El tráfico de órganos es una práctica ilegal que consiste en la extracción o retirada de órganos humanos con fines comerciales, usualmente para realizar trasplantes. Se trata de una actividad que se considera ilegal en gran parte del mundo y acerca de la cual no circula demasiada información real en comparación con supuestos, por lo que a menudo resultan objeto de leyendas urbanas. En las últimas décadas, defensores de los derechos humanos han denunciado casos de presunto tráfico de órganos, sobre todo en países usualmente inestables políticamente, con regímenes autoritarios o con poca seguridad jurídica, como China, India, Mozambique o los países de Europa oriental que antiguamente formaban parte de Yugoslavia y de la Unión Soviética.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tráfico de órganos ocurre cuando los órganos son removidos del cuerpo bajo el propósito de realizar transacciones comerciales y se ha establecido que «el pago por órganos supone tomar una ventaja injusta sobre los grupos más pobres y vulnerables, socavando la donación altruista y conduciendo a la especulación y la trata de personas». A pesar de las ordenanzas contra el comercio de órganos, se ha estimado que en el año 2005 el 5% de todos los receptores de órganos habían participado en trasplantes de órganos comercializados. Las investigaciones indican que el comercio ilegal de órganos va en aumento, con un informe reciente de Global Financial Integrity que estima que el comercio ilegal de órganos genera ganancias entre $ 600 millones y $ 1.2 mil millones de dólares por año, con un lapso en muchos países.
Si bien se trata de una práctica habitual y tradicionalmente unida y rechazada en casi todo el mundo, su estatus legal, sin embargo, está tendiendo a cambiar alrededor del mundo; por ejemplo, Australia y Singapur han empezado a permitir desde el 2013 la compensación económica a cambio de órganos para donantes de órganos vivos.
Estatus legal Si bien se trata de una práctica habitual y tradicionalmente punida y rechazada en casi todo el mundo, su estatus legal, sin embargo puede terminar tendiendo a cambiar en el mundo; por ejemplo, Australia y Singapur empezado a permitir desde el 2013 la compensación económica a cambio de órganos para donantes de órganos vivosLive donors to get financial support, RASHIDA YOSUFZAI, AAP, APRIL 07, 2013 con organizaciones de defensa de personas con nefropatía en ambos países expresando su apoyo a esta nueva iniciativa.
Antes de eso, Irán era el único país que permitía la compra-venta legal de órganos. Sin embargo, impone restricciones en su comercialización con el fin de limitar el turismo de trasplantes, razón por la que dicha práctica está permitida y orientada exclusivamente al mercado interno; ciudadanos extranjeros no tienen permitido comercializar con ciudadanos iraníes y la compra-venta de órganos solo puede efectuarse entre personas de una misma nacionalidad. El sistema se basa principalmente en la caridad y el voluntariado, y aquellos a quienes se les asignan donantes y pacientes coincidentes no son remunerados por su trabajo.
Los defensores del comercio de órganos legalizado han aclamado al sistema iraní como un ejemplo de un modelo de comercio de órganos eficaz y seguro. Un artículo en el Clinical Journal de la American Society of Nephrology señala que el modelo iraní ha evitado muchos problemas asociados con el comercio de órganos. Sin embargo, el artículo señala que cualquier otra solución intentada en otros países en desarrollo no ha logrado ni siquiera frenar el crecimiento continuo de listas de espera de trasplantes de órganos.
Todas las demás naciones tienen alguna forma de legislación destinada a prevenir el comercio ilegal de órganos, ya sea mediante una prohibición total o mediante una legislación que limita cómo y quién puede hacer las donaciones. Muchos países, incluidos Bélgica y Francia, utilizan un sistema de consentimiento presunto para aumentar la cantidad de órganos legales disponibles para trasplante.
En los Estados Unidos, la ley federal prohíbe la venta de órganos; sin embargo, el gobierno ha creado iniciativas para alentar la donación de órganos y para compensar a quienes donan libremente sus órganos. En 2004, el estado de Wisconsin comenzó a proporcionar deducciones fiscales a los donantes vivos. En todo el mundo, la tendencia en la actualidad es hacia una mayor regulación del comercio de órganos.
En 2014, Robert D. Truog, del Centro de Bioética del Departamento de Salud Global y Medicina Social de la Facultad de Medicina de Harvard, escribió una carta abierta al presidente estadounidense Barack Obama y otros líderes estadounidenses apoyando la creación de proyectos piloto para estudiar formas de compensación de donantes vivos de riñón. Un número de profesionales de la salud, profesionales de trasplantes, especialistas en ética, abogados, líderes religiosos, académicos y otros partidarios firmaron conjuntamente la carta. En la carta, y en un artículo anterior publicado en el New England Journal of Medicine, Truog aborda la necesidad urgente de donantes adicionales de riñón; los bajos riesgos de seguridad del procedimiento de trasplante; la disminución significativa en los costos financieros, la morbilidad y las tasas de mortalidad asociadas con los trasplantes de riñón; y la capacidad de implementar un sistema de donación renal compensada con estrictas regulaciones gubernamentales y salvaguardias éticas.
El comercio legal de donación de sangre en los Estados Unidos produce más donaciones que el sistema de donación no compensado en el Reino Unido de Gran Bretaña. Décadas atrás, las preocupaciones sobre la calidad de la sangre u órganos comercializados fueron la principal causa en contra del comercio legal de órganos y sangre. Sin embargo, los partidarios del comercio de órganos argumentan que la tecnología de detección es ahora lo suficientemente eficiente como para garantizar la seguridad de los órganos comercializados. Debido a la escasez de órganos, muchos órganos trasplantados se extraen de los cadáveres de personas mayores o enfermas, lo que a veces ha llevado a que los órganos fallen o contengan cánceres. Sin embargo, esperar a un órgano "mejor" puede ser peligroso, ya que los que quedan en la lista de espera corren un alto riesgo de muerte.
El bioético Gregory Pence expresó su preocupación por la intensa presión social que los familiares, amigos o empleados a menudo sienten por donar a un paciente. Según informes, algunos centros de trasplante resuelven este problema "inventando" una excusa médica para los donantes reacios. La compensación monetaria se ha sugerido como una solución, ya que la disponibilidad de más órganos disminuiría la presión sobre los amigos y la familia para donar.
Antes de 2008, la venta de órganos era legal en Filipinas, y el país era un destino popular para el turismo de trasplantes. La Agencia de Información de Filipinas, una rama del gobierno, incluso promovió paquetes de trasplante de riñón "todo incluido" que se vendieron por aproximadamente $ 25000.
El gobierno prohibió la venta de órganos a partir de marzo de 2008. Desde que la prohibición entró en vigencia, el número de trasplantes disminuyó de 1046 en 2007 a 511 en 2010. El profesor Roger Lee Mendoza ha sugerido que la disminución del número de turistas de trasplantes y la venta documentada de órganos sirve para fortalecer los mercados negros de órganos. Dice que a menudo, prohibir las ventas de órganos fomenta los sistemas contractuales basados en compensaciones entre donantes, intermediarios y compradores del bajo mundo.
El tráfico de órganos como leyenda urbana Desde al menos comienzos de los años 90 circulan en múltiples versiones leyendas urbanas cuyo tema es el robo de órganos. En su versión más común, su protagonista es una persona que se despierta en la habitación de un hotel, en una bañera llena de hielo. Comprende que alguien le ha drogado, y encuentra una nota en la que se la informa de que se le ha extraído algún órgano (por ejemplo, los riñones o el hígado) y se le aconseja que llame al servicio de urgencias para que vengan a buscarlo.
El folclorista estadounidense Jan Harold Brunvand, especialista en leyendas urbanas, afirma en su libro The Baby Train que escuchó por primera vez la leyenda en 1991. En las primeras versiones que circularon, unos amigos descubrían a la víctima tendida en la cama ensangrentada de un hotel o en el suelo de una habitación, o apoyada en la pared de un edificio. Solo al acudir a urgencias averiguaban la verdad. Hacia 1995, la historia mutó: la víctima despertaba sola en una bañera llena de hielo, con una nota de sus verdugos: «si quieres vivir, llama al 911» (teléfono de Urgencias). La víctima era ahora un hombre de negocios, y el lugar de los hechos solía ser Las Vegas. En 1997, la historia se difundió a través de Internet con una cadena de correos electrónicos. La localización cambió a Nueva Orleans y Houston, entre otras ciudades. El rumor cobró tanta fuerza que el 30 de enero de 1997 el Departamento de Policía de Nueva Orleans tuvo que lanzar una página web para desmentirlo.https://web.archive.org/web/20080725121952/http://www.mardigrasday.com/police1.html
En España, las versiones que circulan suelen tener como protagonista a un adolescente que realiza un viaje de estudios a Estados Unidos. En algún garito, liga con una mujer fascinante y se separa de sus amigos. Tras una noche de excesos, despierta al día siguiente en una bañera llena de hielo. Sus compañeros y profesores lo llevan al hospital, donde descubren que le han extirpado un riñón.
Origen En la década de 1970, se introdujeron productos farmacéuticos que evitan el rechazo de órganos. Esto, junto con la falta de regulación médica, ayudó a fomentar el mercado de órganos. Los procedimientos de donantes vivos incluyen trasplantes de riñón, hígado, córnea y pulmón. La mayor parte del comercio de órganos implica trasplantes de riñón o hígado.
Según Barbara Mikkelson, los elementos fundamentales de la historia pueden proceder de un caso real: en 1988, un ciudadano turco vendió uno de sus riñones y se desplazó al Reino Unido, donde le fue extraída la víscera. De vuelta a su país, denunció los hechos, alegando que había acudido engañado, sin saber lo que iba a sucederle. Según su versión, unos hombres de negocios le ofrecieron un puesto de trabajo en Inglaterra. Al llegar al país, le dijeron que le llevaban a un hotel, pero en realidad lo condujeron a un hospital. Allí le drogaron y le extrajeron el riñón. En abril de 1991 se emitió un episodio de la serie de televisión Ley y orden titulado "Sonata para órgano solista", quizá inspirado en la noticia de 1988, cuya trama se centraba en el robo de un riñón. Según Mikkelson, la leyenda urbana pudo surgir de este episodio.Barbara Mikkelson, «Kidney Theft», en Snopes.com En realidad, el tratamiento cinematográfico del tema se remonta a finales de los años 70, cuando se estrena la película estadounidense Coma (1978), dirigida por Michael Crichton y protagonizada por Michael Douglas, adaptación de la novela homónima de Robin Cook (1977). La película presenta a un grupo de cirujanos maléficos que extraen órganos a pacientes comatosos para venderlos en el mercado negro.Coma en IMDb.