El emú negro o emú de la isla King (Dromaius novaehollandiae minor) es una subespecie extinta del emú, un ave estrutioniforme de la familia Dromaiidae. Era endémica de la isla King, que está situada en el estrecho de Bass (entre Australia y Tasmania). Su pariente más cercano pudo haber sido el también extinto emú de Tasmania (D. n. diemenensis), siendo ambas subespecies una única población hace 14 000 años, cuando las islas aún estaban conectadas. Su pequeño tamaño pudo ser producto del enanismo insular.
El emú de la isla King era el más pequeño de todos los emúes y tenía el plumaje más oscuro que el emú común, la subespecie nominal y oriunda de Australia. Los adultos eran de color negro y marrón y tenían el cuello desnudo mostrando su piel azul mientras que los polluelos eran rayados, al igual que la variedad continental. Se diferenciaba del pequeño emú de la isla Canguro (D. baudinianus) por una serie de detalles osteológicos como su talla. El comportamiento de esta subespecie era probablemente muy similar al del emú común, reuniéndose en bandadas para comer y durante la época de cría. Su dieta se basaba en bayas, hierbas y algas. Eran animales rápidos y cuando se sentían en peligro se podían defender sobre la base de patadas. Por otro lado, su nido era poco profundo y estaba construido con hojas secas y musgo. La puesta era de siete a nueve huevos y posiblemente eran incubados por ambos padres.
Fue descubierta por los europeos en 1802 durante las primeras expediciones a la isla. La mayor parte de lo que se sabe sobre esta ave es gracias a una entrevista realizada por el naturalista francés François Péron a un cazador de focas de la zona, así como representaciones del artista Charles-Alexandre Lesueur. Ambos llegaron a la isla King en 1802 como parte de la expedición Baudin que en 1804 envió a Francia varios emúes, entre vivos y disecados, provenientes de las islas King y Canguro. Las dos únicos ejemplares que sobrevivieron al viaje fueron llevados al Jardín de plantas de París mientras que los restos óseos de esta y otras aves se dispersaron por varios museos de Europa. La bitácora de la expedición no precisa la procedencia de los ejemplares ni si eran distintos por lo que su posición taxonómica es poco clara. La caza excesiva e incendios forestales provocados posiblemente llevó a la extinción a la población silvestre alrededor de 1805 mientras que los ejemplares en cautiverio en París, probablemente los últimos representantes de su taxón, murieron en 1822.
Taxonomía miniaturadeimagen|izquierda|Cartucho de un emú junto a otras aves. Existe mucha confusión sobre el estatus taxonómico y origen geográfico de los pequeños emúes de las islas King y Canguro, ya que ejemplares de ambas poblaciones fueron llevados a Francia como parte de una misma expedición francesa a Australia a principios de 1800. La bitácora de la expedición no indica claramente dónde y cuándo se recogieron los pequeños emúes dando lugar a una gran cantidad de nombres científicos posteriormente acuñados para las aves y la idea errónea de la isla Canguro como origen común de todos ejemplares de emúes. Por otra parte, en 1914, L. Brasil argumentó que la expedición no pudo haber encontrado emúes en las isla King ya que el tiempo había sido muy malo para haber dejado el campamento. Para aumentar la confusión existente está el hecho que los franceses en aquel entonces se referían tanto a emúes como casuarios por el vocablo casoars.
Louis Jean Pierre Vieillot nombró la especie como Dromaius ater en 1817. En 1906, Walter Baldwin Spencer acuñó el nombre Dromaius minor basado en algunos huesos y cáscaras de huevos subfósiles del Pleistoceno encontrados en la isla King ese mismo año al creer que constituían la primera evidencia física de la existencia de emúes en esa isla. Sin embargo William Vicente Legge empleó el nombre Dromaius bassi para estos mismos restos aunque en una fecha posterior. En 1907, Walter Rothschild declaró en su libro Extinct Birds que los restos descritos por Vieillot eran en realidad de emú común y por lo tanto el nombre D. ater no era válido. Creyendo que las pieles conservadas en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia provenían de la isla Canguro, las convirtió en el espécimen tipo de una nueva especie a la que llamó Dromaius peroni en honor al naturalista francés François Péron, quien era la principal fuente de información de esta ave.
miniaturadeimagen|izquierda|Dibujo de C. A. Lesueur de 1807 de la cabeza, alas y plumas de un ejemplar de emú, posiblemente esta subespecie. El ornitólogo aficionado australiano Gregory Macalister Mathews creó más nombres en la década de 1910 incluyendo un nuevo nombre de género, Peronista, ya que creía que las aves encontradas en las islas King y Canguro eran genéricamente distintas al emú común. Sin embargo, posteriormente se afirmó que los restos subfósiles encontrados en las islas King y Canguro no eran visiblemente diferentes a otros emúes y por lo tanto pertenecían al mismo género. En 1959, el ornitólogo francés Christian Jouanin y basándose en los registros de la expedición y documentos de los museos propuso que ninguna de las pieles recogidas en la expedición Baudin provenían de la isla Canguro. En 1990, C. Jouanin y Jean-Christophe Balouet usaron técnicas forenses ambientales para demostrar que la piel conservada en París provenía de la isla King y por tanto, al menos una de las dos aves que llegaron vivas a Francia eran originaria de dicha isla. Con ello, se supuso que la especie originaria de la isla Canguro fue nombrada sobre la base de los restos provenientes de isla King por lo que ninguno de los nombres que anteriormente le fueron dados eran válidos quedando sin un nombre científico. Posteriormente y gracias a hallazgos de restos subfósiles y estudios posteriores realizados tanto en la isla King como Canguro y en particular a los estudios realizados por Shane A. Parker se determinaron una distinta morfología y origen geográfico. Parker entonces nombró al ave de la isla Canguro como D. baudinianus en honor a Nicolas Baudin, líder de la expedición francesa, mientras que el de la isla King se mantuvo como D. ater.
A pesar de ser pocas las diferencias morfológicas entre los emúes comunes y los dos insulares extintos, además de su tamaño, los tres taxones fueron considerados a menudo como especies distintas. En 2011 un estudio genético del ADN mitocondrial y nuclear realizados en cinco huesos de emúes de la isla King concluyeron que constituían una subespecie del emú común pasando a llamarse Dromaius novaehollandiae ater. En la edición del 2013 del Howard and Moore Complete Checklist of the Birds of the World el nombre trinomial fue cambiado por D. n. minor, propuesto por W. B. Spencer en 1906, ya que D. ater estaba originalmente destinado para el emú proveniente del continente.
Evolución miniaturadeimagen|Ilustración de espécimen llevado al Museo de Historia Natural de París, por L. P. Vieillot. Durante el Cuaternario tardío (hace ) pequeños emúes vivían en una serie de islas cercanas a Australia continental. Entre estos, además del emú de la isla King, se puede mencionar al emú de la isla Canguro (D. baudinianus) y el de Tasmania (D. n. diemenensis), todos actualmente extintos. El más pequeño de estos era el que habitaba en la isla King, una pequeña isla ubicada en estrecho de Bass entre Tasmania y Australia, a unos 100 km de ambas costas. Anteriormente la isla King era parte de una puente de tierra que unía a Tasmania con el continente pero el aumento del nivel del mar tras la última glaciación finalmente aisló la isla. Posiblemente como resultado de la plasticidad fenotípica en su población, los emúes se vieron sometidos a un proceso de enanismo insular.
De acuerdo con un estudio genético realizado en 2011, existe una estrecha relación entre las poblaciones que habitaban la isla King y la todavía existe en el continente, que indica que los primeros fueron aislados hace relativamente poco tiempo debido a los cambios del nivel del mar en el estrecho de Bass. Los modelos del cambio del nivel del mar indican que Tasmania y la isla King —como una única isla— se separó del continente hace 14 000 años y no fue hasta varios miles de años después cuando la isla King se separó de Tasmania. Esto sugiere que tanto el emú de la isla King como el de Tasmania fueron una única población antes de diferenciarse y por tanto ambos taxones están igual de relacionados con el taxón continental y a su vez, los dos primeros están más estrechamente relacionados entre ellos. Además los restos fósiles provenientes de Tasmania muestran emúes con un tamaño intermedio entre las poblaciones del continente y los que habitaron la isla King.
Descripción miniaturadeimagen|izquierda|Comparación del tamaño del emú continental con uno de la isla King. El emú de la isla King fue el más pequeño de todos los emúes siendo la mitad de tamaño del emú común. Medía unos 87 cm de altura y, de acuerdo con la entrevista realizada por F. Perón a un cazador de focas, los ejemplares más grandes llegaban a los 137 cm de longitud y pesaban entre 20 y 23 kg. En comparación a sus parientes, su plumaje era más oscuro siendo negro en el cuello y cabeza mientras que en el resto del cuerpo era negruzco mezclado con marrón. Su pico y patas eran negruzcas mientras que la piel desnuda en su cuello era azul. En el estudio genético del 2011 no se encontraron genes comúnmente asociados con el melanismo en las aves pero se propuso que su coloración pudo deberse a factores genéticos o no genéticos alternativos. Según Perón hubo poca diferencia entre los sexos pero probablemente el macho era ligeramente más grande y con una coloración más brillante. Los juveniles eran grises mientras que los polluelos, al igual que sus parientes, eran rayados. No existió variación estacional del plumaje.
Los restos subfósiles muestran que el tamaño de su tibia era de aproximadamente 330 mm de largo mientras que su fémur era de 180 mm de largo. Su pelvis era de unos 280 mm de largo, 64 mm de ancho en la parte delantera y 86 mm en la parte posterior. En promedio, el metatarso medía 232 mm de longitud y el tibiotarso 261 mm en los machos y 301 mm en las hembras. Este último hueso medía en promedio 369 mm y 305 mm respectivamente en los ejemplares de la isla Canguro. Aparte de ser más pequeño, el emú de la isla King se diferencia osteológicamente del de la isla Canguro ya que el foramen intratroclear del tarsometatarso solía ser total o parcialmente reducido además que la tróclea exterior era paralela hacia la tróclea media mientras que en los de la isla Canguro era más curva.
miniaturadeimagen|right|Comparación de cráneos de emúes comunes (A, B y C) y emúes de la isla King (D y E) Aparte del tamaño, el emú de la isla King y el emú común presentan pocas diferencias morfológicas. De acuerdo con Mathews las piernas y pico eran más cortos aunque los dedos tenían casi de la misma longitud que, tomando en cuenta la diferencia de tamaño entre ambos, sugiere que los del emú de la isla King eran proporcionalmente más largos. Otras características propuestas para diferenciar ambos taxones fueron el agujero distal de la tarsometatarso y el contorno del cráneo sin embargo, se sabe que el agujero distal es diferente en ejemplares dentro del mismo emú común existiendo diversidad entre las formas juveniles y adultas y por lo tanto es taxonómicamente insignificante. Lo mismo ocurre con el contorno del cráneo, que tiene forma de cúpula en el emú de la isla King, una característica también presente en los emúes comunes juveniles.
Comportamiento y ecología miniaturadeimagen|left|Ilustración de Keulemans (1911) basada en las pieles conservadas en París.