El dialecto salentino (dialettu salentinu) es una variante diatópica romance perteneciente al grupo siciliano o italiano meridional extremo, hablado en Salento, territorio de la Apulia meridional. Distinto del los dialectos pulleses propiamente dichos (pertenecientes al grupo napolitano o italiano meridional medio), pertenece a la familia italorromance y está clasificado entre las variedades de tipo extremo-meridional junto a los dialectos hablados en Sicilia, en la Calabria centro-meridional y en el extremo sur de Cilento.
El área del dialecto salentino comprende toda la provincia de Lecce, el terreno de la provincia de Brindisi y la porción sur-oriental de la provincia de Tarento (excluyendo la ciudad de Tarento).
Aspectos históricos, sociales y culturales Historia La historia de los dialectos salentinos, de sustrato mesapio,Población itálica que se asentó en la región llamada Messapia en torno al siglo VIII a. C. es muy compleja y articulada, presentando, como cualquier otra variedad lingüística, influencias de adstrato derivadas tanto de las demás variantes italorromances como de otras continuidades lingüísticas neolatinas más lejanas y también de continuidades no romances (principalmente helenófonas); de estas influencias de adstrato tenemos evidencia sobre todo a nivel lexical y en la onomástica (especialmente derivada del idioma griego antiguo y del griego bizantino).
Hay varias teorías sobre el desarrollo de este lenguaje, pero también hay muchos desacuerdos entre los académicos, que a menudo no tienen una imagen bien definida de la situación; una cosa, sin embargo, es cierta: se trata de un dialecto derivado de un bilingüismo bien arraigado entre el romance (latín vulgar) y el griego bizantino.
Ya en el período de la Magna Grecia, con la creciente importancia de la agricultura sobre la industria, las áreas hasta entonces rurales adquieren importancia urbana; como resultado, se asiste a una reestructuración de las clases sociales que implica una reorganización también a nivel lingüístico: el griego antiguo, lengua vulgar hablada solo en áreas rurales, en la época romana, pasa a formar parte de la vida urbana, superponiéndose así al latín (la lengua oficial) e influyendo sobre este último a nivel fonético, léxico y morfosintáctico. Este proceso continúa con el advenimiento del Imperio bizantino, favoreciendo el nacimiento de una variante salentina romance y un variante salentina griego-bizantina.
Siguen los préstamos y las influencias recíprocas entre una y otra lengua. No obstante, según lo que dice Fanciullo (1996), en general se puede notar una influencia mayor del bizantino sobre el romance, como demuestra con el ejemplo del vocalismo tónico siciliano, muy amado por él. Respecto al vocalismo tónico romance, constituido por 7 vocales y 4 grados (alto, medio-alto, medio-bajo, bajo: /i/, /u/, /e/, /o/, /ɛ/, /ɔ/, /a/), el siciliano confunde las vocales medias y, por tanto, se caracteriza por 5 vocales y 3 grados. Así que se produce el cierre de todas las /e/ en /i/ y las /o/ en /u/, típico del habla salentina. Por ejemplo, la palabra “sole” (“sol” en español) es sule en salentino central, así como “stasera” (esta noche) > stasira (sal. central). El vocalismo tónico siciliano es testigo claro y directo de la influencia bizantina en el romance, porque era precisamente el bizantino el que tenía estas características.
Además, en un artículo escrito por R.Coluccia: “Migliorini e la storia linguistica del Mezzogiorno”, se afirma que en muchos textos salentinos del se encuentran unos trazos gráficos propios del norte de Apulia o de otras regiones del extremo Sur; igualmente, muchos textos romances se escribían utilizando el alfabeto griego. Esta es otra prueba de la copresencia de diferentes tradiciones lingüísticas y no romances dentro de la región (y del Salento sobre todo), lo que implica también un proceso de afirmación del grafismo italiano más lento y más difícil aquí que en otras regiones.
Una de las fuentes literarias más importantes y útiles para el estudio del dialecto salentino es sin duda el Libro di Sidrac otrantino, o sea, la vulgarización salentina del “Libro di Sidrac”. Es uno de los escritos incluidos en el pequeño volumen “Testi non toscani del Quattrocento”, tomada de obras procedentes de varias regiones de Italia, y presenta características propias del Salento centromeridional, además de algunos rasgos típicos septentrionales.
Descripción lingüística Fonética thumb Por lo que concierne al vocalismo, destacan algunos aspectos en particular: la vocal A tónica, en cualquier posición, siempre da a (ala por “ala”; mare por “mare”; cantu por “canto”; etc.), como la átona final. Desde el sufijo latín -ARIU, normalmente, resulta -aru; por ejemplo, G.B.Mancarella (1974) menciona el vocablo salentino šenaru por el latín JANUARIU, o también, cranaru por GRANARIU.
Otra particularidad fonética se halla en las vocales O y U pretónicas que suelen dar siempre u (puddicaru < lat. POLLICARIU o puddara < lat. PULLARIA), excepto algunos casos, en que pueden mudarse en a (brindisino canoscu por COGNOSCO u otrantino caniatu por COGNATU) o en i debido a disimilación (brindisino diluri por DOLORES). Las mismas vocales O y U átonas finales, sin embargo, siempre dan un resultado y se funden en u: por tanto, tenemos manu por “mano” o liettu por “letto” 'cama'.
En cuanto al consonantismo, el salentino se caracteriza por la presencia de unos sonidos debidos a particulares grupos consonánticos y que no existen en la lengua italiana. Primero, el resultado cacuminal o retroflexo del grupo -LL-, que da el sonido ḍḍ ([ɖ] en IPA) en todo el Salento centro-meridional (mientras que en la zona septentrional y parte de la meridional sólo hay un resultado dental, pero no retroflexo: dd). De esta manera, “cavallo” (caballo) es cavaḍḍu en Lecce, Ótranto, Galípoli, etc. (cavaddu en Brindisi y su alrededor). El mismo resultado se obtiene con el grupo -TR-, que es ṭṛ en todo el Salento centro-meridional (mientras que se queda dental en el Norte del Salento): “pietra” (piedra), pues, se dice peṭṛa (petra en Brindisi y alrededores).
Otra característica importante es la palatalización intensa del grupo -STR- intervocálico, así que se produce el sonido šš ([ʃ:] en AFI): noššu (“nostro”, nuestro), finešša (“finestra”, ventana), etc.
La asimilación de -ND- y -MB- analizada por D’Elia (1957) es otro dato peculiar del dialecto salentino y no se produce uniformemente en todo el Salento: de hecho, en algunas ciudades esta asimilación no existe para nada, de ahí que los dos grupos consonánticos permanezcan (kuandu “quando”; kiumbu “piombo”, plomo). Es el caso de Galípoli, Alezio, Tuglie, Sannicola, Aradeo, Seclì, Galatone, Cutrofiano, Soleto, Galatina, Noha, Sternatia, Zollino, Martano, Martignano, Calimera. Sin embargo, en localidades como Lecce, Squinzano, Surbo, Collepasso, Parabita, Galugnano, Strudà, Lizzanello, Cavallino, S. Pietro Vernotico la asimilación ocurre solo con -MB- que se vuelve -mm- (kiummu). Finalmente, en Castrignano del Capo, Ugento, Ruffano, Francavilla Fontana, Melendugno, Trepuzzi, Casarano, Muro, S. Vito dei Normanni, Acquarica del Capo, Gagliano, Galugnano, Melissano, Palmariggi, Vernole, S. Cesario la asimilación aparece con ambos grupos -ND- y -MB- (kuannu, kiommu).
Por último, hay que fijarse en algunas oclusivas: en particular, la dental sonora -D- en posición intervocálica se vuelve sorda (pete < PEDE, nutu < NUDU). La bilabial sonora -B-, sin embargo, pasa a una fricativa sonora -v- (vaššu < BASSU, freve < FEBRE) o cae (ucca < BUCCA, tàula < TABULA).
Sonidos no presentes en italiano: GrafemaIPADescripciónḍ/ɖ/Oclusiva retroflexa sonora: sonido postalveolar que presenta una retroflexión de la lengua. En el salentino, suele presentarse geminada (ejemplo: beḍḍa /bɛɖɖa/, bella it. bonita esp.) o de grado medio, pero relacionada con fenómenos de africación (es: ḍṛoca /ɖɽoka/, droga).ṭṛ/ʈɽ/Oclusiva retroflexa sorda: sonido postalveolar que presenta una retroflexión de la lengua relacionada con fenómenos de africación (es: ṭṛenu /ʈɽɛnu/, treno it. tren esp.).
Sintaxis A nivel sintáctico, el dialecto salentino se caracteriza por unos resultados para los cuales Rohlfs (1968) traza la influencia griega. Entre estos, el infinitivo dependiente sólo del verbo “poder” (pozzu šire “posso andare”, puedo ir), pero reemplazado por otras construcciones en los otros casos (m’ha dittu cu bbau “mi ha detto di andare”, me ha dicho que me vaya; senza cu mminti “senza mettere”, sin poner). Además, es importante también la distinción entre dos conjunciones que introducen una subordinada: si se trata del verbo “querer”, se utiliza cu (oju cu bbau “voglio andare”, quiero ir); si no, se utiliza ca (pensu ca vegnu “penso che verrò”, creo que vendré).
De influencia griega es también el periodo hipotético construido con el imperfecto de indicativo. Un ejemplo puede ser “se avessi fame, mangerei” (si tuviera hambre, comería), que se transforma en či tinìa fame, manğava.
Otra característica de procedencia griega es la propensión a colocar el verbo al final de la frase: “ecco, è il dottore!” (¡Aquí está el doctor!) se vuelve en na’, lu tuttore ete! Asimismo, los tiempos progresivos se construyen utilizando el indicativo en lugar del gerundio (sta bbae “sta andando”, está yendo; sta ššìa “stava andando”, estaba yendo).
Por último, en el dialecto salentino no existe el tiempo futuro. Para expresar una acción futura se emplean dos construcciones en particular: el verbo “estar” + indicativo, como para los tiempos progresivos (cagnàtuta sta bbene crai “tuo cognato verrà domani”, tu cuñado va a venir mañana); o el verbo “tener (que)” (“avere”) + infinitivo (cagnàtuta ha bbinire crai).
Morfología Hablando morfológicamente, el dialecto salentino ofrece una amplia gama de peculiaridades. Aquí intentaremos analizar los aspectos más difundidos y comunes en toda el área del Salento.
Para empezar, en italiano existen algunos nombres que terminan por -e y cuyo género, por tanto, no se reconoce en seguida (“il fiore” la flor, “la fronte” la frente). Por eso, el dialecto salentino tiende a sustituir esa desinencia ‘ambigua’ por otra para no crear confusión. Esto se produce sólo con los sustantivos y los adjetivos masculinos (lu fiuru “il fiore”; moḍḍu “molle”, blando). Siempre a propósito de la ambigüedad de género que implica la desinencia -e, existen unos nombres que tienen género diferente en dialecto respecto al italiano (“il ventre” el vientre > la venṭṛe; “il capo” la cabeza > la capu; “la parete” la pared > lu parite).Según Rohlfs, tales fenómenos de cambio de género pueden ser fruto de la influencia griega: los mismos vocablos venṭṛe o capu, de hecho, son femeninos también en el griego antiguo (κοιλιά; κεφάλι).
Otra peculiaridad surge del uso de meju/pešu (“meglio/peggio”) en vez de “migliore/peggiore” (mejor/peor). Por lo que se deduce que estos términos dialectales proceden de los neutros latinos MELIUS/PEJUS y no MAIOR, PELIOR, PEJOR. Así que en dialecto se dice li meju fiuri por “i fiori migliori” (las flores mejores).
En el dialecto salentino no existe el uso del pronombre partitivo para expresar una cantidad indeterminada; en su lugar, se suele emplear doi: aḍḍu ccattatu ddoi mile “ho comprato delle mele” (he comprado unas manzanas). Hay que destacar también que, mientras que en italiano el pronombre posesivo suele anteceder al sustantivo al que se refiere, en dialecto se pospone; de ahí que el italiano “il mio cane” (mi perro) corresponda al salentino lu cane meu. Además, el uso del pronombre en posición enclíticaEn posición átona, apoyado sobre la palabra que lo antecede. está muy extendido. Unos ejemplos de Rohlfs (1967): sòruta, fràtuta, sirsa, cagnàtuta,…
En cuanto a los pronombres personales, sería mejor esquematizar la situación: