Tonalá (Alfabeto Fonético Internacional: ) es una ciudad localizada en el suroeste de México, asentada en la transición de la Llanura Costera y la Sierra Madre de Chiapas, y a su vez cabecera de uno de los 124 municipios que conforman al estado. Siendo la décima ciudad por población de Chiapas. En la geografía estatal, se ubica al sudoeste, en las cercanías del litoral del océano Pacífico. De raíces prehispánicas, Tonalá es una de las ciudades más antiguas del estado, célebre porque en sus cercanías se suscitó la Batalla de la Chincúa, en donde Mariano Matamoros derrotó a Manuel Servando Dambrini, quedando a la posteridad como la única ciudad en la que se luchara por la emancipación de Chiapas. Desde 1983, para efectos del sistema de planeación del gobierno estatal, fue designada como cabecera de la región socioeconómica IX Istmo-Costa, siendo su urbe más poblada e importante, además de ser considerada la tercera ciudad en importancia económica del estado. Para fines electorales funciona como cabecera del VII Distrito Electoral Federal y del XV Distrito Electoral Local. A nivel tanto local como nacional es reconocida por su característico clima soleado y caluroso, sus playas, sus quesos y su creciente producción de mango Ataulfo.

Asimismo, Tonalá es un municipio cuyo crecimiento demográfico avanza rápidamente. Se le considera un lugar estratégico, tanto por ser un sitio de paso de Tuxtla Gutiérrez a Tapachula y su colindancia con el estado de Oaxaca, así como por proveer a la capital del estado una abundante producción de pescados, moluscos y mariscos, y debido a su posición estratégica en la producción pesquera, es la sede de la Secretaría de Pesca local. Si bien es cierto que a raíz del decaimiento de la actividad del Ferrocarril Panamericano el municipio ha menguado su actividad económica, la comarca es heredera de una vocación ganadera centenaria que la posiciona como centro de una de las principales regiones ganaderas de Chiapas. Actualmente la actividad turística se perfila como el principal motor económico municipal, proyectada en torno a los dos principales destinos de playa estatales: Puerto Arista y Boca del Cielo.

Toponimia miniaturadeimagen|Una reproducción del jeroglífico náhuatl que representa la palabra «Tonalán» que Antonio Peñafiel proporciona en el «Atlas» de su libro «Nomenclatura geográfica de México» extraída del «Lienzo de Tlaxcala». Popularmente se cree que el topónimo deriva de la palabra «Tonatlán» (Náhuatl clásico //), que debido a la propiedad aglutinante del náhuatl, formaría la palabra de los términos «Tonatiuh» (Náhuatl clásico /]/) —el dios del sol azteca— y el sufijo «Lan» (Náhuatl clásico //) —Lugar—, que devendría significando «Lugar del sol». Esta confusión probablemente se origine en el alias «Ciudad del Sol» con el que coloquialmente se conoce a la ciudad, así como del mote con el que los mexicas nombraron a Pedro de Alvarado —conquistador del lugar—, «Tonatiuh», debido a su cabello rubio.

Matías Ángel de la Mota Padilla atribuye el origen del topónimo a la palabra «Tonallán» (Náhuatl clásico //) que interpreta como «Lugar por donde el sol sale»,. Esta explicación surge de los trabajos historiográficos que Mota Padilla escribió sobre la conquista de la Nueva Galicia, por lo que su interpretación se toma para explicar el nombre de Tonalá, Jalisco. Sin embargo, Antonio hernandez pacheco, basándose en los trabajos lexicográficos de Alonso de Molina, interpreta la palabra Tonallán como la aglutinación de los términos «Tonalli» (Náhuatl clásico //) —calor del sol o verano— y «Lan» —lugar o lugar donde abunda— que deveniene significando como «Lugar muy caliente», «Lugar caluroso del sol naciente» o incluso como «Lugar de verano».

En la época virreinal, como resultado de la fundación de la ciudad por los frailes franciscanos, al nombre del pueblo se le antepuso el de un santo, en este caso el de San Franscisco de Asís. Esta era una práctica generalizada por los evangelizadores de Nueva España, pero especialmente en la región del Istmo de Tehuantepec —cf. San Francisco del Mar o San Francisco Ixhuatán—. Por consiguiente, durante la época colonial la localidad fue conocida como «San Francisco Tonallán» o «San Francisco Tonalá». Se deba añadir además, que al sector del Soconusco al que pertenece Tonalá, los españoles la nombraron como «El Despoblado» —actuales municipios de Arriaga, Tonalá, Pijijiapan y Mapastepec—, debido a la escasa población indígena remanente y los pocos colonizadores que se asentaron en la región.

Gentilicio El gentilicio de los habitantes, tanto del municipio como la cabecera, es tonalteco (AFI //), pero dentro del estado son más conocidos como «turulos» (AFI //). La palabra turulo proviene del «turulete» —un pan hecho de maíz típico del estado— y del refrán popular «Turulo come panela».

Historia La historia de Tonalá es oscura, ya que no han quedado grandes registros de sus primeros pobladores. El municipio, desde la época prehispánica, ha estado ligado a la región histórica del Soconusco, que originalmente abarcó desde el Río Las Arenas — en el actual municipio de Arriaga — hasta el Río Tilapa — en la actual Guatemala— limitando al norte con la Sierra Madre de Chiapas. Es a partir de las conquistas del General Tliltotl, por órdenes del Tlatoani Ahuízotl — esto a fines del 1490 —, que Tonalá aparece en los escritos mexicas, pues son éstos quienes le imponen el nombre de Tonalá.

Época prehispánica En el municipio se encuentran documentadas más de catorceLópez (2007, p. 19) zonas arqueológicas de relativa importancia por su tamaño — y que son — de diferentes culturas.

La zona arqueológica «La Perseverencia» fue un gran centro ceremonial del preclásico tardío (450 a. C. al 200 d. C.), así lo atestiguan sus más de 28 estructuras y dos juegos de pelota, en una superficie de más de 15 hectáreas. Junto a las zonas arqueológicas de «Tiltepec», «Tzuzuculli» y «Las Ánimas» — que corresponden al período Preclásico — tienen fuertes vínculos con la cultura olmeca. «Los Horcones», «Fracción Mujular», «Mojarras» y «La Chincúa», que corresponden al período Preclásico tardío y al Clásico temprano, cuyas culturas locales tuvieron intercambio tanto económico como religioso con la cultura teotihuacana. «Paredón», a la cultura mixteca. Y queda aun sin definir la cultura de «Iglesia Vieja», «Ocuilapa», «San Carlos», «Ponteduro», «La Polka», «Cabeza de Toro», y la «Ciudad Perdida en el Cerro de Bernal».

Peter Gerhard menciona que mucho antes de la llegada de los españoles, los huaves habitaron la costa baja de Tonalá — es decir — las marismas de la laguna del Mar Muerto.

Iglesia Vieja miniaturadeimagen|Zona arqueológica Iglesia Vieja. Tonalá, Chiapas.

La historia de la ciudad de Tonalá se remonta a los tiempos precolombinos, ya que existió una antigua población a 4 kilómetros al norte de la actual, de la cual, aún persisten sus ruinas, conocidas como Iglesia Vieja y que datan, según el INAH, de los años 400 a. C. a 600 d.C. del periodo Clásico temprano. Fue punto intermedio en la ruta comercial entre el sur del área Maya, el altiplano mesoamericano y la depresión central chiapaneca, donde confluyeron distintas culturas mesoamericanas como la olmeca, la maya, la zapoteca y la mixteca. Fue capital regional durante el periodo Clásico Tardío, dominando una amplia zona que incluía Tonalá y los actuales municipios de Pijijiapan y Arriaga.

Posteriormente a la desaparición de la civilización de Iglesia Vieja se desarrollaron 5 asentamientos en las cercanías: Tiltepec, Tzutzuculi, Quetzalapa, Nicatán y Noyola. Los aztecas conquistaron toda la costa chiapaneca (incluyendo esos 5 pueblos) durante el reinado de Ahuízotl (1486-1502) e impusieron el nombre de Tonallán a la comarca que tuvieron bajo su dominio. Las poblaciones dominadas sirvieron como punto intermedio entre Tenochtitlán y el Soconusco. El dominio nahoa perduró hasta de la conquista de imperio por parte de Hernán Cortés y la llegada de los conquistadores españoles a la región.

Época colonial

Bajo los Habsburgos españoles (1524-1700) miniaturadeimagen|Pedro de Alvarado. Conquistador de la región tonalteca en 1524.

Conquistada Tenochtitlan, Hernán Cortés envió algunos españoles que ocuparon a la región del Soconusco sin mayor resistencia. El mismo año, en Tuxpan, se le presentaron dos españoles —de los previamente enviados— acompañados con muchos indígenas del Soconusco, quienes se ofrecieron como vasallos del rey de España; bien es cierto que Cortés desconfió de sus intenciones, los recibió con atención y los envió a sus líderes para hacer constar de una alianza con sus caciques. Posteriormente Cortés comisionó a Pedro de Alvarado con la tarea de subyugar a Utatlán y toda Guatemala, para lo cual Alvarado dispuso de un ejército de trescientos soldados, de los cuales eran: 120 escopeteros, 130 a caballo, 4 tiros, 1 artillero, 200 tlaxcaltecas y cholultecas y 100 mexicas. Alvarado salió de Tenochtitlan el 13 de diciembre de 1523, pasando por Tehuantepec en donde tuvo que hacer frente a tribus hostiles. Ya en territorio chiapaneco —en febrero de 1524— en las cercanías de la actual ciudad de Tonalá, Alvarado encontró una rebelión al dominio español por parte de los pobladores de Quetzalapa, quienes fueron derrotados y los sobrevivientes de dicha batalla se replegarían hasta el Río Tilapa. Alvarado siguió con su paso «como de rayo» hasta Guatemala, por lo que la conquista fue más nominal que de facto. Sería al regreso de Alvarado en 1526, después de haber completado el sometimiento de la región una vez conquistada la capital Soconusco, en que recomendó empezar la evangelización del lugar, actividad en la que participaron frailes franciscanos y dominicos en el periodo comprendido de 1529 a 1540.

Como parte del Soconusco, la comarca tonalteca aparece en la lista de posesiones de Hernán Cortés de 1524 a 1526 quien aparentemente se reservó para sí la provincia. El 24 de noviembre de 1526, el Soconusco fue declarado provincia por la Audiencia y Cancillería Real de México. Más adelante, el 8 de diciembre de 1526, Francisco de Montejo fue designado gobernador y Capitán General de la Provincia de las Chiapas de manos del rey Carlos I, con jurisdicción sobre el Soconusco, pero esta situación sería breve, ya que en 1529 los cuantiosos recursos del Soconusco fueron confiscados por la Real Audiencia de México, pasando a pertenecer a la Corona española. El 11 de marzo de 1531, esta Audiencia nombra al primer corregidor del Soconusco, siendo este derecho de nombramiento de corregidores ejercido por el virrey de 1535 a 1556. El 1538, el Virrey Antonio de Mendoza recibió instrucciones para asignar a Pedro de Alvarado el Soconusco a cambio de los pueblos de Izúcar y Chietla. Con la muerte de Pedro de Alvarado en 1541 y la creación el 20 de noviembre de 1542 de la Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua —con base en la promulgación de las Leyes Nuevas, y además estableciendo su sede fundacional en Santa María de la Nueva Valladolid pero establecida de facto en Gracias a Dios — se suprimió a las gobernaciones existentes al momento de su fundación, Chiapas y Soconusco —junto con Nicaragua, Honduras, Panamá, Veragua, Guatemala, Tabasco, Costa Rica y Yucatán— pasaron a depender administrativamente de esta Audiencia, comenzando de esta forma la incipiente conformación de la Capitanía General de Guatemala, pero es muy probable que el control real de ambas fuese ejercido desde Guatemala hasta 1544.