos.Ficha en el Congreso de los Diputados.

Con el paso de los años y de la experiencia, sin perder esta característica, la oratoria de Soriano se hizo más serena y razonadora, lo que no fue óbice para que fuese escuchado con igual atención que antes. A su palabra elocuente y elegante unía grandes dosis de erudición. La moderación de su discurso no impidió que se le abrieran varios frentes, tanto periodísticos como políticos.

Enfrentamientos miniatura|Soriano en Don Quijote (1902) Una de sus más turbulentas disputas la mantuvo con Vicente Blasco Ibáñez, con quien rompió bruscamente. Un artículo de Rodrigo Soriano criticando a Blasco Ibáñez publicado en El Pueblo, «Revolucionarios de entretiempo», sirvió de detonante. En Valencia, sorianistas y blasquistas se enzarzaron en una guerra sin cuartel que desencadenó violentas escaramuzas callejeras, saldadas con tres muertos y diversos heridos. La corriente política valenciana que lo secundó fue denominada Sorianisme. Al separarse de Blasco Ibáñez, fundó en Valencia el diario El Radical, colaboró con La Lucha y, más tarde, en Madrid, fue director y editor de España Nueva (1906-1924). En este periódico, que con el tiempo pasó de las tendencias republicanas a las sindicalistas, se centró buena parte de su actividad profesional.

Con Alejandro Lerroux también acabó a la gresca; Soriano había decidido escindirse del PURA para incorporarse al Partido Republicano Radical que acababa de fundar Lerroux y no tardaron en surgir las discrepancias. Una entre otras fue la iniciativa que propugnaba Soriano de asentar en Valencia un movimiento semejante al de Solidaritat Catalana, idea a la que frontalmente se oponían Lerroux y Blasco Ibáñez. Cuando, en mayo de 1906, fue a Barcelona en compañía de Nicolás Salmerón para participar en una manifestación convocada por Solidaritat Catalana, a la que acudieron no menos de 80 000 personas, aprovechó uno de los actos de la jornada para acusar públicamente a Lerroux de ser "un espía del gobierno".

Rodrigo Soriano, hombre de profundas convicciones anticlericales y antidinásticas, fue además la bestia negra de Antonio Maura y Montaner. Formó parte del Comité Ejecutivo de la Conjunción Republicano-Socialista, una coalición electoral de partidos políticos de izquierda, liderada por Pablo Iglesias, que surgió como respuesta a los hechos acaecidos en la Semana Trágica de Barcelona (1909). Desde aquel frente electoral, que agrupaba al PSOE con otros partidos republicanos, se pretendía incluso el derrocamiento de la monarquía española (Rodrigo Soriano manifestó que contaba para ello con el apoyo de algunos sectores del ejército). La alianza electoral resultó propicia para que Pablo Iglesias, por primera vez, obtuviera acta de diputado en las Cortes españolas.

El 4 de diciembre de 1910, la coalición organizó un gran mitin en Bilbao que congregó a más de 16 000 personas para hacer propaganda de su formación como motor del cambio necesario para acabar con el régimen monárquico y traer la república. Entre los oradores que participaron en el acto, además de Rodrigo Soriano, se encontraban Pablo Iglesias, Joaquín Pi y Arsuaga, Gumersindo de Azcárate y Horacio Echevarrieta.

Las divergencias que mantuvo con Pío Baroja discurrieron por cauces más moderados. Ambos se lanzaron envenenados dardos dialécticos, alguno de los cuales recordaría el propio Baroja en sus Memorias: "Baroja no ha sabido ver lo que es París. Él ha entrado en París, pero París no ha entrado en Baroja." En respuesta, Pío Baroja replicó que esa no era una frase para pasar a ninguna antología de frases, al tiempo que le tildaba de cursi y de haber sido un señorito rico que había escrito en El Tiempo, un periódico conservador de la fracción de Francisco Silvela.

Duelos Rodrigo Soriano llegó a batirse siete veces en duelo por diversas disputas. Entre estas destacan las que sostuvo con tres importantes militares de la historia de España: los generales Valeriano Weyler y Arsenio Linares Pombo, y el entonces coronel Miguel Primo de Rivera.

En la revista chilena Ercilla, publicada el 23 de julio de 1943, Soriano escribía: «[Era] enemigo yo de los duelos, pues nunca vi en ellos honor, gloria, timbre u orgullo, repugnando estas muestras de barbarie... Mas obligado, sin embargo, por aquellos fanfarrones monopolizadores del honor, envié tres carteles de desafío a los generales Weyler y Linares, por sus ataques a los republicanos en el Senado, y a Primo de Rivera, por sus injurias en los pasillos del Congreso».

Con Primo de Rivera se retó a espada el 15 de marzo de 1906. El duelo tuvo lugar en Madrid, en la casa y jardín del maestro de armas C. León Broutin, y los dos contendientes sufrieron heridas. Primo de Rivera fue apadrinado por el duque de Tetuán y el entonces capitán Gonzalo Queipo de Llano; Soriano tuvo como padrinos a Ignacio Santillana y José Cánovas Vallejo. El primer asalto se detuvo al herir Soriano ligeramente a su oponente en la mejilla derecha; llegado el tercer asalto, fue Primo de Rivera quien infligió una herida leve a Soriano en el metacarpo de la mano derecha, lo que puso fin al combate. miniaturadeimagen|Caricatura de Blasco Ibáñez y Soriano enfrentados (Gedeón, junio de 1903) Pero el duelo más sonado lo sostuvo contra quien fuera su amigo de antaño, Vicente Blasco Ibáñez. La cita fue en una finca del madrileño barrio de Hortaleza, el 13 de julio de 1903. Llovía copiosamente; los padrinos de Blasco fueron el periodista Luis Morote e Ignacio Santillán, director de El Evangelio. Por parte de Rodrigo Soriano estaban el abogado García Albertos y el señor Villanueva. Se dispararon cuatro tiros a distancias de 23 y 29 pasos, y ambos salieron ilesos. Aunque Soriano disparó al aire, Blasco Ibáñez procuró inútilmente fijar bien la puntería.

Muy comentado fue el desafío a espada que mantuvo con José Sánchez Guerra, ministro de la Gobernación del gabinete de Antonio Maura, quien llegó a dimitir como ministro para poder retarse con Soriano sin que su acto salpicase al gobierno. Rodrigo Soriano le acusaba de haber practicado manipulaciones electorales en Córdoba, y además ofendió al ministro llamándolo "hijo de Cabra". La policía intentó impedir el lance, pero los duelistas y sus padrinos -Luis de Armiñán, diputado liberal por parte de Soriano-, la eludieron gracias a la mayor velocidad de sus automóviles. Los aceros se cruzaron en un cuartel de Carabanchel, el 7 de diciembre de 1904, y la lucha fue interrumpida, contra la voluntad de los contendientes, por la herida que Soriano sufrió en una mano. Actuó de juez de campo un adversario político suyo, el conde de Romanones, quien, paradójicamente, era cuñado de Blanca Soriano (una hermana de Rodrigo Soriano casada con un hijo de Manuel Alonso Martínez).

En otro duelo a sable, acaecido el 2 de junio de 1914, tuvo por contrincante al hijo de Maura Antonio Maura Gamazo. Soriano resultó herido en la cabeza y Maura en la frente; los dos duelistas zanjaron sus diferencias con varios puntos de sutura.

También se batió a espada francesa con Royo Chove, un diputado republicano valenciano. Este duelo se libró en Valencia el 31 de enero de 1904, y fueron los doctores Lluria y Pérez Yerro quienes dieron por terminada la lucha al declarar, transcurridos nueve asaltos, que Royo se encontraba en condiciones de notoria inferioridad por la fatiga de tan larga refriega.

Atentado