El vuelo 5022 de Spanair (JK5022, JKK5022) era un vuelo regular de pasajeros entre el Aeropuerto de Barcelona-El Prat y el Aeropuerto de Gran Canaria, España, con escala en el Aeropuerto de Madrid-Barajas. El avión se estrelló poco después del despegue de la pista 36L del Aeropuerto de Madrid-Barajas a las 14:24 CEST (12:24 UTC) del 20 de agosto de 2008. La aeronave era un McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP. De los 172 pasajeros y tripulantes a bordo, 154 fallecieron y 18 sobrevivieron.

Cinco segundos después de que el avión despegara del suelo, se activó el sistema de aviso de entrada en pérdida y, posteriormente, el de excesivo ángulo de alabeo. El avión se elevó hasta una altura de del suelo, se desvió a la derecha, perdió altitud y se estrelló en las inmediaciones de la pista.

Fue el único accidente mortal de Spanair (parte del Grupo SAS) en los 25 años de historia de la compañía, y el 14.º accidente mortal y la 29.ª pérdida de aeronave que involucraba una aeronave de la serie MD-80. Fue el accidente de aviación en España con más muertos desde el vuelo 11 de Avianca de 1983 y es el cuarto peor accidente de la historia de la aviación española. El accidente empeoró aún más la imagen negativa de Spanair en aquel momento y exacerbó sus dificultades financieras. Spanair cesó todas sus operaciones el 27 de enero de 2012.

La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) determinó que la causa principal del accidente fue un error humano: la tripulación se olvidó de desplegar los flaps y los slats, hasta tres veces en diferentes listas de comprobación. Esto hizo que la aeronave entrara en pérdida justo después del despegue y los pilotos perdieran el control de la aeronave. Además, falló la alarma TOWS de la aeronave que debía haberles avisado sobre dicho olvido.

En diciembre de 2011, el juez que investigaba el caso llevó a juicio a dos técnicos de mantenimiento, que revisaron el aparato antes del accidente, acusados de homicidio imprudente y lesiones, pero en septiembre de 2012 la Audiencia Provincial de Madrid archivó la causa penal al considerar que la responsabilidad final del accidente fue de los pilotos.

En abril de 2021, una comisión de investigación del Congreso de los Diputados señaló responsabilidades políticas a las que acusó del fallo sistémico que provocó el accidente.

Fue el desastre aéreo más grave de 2008.

Antecedentes miniaturadeimagen|EC-HFP, la aeronave involucrada en el accidente, vista en el Aeropuerto Internacional de Zúrich el con la librea de Star Alliance El avión, llamado Sunbreeze, era un McDonnell Douglas MD-82.Había sido fabricado en 1993 con número de serie de fabricante 53148 y número de fuselaje 2072. En noviembre de 1993 había sido entregado a Korean Air, que lo matriculó en Corea del Sur inicialmente con la matrícula HL-7207 y posteriormente con HL-7548. En julio de 1999 pasó a formar parte de la flota de Spanair, que lo registró en España con la matrícula EC-HFP. El avión tenía dos motores Pratt & Whitney JT8D-219. Contaba con 167 asientos para pasajeros, 2 asientos para la tripulación de vuelo, 1 asiento de observador en la cabina de vuelo y 4 asientos para la tripulación de cabina de pasajeros.

El vuelo JK5022 de Spanair era un vuelo doméstico regular de pasajeros entre el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, el Aeropuerto de Madrid-Barajas y el Aeropuerto de Gran Canaria.Era también un código compartido de Star Alliance operado en nombre de Lufthansa como LH2554.El comandante, Antonio Garcia Luna, tenía 39 años y acumulaba un total de 8.476 horas de vuelo. El copiloto, Francisco Javier Mulet, tenía 31 años y contaba con 1.276 horas de vuelo.La aeronave había realizado el primer trayecto del día con la misma tripulación, completando el viaje de Barcelona a Madrid sin novedades ni incidencias.

Accidente

thumb|Mapa que muestra la ubicación del accidente

El vuelo JK5022 del 20 de agosto de 2008 transportaba a un total de 172 personas, de las que 166 eran pasajeros (cuatro de ellos tripulantes en movimiento) y seis tripulantes de vuelo.Tenía su hora programada de salida del Aeropuerto de Madrid-Barajas a las 13:00 CEST (11:00 UTC). A las 13:25 el avión estaba en la pista 36L con autorización para despegar cuando la tripulación detectó que la sonda de temperatura RAT (Ram Air Temperature) daba una indicación anormalmente alta. El comandante avisó de que el avión tenía una avería, suspendió el despegue y regresó a la plataforma para que los técnicos de la compañía la revisaran.Los pasajeros esperaron dentro del avión.

Los técnicos de mantenimiento confirmaron que el circuito de calefacción de la sonda RAT estaba averiado. Utilizaron hielo seco para enfriar el sensor. La lista de equipamiento mínimo MEL (Minimum Equipment List) permitía despachar el avión con la calefacción de la sonda inoperativa siempre que no se previera engelamiento durante el vuelo. Como no se preveían tales condiciones, desactivaron la calefacción de la sonda y el avión se declaró apto para el servicio.

El accidente ocurrió durante el segundo intento, a las 14:24 hora local, debido a que los pilotos no desplegaron los flaps y los slats como se requiere para el despegue. Sin el uso de estos dispositivos hipersustentadores, las alas no podían generar suficiente sustentación para mantener la aeronave en el aire. El MD-80 disponía de un sistema de alerta (el sistema de alerta de despegue o TOWS) que debería haber avisado a los pilotos de que la aeronave no estaba configurada correctamente para el despegue. Sin embargo, la alarma no sonó y los pilotos continuaron con el intento. Al despegar, la aeronave entró en pérdida e impactó contra el terreno a la derecha de la pista, desintegrándose e incendiándose.

miniaturadeimagen|Restos de la parte delantera del fuselaje del avión A las 14:23:19 los pilotos iniciaron la carrera de despegue y cincuenta segundos más tarde el avión se levantó del suelo tras recorrer casi 2 kilómetros. Apenas 4 segundos después del despegue, la aeronave comenzó a temblar e inclinarse hacia ambos lados. Se activó la alarma de entrada en pérdida, así como la voz sintética.El avión se elevó hasta una altura de del suelo.En la grabación de la caja negra se escucha al copiloto que pregunta: «¿Fallo de motor?» y el comandante dice: «Vuela el avión. Me cagüen la mar. Vuélalo».El avión se desvió a la derecha, perdió altitud y se estrelló en las inmediaciones de la pista,partiéndose en varios pedazos que fueron destrozados por la posterior explosión.

Víctimas

thumb|Servicios de emergencias en la zona del accidente

De las 172 personas que viajaban a bordo, 154 murieron en el choque o inmediatamente después en el violento incendio, incluyendo los 6 tripulantes. Entre los fallecidos, 135 eran españoles y 19 eran de otras doce nacionalidades, entre ellas: Alemania, Francia, Mauritania, Turquía, Bulgaria, Gambia, Italia, Indonesia y Brasil. Sobrevivieron al accidente 18 personas, aunque con lesiones graves, 16 de ellas de nacionalidad española. La mayoría de los supervivientes iban sentados entre las filas 2 y 9.

Los primeros en llegar a la zona fueron unos empleados del aeropuerto que se encontraban en las proximidades. En la operación de rescate intervinieron cerca de 230 sanitarios, 170 policías, 70 bomberos y alrededor de 45 ambulancias. Se montaron cuatro hospitales de campaña en el lugar del trágico siniestro. Los heridos fueron trasladados a los hospitales de La Paz, Ramón y Cajal, 12 de Octubre e Infanta Sofía. Los cuerpos de los fallecidos fueron trasladados a un tanatorio improvisado que se instaló en el pabellón número seis del recinto ferial de IFEMA.

Ervigio Corral, jefe del equipo de rescate del servicio de emergencias, dijo que el choque lanzó a muchos de los supervivientes a un riachuelo cercano, el Arroyo de la Vega, lo que redujo la gravedad de sus quemaduras. Una mujer de 30 años de doble nacionalidad, británica y española, sobrevivió tras perforación del pulmón y rotura de un brazo, aunque sin quemaduras, después de que hubiera salido despedida con el cinturón de seguridad todavía abrochado a su asiento desde la fila 6 hasta el citado arroyo.

Fue el único accidente mortal de Spanair (parte del Grupo SAS) en los 25 años de historia de la compañía, y el 14.º accidente mortal y la 29.ª pérdida de aeronave que involucraba un avión de la serie MD-80. Fue el accidente de aviación en España con más muertos desde el vuelo 11 de Avianca de 1983, en el que murieron 181 personas y 11 resultaron heridas. El accidente de Spanair es el cuarto peor accidente de la historia de la aviación española, por detrás del accidente de Los Rodeos de 1977 (583 fallecidos), el citado vuelo 11 de Avianca de 1983 y el vuelo 275 de Spantax de 1972 (155 fallecidos).

Reacciones

thumb|Placa en recuerdo de las víctimas instalada en el parque Juan Carlos I

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras conocer la tragedia, suspendió sus vacaciones en Doñana y se desplazó al aeropuerto para conocer las labores de rescate de las víctimas. Posteriormente, se trasladó a IFEMA, donde se reunió con los familiares que estaban reconociendo los cuerpos de los fallecidos. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, anunció que la comisión de investigación comenzaría a trabajar inmediatamente para esclarecer las causas del accidente. La familia real, «consternada» por el accidente, indicó que el rey Juan Carlos I permanecía en contacto con el Gobierno siguiendo la evolución de los hechos. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid establecieron tres días de luto oficial.

Diversos líderes internacionales trasladaron sus condolencias a las autoridades españolas y se solidarizaron con el pueblo español; entre ellos, el presidente francés Nicolás Sarkozy, el primer ministro británico Gordon Brown, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente portugués Aníbal Cavaco Silva y el presidente venezolano Hugo Chávez.

Tras el accidente, el aeropuerto de Madrid-Barajas cerró el tráfico aéreo y entró en estado de emergencia. Se reanudaron los vuelos casi dos horas más tarde. Dos días después del accidente, Spanair cambió el código de operación para los vuelos de la misma ruta y hora de despegue a JK5024.

El 11 de septiembre se celebró en la catedral de la Almudena un funeral por las víctimas oficiado por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y presidido por los reyes Juan Carlos y Sofía. Unas dos mil personas acudieron a la ceremonia, entre ellas el presidente Zapatero, miembros de su Gobierno y de otros partidos políticos, así como familiares de las víctimas, personal del aeropuerto, de la aerolínea y de emergencias. El 17 de septiembre se celebró otro funeral en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria oficiado por el obispo de Canarias, Francisco Cases Andreu, y presidido por los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia.

El 17 de septiembre de 2008, los familiares de las víctimas formaron la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 con el objetivo de esclarecer las causas del accidente, exigir las responsabilidades judiciales correspondientes y defender los derechos de las víctimas y sus familiares. Tras el archivo judicial del caso en 2012, la asociación no quedó satisfecha, y a fecha de 2019 continuaba persiguiendo que se siguiera investigando el accidente.