Marilyn Monroe fue hallada inconsciente en el dormitorio de su casa de Brentwood (Los Ángeles) por su ama de llaves, Eunice Murray, pasadas las once de la noche del sábado 4 de agosto de 1962. Trasladada al hospital más cercano, no pudo hacerse nada por su vida. Según otras versiones, Eunice Murray la encontró ya muerta en su cama. Al ingresar en el depósito de cadáveres, fue identificada con el número 81 828.
El tanatólogo Thomas Noguchi,Años después, cuando ya se le conocía como «el forense de las estrellas», declaró: «Lo normal en aquel momento hubiese sido que la autopsia la hubiera practicado un médico forense más experimentado que yo; no obstante, el juez Curphey lo decidió así y me asignó a mí el trabajo. quien participó en la autopsia, no halló restos de barbitúricos en el estómago, «casi totalmente vacío» (The stomach is almost completely empty), de la actriz (No residue of the pills is noted). No obstante, se comunicó a la prensa que había tomado cuarenta (40) cápsulas de Nembutal, por lo que se trataba de un "probable" suicidio por sobredosis.
El funeral fue el primero celebrado en la capilla del Pierce Brothers Westwood Village Memorial Park Cemetery de Westwood (Los Ángeles). Tuvo lugar el miércoles 8 de agosto de 1962 y fue organizado por Joe DiMaggio; asistieron solo unas pocas personas. El ministro luterano A. J. Soldán leyó pasajes de los salmos 23 y 46, así como fragmentos del Evangelio de Juan. Un organista interpretó la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky y Judy Garland cantó la balada Over the Rainbow, una de las canciones favoritas de la actriz.
Hipótesis del asesinato thumb|left|280px|Marilyn Monroe entre Robert y John Fitzgerald Kennedy tras cantarle a este último el famoso Happy Birthday, Mr. President! A la derecha, Arthur Meier Schlesinger; detrás, Harry Belafonte.La actriz lució un modelo color beige —lo que la hacía parecer prácticamente desnuda— (Marilyn lo describió como «piel y lentejuelas»), tan sumamente ceñido que tuvieron que cosérselo por detrás, una vez puesto, y que acabó estallando (fotografía tomada por Cecil W. Stoughtond el 19 de mayo de 1962). thumb|left|280px|Marilyn Monroe en la playa de Santa Mónica, California (fotografía tomada por George Barris el 13 de julio de 1962, tres semanas antes de la muerte de la artista).
Para Ralph Greenson, su psiquiatra, «Marilyn tendía a relacionarse con personas que le hacían daño».
JFK-RFK
El sábado 19 de mayo de 1962, pese a que estaba rodando Something's Got to Give a las órdenes de George Cukor, Marilyn Monroe acudió al Madison Square Garden de Nueva York, donde —con ocasión de su 45.º cumpleaños— le dedicó un sensual Happy Birthday, Mr. President! a John Fitzgerald Kennedy, con quien, muy probablemente, venía manteniendo cierta relación extramatrimonial. La actriz, sin nada debajo, actuó enfundada en un modelo color beige —lo que la hacía parecer prácticamente desnuda—, tan sumamente ceñido que tuvieron que cosérselo por detrás, una vez puesto, y que acabó estallando. La esposa del presidente, Jacqueline Kennedy, sabía que Marilyn iba a acudir al acto y no acompañó a su marido.
Al parecer, la relación amorosa entre el futuro presidente y la actriz habría comenzado tres meses antes, cuando coincidieron en una cena privada, organizada por la hermana de John (Patricia Kennedy) y su esposo, el actor británico Peter Lawford. Al día siguiente, él la llamó y la invitó a un viaje al que iba a ir sin su esposa. Pero cuando el aspirante a la Casa Blanca se dio cuenta de las consecuencias que el romance podía tener para su prometedora carrera política, «se la pasó» discretamente a su hermano Robert (Marilyn llegó a confesarle a una amiga que quería casarse con ella; para gritar en otro momento: «¡Me han pasado de uno a otro!», «¡Fui utilizada!», «¡Me siento como un pedazo de carne!»...)
Según algunos investigadores, Marilyn había manifestado a varios de sus amigos que tenía información «peligrosa» para los Kennedy y que, si solo la consideraban «un pedazo de carne», la acabaría utilizando. E inclusive, meses antes de su fallecimiento, amigos cercanos notaban un comportamiento suspicaz y temeroso en la actriz, hasta tal punto que llamaba desde un teléfono público porque creía que habían "interceptado" su teléfono privado (hecho que se corroboraría luego de hallarse aparatos de espionaje en distintos puntos de la casa de Monroe).
En su libro sobre la muerte de Marilyn, fue hallada inconsciente en el dormitorio de su casa de Brentwood (California) por su ama de llaves, Eunice Murray (m. 1993), pasadas las once de la noche del sábado 4 de agosto de 1962. Trasladada al hospital más cercano, no pudo hacerse nada por su vida. Según otras versiones, Eunice Murray la encontró ya muerta en su cama. Al ingresar en el depósito de cadáveres, fue identificada con el número 81 828, los periodistas Richard Buskin y Jay Margolis acaban desechando la consabida hipótesis de que fue una sobredosis de barbitúricos la causante de su fallecimiento, destacando además que la actriz fue asesinada por orden de Robert Kennedy. Según este estudio, Bobby ordenó el asesinato poco después de que la artista lo amenazara con convocar una rueda de prensa en la que daría cuenta del romance que, al mismo tiempo, mantenía con él y con su hermano, el presidente de Estados Unidos. Temeroso de las consecuencias que tales declaraciones podían acarrearles, el menor del clan, con la ayuda de su cuñado el actor Peter Lawford, ordenó al psiquiatra de Marilyn, el doctor Ralph Greenson, que le administrara una inyección letal, a la vez que orquestaban un plan de manera que todo pareciese un suicidio. Según añaden los autores del libro, los propios miembros del Servicio de Urgencias de Los Ángeles denunciaron el hecho de que Marilyn tuviese una costilla rota, lo que podría atribuirse a la impericia de Greenson a la hora de administrar el fármaco.
Ya Donald H. Wolfe (1999) afirmaba en su obra:
MARILYN MONROE-ASUNTO DE SEGURIDAD-C (COMUNISTA)
Un informe del FBI, archivado unos días después de la partida de Marilyn de México, habla de la entrevista que esta mantuvo con un tal Frederick Vanderbilt Field, referida a informaciones confidenciales de las que la actriz se había enterado hablando con el presidente y el director de la Oficina John Edgar Hoover, alarmado por la adicción de los Kennedy a las mujeres y extremadamente incómodo porque no se hacía caso de sus opiniones. En esta ocasión, le disgustó sobremanera que Marilyn Monroe, sin pretenderlo, hubiera pasado información confidencial a un comunista que, como sabía la Oficina de Investigación, estaba en contacto con espías extranjeros. Pero, según el FBI, Vanderbilt no era el único comunista que se relacionaba con la estrella. También lo eran José Bolaños, un guionista de cine mexicano, amante esporádico y la última persona con la que Marilyn habló por teléfono poco antes de que fuera encontrado su cadáver; y, sobre todo, Ralph Greenson, su psiquiatra, cuya autoridad sobre la actriz era tan enorme que el propio George Cukor llegó a decir que si había que hablar con Marilyn, no era necesario llamar a su secretaria, ni a su agente artístico, ni a su abogado... sino a su psiquiatra.
El suceso
Marilyn vivía desde hacía poco tiempo en una casa de estilo mexicano, situada en el número 12305 Fifth Helena Drive en Brentwood (California).
La noche de su muerte, un vecino observó que una ambulancia se había detenido cerca del domicilio de la actriz; allí estuvo estacionada unas cinco horas hasta que, finalmente, se supo lo ocurrido. Fue entonces cuando un alto número de personal sanitario bajó de la misma y se dirigió directamente a la casa de la artista.
Algo antes de las cinco, el sargento de Policía Jack Clemmons, quien unos veinte minutos antes había recibido la llamada de Eunice Murray, se personó en el lugar de los hechos, sospechando inmediatamente que, según todos los indicios, se trataba de un asesinato:
La habitación se encontraba en perfecto orden, si bien Marilyn era muy desordenada. No se hallaron restos de barbitúricos ni de algún recipiente con el cual haber ingerido tales fármacos. Estaba completamente desnuda, tendida boca abajo, cubierta con una sábana, con las manos hacia abajo; pero el cadáver tuvo que ser movido ya que el rigor mortis y otros signos apuntaban a que había fallecido boca arriba. Su ropa seguía lavándose en la lavadora y las demás sábanas habían sido cambiadas. Mientras llegaba la Policía, Eunice Murray había limpiado a fondo la habitación. La muerte debió de producirse unas ocho horas antes del aviso de Murray. La actriz presentaba moretones en partes del cuerpo que, sin embargo, no fueron considerados durante la autopsia. Tanto el diario personal de la actriz, que debía de estar guardado en una pequeña caja bajo llave, como los registros telefónicos de esa noche desaparecieron.En julio de 1962, Marilyn le enseñó su famoso «diario rojo» o «libro de secretos» a Robert Slatzer. Había en él notas sobre el complot de la CIA para asesinar a Fidel Castro, manifestaciones de Robert Kennedy sobre la conveniencia de retirar el apoyo militar estadounidense a las fuerzas invasoras de Bahía de Cochinos... Otras dos personas afirmaron posteriormente conocer su existencia. Uno de ellos fue Mike Rothmiller, quien, hacia 1978, trabajaba en la Unidad de Información sobre el Crimen Organizado y en cuyo archivo —entre los papeles de Marilyn— halló una copia del diario: «Era eso, un diario. La mayor parte de las anotaciones recogían conversaciones mantenidas con John y Robert Kennedy. Se hablaba también de Rusia, Cuba, la Mafia, Sinatra... Recuerdo que se refería a Castro como "Fidel C."» Las fotografías de la escena del crimen fueron manipuladas, apareciendo en su lugar una habitación totalmente desordenada. El tanatólogo Thomas Noguchi no halló restos de barbitúricos en el estómago, «casi totalmente vacío» (The stomach is almost completely empty), de la actriz (No residue of the pills is noted). No obstante, se comunicó a la prensa que había tomado cuarenta cápsulas de Nembutal,Si Marilyn hubiese ingerido semejante cantidad, deberían haberse hallado indicios de tintura amarilla en el sistema digestivo, sobre todo en un estómago «casi totalmente vacío». Noguchi no encontró tales indicios. por lo que se trataba de un suicidio por sobredosis.
miniatura|Portada del New York Mirror del 6 de agosto de 1962 anunciando el «suicidio» de Marilyn Monroe.
Testigos
Eunice Murray
Su aseveración de que se preocupó de Marilyn cuando fue al cuarto de baño y vio —por debajo de la puerta— la luz de su dormitorio encendida, nunca convenció a nadie: primero, porque tenía uno en su propia habitación; además, la alfombra colocada en el dormitorio de la actriz era tan gruesa que hasta costaba trabajo cerrar la puerta: era casi imposible ver algo por debajo. Además, ¿qué tenía de extraño que estuviera despierta si padecía insomnio crónico? Consciente de que su historia no tenía solidez, con el tiempo, comenzó a decir que su «intuición pisciana» le dijo que algo iba mal.
En 1985, el exejecutivo de la CBS Ted Landreth y el periodista Anthony Summers la entrevistaron para el documental Say Goodbye to the President. Eunice volvió a contar su antigua versión de los hechos hasta que —sorprendentemente—, cuando la entrevista había ya terminado, se preguntó: «¿A mi edad, tengo que seguir tapando todo esto?». Contó entonces que Robert Kennedy había estado en casa de Marilyn ese día, que Greenson llegó cuando todavía estaba viva y que fue él quien pidió una ambulancia. Dijo también que había tenido una fuerte discusión con Kennedy, y añadió: «La cosa se puso tan difícil que hasta sus guardaespaldas tuvieron que intervenir para protegerlo».
Norman Jeffries