El cristianismo celta o cristianismo insular (también llamado Iglesia celta o Iglesia británica) se refiere en líneas generales a las prácticas cristianas de la Alta Edad Media desarrolladas en las islas británicas durante la última fase de la dominación romana en torno a las áreas costeras del mar de Irlanda. La progresiva retirada de las legiones romanas y las subsiguientes invasiones anglosajonas redujeron el contacto entre los cristianos celtas y britanos de las islas y los del continente. El aislamiento favoreció la aparición de prácticas religiosas diferenciadas, sobre todo en Irlanda (ver Patricio de Irlanda), desde donde se pasaron posteriormente a Gran Bretaña, gracias a la labor de misioneros como Columba de Iona y de Aidan, entre otros. thumb|250px|La leyenda artúrica es uno de los símbolos más destacados del cristianismo celta.

Algunas veces, el término "Cristianismo celta" se utiliza también para describir las prácticas cristianas vigentes en estas zonas en fechas posteriores; sin embargo, debido a que la historia de las iglesias irlandesas, galesas, escocesas, britanas, de Cornualles y de la isla de Man divergen significativamente después del , los historiadores generalmente evitan el uso del término en este contexto.Patrick Wormald, ‘Bede and the ‘Church of the English’’, in The Times of Bede, ed. Stephen Baxter (Oxford: Blackwell Publishing, 2006), pp. 223-224 n. 1 Además, los historiadores no emplean el término "Iglesia celta", debido a que ello implica un sentido de ser una entidad unificada e identificable separada de la gran Cristiandad occidental.Kathleen Hughes, "The Celtic Church: Is This a Valid Concept?", O'Donnell lectures in Celtic Studies, University of Oxford 1975 (publicado en Cambridge Medieval Celtic Studies, 1 , pp. 1-20).Wendy Davies, "The Myth of the Celtic Church", in The Early Church in Wales and the West, Oxbow Monograph, no. 16, editado por Nancy Edwards y Alan Lane, 12-21. Oxford: Oxbow, 1992.

Identidad y terminología Es fácil exagerar la idea de cohesión entre las primitivas comunidades cristianas celtas. Los estudiosos del tema han reconocido hace ya mucho tiempo que el empleo del término "Iglesia celta" es simplemente inapropiado para describir el cristianismo entre los pueblos celtoparlantes, ya que esto implicaría una noción de unidad o de identidad común que nunca llegó a existirDáibhí Ó Cróinín, Early Medieval Ireland 400-1200 (London, 1995); T. M. Charles-Edwards, Early Christians Ireland (Cambridge, 2000); W. Davies, ‘The Myth of the Celtic Church’, in N. Edwards and A. Lane, The Early Church in Wales and the West (Oxbow Monograph 16, Oxford, 1992), pp. 12-21; Kathleen Hughes, ‘The Celtic Church: is this a valid concept?’, in Cambridge Medieval Celtic Studies 1 (1981), pp. 1-20; Kathleen Hughes, The Church in Early English Society (London, 1966); W. Davies and P. Wormald, The Celtic Church (Audio Learning Tapes, 1980). Según Patrick Wormald, "Uno de los principales errores de concepto es que existió una 'Iglesia romana' a la que la 'Celta' se opuso de forma nacional".Patrick Wormald, ‘Bede and the ‘Church of the English’’, in The Times of Bede, ed. Stephen Baxter (Oxford: Blackwell Publishing, 2006), p. 207. Las zonas de habla celta eran parte de la cristiandad en general, y en la que existía una diferenciación relativamente importante en temas de liturgia y estructura.Richard Sharpe, ‘Some problems concerning the organization of the Church in early medieval Ireland’, Peritia 3 (1984), pp. 230-270; Patrick Wormald, ‘Bede and the ‘Church of the English’’, in The Times of Bede, ed. Stephen Baxter (Oxford: Blackwell Publishing, 2006), pp. 207-208, 220 n. 3 Sin embargo, sí es posible hablar de ciertas tradiciones específicas de estas áreas, que se desarrollaron y expandieron, especialmente durante los siglos y . Algunos expertos aplican el término de 'Cristianismo Insular' a estas prácticas desarrolladas en torno al mar de Irlanda, que fue, durante este período post-romano una especie de 'Mediterráneo Celta'.Peter Brown, The Rise of Western Christendom, 2nd edition (Oxford, Blackwell Publishing, 2003), pp. 16, 51, 129, 132. El término de 'Cristianismo Celta' podría ser empleado para indicar las diferencias en las prácticas religiosas, las instituciones y los santos entre los pueblos celtas, en cuyo caso su uso podría extenderse hasta más allá del .

Historia thumb|225px|San Patricio, patrón de los irlandeses. El cristianismo llegó a la Britania romana, la provincia más alejada del imperio, en los primeros siglos de la era cristiana. El primer mártir recordado fue San Albano, que sufrió martirio durante la persecución de Diocleciano. El proceso de cristianización se intensificó con la legalización del cristianismo bajo Constantino y su proclamación como religión oficial del imperio. En 407, con los visigodos amenazando Roma, las legiones romanas volvieron al continente para defender Italia. Roma fue saqueada en 410, pero las legiones nunca volvieron a Bretaña. La influencia romana desapareció de la isla y Gran Bretaña fue abandonada a su suerte, lo que llevó a que evolucionara de forma distinta al resto del occidente europeo. El mar de Irlanda se convirtió en un vehículo de comunicación y cultura entre los pueblos celtas, y el cristianismo jugará un papel crucial en el proceso.

Lo que emergió, desde el punto de vista religioso, fue una forma de Cristianismo Insular, con tradiciones y prácticas diferentes de las del continente. En estos años, el cristianismo se extendió por Irlanda, pese a que la isla esmeralda nunca había formado parte del Imperio romano, estableciéndose una organización única en torno a abadías y monasterios, en lugar de a diócesis episcopales. En un primer momento, los misioneros como San Patricio trataron de instaurar una organización similar a la del resto del occidente, con diócesis y parroquias, aunque también crearon "ciudades" (civitates), pequeñas comunidades en que hombres y mujeres de ambos sexos, que muchas veces formaban sus propias familias, vivían juntos y administraban un pequeño territorio.Hughes (2005),306 & 310; Riley, 82-93, 95-96

Desde finales del y durante todo el , los monasterios se convirtieron en los principales centros del cristianismo:Ryan describe este proceso con gran detalle en Armagh, sede fundada por el propio San Patricio, el obispo ya era abad antes de finales del .Ryan, 100-102 Un proceso similar parece haber tenido lugar en Gran Bretaña, aunque los datos para este período son muy escasos; únicamente contamos con el testimonio del monje Gildas, relativamente sesgado por sus circunstancias personales. Las décadas centrales del parecen haber sido las del triunfo y consolidación definitiva del monacato, sin duda influenciado por los desastres climáticos y la conocida como Plaga de Justiniano.Hughes (2005), 310-311 Aunque la información que tenemos del período proviene de las hagiografías escritas varios siglos después, parece ser que Illtud y sus discípulos David, Gildas, Pablo Aureliano, Samson de Dol, y Deiniol fueron las figuras claves de la época, no sólo en Gran Bretaña, sino también en la Bretaña francesa y en otras partes del mundo céltico. En Irlanda, Finnian de Clonard fue el maestro de los conocidos como Doce Apóstoles de Irlanda en su Abadía de Clonard. Por su parte, la parte este de la isla de Gran Bretaña estaba sufriendo la invasión anglosajona, que aún era completamente pagana, lo que llevó a cierta hostilidad entre ambas culturas.

Durante los siglos y , los monjes irlandeses fundaron numerosas instituciones monástica en la actual Escocia, como la de Columba en Iona y en la Europa Continental, donde destaca la figura de Columbano. Desde la Abadía de Iona, un grupo de monjes encabezados por San Aidan fundaron la sede de Lindisfarne en el reino anglosajón de Northumbria en 635, lo que introdujo la influencia celta en el norte de Inglaterra y viceversa, puso en contacto a los pueblos celtas con otros grupos católicos. Esto llevó a la aparición de disputas acerca de ciertas costumbres y tradiciones del Cristianismo Insular, especialmente sobre el cálculo de las fechas de la Pascua. Se celebraron sínodos en Irlanda, Galia e Inglaterra donde se debatió el método para calcular las fechas de la Pascua. Por otra parte, la iglesia 'romana' adoptó el sistema de penitencia irlandés de forma universal en el IV Concilio de Letrán en 1215.

En Irlanda al menos, el sistema monástico sufrió un proceso de secularización a partir del , como consecuencia de los lazos creados entre las familias más poderosas y los monasterios. Las grandes abadías eran ahora ricos propietarios políticamente influyentes, que participaban en los enfrentamientos seculares e incluso hacían la guerra entre sí -en 764, tuvo lugar un enfrentamiento entre la Abadía de Durrow y Clonmacnoise que se saldó con 200 bajas.Hughes (2005), 317

Desde los primeros tiempos del monacato, la naturaleza familiar de los monasterios había implicado que hombres casados formaran parte de la comunidad, trabajando en ella y con ciertos derechos, incluyendo los de intervenir en la elección del abad. De hecho, en muchas de estas instituciones, el cargo de abad se convirtió en hereditario, pasado de padres a hijos durante generacionesHughes (2005), 313, 316, 319 En la segunda parte del , los monasterios irlandeses vivieron un resurgimiento de la tradición ascética, con la aparición de los Ceilli Dé, los "clientes (vasallos) de Dios", que fundaron nuevos monasterios en territorios apartadas de grupos familiares.Hughes (2005), 319-320

Tradiciones distintivas thumb|195px|Cruz Celta en Knock, Irlanda.

Debido a que el término de cristianismo céltico tiene un significado muy amplio, únicamente se pueden definir qué prácticas se diferenciaban de las continentales en un sentido muy general. Aunque con excepciones, la lista siguiente puede servir de aproximación:La lista incluye información del ensayo de Charles Plummer, "Excursus on the Paschal Controversy and Tonsure" in his edition Venerablilis Baedae, Historiam Ecclesiasticam Gentis Anglorum, 1892 (Oxford: University Press, 1975), pp. 348-354.

Estructura episcopal En torno al , la estructura de la Iglesia católica en el continente estaba organizada en diócesis, cada una de ellas con un obispo al frente. El obispo residiría en una "sede episcopal" capaz de albergar una catedral. Esta estructura se basaba en la estructura de la administración del Imperio romano, que había subdividido las antiguas provincias en diócesis.

Fue después de la expansión del cristianismo y, sobre todo, tras el mandato de Constantino I cuando las diócesis adquirieron funciones administrativas dentro de la Iglesia. La mayoría del mundo celta, sin embargo, nunca había formado parte del imperio, e incluso zonas romanizadas como Gales, Devon y Cornualles carecían totalmente de ciudades.

Lo que surgió fue una estructura basada en redes monásticas gobernadas por abades. Estos abades solían ser los miembros segundones de muchas familias reales, y los estatutos fundacionales de los monasterios especificaban, en ocasiones, que la dirección del establecimiento debería recaer, si era posible, en un miembro del linaje del fundador.Ó Cróinín, Dáibhí in Youngs, pp. 13-14 La nobleza que gobernaba los clanes, cuya fuente de poder residía en la posesión de la tierra, pasó a integrar las instituciones monásticas que se establecían en sus territorios. La naturaleza monástica de los abades, hacía innecesaria su ordenación como sacerdotes. Los obispos eran necesarios, ya que ciertos sacramentos sólo podían ser administrados por los clérigos ordenados; sin embargo, a diferencia del continente, estos obispos tenían poca autoridad en la estructura eclesiástica celta.Eric John, ‘The Social and Political Problems of the Early English Church’, in Anglo-Saxon History: Basic Readings, ed. David A. E. Pelteret (New York & London: