El chocolate blanco es un tipo de chocolate elaborado con manteca de cacao, azúcar y sólidos lácteos. Su color marfil y su ausencia del tono oscuro característico de otras variedades se deben a que no contiene los componentes no grasos del cacao, es decir, los sólidos de cacao. Precisamente por esa omisión —sumada a su dulzor y al uso ocasional de aditivos—, algunos consumidores cuestionan que pueda considerarse chocolate en sentido estricto.

Entre las tres variedades tradicionales —junto con el chocolate con leche y el chocolate negro—, el chocolate blanco es el menos popular. Su sabor y su textura suelen dividir opiniones: quienes lo aprecian destacan su cremosidad, mientras que sus detractores lo consideran empalagoso y falto de profundidad. Se comercializa en distintos formatos, como tabletas, chispas o coberturas para frutos secos, y los fabricantes suelen combinarlo con otros sabores, como matcha o frutas rojas. Además, se conserva peor que el chocolate con leche y el negro, ya que tiene una vida útil más corta y absorbe con facilidad los olores del entorno.

A escala industrial, su elaboración sigue un proceso de cinco etapas. Primero se mezclan los ingredientes hasta formar una pasta; después, esta se refina para reducir el tamaño de las partículas hasta obtener una textura más fina. A continuación, la mezcla se agita durante varias horas en una fase conocida como conchado, tras la cual se ajustan la viscosidad y el sabor mediante un procesamiento adicional. Por último, el producto se templa mediante un ciclo controlado de calentamiento, enfriamiento y recalentamiento, lo que mejora su apariencia, su estabilidad y su textura al partirse.

El chocolate blanco se comercializó por primera vez en forma de tableta en 1936, cuando la empresa suiza Nestlé lo lanzó al mercado. Durante mucho tiempo, en Europa se lo consideró principalmente un producto infantil. No fue sino hasta la década de 1980 cuando comenzó a ganar popularidad en Estados Unidos. Ya en el , la percepción sobre este tipo de chocolate cambió de forma notable: crecieron los mercados de chocolate blanco «premium», su consumo entre adultos se normalizó en el Reino Unido y, en Estados Unidos, el producto recibió por primera vez una definición legal. De esta evolución surgió también una variante conocida como chocolate rubio, que se obtiene al cocinar lentamente chocolate blanco durante varios días.

Historia thumb|Tableta de chocolate blanco compuesto con sólidos de leche, azúcar y manteca vegetal miniaturadeimagen|Anuncio de 1936 de la Milkybar. El origen del chocolate blanco es incierto. Según el Oxford English Dictionary, el término apareció por primera vez en un número de diciembre de 1917 de la revista Scientific American, donde se describía como un producto elaborado únicamente con manteca de cacao y azúcar, que consumía el ejército suizo. El diccionario menciona además un rumor, publicado en la revista International Confectioner el diciembre anterior, sobre un chocolate de color blanco que se fabricaba en Suiza. En 1936, la empresa suiza Nestlé lanzó una tableta llamada Nestlé Galak (conocida como Milkybar en el Reino Unido). Según la autora Eagranie Yuh, existe un «consenso general» en considerar este producto como el primer chocolate blanco comercial de la historia. Una de las versiones sobre la creación de Galak señala que, en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, la demanda de leche en polvo había disminuido, lo que generó un excedente; la fabricación de chocolate blanco era una forma de que los productores dieran salida a ese exceso. De acuerdo con Nestlé, antes de 1936 la compañía había estado produciendo una capa de cobertura para un producto vitamínico en colaboración con el grupo farmacéutico Roche. El chocolate blanco surgió de forma accidental al añadir manteca de cacao a la fórmula de esa cobertura.

Cuando se introdujo en el Reino Unido, el chocolate blanco se comercializó bajo las denominaciones «chocolate blanco», «chocolate blanco con leche» y «tableta de chocolate con leche». La calificación de este nuevo producto como «chocolate» generó controversia de inmediato, pues carecía de sólidos de cacao sin grasa; de hecho, en al menos un condado, las empresas acordaron evitar el término «chocolate».La producción de Milkybar en el Reino Unido se suspendió en 1940 debido a la escasez de ingredientes ocasionada por la Segunda Guerra Mundial, y no se reanudó hasta 1956. En Europa, el chocolate blanco se asoció estrechamente con el público infantil, ya que los adultos consideraban que era más adecuado que los chocolates con cafeína y sabores intensos. En 1961, Nestlé creó la mascota «The Milkybar Kid»: un niño rubio con gafas y atuendo de vaquero. En las décadas siguientes, una serie de anuncios protagonizados por este personaje se convirtió en una de las campañas más longevas de la televisión.

En 1965, el fabricante de chocolate Elgorriaga produjo el primer chocolate blanco en España. Otras grandes empresas del país siguieron su ejemplo poco después, y una de ellas lanzó un dulce de chocolate blanco con almendras. Durante las décadas siguientes en España, este producto se vendió principalmente en tiendas de ultramarinos; los artesanos lo utilizaban con moderación para contrastar con los chocolates con leche y negro. En la década de 1980, el mercado mundial del chocolate blanco se circunscribía en gran medida a un segmento premium de nicho en Europa. Los belgas eran considerados especialistas en la materia, famosos sobre todo por sus grandes pralinés de chocolate blanco aromatizados con piel de naranja. A finales del en la Europa continental, el chocolate blanco dejó de asociarse principalmente con la infancia, ya que los fabricantes habían comenzado a comercializarlo como un producto de lujo.

Cuando se introdujo en Japón en 1968 por la confitería Rokkatei, el chocolate blanco no gozó de popularidad y su consumo se limitó a Hokkaido. Esta situación se mantuvo inalterada hasta la década de 1970, cuando la Empresa Ferroviaria Nacional Japonesa lanzó la campaña «Discover Japan». Los jóvenes mochileros que viajaban a Hokkaido probaban el nuevo chocolate por primera vez y contribuyeron a difundir su popularidad por todo el país.En esa misma década, las empresas chocolateras japonesas inventaron una festividad llamada White Day (Día Blanco). Celebrada un mes después del Día de San Valentín, consistía en que los hombres regalaban chocolate blanco a las mujeres que les habían obsequiado chocolate negro un mes antes.Hacia finales de los años ochenta, Nestlé —entonces líder mundial del mercado de chocolate blanco— impulsó la creación de un mercado de masas para este producto en Japón. miniaturadeimagen|El chocolate blanco se utiliza en platos salados, como se ve arriba en una tarta de guisantes coronada con caviar y chocolate blanco. A principios del , el enfoque culinario del chocolate blanco experimentó un giro. En España, su uso aumentó al popularizarse el moldeado artístico del chocolate, especialmente en obras de temática navideña y de Semana Santa. Por su parte, los chefs de la gastronomía molecular de la década de 2000 incorporaron el chocolate blanco para crear una «espuma» del mismo y acompañarlo con caviar. En París, el pastelero Sadaharu Aoki fue pionero al combinar chocolate blanco con matcha (té verde en polvo), utilizando el dulzor del chocolate para contrarrestar el amargor del té. En los años siguientes, restaurantes como The French Laundry y empresas chocolateras como Meiji y Nestlé (en sus tabletas Kit Kat) lanzaron productos que presentaban esta combinación. En el Reino Unido, Cadbury calculaba que el chocolate blanco representaba solo entre el 1% y el 2% del chocolate consumido. Con el fin de ampliar el mercado, los fabricantes comenzaron a comercializarlo también para adultos, en particular para mujeres: Cadbury lanzó los productos Cadbury Snowflake y Dream, mientras que Nestlé sacó versiones blancas de sus populares tabletas Aero y Kit Kat. Para 2017 en el Reino Unido, el chocolate blanco ya se consideraba ampliamente aceptable para el consumo adulto. En Francia, en cambio, sigue siendo un producto especialmente apreciado por los niños.

Desde 2012, el fabricante francés Valrhona comercializa el «chocolate rubio» (blond chocolate), inventado hacia 2005 tras dejar accidentalmente chocolate blanco al baño maría durante varios días, lo que dio lugar a un chocolate con aromas tostados y de caramelo. En 2024, Valrhona presionaba al gobierno francés para que lo reconociera como una categoría independiente de chocolate.

En Estados Unidos miniaturadeimagen|Galletas con trocitos de chocolate blanco y nueces de macadamia. Según Hebert Candies, la empresa introdujo el chocolate blanco en Estados Unidos por primera vez en 1956. Sin embargo, este producto no ganó popularidad hasta la década de 1980, cuando una mousse de chocolate blanco elaborada por el chef Michel Fitoussi en la ciudad de Nueva York en 1977 desató una moda. Las importaciones procedentes de Europa aumentaron; el chocolate se comercializaba como europeo y se consideraba un producto de moda. Los pasteleros aprovecharon la plasticidad del producto para crear decoraciones en pasteles. Se elaboraron versiones blancas de postres como trufas, tartas de queso, brownies y galletas con chispas de chocolate, si bien la mousse se mantuvo como el más popular. En los postres, solía combinarse con frutos rojos para equilibrar la densidad del chocolate. El chocolate blanco se fabricó y distribuyó por primera vez en masa en Estados Unidos en 1984, cuando Nestlé lanzó Alpine White, una tableta de chocolate blanco con almendras que promocionó para el mercado del «placer femenino». El crecimiento del consumo de chocolate blanco obedeció a su singularidad y a la percepción de que era «más ligero y delicado» que otros tipos de chocolate, una cualidad deseable para los clientes que necesitaban un descanso de los postres ricos en chocolate que habían estado de moda. Otro impulso provino de la popularidad de las galletas de chocolate blanco con macadamia producidas por Mrs. Fields. Durante este período, algunos consumidores creían erróneamente que, debido a su color claro, el chocolate blanco contenía menos calorías y grasas que los chocolates más oscuros.

Sin embargo, en la década de 1990, el chocolate blanco había perdido popularidad y se había vuelto mal visto; Nestlé descontinuó Alpine White en 1993. Durante esos años, The Hershey Company lanzó en el mercado estadounidense Hershey's Cookies 'n' Creme —un producto de chocolate blanco con trozos de galleta— y Nestlé sacó una barra White Crunch; no obstante, estos productos no lograron revertir las ventas. En 2001, gran parte del «chocolate blanco» que se vendía en Estados Unidos estaba elaborado con aceites de palmiste o grasas hidrogenadas y se denominaba «cobertura compuesta». Se comercializaba como «ivory» (marfil), «blanc» o simplemente envuelto en bolsas de plástico transparente, y las etiquetas no distinguían claramente entre el chocolate blanco elaborado con manteca de cacao y el que no. El rechazo popular hacia este producto se reflejó en las opiniones hiperbólicas expresadas en una encuesta en línea realizada en abril de ese año, en la que los participantes afirmaban que «sabía a vela de cera» y que era «para espías comunistas».