+Carácter dual o bifacético del trabajoTrabajo abstractocentro|sinmarco|174x174pxTrabajo conctretocentro|sinmarco|69x69pxcentro|sinmarco|70x70pxValor de cambioValor de usoValor de la mercancía, o trabajo socialmente necesario

El trabajo abstracto y concreto se refieren al carácter dual o bifacético del trabajo humano socialmente necesario contenido en las mercancías frente al trabajo humano como una actividad particular que tiene un efecto útil específico. Estos conceptos son dos categorías centrales en El Capital de Karl Marx, con la que se pretende señalar que así como en la mercancía están contenidos dos tipos o formas del valor, el valor de cambio y el valor de uso, el trabajo que produce una mercancía también contiene dos facetas diferentes, dos "caras de la misma moneda". El trabajo como trabajo concreto o trabajo útil, es creador de valores de uso; por otro lado, como trabajo abstracto, creador de valores de cambio.

La diferencia entre el trabajo abstracto y el trabajo concreto o útil, es una diferencia de aspectos del mismo trabajo bifacético, y no debe confundirse con dos tipos de trabajo diferentes (como sería, por ejemplo, la diferencia entre la redacción de un artículo de Wikipedia y la confección de calzado para fines comerciales). Las diferencias entre un trabajo para el consumo directo y un trabajo para el intercambio no son que el primero es concreto y el segundo abstracto. Ambos producen valores de uso y son por ello trabajos concretos, sólo que el segundo es además trabajo bifacético porque al intercambiarse posee valor de cambio.

El valor de uso no necesita de la existencia del valor de cambio, pero el valor de cambio sí necesita de la existencia de un valor de uso (un producto sólo puede realizarse como mercancía si es útil). Del mismo modo, el trabajo concreto puede existir sin el trabajo abstracto, pero no a la inversa: el trabajo abstracto no existe sino en contraposición al trabajo concreto o trabajo útil, como su manifestación en el valor de cambio. El trabajo abstracto no existe sin su contrapuesto.

Marx llamó "abstracto" al carácter del trabajo en tanto que productor de valores de cambio, porque al manifestarse el trabajo como patrón de medida en la equivalencia en que se intercambian las mercancías, es despojado de toda cualidad. El trabajo es abstraído de todo sentido de utilidad, es decir de orientación a la satisfacción de tal o cual necesidad. En cambio, se manifiesta meramente como una cantidad: cuántas mercancías "A" equivalen a una mercancía "B". La cantidad está determinada por la magnitud de gasto psíquico o físico de energía (gasto de fuerza de trabajo) y es medido en horas de trabajo. En la teoría marxista las horas de trabajo expresadas en el valor de cambio son las horas de trabajo socialmente necesarias, es decir, el promedio social de gasto de fuerza de trabajo requerido para producir ese valor bajo las condiciones técnicas de determinada época. El trabajo humano abstracto es, por un lado, la base de la objetividad del valor; y por otro lado, solo puede derivarse completamente de la forma del valor. El dinero es a su vez la "forma más desarrollada" de este trabajo abstracto.Rosa Luxemburgo - Reforma o revolución (marxists.org)

El trabajo concreto o trabajo útil es característico de todos los modos de producción sin excepción, es decir, existe en la producción de todo valor de uso o bien. En cambio, el trabajo abstracto, dado que es creador de valor de cambio, sólo existe en la producción de mercancías. Según Marx, el trabajo abstracto es un concepto que ya se conocía y usaba desde, pero evolucionó a lo largo del tiempo y se desarrolló completamente solo en las relaciones de mercado del capitalismo industrial. Por eso es que el carácter bifacético del trabajo es una forma social histórica al igual que el modo de producción capitalista.

Dentro del marxismo, existen ciertas diferencias implícitas en la forma de entender el concepto de trabajo abstracto. Mientras a veces es entendido como una mera medida cronológica, sobre todo por aquellas corrientes que enfatizan ver al marxismo respecto del pensamiento burgués como un entendimiento cualitativamente más objetivo del mundo, otras corrientes marxistas prefieren entender el trabajo abstracto más bien no sólo como el tiempo de trabajo socialmente necesario (en un sentido meramente analítico) sino también como una forma de imposición de cierta existencia particular del trabajo, imposición perteneciente a una lucha de clases y que implica un sometimiento y una demarcación de la actividad humana dentro de los marcos de la acumulación capitalista. Así, la forma de existencia del trabajo abstracto en economías no capitalistas sería meramente embrionaria, al no expresarse todavía como una forma de dominación de clase.

Antecedentes Karl Marx se atribuyó a sí mismo la distinción del trabajo como "abstracto" y "concreto" frente al uso general del término "trabajo" que los economistas clásicos usaban. No obstante, el economista Paul Cockshott sostiene que tal distinción ya se encontraba en La riqueza de las naciones de Adam Smith pero con una terminología diferente.Además, cada mercancía se intercambia, y por lo tanto se compara, más habitualmente con otras mercancías que con trabajo. Es por lo tanto más natural estimar su valor de cambio mediante la cantidad no de trabajo sino de alguna otra mercancía que pueda comprar. Asimismo, la mayoría de las personas entienden mejor lo que significa una cantidad de una mercancía concreta que una cantidad de trabajo. La una es un objeto claro y palpable; la otra es una noción abstracta que, aunque puede volverse suficientemente inteligible, en absoluto resulta tan natural y evidente.Adam Smith. La riqueza de las naciones, Capítulo 5. Del precio real y nominal de las mercancías, o de su precio en trabajo y su precio en moneda (Énfasis en cursiva añadido)

Resumen

Como tiempo de trabajo económicamente valioso, el trabajo humano agrega valor a los productos o activos (conservando así su valor de capital y/o transfiriendo valor de los insumos a los productos). En este sentido, el trabajo es una actividad que crea/mantiene valor económico puro y simple. Esto podría realizarse como una suma de dinero una vez que el producto de la mano de obra sea vendido o adquirido por un comprador. La capacidad de creación de valor del trabajo es más claramente visible cuando se detiene todo el trabajo, por ejemplo, durante una huelga o un desastre. Si se retira toda la mano de obra, el valor de los activos de capital con los que se trabaja normalmente se deteriorará. Al final, si todo el trabajo se retira permanentemente, no queda nada más que una ciudad fantasma.Jim Hinckley, Ghost Towns of Route 66: The Forgotten Places Along America’s Famous Highway. Beverly (Mass.): Voyageur Press, 2020; Paul Collier, Left Behind: A New Economics for Neglected Places. London: Penguin Books, 2025. Como actividad útil de un tipo particular, el trabajo humano puede tener un efecto útil produciendo/suministrando productos tangibles particulares que son utilizados por otros, o por los propios productores. En este sentido, el trabajo es una actividad que crea valores de uso, es decir, "productos, resultados o efectos tangibles", que pueden ser utilizados o consumidos. El valor de uso de los productos generalmente se da por sentado. Su importancia se hace muy evidente solo cuando se crean bienes y servicios que son (1) de mala calidad, (2) no suministrados a tiempo y (3) principalmente inútiles para el consumidor. El trabajo debe aplicarse para producir productos utilizables y útiles, independientemente de cuánto se vendan, de lo contrario no se pueden usar y no hay valor de uso ni utilidad en absoluto. Si el trabajo produce productos o resultados inútiles, no crea valor y es simplemente una pérdida de tiempo de trabajo. Lo más probable es que los productos inútiles no se puedan vender más que quizás a una empresa de reciclaje.

Entonces, Marx argumenta que el trabajo humano es tanto (1) una actividad que, por su efecto útil, ayuda a crear tipos particulares de productos, como (2) en un sentido económico, una actividad de formación de valor que, si se aplica productivamente, puede ayudar a crear más valor del que había antes. Si un empleador contrata mano de obra, el empleador piensa tanto en lo útil que será el servicio de mano de obra para sus operaciones comerciales como en el valor que la mano de obra puede crear para su negocio. Es decir, el tipo correcto de trabajo no solo debe hacerse, sino que también debe hacerse de una manera que ayude al empleador a ganar dinero.

Si el trabajo no hace ninguna adición neta al nuevo valor producido, entonces el empleador no gana dinero con él. El trabajo será solo un gasto para él. Si el trabajo es solo un gasto neto (gastos generales), entonces es comercialmente hablando trabajo improductivo. Sin embargo, puede ser muy necesario emplear este trabajo improductivo. Si no se realizaba ese trabajo, se podía perder un valor de capital considerable de las inversiones financieras del empleador. De hecho, el negocio podría fracasar sin él. Es decir, el trabajo puede ser muy necesario para mantener el valor del capital, aunque en realidad no agrega valor al capital y no agrega directamente a la ganancia neta. Por lo tanto, el empleador también compra el "trabajo improductivo", porque reduce sus costos. Sus costos de trabajo serán más bajos que la pérdida de valor que ocurriría si no empleara trabajo improductivo para mantener el valor del capital y evitar la pérdida del valor del capital. Por ejemplo, el trabajo de limpieza puede parecer una actividad muy servil y de bajo valor. Pero si el equipo comercial falla, los clientes se mantienen alejados y el personal se enferma o lesiona, le cuesta mucho dinero extra a la empresa.En 2018, las corporaciones mundiales gastaron aproximadamente 400 000 millones de dólares anuales en contratos de limpieza. Véase: Peter Levring y Christian Wienberg, «El gigante mundial de la limpieza ISS eliminará 100 000 empleos y abandonará el mercado». Bloomberg News, 10 de diciembre de 2018.

Fetichismo y trabajo bifacético

El fetichismo de la mercancía es consecuencia de este carácter dual o bifacético: los trabajos particulares en la producción para el intercambio se desarrollan independientemente y sólo se encuentran en el ámbito de circulación, no en el de la producción. Se encuentran como mera equivalencia de horas de trabajo socialmente necesarias. Por eso, las actividades humanas en la producción mercantil se convierten en relaciones sociales sólo bajo la forma de una relación cuantitativa entre dos objetos (el intercambio de mercancías). La "dominación" del valor de cambio sobre el valor de uso, y por consiguiente la "dominación" del trabajo abstracto sobre el trabajo concreto (el hecho de que las relaciones sociales revisten la forma de relaciones cuantitativas) explica la existencia del fetichismo de la mercancía. Origen