Ricohombre o ricahombría, que es el título español de rico-home,https://books.google.es/books?pg=PA643&dq=diccionario&id=nwPaFi3EDQcC&hl=es#v=onepage&q=diccionario&f=false fue el máximo título nobiliario en los primeros siglos de las monarquías ibéricas. Sin embargo, para el especialista en historia de las instituciones, Luis García de Valdeavellano, afirmaba en 1968 que «en la Baja Edad Media, los Nobles de primera categoría empezaron a ser designados desde el siglo XII con la denominación de rico-omes o ricos-hombres (= hombres poderosos), nombre que aparece por primera vez, que se sepa, en Navarra, donde lo emplea el Fuero de Miranda de Arga, concedido por Sancho VI el Sabio en 1162. Este término de rico-hombre llegó a sustituir al de magnate en León y Castilla y a los de sénior y barón en Aragón y Navarra, usándose incluso en alguna ocasión en Cataluña.»

Esta dignidad, como todas las demás conocidas en España, era concedida por el soberano como recompensa a grandes méritos. El origen de este título, ostentado por muchos señores, se remonta a los tiempos de la Reconquista y la razón por la que se les llamaba ricohombres era el hecho de tener muchos vasallos a su servicio y muchas posesiones que los reyes les concedían, según sus méritos en el apoyo al soberano en la conquista o repoblación de nuevas tierras.

El título está directamente derivado de las antiguas dignidades y títulos romanos. Solo comprende a los que tienen la mayor nobleza, ya sea por naturaleza (sangre) o por privilegio (mérito). El extenso vocablo ricohombre se mudó sencillamente a noble desde 1390.

Etimología romana del concepto de noble El primer noble era el rey y el renombre de nobilißimi lo usaron especialmente reyes y emperadores, como atributo suyo. Después de haber inventado los emperadores del Imperio romano títulos y epítetos varios, usaron el de nobilißimi, y aquellos a quienes se les concedía eran partícipes de los honores del imperio y vestían «la púrpura», tales como patricios, senadores o cónsules.

Guido Panciroli llamó Nobilissimo al emperador Cómodo. Nobilissimos Cæsares se llamaron Carino y Numeriano, hijos de Valentiniano Licinio. Lo mismo de Severo y Maximiano. Después Valentiniano y Graciano, siendo infantes, se llamaron Nobiles pueri.

Aunque la palabra noble sea tan genérica que comprendería a cualquiera que sea «Hijo Dalgo», por común inteligencia, sólo comprende, como ya se ha dicho a los que tienen nobleza ya sea por naturaleza o por 'privilegio. Los de naturaleza fueron llamados Nobiles Patritii y Nobilißimi en grado superlativo.

En el patriciado residía la alta nobleza de Roma Junto al rey o emperador, los nobles de Roma por antonomasia fueron los senadores. Ningún otro cargo romano era vitalicio salvo el de senador. Estos eran patricios o asimilados de tres tipos, «patricios o ilustres» (naturaleza o sangre primigenia y descendientes), «conscriptos o espectables» (introducidos por reyes Tarquinos) y «pedarios o clarisimos» (con las repúblicas). En época de Tiberio, se daba título de Ilustres a las mujeres de los senadores. En época de Antonino Pío y Constantino eran llamados Varones Clarisimos.

Los espectables y los clarisimos eran plebeyos, que accedieron al senado desde el rey Tarquinio y con las Repúblicas romanas. Desde estos hitos, siempre permanecieron en el gobierno asimilados a la nobleza inherente del cargo. Según la tradición, el senado se fundó con cien patricios y se amplió a doscientos. Desde Tarquinio el senado pasó, con muchos escándalos, de doscientos a mil senadores.

César Augusto redujo el senado a seiscientos y seleccionó quince y luego veinte de estos (que podían ser patricios o plebeyos con méritos). A estos selectos llamaba «patricios, amigos y compañeros»; este es el origen de los consejos y consejeros de cámara privados del rey (de aquí derivará el privado) y otros muchos cargos de lealtad, confianza y excelencia, como Ulpiano, magistrado de origen plebeyo, tutor y consejero de Alejandro Severo.

Claudio y Vespasiano continuaron esta práctica selectiva que se llamó de sumos senadores y «sumo senado». Constantino tuvo un senado de cincuenta y Zenon dispuso que nadie accediese al «Patriciado» sin pasar antes por Cónsul o Prefecto del pretorio. Justiniano lo revocó y además eliminó la primordial cualidad vitalicia del patriciado. Entre Zenón y Justiniano, comienzan los patriciados «ad honorem».

Aún con las limitaciones, la dignidad de patricio era considerada como el grado más próximo a lo imperial, máxime cuando llevaba anexo el gobierno y superintendencia de las armas, como Belisario Patricio dado por Justiniano contra los godos. Carlomagno obtuvo esta dignidad, pasando de ella a emperador y extendiéndose a sus sucesores. Otón, rey de los Francos y Longobardos se intitulaba también patricio de los romanos.

Edad Media En España, desde la Edad Media, ricohombre era homología del patricio, del senador romano, del prefecto del pretorio e incluso del cónsul romano, cuyo origen privilegio o prerrogativas se encuentran en la base de la restauración cultural y militar posterior a la Hispania romana, iniciada con los reyes visigodos y durante la denominada Reconquista.

Existieron dos ramas convergentes del mismo y amplio tronco léxico Ricohombre, comúnmente inspiradas en la alta nobleza romana.

En los ámbitos de los reinos de Castilla (pendón y caldera) y en los de Aragón (naturaleza y mesnada). Caldera y mesnada (mesada) significan lo mismo, mesnaderos eran todos los que se sentaban a comer en la mesa del rey en Aragón (mesa del estado).

Recopilación de leyes antiguas en las Siete Partidas El ricohombre desde antiguo pertenecía a la primera nobleza de España, y Alfonso X recopiló el concepto que ya estaba en uso con anterioridad a su tiempo, según una ley de la obra «las Siete Partidas»: Según costumbre de España, son llamados ricos-homes los que en las otras tierras dicen condes o barones, (el rey se refiere al Reino de Aragón).

Salazar de Mendoza en el dejó escrito lo siguiente: ...va mucha diferencia de que se diga ricohome o homerrico; porque ricohome era el que alcanzaba esta gran dignidad; homerrico el que tenía mucha hacienda.

Nobleza de servicio Según García de Valdeavellano, este grupo social es la continuación de la nobleza de servicio, o nobleza palatina (magnates, optimates, proceres, principes; seniores y barones en Aragón, Cataluña y Navarra), figuras cercanas, cuando no familiares, del respectivo monarca, que ayudaban en el gobierno de los distritos de cada reino como gobernadores (potestates) o titulados como condes (comes).

Más tarde, ya en la Baja Edad Media, expresamente mencionados ya como ricoshombres se convirtieron en «el grupo social más poderoso» de las sociedad hispano-cristianas gobernantes en los diferentes territorios, apoyándose para ejercer tal autoridad «en los privilegios de su condición nobiliaria y en la riqueza agraria de sus grandes dominios territoriales o "señoríos", los cuales gozaban por concesión regia de "inmunidades" que llevaban implícita la jurisdicción de los ricos-hombres en sus "señoríos", exenciones tributarias y el efectivo ejercicio de poderes políticos en los dominios inmunes y en los territorios que los ricoshombres regían y administraban por cesión del Rey en honor, tenencia o feudo.»

Dentro de la jerarquía social, su posición se situaba en la parte alta ya que «solo estaban, en realidad, vinculados al Monarca por relaciones de "vasallaje" y obligados a los deberes inherentes al vínculo vasallático, como asistir al Rey con su consejo en la Corte o Curia regia y prestarle servicios de guerra cuando se les requería para ello.» Dentro de sus respectivos dominios, se arrogaban la administración de justicia contribuyendo con el señor rey o príncipe mediante «rentas y gabelas» y cumpliendo sus obligaciones feudovasalláticas reclutando «huestes señoriales entre los hombres de sus "señoríos"». Los propios ricos-hombres «tenían sus vasallos nobles (infanzones y caballeros) y se hacían acompañar por su propio pendón o enseña.»

Castilla Para el historiador José Luis Bermejo Cabrera cabe diferenciarlos de los grandeshombres o gentileshombres, ya que «cada uno de los adjetivos denota una condición relevante —no hace falta decir que por su riqueza, grandiosidad o gentileza— a los grupos de población en tal forma denominados.» Este investigador matiza que «en el caso de los ricoshombres no sería tan sólo la riqueza como tal —que pudo haber sido adquirida de muy diversas formas— la nota predominante de su condición singular, sino, a lo que parece, el modo de alcanzar esa riqueza, en tanto ha intervenido de algún modo la voluntad regia a través de un acto expreso de otorgamiento.» Los que viene a significar que son «quienes alcancen un alto grado de riqueza por mediación de liberalidades regias,» es un título recibido del rey por servicios prestados o que están prestando a la realeza.

Alfonso X en una ley de partida dice:

Aragón Por ejemplo, «en Aragón, a partir de 1283, el Monarca no podía confiscar al rico-hombre sin motivo justificado las tierras, poblaciones o fortalezas que le había cedido en honor. De esta manera, la Nobleza de primera categoría llegó a ser durante la baja Edad Media en todos los Estados hispanocristianos una fuerza social poderosa, que disponía del poder económico y militar suficiente para perturbar el orden interno al tratar muchas veces de imponer sus ambiciones e intereses particulares en perjuicio de los intereses del Estado.»

Navarra Tampoco «en Navarra, el Rey no podía tomar determinadas decisiones sin el consejo de los ricos-hombres del Reino.»

En el caso del reino de Navarra, según recoge la Gran enciclopedia de Navarra, esta «denominación, sin duda de origen castellano», estaba «reservada en la monarquía navarra, por lo menos desde comienzos del siglo XIII, para designar a los miembros de la élite nobiliaria de los antiguos barones, tenentes natos de honores, rentas y castillos de la Corona.» Este grupo social, a su vez, «se encargaban a su vez de distribuir beneficios o emolumentos a los caballeros e hidalgos vasallos suyos en calidad de prestameros o mesnaderos.»

En la tradición social casi siempre el grupo de ricoshombres se mantuvo «en [el] número simbólico de doce» un número que «comportaba una evidente carga de sacralidad y estaba asociado a las ideas de representación colegiada, probablemente a tenero del precedente de los Doce Apóstoles: doce solían ser los jurados en los concejos de las buenas villas, doce eran los pares de Francia, doce las manos diestras que juran sobre el libro sagrado en el sello de los jurados de la Junta de Infanzones de Obanos, etc.» En el Libro de Armería del Reino de Navarra se recogen el mismo número de linajes.

Los ricoshombres de Navarra, entre otros cometidos, también «debían aconsejar al rey en sus grandes decisiones políticas (Fuero General de Navarra, 1,1,1); y al menos tres de ellos debían asistirle en sus supremas funciones judiciales (ibid., 2,1,1).»

Ricahombría en la ilustración Jovellanos dejó escrito lo siguiente: El ricohombre, el prelado, el caballero, el solariego, seguían al primer toque del tambor que los convocaba a la guerra, etc.

Síntesis actual El origen de este título debe buscarse antes de los tiempos de la Reconquista y la causa de llamarse ricoshombres en algún tipo de nobleza natural o señoríos muy antiguos, además de tener muchos vasallos o acumular merecimientos que otorgarían un «título nuevo». Los reyes les repartían «Honores», según sus merecimientos habidos en sostener al Rey en defensa de sus reinos o en las conquistas o variadas causas. Sin embargo, la tenían previamente aquellos que la recibían por heredamientos de antiguos linajes.